Cuando Marta (mi ex) me pidió la Lambretta para el escaparate de su tienda en Barcelona contesté que encantado, que ya encontraríamos un momento para ello.

Este momento ha llegado coincidiendo por un lado con el clima que no cuaja con la conducción sobre dos ruedas y por otro con las fiestas navideñas.

Así que el pasado día 5 pedí prestado el todo terreno con el remolque a Sergi, cargué el scooter, lo cubrí, lo até y bajé a Barcelona “chino-chano”.

Al llegar a la tienda, ubicada justo en la esquina entre Rambla de Catalunya y Rosselló, pude aparcar en el chaflán, descargar la Lambretta y introducirla en la tienda no sin encontrar dificultades debido al andamio existente para la restauración completa de la fachada del edificio.

Una vez dentro, Marta me dice de dejarla en un rincón y que el día siguiente se ocuparía de ponerla en el escaparate que sería renovado completamente.

No pude tomar fotos pero volví a subir al 4×4 y de vuelta para Andorra.

En ocasión de la comida de Navidad, Marta me ha dicho que no ha parado de entrar gente a preguntar por la Lambretta. Previamente ya había acordado con ella que si preguntaban si estaba a la venta la respuesta era no.

También me ha dicho que en línea general prenda que pone encima de la Lambretta es sinónimo de venta. Que hay mamás que entran con sus niños y los ponen encima, esto no me ha hecho mucha gracia la verdad. Ha entrado un chico que se dedica a restaurar Vespas y Lambrettas y le ha dicho que un trabajo tan bien hecho no lo había visto nunca y que el también la quería comprar.

Tras las fiestas, la llevaremos a la otra tienda ubicada en la calle Santaló para que siga el show…

Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157611856286467/

2008_Lambretta V: Matriculación

septiembre 23, 2008

Siguiendo los pasos obligados, el pasado día 11, en anticipo sobre la hora, estaba en la ITV de Andorra.

Tras pagar la tasa, fui el primero en entrar en las instalaciones, detrás de mí, llegaron un coche BMW 2002 Rally impecable con matrícula francesa y otras tres motos con matrícula española: una Montesa, una Bultaco y una de trial.

En total 5, tope mensual puesto por el Govern d’Andorra, para inspeccionar vehículos de época.

En primer lugar el técnico ha querido verificar que el número de chasis correspondiera con el reflejado en la libreta. Para ello he tenido que desmontar las tapas laterales sin ningún problema.

Luego hemos tenido que esperar a la comisión para que evaluaran cada vehículo. Lo curioso es que, aparte el coche que ha ido a otra nave, solamente se han limitado a ojear sin pedir en ningún momento que pusiéramos en marcha las motos. Es decir una ITV “Light”.

Mientras esperaba que la comisión diera el visto bueno, intercambié unas palabras con el responsable de la ITV el cual me comentó que no hay ninguna Lambretta en Andorra, que se tendrá que darla de alta en el momento de pedir la “carta groga” es decir el permiso de circulación.

Finalmente entré en un despacho, firmé los papeles y vi que le habían dado una valoración de 3.000€ pues vale total no tengo que pagar nada en la aduana ni el impuesto de circulación ya que los vehículos de época están exentos.

El siguiente lunes día 15, me presenté en “Govern” con el certificado provisional del seguro, entregué los papeles de la ITV, de la comisión y la libreta original. Pedí también si existía la posibilidad de conservar la libreta original… la chica n/s n/c.

El 17 recogí la “carta groga” y me devolvieron la libreta, me hace ilusión guardarla. De allí me acerqué al “Automòbil Club d’Andorra” y pude retirar la matrícula 58153, también en este caso me dejaron la original, más ilusión aún.

Ahora solo quedaba efectuar el cambio de la matrícula en el scooter que me hicieron el día siguiente. La placa andorrana no queda también como la italiana ya que sobre-sale un poco pero que le vamos a hacer.

Todos los trámites están acabados y la Lambretta ya puede volver a circular libremente por el mundo mundial.

¡I’m very happy!

Tras un largo viaje desde Milán, pasando por Barcelona, finalmente ha llegado a Andorra y justamente esta mañana ha venido el transportista a descargarla en mi parking.

El embalaje que según “Casa Lambretta” debía ser de lo más seguro no ha resultado tal y en un principio parecía todo en orden.

Es un pallet especial, estrecho y alargado cuya base es sólida y tiene como un raíl donde las dos ruedas están bien fijadas junto al caballete. La sorpresa reside en la estructura vertical compuesta por láminas de aglomerado, cartón de embalaje al rededor y tres bridas metálicas para el cierre.

Pongo mano a la obra y despacito desmonto pieza a pieza cada parte del aula, además sin hacerme daño, que es todo un decir… hasta tener a la vista el celofán que protege el scooter.

Una vez quitado el plástico tengo por fin delante la Lambretta, qué emoción!!!

Entonces empiezo a dar una vuelta de reconocimiento, no, no encima de ella, al rededor para observarla desde cerca y allí me doy cuenta que la pintura de un lateral ha saltado un poco, luego veo lo mismo en el pasa rueda delantero y finalmente en el caballete.

Pienso: cojo un avión para Milán y lo mato.

Recapacito y sigo con la tarea, la saco de la base y empiezo a recoger todas la piezas del embalaje para luego echarlas a la basura, primero el aglomerado, luego el plástico. Subo a casa, bajo con la escoba y limpio lo que ha quedado en el suelo.

Abro el porta-objetos y me encuentro dos juegos de llaves atados entre sí con un trozo de un cable eléctrico… pienso: que cutre no, ni si quiera tiene un llavero de Lambretta. Bueno pruebo las llaves, funcionan, bien.

Dentro de un trapo nuevo atado con una goma hay una llave especial para sacar la bujía y una bujía de recambio.

Entonces es cuando uno se para a pensar: aquí falta algo, efectivamente, no está el libro de mantenimiento y tampoco el retrovisor, ambos están pagados.

Así que, cojo la Ultra, me voy a una tienda de recambios de moto, compro una funda y un pote de aceite.

Una vez tapada, subo a casa y remito un e-mail a Milán exponiendo lo ocurrido. Ya por la tarde recibo la respuesta: por un lado por un despiste del chico de almacén la libreta y el retrovisor se quedaron allí, para lo que respeta al tema pintura dice que me la va a enviar y correrá con los gastos tanto del envío como del arreglo de la chapa, además tiene el coraje de decirme que el mismo transportista le hace envíos a Japón y que nunca había pasado nada… sin comentarios.

La próxima semana vuelve de las vacaciones el responsable del “Govern d’Andorra“, tengo que quedar con él para pasar la ITV y proceder al cambio de la matrícula.

Seguirá…

Fotos de los desperfectos: www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157606383889525/

Tengo el inmenso placer e comunicaros que la Lambretta ha sido aceptada en el “Museu Nacional de l’Automòbil” de Andorra en fecha 2 de julio de 2008.

Fotos: http://www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157606380276368/

El éxito del artículo “Lambretta” ha sido total.

Desde la página “Web Master” he podido comprobar que hasta hoy, ha habido 177 visitas y 42 comentarios, todo un record y una muy agradable sorpresa.

Quiero dar públicamente las gracias a todos, tanto los que han dejado sus comentarios como los que siguen el blog de forma anónima.

Hasta me han pedido el scooter para ponerlo en un escaparate de una tienda de ropa en Barcelona (he respondido que encantado, pero será el próximo invierno).

¡¡¡ Gracias y un beso a todos !!!

2008_Lambretta

julio 2, 2008

Corría el año 1962 y, por primera vez, la Lambretta 125 LI en cuestión se matriculó en Milán.

En el año 1979, mi padre la compró de segunda mano ya que, la otra que tenía, se la robaron.

En el año 1980, me saqué el carnet para motos de hasta 125cc y lógicamente empezó el uso compartido entre mi padre y yo.

También hay que decir que paralelamente me compré una Cagiva 125cc tipo custom, pero esta es otra historia…

Desde entonces hasta mi “emigración” que se produjo cuando me fui a vivir a Barcelona en el año 1988 la “Lambra” siguió rodando por la calles de Milán y zonas metropolitanas.

Ya mayor, mi padre decidió aparcarla definitivamente en el trastero en la casa del pueblo, cerquita de Milán y allí se quedó abandonada.

Mi primo, que trabajaba en un taller, comentó a mi padre varias veces de venderla porqué tenía clientes interesados en adquirirla pero él siempre contestó que cuando ya no estaría con nosotros, su hijo decidiría que hacer con ella.

El año pasado mi padre dejó de estar, que en paz descanse, y yo tomé la sabia decisión de recuperar el scooter que tantos buenos recuerdos me daba y quizás también porqué forma parte de mi juventud y la asocio a él.

Así que procedí al cambio de nombre, en Italia las instituciones son súper rápidas, presenté los documentos en junio, naturalmente pagué en el acto y esperé pacientemente hasta finales de octubre cuando finalmente en la libreta ya aparecía mi nombre.

Con anterioridad me había informado sobre quién podía restaurarme la Lambretta, busqué en internet, existen muchas referencias, entre varias ofertas opté por llevarla cerca de Milán a Casa Lambretta (www.casalambretta.it/). El dueño es un apasionado, es presidente del Club Lambretta Italia y tiene un taller que repara de forma artesanal tanto Lambretta como Vespa, también exporta piezas no originales, que se siguen fabricando, en todo el mundo.

Quedé con él, le fui a ver, visité sus instalaciones y me dio buen rollo, así que en noviembre le llevé la Lambretta para un lifting completo: motor rectificado, subido de 125cc a 150cc, cambio de todas las piezas y chapa.

Me había prometido que estaría lista para mi cumple… que es en abril, pero, como yo ya me conozco muy bien a los italianos, no la esperaba para aquella fecha.

Finalmente a finales de junio ya está lista…

Ahora queda el envío desde Milán hasta Andorra, debidamente protegida en una caja montada en un pallet, la importación en Andorra como moto de época (que no paga arancel), los trámites para ingresarla en el “Museo Nacional del Automóvil”, la nueva matrícula y estará de nuevo en la carretera.

Se acaba así un largo trámite pero no la gran ilusión de volver a conducir aquella moto con la que me estrené en mi juventud y aquellos maravillosos momentos que compartí con mi padre…

Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157605923226806/

Vídeos en la red: http://video.google.com/videoplay?docid=-2421905729296911981&q=lambretta

Versione Italiana

Correva l’anno 1962 e per la prima volta la lambretta 125 LI in questione veniva targata a Milano.

Nell’anno 1979 mio padre la compró di seconda mano giá che, l’altra che aveva, venne rubata.

Nell’anno 1980, feci la patente per moto fino a 125cc e logicamente inizió l’uso compartito tra me e mio padre.

Bisogna anche dire che parallelamente mi comprai una Cagiva 125cc tipo custom, peró questa é un’altra storia…

Da allora fino alla mia emigrazione a Barcellonan nell’anno 1988, la “Lambra” continuó girando per le strade di Milano e interland.

Quando mio padre invecchió, decise parcheggiarla definitivamente nella cantina della casa del paese vicino a Milano e lí rimase abbandonata.

Mio cugino, che é carrozziere, commentó a mio padre in varie occasioni di venderla perché aveva clienti interessati a comprarla peró lui sempre rispondeva che quando giá non sarebbe stato quí con noi, suo figlio avrebbe deciso che fare.

L’Anno scorso mio padre se ne andó, che riposi in pace, e io presi la saggia decisione di ricuperare lo scooter che tanti bei ricordi mi dava e magari anche perché forma parte della mia giovinezza e l’associo a lui.

Feci il cambio di nome, In Italia le istituzioni sono super rapide, presenté i documenti a giugno, naturalmente pagando nel atto e finalmente a fine ottobre giá stava a mio nome.

Prima mi ero informato su chi mi poteva restaurare la Lambretta, cercando su internet, esistono vari siti, tra le varie offerte decisi portarla vicino a Milano a Casa Lambretta (www.casalambretta.it). Il propietario é un appasionato, presidente del Club Lambretta Italia, ha un’officina che restaura artigianalmente tanto Lambretta come Vespa, esporta anche pezzi non originali, che si continuano a fabbricare, in tutto il mondo.

Gli feci una chiamata e presi appuntamento, visitai le installazioni e la sensazione fue positiva. cosí che a novembre la Lambretta inizió su lifting completo: motore retificato de 125cc a 150cc, cambio di tutti i pezzi e carrozzeria.

Mi aveva promesso che sarebbe stata pronta per il mio compleanno… che é a aprile peró, conoscendo molto bene agli italiani, non l’aspettavo per quella data.

Finalmente a fine giugno era pronta.

Adesso bisogna spedirla da Milano fino ad Andorra, naturalemnte protetta in un imballagio speciale montato su un traspallet, l’importazione ad Andorra come moto d’epoca (che non paga tasse doganali), la prassi per iscriverla al “Museo Nazionale delle Auto”, la nuova targa e sará di nuovo pronta per circolare per le strade.

Finisce cosí una lunga prassi peró non la grande illusione di tornare a guidare quella moto che fue per me l’inizio della mia gioventú e quei meravigliosi momenti compartiti con mio padre…