La de anoche ha sido una cena de despedida, el hotel nos ha invitado a vino, su color era entre tinto y rosado, vamos un sucedaneo. Como siempre los comentarios sobre el circuito han sido variados, ha habido gente que les ha gustado, otros que se han quejado y finalmente los que presentarán reclamación a su vuelta, en fin… nosotros coincidimos que en el global nos lo hemos pasado bien, claro está que si tengo que recomendar un circuito en África del norte, éste es sin duda alguna Marruecos.

Túnez ha sido mi segundo (y último) país en esta zona y de este tipo, ahora hay que mirar hacía otros horizontes. No obstante hay que reconocer que es un país donde reina bastante la tolerancia entre religiones, las mujeres son libres de ponerse el velo cómo de ir vestidas a la moda occidental. El tráfico es caótico pero a la vez son prudentes y circulan despacio. La red de carreteras es aceptable, pero la verdad es que no hay mucho que ver a parte de naturaleza.

El “despi” tocaba hoy a las 04:30h. salida hacía el aeropuerto a las 05:30h. Check-in y espera hasta la hora de embarque. Al igual que en la ida hemos despegado con 40min. de retraso, además nos ha tocado un piloto principiante, el avión hacía un ruido infernal al despegue, estaba sucio y para aterrizar la cosa no ha ido mucho mejor, vamos que si tengo que opinar sobre Tunisair el comentario sería negativo.

Una vez llegados al Prat, las maletas han tardado unos 40min. en salir, Joan y Isa nos han venido a buscar y todos juntos hemos ido a Vilanova a comer. Desde allí hemos seguido nuestro camino con el Megane hasta llegar a casa a última hora de la tarde. Nuestras “mágicas” alfombras han sido colocadas en el lugar apropiado y han quedado realmente muy bien, jeje.

Acaba así el viaje, ahora empezaremos a planificar las próximas vacaciones: ruta por los países escandinavos en auto-caravana.

Fotos: http://www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157623015681693/

2010_Sfax-Túnez, Día 7

enero 3, 2010

Último día del circuito, salida a las 07:00h. y parada en El Jem donde visitamos el anfiteatro romano. La verdad es que para tener los siglos que tiene está verdaderamente muy bien conservado, bastante mejor que el Coliseo de Roma.

Se puede pisar la arena y hasta bajar a los sótanos. La temperatura es de unos 9º a pesar de que el sol ya nos está iluminando.

Seguimos camino hasta coger la autopista que nos conduce a Túnez, aprovecho y me pego una siesta “matutana”…

No había hablado todavía de los compañeros que nos han acompañado en el 4×4 durante estos días. Hay una pareja, Maite y Josep, que viajan con su amiga Merçè, todos ellos de Barcelona. Son gente encantadora con la que nos hemos reído mucho y no hemos tenido ningún problema.

Entramos en Túnez y nos dirigimos al centro para ver en nuestro caso otra vez La Medina. Lo positivo para mí es que he encontrado el parche de la bandera nacional. Para Sonia, que ha podido entrar y hacer unas fotos a la mezquita.

Vamos ahora a la población de Sidi Bou Said donde comemos en un restaurante cercano al puerto. Sin comentarios.

Finalmente, última visita del circuito: las Termas de Antonino en Cartago. Me imagino en los tiempos de los romanos ir a estas instalaciones a relajarse justo al lado del mar, realmente te haces a la idea de cómo era la vida en aquel entonces.

Volvemos al pueblo de Sidi Bou Said donde damos un paseo por sus calles. Todas las casas son de color blanco y tanto puertas como ventanas están pintadas en azul. Quizás lo que sobra es la cantidad enorme de turistas, pero ya se sabe que cuando un lugar es bonito, se explota.

Al llegar al hotel, el mismo de la primera noche, nos despedimos de Imed, un placer habernos conocido, nos deseamos mucha suerte, la vida del guía cómo la del turista es así.

Esta noche hemos decidido cenar todos juntos como cena de despedida.

Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157623139946382/

Ya había oído que hace frío de noche en el desierto, ahora lo puedo confirmar, hace mucho pero que mucho frío. Nos hemos levantados tan congelados que hemos preferido no ducharnos.

Salimos del oasis y paramos de inmediato en unas dunas para sacar unas fotos, la arena es aquí rojiza debido a que hay hierro. La tocamos y está muy fría. Joan y yo nos sentamos mientras Sonia nos hace una foto, al levantarnos la arena desaparece por completo sin dejar rastro.

Sorpresa para todos muy cerca hay un camino asfaltado que conduce a otro que a su vez se incorpora a una carretera de la red principal. Imed nos ha explicado que el largo camino recorrido el día anterior es porqué veníamos desde otra zona y también para vivir la aventura del desierto…

Karim, nuestro chofer, tiene un CD de música variada que cada día hemos escuchado y nos ha gustado tanto que ahora disponemos de nuestra copia. Ventaja de llevar el ordenador portátil encima.

Hoy es un día bastante tranquilo, de aquellos que pasa sin nada importante pero que es preciso para ir de un lugar a otro. Así que la primera de las dos visitas es en el pueblo de Toujene donde visitamos una casa troglodita. Dichas casas se construían haciendo un enorme agujero en el suelo del barro mismo de la montaña, podía ser de dos o hasta tres plantas dependiendo del numero de los integrantes de cada familia. En el medio hay un pozo para abastecerse de agua.

La razón principal de este tipo de casas era el poder vivir sin ser visto por los invasores, quedando escondido entre las montañas. Hoy en día una parte de la gente sigue viviendo en ellas y otra en casas normales.

Comemos en el hotel restaurante donde se ha rodado parte de la película “la Guerra de las Galaxias (Episodio IV), el decorado todavía se puede apreciar.

Seguimos hacía el norte para llegar al destino final del día, la ciudad de Sfax, segunda más importante del país. La Medina se encuentra amurallada, nos dejan a la entrada y en 1h. la visitamos.

Hoy finalmente he podido volver a conectarme y colgar los últimos tres días del viaje. Mañana más.

Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157623123935976/

Sin problemas, nos levantamos en este primer día del año a la 07:00h. Desayuno y en marcha. Esta mañana toca un recorrido por la isla.

Primero en Guellala vemos como se trabaja el barro para luego convertirse en cerámica. Recorrido por la tienda y de nuevo en carretera.

Siguiente parada en la sinagoga de La Ghriba. pasamos por un detector de metales antes de entrar, posteriormente Imed nos explica que hace unos años, hubo un tunecino que se estrelló con su coche bomba matando a un guía local y dos alemanes. Desde entonces, hay policías fijos a pesar de que éste ha sido el único incidente que ha habido en Túnez en estas circunstancias.

De hecho nos cuenta que los judíos residentes en la isla viven en perfecta armonía con el resto de la población y se dedican básicamente al comercio de joyas.

Saliendo nos cruzamos con un grupo de italianos con chalecos del Portofino Chapter, luego en el parking me quedo bastante perplejo al ver un coche escoba con remolque Harley y un montón de motos BMW: sin comentarios.

Tercera parada en la capital Houmt Souk, donde damos un paseo y vemos una lonja donde se vende el pescado. Quien ofrece más se lo lleva.

Regresamos al mismo resort para comer.

Volvemos a la península pasando por la calzada romana en lugar de coger otra vez el ferry. Control policial tanto en un lado como en el otro. Hay bastantes en todo el país a pesar de que nuestra impresión es de seguridad total.

1,5h. más tarde llegamos a Chenini-Tataouine una aldea bereber con casas de piedra y arcilla excavadas en la montaña rocosas, patrimonio de la Unesco. Un Guía local nos acompaña en el recorrido completo de 360º empezando en su parte inferior hasta arriba. Nos dice que ha heredado su trabajo de su padre, su español deja mucho que desear ya que lo mezcla constantemente con el italiano.

Subimos otra vez en 4×4 y en unos pocos kilómetros abandonamos la carretera asfaltada por un camino de piedra. Cuando llevábamos bastante rato, paramos para ver la puesta de sol, unas fotos y rápidamente a los vehículos, empieza a hacer frío y hay mucho viento.

Ya ha oscurecido y finalmente, en el medio de la nada aparece un oasis cuyo nombre es Ksar Ghilane donde dormiremos en una jaima. La verdad es que el suplemento que hemos pagado para estar en un campamento mejor ha sido importante pero, ha valido la pena porque los pobres que no lo han hecho, han tenido que dormir en una tienda de seis personas, con lavabos y duchas fuera y sin toallas… mientras que nosotros lo hemos hecho con calefacción incluida.

Después de cenar, algunos hombres, entre ellos Joan y yo, nos hemos metido en un charco de agua sulfurosa dentro del mismo oasis. El agua estaba calentita pero al salir pegaba una rasca que casi nos quedamos congelados. Pero ya se sabe: la aventura es la aventura y probablemente para volver a repetirlo puede que pasen años.

 

Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157623123816252/