Justo después de fiestas, tal y cómo va siendo costumbre, un domingo nos pusimos a mirar por internet cosas nuevas por descubrir y visitar tanto en la Ciudad Condal cómo en Cataluña en general, parece mentira la cantidad de cosas que se pueden ver y conocer. Sin pensarlo dos veces empezamos a enviar e-mails preguntando, eso si, siempre por visitas guiadas, los horarios y disponibilidades.

Hoy ha tocado ir a ver Casa Terrades popularmente conocida cómo la Casa de les Punxes (http://casadelespunxes.es/) ubicada en plena Barcelona en la Diagonal.

Llevamos varios días con anticiclón, temperaturas suaves por la época en que nos encontramos, cielos completamente despejados, decidimos ir en moto así podremos aparcar cerca sin problema. Salimos con tiempo, recorremos el tramo que nos lleva hasta la ciudad por la autovía de Castelldefels y llegamos con una media hora de anticipo con respeto al inicio de la visita prevista a las 13:00h.

Una vez allí presentamos las entradas en el móvil, nos dicen que cuando llegue la hora que esperemos fuera, pasamos al bar ubicado en el mismo edificio y nos tomamos dos cañitas y unas anchoas con olivas, riquísimas.

Llega la hora, la visita es en castellano, la chica es extranjera, empieza a contarnos un poco la historia. La familia Terrades encargó al famoso arquitecto Josep Puig i Cadafalch la construcción del edificio que se realizó en 1905. El proyecto era el de construir tres casas para las tres hermanas y así se llevó a cabo, curiosamente desde fuera parece un solo edificio pero las tres casas tienen cada una su propia entrada y escalera. Tiene aires medievales con estilo del norte de Europa, la fachada principal es lógicamente la que da a la Avenida Diagonal para que los transeúntes pudieran observar la categoría de la casa, sus torres circulares y con medidas y formas diferentes consiguen romper la simetría del edificio.

Una vez recorrido el tramo desde la entrada principal hasta el final del edifico, entramos en la casa ubicada en la mitad, aquí podemos observar la escalera con diseños florales en hierro en la barandilla, el ascensor de madera, y pinturas en los techos y paredes también floreados. Todos los inmuebles estaban divididos en una planta baja destinada a locales comerciales, la planta principal donde vivían las hermanas, cuatro plantas para alquiler y una gran terraza donde vivía el personal de servicio.

Volvemos a salir y volvemos a entrar pasando por el control, si así se puede llamar, dado que nosotros compramos los tickets por internet utilizando el descuento ofrecido para los residentes en Cataluña, lo curioso es que al momento de pasar el código QR nadie nos ha pedido los documentos.

Subimos a la planta principal donde otra chica nos hace de guía, bastante más preparada que la anterior, empieza las explicaciones con énfasis, pasamos de una sala a otra, lástima que no se conserva ningún tipo de mueble, todo está vacío, hay fotos de la casa en blanco y negro, la que más me impacta es una donde se ve que la altura de este edificio era muy superior a los que había a su alrededor en la época.

Subimos ahora en dos grupos por los dos ascensores modernos, obviamente puestos exproceso para los visitantes, hasta el terrado, el edificio ha estado cerrado al público más de cien años y se ha tenido que efectuar una profunda restauración. Una vez arriba, nos econtramos al lado del final de cada una de las torres con sus coloridos marrones-rojos acabados en verdes, son muy chulas. Desde este punto se puede observar no muy lejos a la Sagrada Familia por un lado y un buen tramo de la Diagonal.

Subimos hasta el mirador de la torre principal la cual no tiene ninguna columna interior, es una construcción de hierro diáfana por dentro.

Tras las últimas explicaciones, nos reparten unas audio-guías para que podamos seguir con la visita a nuestro aire, lo curioso es que al momento de preguntar el idioma, todos hemos contestado Catalán. Las dos chicas se despiden, bajamos a la planta principal donde podremos ver con varios audiovisuales la leyenda de Sant Jordi. Supongo que esta parte de la visita es para justificar un poco lo que cuesta la entrada. A la mitad del recorrido a Mon se le para el aparatito y se queda sin audio justo en una habitación a oscuras…

Antes de salir compramos un imán de recuerdo, bueno una visita más para ver otro icono de la Ruta del Modernismo, no ha estado mal, hasta la próxima…

Fotos: https://www.flickr.com/photos/fabryhd/albums/72157689995815982