Hoy Mo i Rana nos ha salido “rana”…

Esta mañana estaba totalmente cubierto de nubes, al salir del hotel ha empezado a llover y la lluvia nos ha acompañado durante los primeros 50Km. El resto del recorrido ha transcurrido con cielo cubierto y con sol. Nada a destacar.

Los días cómo hoy forman parte de los recorridos largos, es decir hay que pasar por ellos y punto así que hoy contaré algo sobre Noruega.

La gente de aquí es muy alegre y les gusta estar en la calle. Las terrazas están siempre a tope, supongo que la razón básica es la de aprovechar el verano y el buen tiempo porqué el resto del año se ven obligados a quedarse en casa ó mojarse.

En la estación que nos encontramos prácticamente hay luz las 24h. sale el sol por la mañana y se pone por la tarde, bueno por la noche, ahora son casi las 11:00h. y los rayos están entrando en la habitación.

El noruego es un idioma que es una mezcla de los varios dialectos de Escandinavia, de inglés y algo de alemán. La letra “å” se pronuncia cómo una “o”, lo hemos deducido cuando en un cartel ponía: åpen y de bajo en inglés open. Ellos hablan indistintamente el noruego o el inglés, hasta la señora mayor que vende tarta de manzana.

Muchas de las paradas de bus que se encuentran en las carreteras son casitas de madera, al igual que la mayoría de sus casas, el techo está recubierto de tierra y vegetación (ver foto).

Volviendo a lo que ha ocurrido hoy llegábamos a Mo i Rana antes de las 16:00h. Tom nos conduce a la casa donde hoy dormiremos ya que ha tocado un Bed & Breakfast. Hasta aquí todo ha cerrado entre las 17:00h y las 18:00h. La única visita era la de una gruta con cascada incluida 20Km. al noroeste pero no la hemos podido hacer porque la última visita es a las 16:00h. Mañana tampoco podremos porque abren a las 10:00h. grrr.

Vamos a la oficina de información y vemos que tampoco podemos acercarnos al otro glaciar porqué el ferry deja de cruzar el lago también a las 16:00h. grrrrrr.

Solamente nos queda un lugar que no cierra hasta las 22:00h. el círculo polar ártico que está a 80Km., pues en marcha. En aproximadamente 1h. nos plantamos. Bueno que decir, hay un chiringuito para turistas, unas piedras que la gente deja amontonadas una sobre las otras y una temperatura que ha pasado de los 22º a los 15º. Esperaba mucho menos.

Compramos un imán y un pin de la bandera Sami, la población autóctona y regresamos ampliando así el total de los kilómetros recorridos. Cena en una terraza y nunca mejor dicho “a casa”.

Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157624394340942/

Hoy estoy doblemente contento porque hemos visitado el dealer de Trondheim y por haber cenado en un italiano. Pero empiezo desde el principio.

Esta mañana hemos salido un poco más tarde de lo habitual ya que el recorrido de hoy no incluía ninguna visita intermedia. El trayecto inicial nos lleva por la E136 hasta el pueblo de Dombås, durante el recorrido desparecen los acantilados y el entorno se convierte en un valle enorme. Allí hacemos una parada técnica para tomarnos un café.

Con antelación tuve que pararme por la carretera para que Sonia hiciera una foto de “peligro alce”. No hemos visto ninguno.

Seguimos ahora por la E6, una carretera con rectas muy largas. La gran mayoría de Noruegos y de más conductores siguen respetando al límite de velocidad de 80Km/h mientras nosotros vamos un poco más rápido, es que no hay tráfico, ni cruces, ni nada para ir tan lentos.

Segunda parada técnica para comer y repostar; finalmente llegamos a Trondheim alrededor de las 14:15h.

Tom nos acerca a la zona industrial donde está ubicado el dealer que por cierto está bastante mal indicado. Entramos, nos hacemos con un par de camisetas, una gorra y el imprescindible pin del Chapter local.

Poco después llegamos al Hotel Scandic, que nos ha gustado mucho por su diseño, check-in y de paseo.

Trondheim es la tercera ciudad en importancia de Noruega y fue su antigua capital. La primera impresión en las afueras es que nada tiene que ver con el encanto de Oslo y Bergen. Luego por dentro, vemos que es una ciudad que se está transformando. El mismo hotel está ubicado en la que probablemente ha sido una zona de almacenamiento en las inmediaciones del puerto. Ahora todas las antiguas naves han sido reformadas y albergan un centro comercial y varios bares con terrazas. Las que han tenido peor suerte han sido derribadas y en su lugar han construido edificios nuevos con muy buen gusto, según mi criterio y el de la arquitecta.

La zona de casas de madera sobre el agua un poco más adelante en dirección centro es digna de fotos.

Visitamos el Nidarosdomen (http://www.nidarosdomen.no), la catedral, para mi gusto por dentro es demasiado oscura, nada en especial que destacar, una de muchas que existen. Subimos en grupo por unos escalones muy altos y cortos en una escalera de espiral muy estrecha hasta la parte exterior de la torre. Desde allí vemos buena parte de la ciudad y nos hacemos una idea de las distancias, cortas. Aquí viven unos 180.000 habitantes.

De allí salimos y damos un paseo por la ciudad hasta llegar una iglesia, entramos y por sorpresa hay unas sillas, unas mesas y se sirve café y algo de comida. Seguimos hacia dentro hasta que se nos acerca un hombre y nos explica que esta iglesia está abierta a todas horas y todos los días y dejan a los sin techo dormir dentro en los bancos. Al salir dejamos nuestra pequeña contribución.

De vuelta al hotel pasamos por el palacio real hecho completamente de madera pero vista la hora ya no podemos visitar. Un descanso hasta la hora de la cena y de nuevo en marcha.

Habíamos divisado a un restaurante que tenía pinta de italiano autentico y así ha sido. Esta noche por primera vez en seis días he cenado tres platos y bebido vino pagando menos que comer la hamburguesa de nuestra primera cena. Una breve charla con el dueño napolitano antes de salir y de regreso al hotel.

Trondheim es una ciudad donde en cada rincón se oye el rugido de una Harley, he visto más hoy en unas pocas horas que en todo el viaje.

Mañana tenemos un buen tramo hasta nuestro siguiente destino así que a descansar.

Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157624260625611/

Desayuno en la cabaña con lo que compramos ayer por la tarde, un poco de limpieza ya que aquí o lo haces tú o te lo cobran a parte y nos vamos a ver el glaciar por otro lado.

Dejamos el coche y nos adentramos cerca del río hasta que un cartel nos indica los diferentes peligros al acercarse más. Unas fotos y empieza a llover.

La lluvia nos acompaña un pequeño tramo hasta un túnel y por sorpresa en el otro lado hay nubes con sol, bien.

Seguimos el camino pasando de un valle a otro y dos fiordos, subidas y bajadas. Es una gozada ver cómo cambia constantemente el paisaje. No para de salir agua desde cualquier punto de las montañas creando un sin fin de cascadas.

Al poco de salir de un túnel el panorama cambia por completo, cimas nevadas y un lago helado, paramos a por unas fotos. Aquí hace algo de frío.

Un cartel nos indica Dalsnibba, un mirador sobre el Gerainger. Hay muchos turistas que han subido con autocares por la carretera no asfaltada y sin protección…

Justo regresamos al coche y cae el diluvio universal. Aquí es cuando veo a los pobres moteros, en su mayoría alemanes en BMW, que se están mojando, la opción del coche aquí ha sido acertada.

Paramos a comer un plato con salmón y al salir las nubes han desaparecido y el sol vuelve a estar sobre nosotros. Es increíble cómo cambia el tiempo en este país.

La carretera Rv63 es ahora muy empinada, la llaman la carretera del águila, en un plis plas llegamos a un mirador con unas vistas paradisíacas sobre el fiordo.

llegados más arriba, la carretera pasa a tener el nombre de la senda de los trolls. Para variar aquí paramos unas cuantas veces para fotografiar lo que la naturaleza nos ofrece, por ejemplo una cascada de unos 180m.

No sé si en las fotos se puede apreciar lo maravilloso que es este país pero recomiendo a todo el mundo que lo venga a visitar, de verdad vale mucho la pena, es algo distinto a todo lo que había visto hasta el momento y no es poco.

Un hecho curioso es ver que el típico cartel de “cuidado con la vaca” aquí se complementa con un ternerito y toda la familia se pasea libremente, hay que ir con cuidado porqué a veces están tanto en la carretera cómo al borde de la misma.

Finalmente llegamos al Trollstigen Resort donde nos espera hoy también una cabaña.

Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157624378857170/

Por no haber planificado bien las distancias y los tiempos, esta mañana hemos ido de bólido.

Todo ha empezado a las 07:00h. y sobre las 08:30h. ya estábamos en el coche. Primera parada para repostar antes de salir de Bergen. Hoy es domingo, no hay casi nadie por las calles y muy poco tráfico por la carretera.

Al ver que la distancia hasta nuestro primer destino, el pueblo de Flåm, era considerable y que teníamos que subir al tren a las 11:00h. he tenido que apretar un poco el acelerador. Finalmente compraba los tickets a las 10:56h uff…

El tren es una atracción turística que une Flåm con Myrdal. Las vistas son espectaculares, pasa por varios túneles, fuera se pueden apreciar acantilados de vértigo, cascadas que salen de la roca y se pierden en el valle, laderas, granjas perdidas por la vegetación y ríos con diferentes saltos de agua. Realmente vale la pena probarlo, la única nota negativa es su elevado precio.

Ya es la hora de comer, en la misma estación unos bocatas rápidos y de nuevo en marcha.

Si ayer pasamos por un túnel de 11Km. y hoy lo hemos hecho en sentido contrario, lo de esta tarde ha sido un sin fin de túneles, la palma se la lleva uno en concreto con sus 24,5Km. primero sube y luego baja. Por cierto aquí está permitido adelantar en todos los túneles.

Pasamos varios pueblos, cuyos nombres me recuerdan la peli “el Señor de los Anillos”, hasta que la carretera nos obliga a subir a un transbordador para cruzar el fiordo y seguir hacía el noroeste. Finalmente encontramos un cartel que nos indica nuestra siguiente parada: Urnes Stavkyrje (nombre del pueblo e Iglesia en noruego).

Una vez llegamos al final de la carretera debemos subir a otro transbordador. Hay que tener en cuenta que el fiordo en que nos encontramos tiene una extensión desde el mar hasta el final superior a 200Km. y con diferentes bifurcaciones que obligan a cruzar con transbordadores ó dar una vuelta del copón.

Finalmente llegamos a la iglesia de madera más antigua de Noruega, está muy bien conservada, el guía nos da una explicación en un inglés, que hasta yo entiendo, de más de 1h. Un break de café y tarta de manzana y en lugar de regresar por agua lo hacemos bordeando el fiordo. Muy buena elección, la carretera es muy estrecha y discurre plana al lado del agua, el total de los kilómetros recorridos para volver al punto inicial son 59.

Tramo final del día hasta llegar al pueblo de Fjærland donde hay un enorme glaciar. Primero pasamos por el camping donde nos espera una cabaña. Me recuerda mucho la que dormimos en Yellowstone N.P. pero mejor acondicionada, única pega es que no nos dan sábanas ni toallas. Menos mal que sabiéndolo con antelación ya íbamos preparados para la ocasión.

Salimos a comprar el desayuno de mañana y a cenar. El problema es que el sitio que nos habían recomendado está cerrado. Ya son las 20:30h., nos entra el pánico de no poder llenar el estómago. Finalmente entramos en el único hotel del pueblo donde el recepcionista nos atiende en castellano y nos ofrece un plato de bacalao con queso y patatas, justito pero bueno.

Salimos a por otras fotos, bueno yo hago de chofer y de ayudante, la profesional es Sonia. Finalmente nos retiramos en la cabaña y repasamos el plan del día siguiente.

Por cierto aquí no hay internet, tendré que publicar esto mañana.

 

Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157624252550205/

Sobre las 09:00h. ya estábamos en Hertz para recoger el coche de alquiler, allí hemos llegado primero andando un trozo y luego un par de paradas en tranvía.

Nos proponen pagar un poco más para que Sonia también pueda conducir, no hace falta, yo hago de piloto y ella de co-piloto. Luego nos dicen que nos han mejorado la categoría del coche que pasa a ser de un Ford Focus o similar a un Volvo V50 familiar, muy bien, con el cambio hemos ganado considerablemente en espacio así caben perfectamente las dos maletas. Nos olvidamos por completo de revisarlo, por aquello de ver si hay rayadas, falta algo, etc.

Salimos de Oslo por la autopista a una velocidad de 80Km/h. igualito que en Barna. Primera parada técnica para tomarnos un poco de fruta y un café. A la salida del bar Sonia se da cuenta que al piloto trasero le falta un trozo de plástico y que hay una rayada en la carrocería. Bueno, se pone en contacto con la agencia de Oslo y el chico que nos había atendido le dice que no hay problema y que lo pone en el sistema para que no tengamos problemas a la hora de su devolución. Ya lo veremos.

Otro dato curioso es que la matrícula no es de Noruega es de Suecia, el comentario ha sido: mira que listos, han cobrado el “one way” tanto a nosotros cómo a los anteriores y encima se lo devolveremos en situ. Si pero de clase C a clase P por la “face”.

Para ser la carretera que une las dos ciudades más importantes de Noruega, tan apenas hay tráfico y el poco que hay respeta a raja tabla el límite de velocidad, yo no puedo ir todo el rato entre 60 y 80 Km/h. añado unos 20+ que tampoco es tanto…

El paisaje es bonito, mucho verde, bosques, campos, mucha agua, lagos, ríos, cascadas, pueblecitos pequeños. Paralelo a la carretera hay un camino tanto para transeúntes cómo para ciclistas. En los ríos y lagos hay pescadores por todas partes.

Si en Oslo se respiraba tranquilidad, aquí es paz total donde tengo la sensación que el hombre y la naturaleza conviven en perfecta armonía. Paramos a por fotos de vez en cuando.

Tom nos ha intentado sacar del camino correcto desviándonos hacía el interior pero nos hemos dado cuenta y hemos seguido rectos. Sonia había dibujado el recorrido hacía Bergen por la parte sur pero a la segunda posibilidad y por un despiste de ambos hemos torcido hacía el norte y hemos subido a un puerto de montaña. La temperatura ha bajado hasta los 13º y la nieve hace acto de presencia relativamente cerca de la carretera.

La bajada ha sido toda una sorpresa, túneles, túneles y más túneles, varios de ellos con varias curvas, hasta llegar al valle. Allí seguimos el camino en dirección Oeste por la E16 y pasado otro túnel de 11Km. finalmente divisamos un enorme fiordo que prácticamente nos ha acompañado hasta nuestro destino de hoy.

Bergen está situada en el interior de un fiordo, rodeada de islas, donde una red de carreteras une una con otra. Lo curioso es ver cómo esta gente haya escavado infinidad de túneles con el menor impacto ambiental posible, salen de la nada y casi no se ven.

Su puerto tiene mezclada la zona antigua con la más moderna, hay barcos de todo tipo y tamaño. Aquí la gente sale a las terrazas a tomar algo y los que tienen barco allí están, amarrados uno con otro y compartiendo el espacio con sus colegas.

Subimos al mirador con un cremallera, arriba las vistas son fantásticas, es un sin fin de tierra y agua que en realidad no deja apreciar donde realmente empieza el mar. La vista se pierde en el horizonte.

Bajamos, pasamos por el hotel donde subimos a su torre ubicada en la octava planta, últimas fotos y a cenar. Hoy ha tocado un restaurante Thai y mañana excursión en tren.

Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157624363581726/

2010_Oslo, Día 2

junio 25, 2010

Hoy día entero para visitar tal y cómo se merece la capital de Noruega.

En pié a las 07:00h. desayuno completo y justo a la hora de su apertura a las 09:00h. entrábamos en el ayuntamiento. Por fuera parece un edificio de la época del fascismo, por dentro es diferente. En la gran sala, donde entregan cada año los premios Nobel, todas las paredes están pintadas, los rayos del sol que entran hacen juegos de luz y sombra. Sonia hace fotos, yo miro.

Paseamos por varios salones hasta entrar en el que sirve para celebrar los plenos, es una especie de mini-parlamento. Mientras llegan otros visitantes, nosotros salimos al exterior y nos dirigimos a la siguiente visita: el Akershus Fortress.

Se trata de una fortaleza muy antigua ubicada sobre la bahía de la ciudad. Entramos y cómo no, está en obras. Obreros, carpinteros, una arquitecta, andamios, etc. Después de pasar por una calle que debería haber sido vallada por la seguridad de los transeúntes y de habernos cruzado con un coche de policía militar aparecemos en la parte exterior donde hay varios cañones. Mientras hacemos unas fotos aparece a nuestra derecha un crucero enorme cuya altura es superior a la del bastión. Del barco empieza a bajar una marea humana de gente en diferentes grupos, acabamos rápidamente la visita del castillo y nos vamos al puerto.

Esta mañana habíamos comprado sabiamente un pase de 24h. para todos los transportes públicos de Oslo que además incluía las entradas a varios museos. Subimos a un transbordador que une el centro ciudad con una península cuyo nombre es Bygdøy que a su vez alberga varios museos.

Una vez llegados allí, visitamos un museo muy peculiar, el Norsk Folkemuseum. Se trata de un parque donde se pueden ver distintas casas de muchos lugares de Noruega, éstas fueron desmontadas y vueltas a montar para que cualquier visitante pueda ver cómo vivían los noruegos en los siglos pasados.

Siguiente visita el Vickingskiphuset, donde se puede ver tres ejemplares de los famosos barcos de los Vikingos así cómo objetos de su época. Lo curioso es que en aquella época enterraban los barcos junto a los muertos ya que pensaban que así les acompañarían en su último viaje.

Regresamos al centro, comemos en un restaurante italiano y de nuevo en marcha, esta vez en tranvía hasta el Vigelandsparken, un enorme parque donde los lugareños disfrutan de un espacio de ocio para todas las edades y los extranjeros disfrutamos de sus bonitas estatuas y del obelisco justo al final de su camino principal.

Ahora hace mucha calor, una agua bien fría y decidimos hacer un descanso en el hotel, utilizamos esta vez el metro.

Volvemos a salir para cenar, esta vez pescado en un restaurante, exquisito. Es increíble ver cómo son los Noruegos, gente muy agradable, alegre y que hacen mucha vida al exterior, se reúnen en las diferentes terrazas, toman su cerveza o un vaso de vino, charlan. El servicio es bueno, siempre con una sonrisa en la boca. A pesar de que no son mi tipo, las chicas son todas monas, en su mayoría rubias con ojos claros.

Última visita del día: la Opera. Un moderno y espectacular edificio construido recientemente en una nueva zona del puerto. Son casi las 22:00h. y todavía vemos el sol al horizonte.

Bueno ya es hora de retirarnos al hotel, para variar nos levantaremos pronto, tenemos que recoger el coche que nos llevará el resto del viaje, mañana tocan unos 500Km. hasta la ciudad costera de Bergen.

Toda la información de Oslo en: www.visitoslo.com/es/

Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157624230856957/

2010_BCN-Oslo, Día 1

junio 24, 2010

Hoy tenía que ser un día tranquilo y relajado en el sentido que íbamos bien de tiempo para todo pero al final no resultó cómo tal.

Ayer, después de bajar de Andorra y dejar el Megane en Vilanova me olvidé de recoger algunas cosas en el armario, así que esta mañana me he levantado pronto y he tenido que ir con Joan allí. De vuelta a Gavá y al Prat para llegar con dos horas de antelación.

Nos despedimos de Isa y Joan y nos ponemos a mirar el panel de las salidas de los vuelos. A pesar de faltar algo menos de dos horas sobre la hora prevista de salida, nuestro vuelo aún no aparece, salgo a fumar.

Cuando finalmente lo vemos anunciado, nos dirigimos al mostrador y allí había dos colas en los mostradores de la compañía SAS. Me pregunto: ¿Cómo es posible que la gente ya está aquí cuando hace tan solo un par de minutos no estaba anunciado?

Bueno delante nuestro un equipo de futbol de niñas ecuatorianas, en el otro lado un grupo de chicas y chicos noruegos, total que la cola ha durado alrededor de 1h. Cuando finalmente nos toca, la azafata nos dice que lo siente mucho pero tendremos que viajar separados, ya no quedan asientos contiguos, vaya.

Tomamos un café, un donut y vamos a la puerta de embarque que había cambiado. Bien, le digo a Sonia, solamente faltan 10min. para el embarque. En breve vemos la gente amontonarse en el mostrador y uno de los pilotos hablar con ellos, pienso: aquí pasa algo y le digo a Sonia de ir a investigar… Debido a una huelga de los controladores franceses, saldremos cómo mínimo con dos horas de retraso.

Nos vamos a comer y sobre las 14:40h. embarcamos sin despejar 1h. más tarde.

Llegamos a Oslo, la temperatura ha bajado pero no hace frío. Cambiamos Euros por Coronas. Cogemos el tren que nos lleva directamente al centro. El hotel está situado relativamente cerca así que damos un paseo hasta allí.

Bueno el hotel es céntrico pero un poco cutre. Duchita y salimos a cenar, no vaya ser que nos quedamos sin comer. Entramos en el Hard Rock Cafe. Ambiente agradable, bastante gente, pantallas gigante con los dos partidos en curso del mundial (no pienso decir nada de Italia que ha jugado, perdido y ha quedado eliminada). Pedimos dos Coronas, un burguer, una ensalada, nachos y guacamole, café y té por tan “solo” 85€ por lo menos todo estaba bueno.

Un paseo por el centro, Sonia hace unas fotos y al hotel. Cambio de habitación ya que la cisterna de la nuestra no cierra bien, con el cambio hemos ganado, ahora tenemos una suite, única nota positiva del día. Mañana más.

Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157624225811719/