Hoy he vuelto a dormir seis horas pero no me siento para nada cansado, la primera parte de la mañana ha sido tranquila y relajada, hemos podido hacerlo todo sin prisa y llegar a casa de Christina dos minutos tarde, ya ves, sobre la hora que habíamos quedado, las 10:00h.

Marchamos los cuatro: Mon, Christina y Paolo, yo conduzco, es el último tramo que nos llevará al aeropuerto pero antes haremos una parada en Puerto Varas donde Christina se bajará para hacer unos recados, me gusta, la veo animada y más activa. Durante el trayecto que dura más de lo normal debido en parte a una parada por un corte en la carretera por una obra, en este caso el imprevisto no nos importa y, por la otra, por ir más despacio de lo normal en mi, supongo que el simple hecho de que se va acercando el momento en que tenemos que despedirnos no es un hecho que se acepte tan fácilmente.

Cuando entramos en Puerto Varas, Christina nos indica donde quiere que la dejemos, yo pensaba parar y despedirme como es debido pero ella ha preferido hacerlo en un semáforo en medio del tráfico, dos besos y hasta luego. Tan rápido y tan sencillo pero si ella lo ha decidido así, hay que aceptarlo. De todas formas no es un adiós, no que va, es un hasta pronto, yo lo sé, ella lo sabe y Mon también lo sabe y me lo ha comentado después.

Seguimos por la Route 5 en autopista hasta Puerto Montt para desviarnos al aeropuerto, una vez allí nos despedimos de Paolo, check-in y en poco más de media hora subimos al avión. El vuelo de una hora y veinte minutos perfecto, llegamos a Santiago donde nos vienen a buscar cómo de costumbre.

B&B, conocemos por fin a la encargada, comemos, mal, en una cafetería y nos vamos con el metro hasta el final de la línea 1 Los Dominicos donde vamos a visitar el centro artesanal. Esta es la primera visita programada de esta tarde, pasamos allí más de una hora, la aprovechamos para curiosear y para compras de última hora, estamos agotando los pesos.

Hoy la calor en Santiago es agobiante, más de treinta grados, ambiente seco, no hay nubes, no obstante para ir a nuestra segunda y última visita optamos por caminar en lugar de coger un taxi así que empezamos nuestro recorrido en la zona alta de la ciudad. Camino que nos lleva finalmente al Dealer Harley-Davidson, lógicamente no podía faltar este visita para completar el viaje.

Nada más entrar, el dueño nos recibe con una gran sonrisa, le decimos de donde venimos, nos invita a café, yo escojo una camiseta, Mon una camisa tejana, luego un pin, un parche y también unas divertidas bolas para el árbol de Navidad recién llegadas, el dueño vuelve y nos regala una pegatina, añadimos un porta-llaves. Al momento de pagar se corta la comunicación y no vuelve, falta media hora antes del cierre, esperamos un rato y al final les propongo pagar en euros, hacen la consulta, comprueban el cambio y al final aceptan, perfecto. Nos despedimos y regresamos al metro y con él al B&B.

Ayer intentamos reservar en un restaurante que teníamos en la lista pero hoy estaba a tope así que optamos por ir a otro, relativamente cerca el Liguria (http://www.liguria.cl), todo un acierto. El camarero que nos tocó era genial, un hombre curtido que lleva veinte años trabajando aquí, la comida exquisita, el vino también, el ambiente genial, un lugar totalmente recomendable.

Tengo sueño, hasta mañana.

Fotos:

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Hoy es el último día por aquí, lo aprovechamos a tope con una excursión al Lago de Todos los Santo llamado también el Lago Esmeralda por su particular color derivado directamente de los minerales que provienen de las montañas volcánicas de su alrededor.Cuando me pongo a leer el WhatsApp de Christina a las 9:13h el cual decía que había que estar en Petrohué a las 10:00h pensé: ya empezamos a correr a primera hora de la mañana. Pues nada, el desayuno ya estaba preparado, la distancia no era mucha, así qué la mejor frase sería: sin prisa pero sin pausa.

Cogemos la carretera a una velocidad rápida, adelanto a un coche conducido por la típica persona que va a una velocidad y cuando intentas adelantarle, se pone a correr, lo dejo atrás, adelanto dos coches más y éste detrás. De repente la carretera asfaltada se convierte en un camino de piedras volcánicas por lo consiguiente levanto bastante polvo, el amigo sigue detrás tragándoselo todo, llegamos, aparcamos.

Sacamos los tickets incluido una excursión en destino. Falta poco para que el catamaran salga y, de repente llegan un par de autocares bastante llenos de gente, embarcamos, el resto un poco más tarde, nos esperan un par de horas de navegación.

Hoy es un miércoles cualquiera de noviembre, no es temporada alta, sin embargo hay turistas provenientes de todas partes, ingleses, australianos, brasileños, italianos, franceses y por su puesto chilenos incluido el del coche que por cierto me dice Mon que lo ha oído hablar y es o ha sido militar, pues vale.

Las explicaciones de los guías son en español, portugués e inglés. El día es fantástico, el cielo completamente despejado, la superficie del lago está completamente plana, no hay ningún indicio que sea agua, algo peculiar y bonito ya que árboles, montañas y por supuesto los picos nevados de los volcanes crean en ella su reflejo, espectacular, una imagen muy parecida a los fiordos noruegos.

Cuando una persona sale a cubierta rompe la caja de pandora y desde este preciso instante es una entrada y salida constante, parecen hormigas que se mueven con smartphone, cámaras fotográficas, tablets. Lo más curioso es cómo la gran mayoría sale a cubierta y en lugar de seguir para encontrar un sitio para hacer su foto, se quedan justo al salir taponando asimismo la entrada o la salida según cómo se mire, nosotros estamos sentados dentro justo delante de la puerta y nos morimos de risas.

Seguimos la navegación, nos encontramos en el PN Vicente Perez Rosales (http://www.conaf.cl/parques/parque-nacional-vicente-perez-rosales/) el más antiguo del país, sin embargo cerca del lago hay varias casas habitadas, nos explican que se tratan de descendentes de colonos que ya estaban viviendo allí antes de declararse parque Nacional y les han permitido seguir viviendo allí respetando el entorno, no les he permitido abrir caminos así que la única opción que tienen para moverse es en barco, no tienen ningún tipo de servicios, la luz la generan ellos mismos pero tienen la suerte de vivir en un lugar privilegiado.

Casi a media navegación encontramos una isla bastante grande y nos cuentan que es privada, la persona que la compró fue precisamente el dueño de la naviera de este mismo catamaran, al morirse se le enterró aquí y pasó a su hijo. El capitán al pasar por aquí toca la bocina tres veces.

Seguimos la navegación y nos enteramos que los integrantes de los dos grupos que han venido en autocar forman parte de un tour que se llama Cruce Andino de la agencia Turis Tour (https://www.turistour.cl/turistour/ES/cruceandino/cruce-andino), salida en autocar desde Puerto Montt con parada en Puerto Varas, Petrohué, navegación por tres lagos y finalmente llegada a san Carlos de Bariloche en Argentina, uff me mareo, doce horas de desplazamiento.

Nosotros al llegar a tierra en Peulla, tenemos dos horas libres para pasear y comer, luego una excursión en 4×4 y finalmente regreso en catamaran al punto de salida.

El primer paseo lo hacemos desde el muelle hasta el hotel, tan solo 1Km, donde nos sentamos a comer, bien. No nos da tiempo para nada más y llega el bus 4×4 para iniciar la excursión, un trasto tuneado con madera en su parte exterior, cuando arranca hace mucho ruido pero sube por el camino bien, Santiago, el guía, nos va explicando cosas del lugar, pasado un pequeño bosque bajamos a un rio que cruzamos sin más en tres puntos entre piedras y agua, esto sí es divertido.

Paramos ahora para cambiar el trasto por una embarcación pequeña y navegar contracorriente el Rio Negro durante un trayecto hasta que paramos justo en el medio donde la vegetación sale del agua, también paramos motores y Santiago nos invita a estar cayados un rato y “vivir” la sensación de paz en un entorno de naturaleza en estado puro. Así es, excepcional, que pasada, solamente se oye el viento, el agua y algún pájaro, relax total, parece que se haya parado el mundo, el tiempo.

Regresamos, otra parada en medio del rio para sacar unas fotos y luego en una granja donde hay varios animales, un paseo ameno, un lama curioso se nos acerca, fotos y seguimos. Llegamos de nuevo al hotel, cambio de bus y fin de la excursión, ha valido la pena. Catamaran de regreso a Petrohué y desde allí pick-up para casa.

Hoy salimos a cenar a Puerto Varas a un restaurante recomendado por Christina, no ha resultado ser de nuestro agrado pero que le vamos a hacer, regresamos y a dormir, mañana hay que levantarse pronto para llegar a una hora prudente al aeropuerto donde el octavo avión de estas vacaciones nos llevará de nuevo a la capital.

Fotos:

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Hay que bonita es la casa en el árbol, pero no hay cortinas!!! Esta mañana antes de las 7:00h la claridad era tal que evidentemente me puse en marcha. Cómo de costumbre, ducha y preparación del desayuno, Mon se pone en marcha también y bastante temprano, nos vamos, siguiendo las indicaciones recibidas, a Dalcahue donde cogeremos el transbordador a la isla de Quinchao.Nos habían recomendado visitar las iglesias repartidas por toda la isla empezando por la ubicada en Achao. La verdad es que parece una copia reducida de Chiloé, ni cambia el panorama, ni las plantas, ni las casas, ni los animales, bueno, llegamos y allí,  está la iglesia. Fotos, entramos, salimos, nos vamos, mejor no digo nada más para no ofender a nadie.

Esto se ve bastante dejado, pobre, coches en su mayoría viejos y destartalados, luces de freno que no van, golpeados, vamos, un desastre. Decidimos regresar, una par de paradas más a otras iglesias y otra vez el transbordador.

Una vez estamos de nuevo en la Isla Grande de Chiloé, su nombre completo, conducimos para ir a enlazar con la Route 5 que nos conducirá al norte y al ver que en un cartel ponía Route 5 Sur, Mon me indica que vamos mal, pues nada, me paro y doy la vuelta.

De nuevo en Dalcahue justo al entrar al pueblo hay un desfile de niños con carrozas y la calle principal cerrada así que un Carabinero, el equivalente de un Guardia Civil en España, nos desvía hacia el puerto, seguimos a los coches de delante que uno tras otros hacen un recorrido en contra sentido, hoy está permitido. No sin dificultad logramos salir del pueblo y coger la carretera correcta, uff.

Sin problema logramos llegar al siguiente destino, Ancud, ubicado en el extremo norte casi en el pacifico pero resguardado por un trozo de tierra que forma una gran bahía.

Hoy he vuelto a equivocarme dos veces más y me he metido en calles en contra sentido, es que aquí no hay carteles rojos grandes cómo en Europa, solamente ponen un cartel pequeño en blanco que indica: no entrar. Ahora empiezo a entender porqué cuando los chilenos arrancan en un semáforo tardan una vida en saber por donde tienen que ir, primero comprueban los carteles y luego deciden…

A donde iba.. a sí, Ancud, paramos y vamos a comer en un restaurante cualquiera, de los que están por ahí y no están planificados, pues bien, mejor dicho, mal, no, corrijo muy mal.

La razón del porque estamos aquí es para ver el Fuerte Ahui y el Faro Corona pero al preguntar al camarero si valía la pena perder más de una hora para llegar hasta allí y otra para regresar, nos indica que no, que aquí cerca hay otro, el Fuerte San Antonio y que vayamos a ver este, bien, seguimos el consejo. Una vez allí nos encontramos con un muro con varios cañones apuntando hacia el mar, un obelisco con una explicación y nada más, nos reímos porqué otra cosa no nos quedaba por hacer.

Lo que sí puedo decir para seguir redactando el blog es que este fuerte fue uno de los últimos asentamientos españoles en Chile, la última batalla por mar y por tierra duró cinco días hasta que el ejercito español tuvo que firmar una capitulación honrosa en el año 1826. Ahora podría decir: y a mi qué, soy italiano, jiii.

Bueno, no nos queda más remedio que abandonar la isla y regresar a “casa”, cómo en la ida, una aburrida autopista nos conduce hasta Puerto Varas, la verdad es que me equivoco y salgo, no sé porqué, en Puerto Montt, vuelta atrás y de nuevo en la dirección correcta. Se me olvidaba decir que el pick-up, este que llevamos y que tiene unos treinta mil quilómetros, estaba un poco dormido hasta que hace unos días me lo dejaron, ahora va bastante mejor que al principio, digamos que va más suelto, los motores necesitan caña para estar despiertos y para eso yo sirvo :).

Ya llegamos a Puerto Varas con la sensación de que la Región X o también llamada la Región de los Lagos que incluye también la Isla Grande de Chiloé y sus islotes son un lugar idóneo para que los chilenos, en su mayoría de Santiago, vean aquí un lugar de ensueño para pasar sus vacaciones tanto en familia cómo con amigos de una forma relajada y no le quito la razón pero esto es tan similar a lo que nosotros europeos ya estamos acostumbrados que no podemos ver un lugar excepcional, lo siento.

Para mi lo más importante de estar aquí es haber podido compartir con Mon otra amistad con una persona super especial para mi, una amiga que aprecio y que quiero desde hace muchísimo tiempo, a diferencia que con José Luís, no he venido aquí para rescatarla, solamente para compartir con ella un momento, para que sepa que siempre puede contar conmigo, no importa el tiempo transcurrido desde la última vez ni la situación que en cada momento la vida te ofrece, el sentimiento es para siempre. Bueno paro ya!

Mañana vamos a relajarnos al Lago de Todos los Santos, la previsión es propicia.

Fotos:

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2017_Isla de Chiloé, Día 16

noviembre 20, 2017

Hoy hay plan, jiii, por lo consiguiente me he despertado mucho antes de la hora programada, por fin he podido hacer la foto que estaba buscando desde el primer día que llegamos, desde el salón poder ver a la izquierda los volcanes Osorno y Puntiagudo y a la derecha el Calbuco, sin nubes que se confundan con los picos nevados, conseguido.

Hoy nos regalamos una excursión de dos días dentro de la estancia en la región de Los Lagos (http://www.goreloslagos.gob.cl/region_lagos/antecedentes_region.html) y más concretamente en la isla de Chiloé que tanto hemos oído hablar.

Anoche mientras yo preparaba la cena, Mon buscaba un lugar donde poder descansar y ha encontrado un sitio que es a priori super divertido, una casita en un árbol, genial. Después de cenar yo he seguido investigando para poder planificarlo todo, a la 1:00h me pude acostar.

Esta mañana marchamos temprano en dirección Puerto Varas, luego Puerto Montt hasta Pargua por la Route 5 que en este tramos es autopista de pago. Transbordador hasta Chacao y desde allí cruzamos la isla hasta la mitad para llegar a Castro, la ciudad más importante de la isla y lugar donde dormiremos. Varios tramos con obras ralentizan el viaje, camiones, coches lentos, un poco rollo, el panorama tampoco da para mucho, ganado, ovejas, caballos, todos los campos son verdes y hay mucha vegetación.

Para mí viajar sin GPS es toda una novedad, parece retroceder en el tiempo pero se puede conseguir con un mapa y leyendo las indicaciones que, por cierto, aquí en Chile dejan mucho que desear.

Una vez llegados a Castro, aparcamos y nos metemos en un restaurante que tiene buena pinta, entramos pedimos unas sencillas pechugas de pollo a la brasa y nos traen eso que seguramente venía de China, goma sin sabor, patatas congeladas sin hacer, huevos fritos sacados ante de tiempo, un acierto…

Gracias a las indicaciones precisas recibidas por e-mail, llegamos a destino sin mayores complicaciones, la dueña nos entrega las llaves y mientras Mon deshace la maleta yo me encargo del check-in en recepción, de preguntar cuales son los lugares que podemos visitar durante el tiempo que vamos a estar y donde podemos cenar en condiciones, una vez vale pero dos va a ser que no.

El propietario me indica varios lugares, charlamos un poco, resulta que su hijo está estudiando en Valencia, la frase de rigor es la de siempre: que pequeño es el mundo. Me despido.

Finalmente puedo ver la casita con calma, es muy acogedora, pequeña pero funcional, todo bien distribuido, a pesar de que solamente pernoctaremos una noche, estaremos muy a gusto, buena elección.

Salimos de nuevo en dirección Chonchi, una vez allí nos desviamos hacia Cucao bordeando el Lago Huillinco, enorme, para desviarnos a la izquierda por un camino de tierra que recorremos durante unos quilómetros, entramos en reserva. Llegamos al aparcamiento, no hay nadie, que raro, seguimos el camino que indica: Muelle de las Almas. Hay bastante barro, chino chano vamos entrando en el bosque hasta llegar a una puerta donde un señor se nos acerca y nos suelta: ¿Dónde vais a estas horas? cerramos en diez minutos y para llegar al sitio falta todavía media hora así que marcha atrás, que rabia, de haberlo sabido no perdemos el tiempo en venir hasta aquí, ¿No?

Regresamos sin problema con la gasolina, que reponemos a unos treinta quilómetros, hasta Castro. Población que se considera una especie de capital local, ubicada en la costa este tiene cómo particularidad una cantidad importante de casas palafitos, evidentemente es una foto que no podemos no tener así qué paro donde puedo y desde arriba de la montaña las hago con zoom.

Cena a base de pescado, producto local naturalmente, otra botella de vino cae y a la casita nos retiramos, mañana seguimos con el plan.
Fotos:

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2017_Lago Llanquihue, Día 15

noviembre 19, 2017

Hoy hay plan así que me pongo en marcha a las 8:00h y después de haber cumplido con todas las obligaciones de casa, a una hora prudente salimos para ir a visitar los saltos de Petrohue ubicados en el PN Vicente Perez Rosales.

Ya por el camino me ha extrañado adelantar tres autocares iguales, una vez llegados al aparcamiento no eran tres, eran más de dos decenas, varios grupos del inserso en su mayoría ingleses y alemanes. Nosotros a la nuestra, pasando entre ellos buscando un hueco para poder hacer una foto, lo conseguimos.

Los saltos están bien, sinceramente me esperaba más pero aceptamos pulpo cómo animal de compañía, supongo que aquí para disfrutar hay que hacer rafting pero hoy no toca. Nos desviamos ahora en un circuito que nos lleva a bordear el rio y sucesivamente a otro que se adentra en el bosque.

Este si que me gusta, el cielo ahora está bastante despejado, sol pero temperatura todavía baja, aquí hay bastante humedad sobre todo en el suelo que, según un cartel expuesto, favorece la biodiversidad.

De vez en cuando encontramos grandes piedras de basalto, resultado de la actividad volcánica. Nos llama bastante la atención un tipo muy especial de árbol, el Arrayán cuyo tronco parece desnudo ya que no tiene corteza o mejor dicho la tiene lisa y fría al tacto, algo que no habíamos visto hasta ahora. La naturaleza nunca deja de sorprender.

Una vez acabado el recorrido, nos dirigimos a la salida, antes de irnos aprovechamos para comprar un par de recuerdos, yo un bote de miel cruda natural y Mon un gorro de lana super divertido.

Pasamos ahora a buscar a Christina para subir al volcán Osorno, la carretera tiene un desnivel importante, es necesario reducir constantemente de marcha y compensar la presión en los oídos. Una vez arriba las nubes lo envuelven todo, tan apenas hay visibilidad, a comer que vamos. No han sido muy rápidos pero no tenemos prisa, hoy terminamos la segunda semana de vacaciones y falta la última así que seguimos tomándolo todo con calma.

Una vez fuera el cielo está más despejado, unas fotos y para abajo que vamos. Ya en casa de Christina nos ponemos a ayudarla con unos cambios de ubicación de sofás hasta que nos marchamos a dar una vuelta por el lado occidental del lago hasta Frutillar.

Todo el mundo cuando les hemos dicho que veníamos aquí nos dijo de visitar este bonito pueblo, la verdad es que está bien pero tampoco es nada del otro mundo, probablemente aquí es considerado una maravilla. Habíamos llegado hasta aquí por la Route 5 es decir la autopista y ahora regresamos bordeando el lago, bonitas vistas, nada de tráfico, poco a poco nos acercamos de nuevo a Puerto Varas y desde allí a casa.

Chimenea, cena y planificación de los próximos dos días, nos marchamos a la isla de Chiloé.
Fotos:

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2017_Puerto Varas, Día 14

noviembre 18, 2017

Segundo día sin prisa para que nadie diga que siempre lo tengo todo programado, en pie a las 8:00h con el único plan de ir a casa de Christina y con calma ver lo que podemos hacer los próximos días con ella o solos.
Una vez allí, subimos a su despacho, yo aguanto una bandeja con té, agua caliente, tazas y un extraño azúcar de coco. Nos ponemos cómodos, abrimos el mapa y ella nos dice lo que podemos hacer y lo que no vale la pena, eso está bien así no perdemos el tiempo.

Se nos pasa casi toda la mañana charlando, recordando cosas de un pasado muy lejano, ella recuerda cosas que yo he olvidado y viceversa, Sitges, Pacha, aquel famoso viaje que simplemente era recoger a Betty en Toulouse y volver pero acabó pasando por París, Brujas, Bruselas, Amsterdam, Luxemburgo… así éramos nosotros en aquel entonces, lo que surgía, surgía con el caos correspondiente y, precisamente por esta razón, ella cree que me volví mucho más programador planificando las cosas tal y cómo las hago en la actualidad, no se yo…

Salimos al exterior para dar un paseo y ver toda la finca, las otras casas que necesitan una buena reforma, nos pide consejos ya que nosotros se los podemos dar sin tener ningún interés al respeto, finalmente llega la hora en que ella tiene una video-conferencia, nos despedimos. Si mañana se encuentra bien, espero de todo corazón que sí, subiremos juntos al volcán Osorno en vehículo, claro.

Subimos al pick-up, por cierto no había comentado que es de la marca JAC, ya se que no se conoce mucho para no decir nada, pues es china, la misma marca de la furgoneta que utilizamos durante dos días en la Isla de Pascua, gasolina 2×4 nada de 4×4, consume gasolina 93 octanos que en Europa no existe, bien y ahora tengo que decir: a caballo regalado no le mires el dentado. ¿Verdad? Es perfecta!!!

Salimos en dirección Ensenada para repostar, aquí está la gasolinera más cerca, regresamos por la misma carretera hasta llegar a Puerto Varas, llueve, aparcamos y vamos a comer al bar-restaurante “El Barista” , buen almuerzo, fuera está lloviendo. Acabamos, salimos, nos ponemos los chubasqueros y, tras un paso por la oficina de turismo, decidimos hacer el circuito de las casas antiguas estilo alemán repartidas por todo el pueblo.

A mediados del siglo diecinueve el Gobierno de Chile quiso poblar unos territorios deshabitados y la primera tanda que vino aquí fue de alemanes. Un siglo después la zona era tan habitada que pasó a ser Villa. Desde sus principios el lugar se caracterizó por ser un destino turístico y paso obligado de la ruta a Bariloche en Argentina que está bastante cerca de aquí justo al otro lado de Los Andes.

En la actualidad sigue siendo un lugar de reconocida calidad turística tanto a nivel nacional cómo internacional. La verdad es que en una tarde cómo hoy donde el cielo está cubierto y no deja ver a las montañas que hay alrededor, la única opción que nos queda es dar una vuelta por el pueblo para ver lo que queda de aquellas casas que han sido declaradas Monumentos Históricos, allí que vamos incluida la iglesia, (ver fotos).

Un paso por el sector de las tiendas de artesanías completa la tarde donde la lluvia no ha dejado de caer.

Super para comprar algo fresco para cenar y a casa. Cumplimos con nuestro deber de dar de comer a los animales y nos cerramos dentro, chimenea, una buena cena, una botella de vino y a dormir, mañana acción…
Fotos:

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Hoy ha sido el primer día sin qué hayamos puesto el “despi” así que yo he abierto los ojos a las 8:30, me he duchado, he despertado a Mon y hemos desayunado tarde. Salida hasta la casa de cambio, regreso al B&B y para el aeropuerto, una vez más.

Destino de hoy: Puerto Montt (las dos “t” no son un error).

Mon, al entrar al aeropuerto, me dice que ya nos deberían conocernos, me río. El septimo vuelo de estas vacaciones sale con media hora de retraso, al llegar a destino el panorama cambia una vez más, aquí todo es verde y está llovendo.

Nos viene a buscar Pablo, empleado de Christina, mi amiga, que por fin vuelvo a ver tras su breve paso en Barcelona hace unos cinco años. En lugar de ir por la carretera principal, lo hacemos por una ruta alternativa poco traficada, fantástico. Una vez llegados a Puerto Varas, Pablo nos explica un poco el pueblo, el lago, la vida de aquí. Paramos en un super siguiendo las indicaciones recibidas y compramos de todo para abastecernos.

De nuevo en marcha, bordeamos el lago, muy poco tráfico, dejamos atrás los hoteles y seguimos, el cielo se abre, las nubes dejan paso a un cielo azul donde poco a poco aparece el sol. La temperatura siguie siendo baja, Chile es tan distinto entre una zona y otra que hasta hoy hemos pasado del calor seco del desierto de Atacama con sus noches frías al clima tropical de la Isla de Pascua a la región de los lagos donde parece que estamos en Europa continental.

Llegamos a nuestro destino, nos metemos por un camino de tierra hasta llegar a la cabaña de Christina, dos perros nos reciben, entramos y, allí está mi amiga, bastante más delgada que la última vez que la vi, su enfermedad le está dejando huella, come poco, pero de inmediato pienso que esto es pasajero, que cuando uno toca fondo, solamente tiene una opción: volver a subir. Claro que sí y, además tratándose de ella esto es lo que va a ocurrir.

Al habernos saltado el almuerzo, mi estómago reclama comida así que con el permiso de ella, nos hacemos unas tortitas de arroz con pavo y una Corona. Charlamos, recordamos viejos tiempos, se nos pasa el resto de la tarde volando, ha llegado la hora de retirarnos a donde dormiremos la semana que aquí nos quedaremos a unos pocos quilómetros. Quedamos para vernos mañana por la mañana, un beso.

Pablo nos precede con su coche, yo conduzco el pick-up que llevaremos durante nuestra estancia aquí, llegamos a destino, otros dos perros nos reciben, yo, al igual que con los anteriores me llevo bien. Entramos, esta no es una cabaña, es una mansión, grande, espaciosa, equipada, bonita, con WiFi y gratis, no tengo palabras para agradecerlo.

Pablo nos enseña todo con el más mínimo detalle, la única obligación que tenemos es dar de comer mañana por la tarde y el domingo mañana y tarde a los perros, al gato y a las gallinas, pues vale, menos con el gato, lo haremos encantados.

Nos despedimos de Pablo, encendemos la chimenea, deshacemos las maletas, nos ponemos cómodos, abrimos una botella de vino, cenamos y disfrutamos, una vez más de nosotros y de nuestras vacaciones.

Mañana vamos a conocer más el entorno.