2017_Montmeló

agosto 6, 2017

Después de regresar del viaje a Menorca, los chicos nos preguntaron si teníamos libre el domingo seis de agosto y, en efecto, la agenda estaba vacía, entonces nos dijeron de apuntar “día sorpresa”.

A faltar poco para el domingo, concretamente el martes anterior, Mon pregunta en el grupo de WhatsApp a qué hora querían quedar y Laura contestó en un lugar llamado Caravaning Park Vallès a las 11:00h y que teníamos que llevar bañador, chanclas, gafas de sol, zapatos cómodos, crema de sol, dos cascos de moto, champú, palomitas, GoPro, libreta, boli y gorra, y también que teníamos que ir en coche.

Pasan los días, el sábado yo escribo: ahora dejemos a parte el cachondeo y decirnos a qué hora, donde y que llevamos mañana.

La respuesta de Laura ha sido sorprendente y sencilla: vamos a que des una tanda de vueltas en el circuito de, emoticono de una montaña, emoticono de un melón, con el coche nuevo. Seguido de otras explicaciones del resto de cosas de la lista.

Anoche estuvimos en la fiesta de cumple de Paola en Calafell y llegábamos a casa alrededor de la 1:15h. Esta mañana en marcha sin ningún problema, vamos para el punto de encuentro con la única variante de llevar dos bolsas de patatas en lugar de las palomitas, llegamos unos veinte minutos antes de la hora. Entramos y aparcamos.

Al rato sale el vigilante y nos toca en el cristal, toc toc, le comento que estoy esperando a mi hija y que no tengo ni idea de lo que hacemos aquí, regresa al edificio y acto seguido cierra la puerta automática, nos reímos. En unos pocos minutos llegan los chicos y vuelve a abrir la puerta.

Resulta que aquí no vamos a hacer nada, simplemente Llorenç tenía que pagar la cuota del parking de la caravana del trabajo, nos vamos con los dos coches, ellos abriendo camino.

En pocos minutos llegamos al circuito de Montmeló y aquí comprendo realmente que Laura no había mentido, empiezo a mentalizarme, la única vez que he ido a un circuito ha sido en Calafat para el curso de Harley Davidson.

Mon comenta que ella no se quedará en el coche conmigo, no digo nada.

Entramos a que nos den los pases, la chica pregunta si es solamente piloto o hay también copiloto, naturalmente contesto que sí, allí van las dos acreditaciones.

En este momento están rodando en el circuito las motos, la siguiente ronda será para los coches, nos vamos al bar a tomarnos un café y un agua buscando la sombra, el cielo está completamente despejado y hace bastante calor.

Se acerca la hora, van llegando coches muy diferentes entre sí, un Porche preparado, un Audi RS, Un Cinquecento Abarth, Un Megane con matrícula francés, Un Skoda con matrícula rusa. Llega la hora, pasamos hacia el control que hay antes de entrar en el circuito, allí un chico nos dice de poner el gancho (???), no sé de qué me está hablando. Si, el gancho es por si pasa algo y nos tienen que remolcar, bueno lo buscamos y no lo encontramos, nos dicen que sin gancho no se puede entrar, pero llama a asistencia y en un ratito llega una grúa, baja otro chico, coge una caja y empieza a sacar ganchos. Primero quitamos la protección de plástico para poder enroscar el gancho y vamos probando diferentes tipos, va pasando el tiempo hasta que por fin encontramos uno compatible. Cascos y para dentro.

Pasamos por la zona de boxes hasta el final donde un chico levanta el dedo gordo hacia arriba y nos deja entrar en el circuito. La primera vuelta es de reconocimiento, pero es la que en realidad pruebo de verdad el motor, por primera vez supero las cuatro mil revoluciones elevándolas hasta las seis mil, el motor suena bien.

Ahora que ya he dado una vuelta completa, una vez pasado la recta de tribunas, me empiezo a animar estirando un poco más las marchas y recortando las curvas. En ambas vueltas me superan tanto el Porche cómo el Cinquecento.

Ahora que tengo el conocimiento suficiente del circuito, empiezo la tercera vuelta con la idea en la cabeza de reducir tiempos y aprieto al máximo los 220Cv. Mientras tanto Mon sigue grabando con la GoPro y en esta vuelta oigo que dice: oyoyoy. Con toda la tranquilidad del mundo le digo que el Golf se está comportando muy bien, realmente está pegado al asfalto no solamente porqué es un circuito, es también porque el baricentro de este modelo es mucho más bajo que otros que he conducido en pasado, estoy muy contento del cambio.

En la siguiente ronda tengo que amenorar un poco al final de la recta porqué por el retrovisor veo llegar al Porche seguido de un extraño coche con un alerón enorme. Una vez que me adelantan, sigo con lo mío disfrutando otra vez.

Seguimos una vuelta más y se enciende la reserva, la leche, he gastado más de un cuarto de depósito para efectuar cinco vueltas, cada una de unos cuatro quilómetros y medio. Finalmente, al final de la sexta entramos a zona boxes y salimos del circuito.

Paramos para quitar el gancho y devolverlo, entramos en la zona del aparcamiento, bajamos del coche, nos quitamos los cascos y reviso los neumáticos que huelen a quemado, pero no se han gastado demasiado. Vienen los chicos y me preguntan qué tal, la verdad es que he disfrutado muchísimo, es una sensación increíble. Mon no tanto como yo pero lo ha llevado estupendamente.

Llorenç me pasa una foto ya que han tomado los tiempos de cada vuelta, son estos:

Vuelta 1 – 02:48.2

Vuelta 2 – 02:41.2

Vuelta 3 – 02:38.8

Vuelta 4 – 02:42.5

Vuelta 5 – 02:40.5

Vuelta 6 – 02:45.9

Total 17:38.1 (de la media hora disponible)

Antes de irnos paramos a repostar en la gasolinera, los chicos abren camino otra vez, unas cuantas curvas hasta llegar a una zona industrial en Vilassar de Mar donde aparcamos y nos sentamos a tomar el aperitivo en Espinaler (http://www.espinaler.com/es/contacto/), un lugar famoso por la producción de sus productos para picar, Mon ya había comentado de ir, perfecto.

Una vez acabado el aperitivo volvemos a los coches y nos vamos a comer, mesa reservada no muy lejos, en Cabrils. Encontramos sitio para aparcar sin problema, cruzamos la riera, por el puente naturalmente, entramos en el jardín del restaurante donde hay varias mesas a la sombra de dos grandes carpas, nos sentamos. El lugar es acogedor.

La carta es, digamos, diferente, en mi situación es bastante difícil poder encontrar un plato que pueda comer tal y cómo viene así qué tendré que empezar a pedir algo añadiendo la palabra “sin”. Lo vamos a intentar a pesar de que siempre resulta bastante complicado, hoy en día los cocineros no soportan servir un plato sin ningún tipo de adorno.

Pedimos, nos sirven el primer plato y hasta aquí todo va bien, el segundo pues no, puedo decir: ya lo sabía… pues nada, para atrás y a esperar mientras el resto come. Ha valido la pena, es digno. Se acaba la comida, nos despedimos.

Gracias chicos por hacernos pasar un domingo genial, un gran beso y hasta la próxima.

Regresamos a casa, sin correr, jii.