2019_Bienvenida 114RG

noviembre 24, 2019

¿114RG? Luego lo explico.

La decisión de cambiarme la Harley ya estaba tomada desde hace tiempo por lo tanto en el mes de agosto he estado pendiente de que se publicaran los nuevos modelos, miraba cada día la página oficial y tengo que decir que este año se ha hecho esperar más de la cuenta ya que normalmente se podían ver a finales de julio, principio de agosto.

Finalmente el 27 de agosto podía ver el catalogo completo, bueno, no es que tenía dudas sobre el modelo, pero siempre me hace ilusión verlos todos, lo tenía clarísimo pero no el color, cosa muy importante.

Antes de seguir tengo que precisar que después de varios años y dos motos de la familia Touring modelo Electra Glide había llegado el momento de pasarme a la Road Glide, decisión ya tomada gracias al consejo de mi amigo Pere de Andorra el cual me dijo en nuestro breve encuentro a finales de julio que no parara ni a sopesar si era o no conveniente el cambio, era preciso hacerlo, que me cambiaría el concepto por completo de conducir una Harley de estas características.

La propuesta de la marca para los modelos 2020 es modernizarse para poder alcanzar sectores de mercado hasta ahora reservados para otras marcas, véase por ejemplo el nuevo modelo Livewire, completamente eléctrico, o el Pan America pensado para todo tipo de carreteras y off-road, la Bronx, una naked que se sale completamente del estilo Harley.

En mi caso, ya el simple hecho de cambiar de modelo era toda una novedad, al abrir el panel de colores me encontré once opciones, cinco de ellas en bi-color pero solamente tres con el nuevo acabado Blacked-out el cual me ha enamorado desde el primer segundo que lo he visualizado en la pantalla. Se trata de un acabado de fábrica que elimina por completo el cromado por el negro.

Solamente tenía que decidir la combinación de colores y, cómo no, por eliminación me quedé con dos y para no repetir el negro y naranja me he quedado con el barracuda silver denim/black denim, es decir gris y negro pero, atención, no solamente desaparece el cromado, también el metalizado sustituyéndolo por el satinado, cambio radical!!!

El 28 de agosto ya estaba en la tienda haciendo el pedido, el primero que recibieron para los modelos 2020, paga y señal, cierre de la valoración de Desy que daría de entrada tras el viaje a Faaker See y, a esperar pacientemente.

Le comento a Mon que había que buscar un nombre para la moto y allí se queda la cosa.

El 9 de octubre recibo una llamada del dealer confirmándome la entrada en producción en la fábrica de Milwaukee.

El 13 de noviembre recibo una llamada del dealer anunciándome que ya había llegado y que podía recogerla en una semana teniendo en cuenta el tiempo que tardarían en matricularla y montar los accesorios que había pedido. Que nervios!!!

El 19 de noviembre otra llamada, está matriculada y lista, no pude resistirme y la fui a ver, la primera impresión ha sido: que bonita es, mucho mejor en vivo que en foto, preciosa!!! Abro el tour pack, dentro me encuentro el manual, las llaves, un mando… ¿un mando, y el otro? Pregunto y me dicen que ahora vienen con solamente uno (¿?), Vamos a ver, con lo que vale esta moto no puede ser que entreguen un mando que además sirve para la alarma, si lo pierdes estás vencido… subo a la tienda, primero les digo que la moto es preciosa, luego me quejo, ellos me confirman que ahora es así y para hacerlo breve quedo en que me programen otro mando aplicando el descuento que me merezco, aceptado.

El 20 de noviembre Juanito me acompaña a recogerla, dentro del tour pack hay dos mandos 🙂 Toni me hace una amplia explicación del nuevo sistema multimedia Boom Box GTS de Samsung que sustituye al Garvin anterior que nunca ha funcionado correctamente, menos mal. Este es mucho más rápido, más sencillo y más intuitivo, que bien.

Todo el mundo hoy en día sabe perfectamente lo que es el ABS, eso que “abeses frena y abeses no”… fuera broma los modelos Touring 2020 incluyen una serie de mejoras y ayudas a la conducción importantes que la marca denomina Sistema Reflex Defensive Rider, la electrónica entre de lleno para hacer la vida del conductor mucho mejor y más segura, no voy a entrar en tecnicismos pero solamente diré que el paquete finalmente está a la altura de marcas que ya llevan tiempo incluyéndolo en sus modelos punteros.

Salgo del dealer, bajo por la calle y cuando voy a meter la segunda con el talón… no encuentro el pedal lo cual me sorprende y mucho, miro abajo y efectivamente no está. No me había fijado en este detalle, bueno de momento no pasa nada, cambio cómo en cualquier otra moto con el mismo pedal y ya pediré la pieza porqué esto es algo a que no voy a renunciar.

Entro en el lateral de la Diagonal, es una sensación extraña tener el carenado tan lejos después de tenerlo tan cerca durante todos estos años pero ya sabía que esto era necesario para aligerar la moto al tenerlo anclado directamente en el chasis, de hecho se maniobra mucho mejor. Entro en los carriles centrales de la Diagonal, hay tráfico, voy tranquilo hasta la Ronda de Dalt y allí empiezo a tirar un poco más.

Ahora si que noto la potencia, estamos hablando de una diferencia con Desy de 20Cv, cuando le das al gas la respuesta es inmediata y progresiva, una maravilla, otra moto. Llego a Garraf y paro adelante del parking, justo me da tiempo de levantar la persiana y aparecen Mon y Pablo recién llegado de sus vacaciones en moto en la Toscana. Me dice de acelerar para escuchar como peta, los S&S que he montado tienen la peculiaridad de hacer poco ruido si no le das mucho al acelerador pero si le metes petan y mucho.

Bueno ya la tenemos aquí, Mon opina lo mismo que yo, es mucho más bonita en directo que en pantalla. Ahora si que ha llegado el momento de decidir el nombre.

Para no alargar esto demasiado solamente diré que Mon me dijo 114 el número que corresponde a las pulgadas del motor y que se puede visualizar en la tapa del filtro, al haberle comentado que la sensación al conducirla era parecida a estar en una peli en un ovni y teniendo en cuenta mi afición a Star Wars se le ha ocurrido esto pensando en los robots R2-D2, 3CPO, BB8… al final 114RG de Road Glide, no se hable más.

El domingo 24, primer día libre, naturalmente había que salir a dar una vuelta, quedamos, el “Trio de 2 Ruedas” volverá a rodar pero a la hora de la verdad volvemos a ser “La Extraña Pareja”, Cesar tiene anginas así que salimos con Gemma. El recorrido, pues buscamos curvas, Vegas, Canovelles, Pantano de Foix para finalmente comer en Sitges.

Ahora si que disfruto conduciendo, 114RG pesa en vacío 408Kg, 23Kg más que Desy pero la sensación es que pesa muchísimo menos, es simplemente perfecta, estoy realmente feliz con este cambio, se conduce mucho más relajado, ahora yo llevo la Harley y no tengo que luchar para que haga lo que yo quiero. Si con Desy había avanzado mucho, con 114RG he hecho un salto hacia el futuro, genial.

Llegamos a Sitges y paramos antes de la barrera del puerto, mientras estamos aparcando aparece Cesar, ya se encuentra mejor. Durante la comida le propongo regresar a Garraf con 114RG diciéndole que notará un cambio brutal con la anterior y acepta, durante el regreso por las costas está totalmente de acuerdo conmigo, hasta levanta el dedo arriba cómo para decirnos que está disfrutando. Finalmente llegamos a casa, muy buena primera toma de contacto.

Fotos: https://www.flickr.com/photos/fabryhd/albums/72157711939068401

2019_Ciao Desy

septiembre 16, 2019

Ayer se acabaron las vacaciones, hoy se acaba también la relación con Desy, esta mañana he ido a Barcelona directo al dealer, antes de irnos de viaje ya había negociado con ellos la compra de una moto nueva dando esta de entrada y, al valorarla correctamente, he preferido no esperar su llegada, no vaya a ser que en este impás pase alguna cosa.

Desy ha sido la moto con la que he vuelto a conducir después de las diferentes operaciones a las manos, ha sido la que he adquirido estando con Mon, ha sido la de la combinación de mis colores preferidos que siempre había querido tener en una Harley, ha sido la del cambio tecnológico imprescindible e indispensable para una montura de esta índole.

Con ella he disfrutado de la conducción con un cambio importante con respeto a Ultra, más suavidad, más potencia, mejor agarre, menos desgaste de neumáticos, GPS incorporado, a pesar de ser muy lento al momento de arrancar, más autonomía, toda una serie de ventajas cómo las luces led o el nuevo cierre de las alforjas entre otras que se han hecho notar en estos cuatro años.

Con Desy nos hemos ido tan solo dos veces de vacaciones, las que acabamos de hacer y el mismo año que llegó, el 2016, cuando nos fuimos a Italia para visitar Toscana y Umbria. Los dos años intermedios los viajes han sido en América y claro, no podíamos ir con ella…

Con Desy, en estos cuatro años, hemos recorrido unos 22.000Km, pocos comparados con los que había hecho con Ultra pero también es cierto que en mi anterior etapa profesional, tenía a mi disposición mucho más tiempo para rodar que en la actual porqué lo de pensar: me estoy haciendo viejo y ya no salgo tanto en moto, no entra en mi esquema ni en broma!!!

Todas las veces que he vendido una moto, una parte de mi se ha ido con ella, con cada una he vivido una etapa de mi vida, tanto de joven cómo de hombre, lo de mayor ya llegará, los recuerdos y las vibraciones son distintas pero persistirán siempre en mi interior.

Cómo anécdota puedo decir que ha sido la única moto en toda mi vida que he dejado a un amigo para irse de viaje, ha sido para la concentración europea del HOG en Praga del año pasado, una cosa es dejarla un rato durante una salida pero esto es toda otra historia, volvió sana y salva.

Voy a dejar un recopilatorio de fotos recuerdo, ella seguirá rodando, solamente espero que su nuevo propietario esté a su altura, ciao Desy!!!

Fotos: https://www.flickr.com/photos/fabryhd/albums/72157711181131713

Una vez más hemos apurado al máximo los días de vacaciones, regresamos el último día pero no es malo, uno se levanta con fuerza y sigue, así que en pié temprano, ducha, cierre de maletas y a desayunar. Christine nos envía un WhatsApp, si no nos importa subir a su casa en lugar de quedar en el bar, pues vale, compramos cruasanes y vamos.

Las despedidas siempre suelen ser tristes pero yo nunca uso la palabra adiós, siempre hasta luego. No me gusta ver llorar a nadie y menos a la gente que aprecio, nos abrazamos con la seguridad de que volveremos a vernos sin lugar a dudas.

Mientras desayunamos en la terraza del bar muchos comerciantes están poniendo sus paradas en la plaza, hoy es día de mercado, seguramente vendrá gente a lo largo de la mañana pero nosotros, una vez acabado el desayuno y cargado las maletas, nos vamos. La previsión del tiempo es perfecta para viajar, cielos despejados y temperaturas suaves.

Salimos de la zona, entramos en autopista y vamos tirando respetando los límites de velocidad así que, dependiendo del punto en concreto, 110 o 130Km/h. La primera parte antes de la parada obligada para repostar nos permite superar Lyon, este tramo no me gusta nada ya que la autopista se convierte en la ronda de esta enorme ciudad y va muy cargada de tráfico, la verdad es que no entiendo cómo un país tan avanzado en infraestructuras no lo haya modificado todavía.

Una vez repostado seguimos, pasamos Valence y paramos a comer en una área, tenemos suerte, ensalada para Mon y pescado para mi con agua, mucha agua que hace calor.

Nada más relevante que contar, una vez pasado Orange nos metemos en el tramo “conocido” el cual nos conducirá hasta la Jounquera, bueno una cosa si, a la altura de Perpignan pasamos justo de bajo de una gran nube gris que descarga algunas gotas gordas, en este caso hasta ha sido placentero…

Entramos en Cataluña, paramos en la primera gasolinera y seguimos sin problema hasta que faltan unos 60Km para llegar a Barcelona, a partir de este punto hasta el primer peaje una retención tras otra, pasamos todo el tramos entre coches, finalmente llegamos a casa sobre las 20:15h, unas diez horas, aceptable.

Una vez entrados a casa nos encontramos unos regalitos que mis primos nos han dejado durante su instancia de unos días aprovechando que nosotros estábamos fuera, unos pendientes para Mon y una pulsera para mi, bieeen.

Bueno que decir de este viaje, variado, quizás por la compañía, por el tiempo, por los imprevistos, por los países visitados, hemos compactado todo en dos semanas y la verdad es que no ha salido mal la cosa, ahora, cómo de costumbre habrá que pensar y planificar el siguiente…

Anoche antes de retirarnos tomamos una última ronda en el mismo bar donde picamos algo el jueves al llegar, bueno, también hay que decir que es el único abierto, por lo tanto no hay alternativas. Aquí pasan todos los “personajes” del pueblo, que decir… es diferente.

Hoy hemos quedado más tarde tras un merecido descanso, el plan es no salir de esta zona, nos encontramos en el Parque Natural Regional de Morvan, una área protegida de bosques y lagos ubicado en la región de Borgougne-Franche-Compté en el centro de Francia.

Previamente había leído sobre esta zona pero realmente no hay nada destacable, es un lugar tranquilo para descansar, hacer rafting cuando hay agua suficiente y poco más, si no fuese por venir a ver a nuestra amiga me atrevo a decir que no hubiésemos parado aquí nunca pero aquí estamos y hoy vamos a movernos.

La primera parada la efectuamos en la “Abbaye de la Pierre Qui Vire” perdida en medio de la nada, esta mañana conduzco despacio, ayer al volver de Dijon apreté un poco más de la cuenta el acelerador, para llegar a tiempo a la hora de la reserva, no por otra cosa y, Christine se mareó un poco.

Es un lugar que abre al público solamente los domingos, se puede comprar quesos elaborados por ellos y es también un lugar de acogida para breves períodos de tiempo, para meditación o descanso, forma parte del Camino de Santiago Francés tal y cómo observamos en una placa en el suelo. Damos una vuelta y aparece una iglesia con una fachada demasiado moderna, al entrar vemos que la parte exterior se ha construido posteriormente a la original, a nadie nos ha gustado cómo tampoco unos minis murciélagos ubicados en esta pared semi-interior. Se nos acerca un monje que, al oírnos hablar en castellano, nos dice que es colombiano y al decirle que soy italiano me dice que ha vivido muchos años en mi país, vale, nos vamos.

Entramos en la tienda y Christine se pone super contenta porqué encuentra un libro que llevaba mucho tiempo buscando y que estaba agotado, me alegro por ella. Ahora nos vamos de verdad.

Conducimos con ausencia absoluta de tráfico en una carretera que nos lleva a un pequeño lago que bordeamos hasta llegar a un pueblo y, desde allí veo de reojo un castillo, en cuanto puedo doy la vuelta, una parada para sacar una foto desde aquella posición y, llegamos. Se trata del Castillo de Chastellux, en realidad se trata de un edificio que se está derrumbando, varias piedras están caídas, apuntalado en varios puntos. Debe de ser tremendamente caro poder mantener todo esto y, si no hay turistas, no hay ingresos.

Nuestra siguiente parada es en un pueblo mucho más concurrido ubicado en una collina y, en su parte superior, una abadía. Al ser la hora de comer, Christine recomienda que busquemos mesa, no vaya ser que se haga demasiado tarde y nos quedamos a dos velas. Nos sentamos en el “Restaurant Le Cheval Blanc” (https://www.lechevalblancvezelay.fr/) gracias a ella porqué la dueña ya no quería a más clientes.

Comida de muy buena calidad a un precio razonable con cerveza artesana de la zona sentados en la terraza en un día de sol y buenas temperaturas, fantástico. A media comida me doy cuenta de que llevamos una multa en el parabrisas, había aparcado justo en frente de la terraza. No me preocupo. Al levantarnos, Christine empieza a notar el esfuerzo realizado en estos días al seguirnos así que nos acompaña un tramo y se queda en una terraza mientras nosotros subimos hasta la abadia que, cómo no, encontramos con su fachada completamente empaquetada por reformas. Nos desviamos a la terraza que dominan el valle, nada de especial y entramos, mejor dicho mientras entramos una monja sale y mira con malos ojos a Mon que lleva una camiseta sin mangas con una calavera al medio, jajaja.

Regresamos a la base, a las 18:00h tengo que devolver el coche, dejo a las chicas, pongo lleno de gasolina y me voy a Avallon, llego un poco justo pero en hora, devuelvo el Corsa y recupero a Desy. Al regresar a Quarré-les-Tombes, me doy una vuelta por la plaza y hago unas fotos a las tumbas de piedra que están detrás de la iglesia.

Esta noche cena en el único restaurante del pueblo cuyo dueño es el mismo que el del bar y, mira por donde, el mismo de los apartamentos donde estamos, si fuera italiano se consideraría un mafioso 😂

Al llegar un poco tarde, las 20:30h y es sábado!!! Nos dice que no hace falta mirar la carta, solamente nos puede ofrecer hamburguesas… pues para Mon una hamburguesa de pollo completa, para Christine una hamburguesa triple de ternera completa y para mi una hamburguesa triple de ternera en plato eso si poco hecha. Cuando llega la de Mon se encuentra el pan con un agujero donde se ve la yema del huevo, nos reímos…

Antes de que nos echen pago la cuenta y la instancia en la habitación. Nos tomamos unas rondas en el bar de siempre y a dormir, mañana tenemos un buen tramo para regresar a casa.

Fotos: https://www.flickr.com/photos/fabryhd/albums/72157711049249203

2019_Dijon, Día 13, 320Km.

septiembre 13, 2019

Quedamos para desayunar a las 9:30h en el bar ubicado justo al lado de donde vive Christine, lo curioso es que no sirven comida, hay que ir a la panadería y comprar allí, me levanto y voy a por unos cruasanes y un bocadillo de pollo. Cuando le quito el film transparente y lo abro, tiene una salsa que parece una mezcla entre mahonesa y mostaza, lo dejo a las chicas.

Anoche Christine estaba muy animada y pretendía ir conmigo en Harley con la pata chunga a recoger el coche de alquiler, si bien ayer dije que vale, esta mañana le he dicho que quizás non era una buena idea, menos mal que ha estado totalmente de acuerdo así que pedimos un taxi para las 10:30h, la mejor opción.

Llega el taxi, ellas se suben, yo les sigo con Desy hasta llegar a Avallon, lugar donde recogemos el coche de alquiler previamente reservado y dejamos la moto dentro de las instalaciones. Nos ha tocado un Opel corsa casi nuevo, nos vamos a ver Dijon, la ciudad más importante cerca de aquí donde llegamos en menos de 1h. Aparcamos justo en el centro.

Lo que no he explicado bien es que a Christine le han operado en una pierna y va con una muleta, por lo tanto vamos caminando por el centro poco a poco, visitamos la “Catedral de Saint-Bénigne” antigua abadía. Es evidente que la han restaurado, predomina un color claro casi tirando a blanco, una vez dentro, Mon me hace notar que tiene cómo una especie de pintura, algo raro. Bajo a la cripta, aquí se ha mantenido el color original, mucho mejor.

Están tocando el órgano, varias personas están sentadas en dirección opuesta al altar, damos una vuelta y nos hace gracia ver un especie de pupitre de madera noble con un diseño raro, Mon y yo sacamos fotos a ver a quien le sale mejor.

Salimos y vamos a pasear por la “Rue de la Liberté”, calle peatonal principal, ha llegado la hora de comer, buscamos un sitio donde podernos sentar, encontramos uno y por suerte nos dan una mesa con sofá, ideal para nuestra amiga así podrá descansar la pierna mientras almorzamos. La comida muy normal, seguimos.

Durante la comida he consultado TripAdvisor y más o menos todo está bastante cerca, lo primero que vamos a ver es la iglesia de Notre-Dame que resulta ser una copia en pequeño de la que hay en Paris, está cómo casi escondida entre el entramado de calles del centro y aparece de repente. Su fachada está repleta de gárgolas, una detrás de otra, arcos, vidrieras, aquí también se nota por una parte su mantenimiento y por la otra que aquí no hay tanta contaminación.

Caminamos por otras calles, hay más de un edificio cuyas fachadas combinan obra con madera pintadas en tonos marrones y rojizos, me recuerdan vagamente los que vi en Alsacia y

País Vasco. Pasamos ahora por el patio del Museo de la Bellas Artes, salimos en otra dirección y pasando por el edificio del Ayuntamiento llegamos a la “Place de la Libération” donde hay una zona de aguas que salen a chorros verticales intermitentes, un perrito se lo está pasando en grande.

Todos coincidimos en que Dijon es, sin lugar a dudas, un lugar donde se vive tranquilo, Christine toma bien nota y no descarta mudarse aquí en un futuro. Poco a poco vamos regresando al punto de salida, paramos a hacer unas fotos a otra casa con madera, la más famosa por estar en un enclave especial donde convergen varias calles y donde justo casi delante hay una atracción con caballitos y una fuente.

No podemos irnos de Dijon sin comprar su producto estrella: la mostaza. Bueno yo tengo alergia pero compramos varios paquetes con botes pequeños para regalar a la vuelta.

Nos sentamos en una terraza a tomar algo y reservamos mesa en un restaurante italiano, llamo yo y hablo directamente mi lengua, perfecto. Christine busca en una App estudios para alquilar y encuentra alguna opción válida, esto va más rápido de lo que me podía imaginar…

Antes de volver al coche, Christine se compra unas bambas Sneakers, recomendación de Mon y la verdad es que ahora dice que anda mucho mejor, genial.

Salimos de la ciudad para regresar al Parque Natural Regional de Morvan donde finalmente llegamos 15min más tarde de la hora reservada, la culpa la tienen las Sneakers, bueno, cena completa y retirada, hoy debe de haber sido muy cansado para Christine pero se ha portado cómo una campeona, mañana más…

Fotos: https://www.flickr.com/photos/fabryhd/albums/72157710956171796

Hoy ha sido unos de aquellos días de enlace, solamente un simple desplazamiento o, eso era, lo que en un principio debería haber sido.

Para empezar, en el desayuno, Paolo, uno de los propietarios, mira por donde, tuvo una novia durante un par de años en Sitges y conoce Garraf, que pequeño es el mundo!!!

Al explicarle la vuelta que tuvimos que dar el día anterior nos propone de seguir nuestra ruta modificándola ligeramente, nos dijo que, en lugar de regresar a Livigno y desde allí pasar a Suiza, de bajar por el valle hasta Tirana y desde allí torcer de nuevo hacía el país de los Alpes. Al alargar ligeramente el recorrido, solamente una media hora, con el aliciente de ver otro paisaje, aceptamos de buen grado.

Pagamos la cuenta y, sorpresa, nos ha hecho un pequeño descuento porqué les hemos caído bien, genial. Salimos de Bormio y al entrar en el primer túnel, se enciende la luz del motor y del aceite, seguimos y, nada más entrar en Suiza, paramos en la primera gasolinera, controlo el nivel de aceite, está en la mitad, compro y repongo. La operación nos hace perder otra media hora, hoy hace calor y el cielo está despejado, me quito el buff, seguimos.

Recorrimos otro tramo entre montañas, que paz. Una media hora más tarde volvemos a parar en otra gasolinera, compro la viñeta para las autopistas, seguimos.

Un poco más tarde llegamos al desvío para pasar el puerto de montaña que nos permitirá llegar a la autopista que nos llevará a Zurich y desde allí. entrar en el país galo. La sorpresa viene cuando justo al empezar la subida, nos encontramos un cartel en el medio de la carretera el cual indica que el puerto está cerrado, damos la vuelta. Solamente nos quedaba un camino, ir hacía el oeste, seguimos.

Empezamos así un recorrido que bordea un lago, luego un tramo mixto, una bajada pronunciada, el navegador cada vez que puede nos indica de regresar, cada vez que re-calcula añade kilómetros al total, paramos, analizamos el Google Maps, lo tenemos bastante mal, si vamos hacía el norte que, por lógica sería el sentido correcto solamente encontramos carreteras que regresan al sur por encontrar montañas sin paso alguno, seguimos entonces hacía el sur pero esta opción nos hace regresar a Italia.

Una vez allí bordeamos el lago di Lecco, encontramos mucho tráfico, un accidente entre un coche italiano y otro alemán, Mon interpreta en su mente lo sucedido y me suelta: el italiano iba a toda ostia y el alemán que quería girar le ha dado…

Dejamos atrás el lago y giramos dirección norte, ya son las 13:00h, Mon me pregunta donde comemos, cómo si yo fuera de allí… a la primera redonda, veo un restaurante un poco más arriba y me paro allí mismo. Un plato rápido y seguimos.

Volvemos a entrar otra vez en Suiza, llegamos a Lugano, encontramos tráfico hasta la entrada de la autopista, finalmente empezamos a rodar a una velocidad decente, vamos fatal de tiempo, llega el momento de repostar pero cosa muy rara en este tramo de autopista no hay gasolineras, no nos queda más remedio que salir y repostar en en un pueblo y volver atrás para regresar a la autopista, seguimos.

Tramo aburrido con bastante tráfico hasta llegar a Lucerna y allí, cómo no, obras, caravana, la primera parte nos la saltamos pasando en medio de los coches parados pero al llegar al punto de que los carriles se desdoblan y se estrechan tanto que no nos queda espacio para pasar, parados cómo cualquier otro vehículo. En este tramo perdemos media hora larga, al acabarse las obras seguimos.

Queda el último tramo de autopista, mucho tráfico, le digo a Mon que no volveré a pasar por Suiza, finalmente vemos carteles que indican una “F”, Francia por fin!!!

A partir de aquí no ha habido más complicaciones, eso si, poco a poco ha oscurecido, paramos una vez más a repostar, me tomo un café, nos queda el último tramo, faltan todavía casi 300Km. U2 a tope y con una velocidad constante de 130Km/h nos comemos todo el tramo de la autopista hasta la salida donde hacemos el último repostaje, faltan 30Km.

Este tramo es en carretera secundaria, lo que faltaba, de repente nos encontrarnos a un búho justo en medio de ella, Mon chilla y él desaparece. Llegamos a destino, entramos en la plaza del pueblo, es extraña, triangular, paramos delante de un bar y en seguida aparece Christine con su muleta, besos y abrazos. Vaya viajecito, son casi las 23:00h.

Desmontamos maletas, Christine nos entrega la llave del apartamento, lo dejamos todo y regresamos al bar donde cenamos una tabla de embutidos y quesos acompañados de unas rondas de cervezas, risas y buen rollo, a las 01:00h nos retiramos.

Hoy ha costado un poco pero al final, cómo de costumbre, siempre llegamos a nuestro destino, mañana alquilamos un coche para los próximos dos días.

Ayer Mon me preguntó cuantos kilómetros íbamos a hacer hoy y, al ser relativamente pocos, me dijo de que nos lo tomaríamos con calma, le contesté que vale. Lo que ella no sabía es que conduciendo por carreteras de montañas los tiempos cambian sustancialmente.

Yo me he levantado cómo siempre sobre las 8:00h y, saltándome de contar la rutina de cada mañana, paso a escribir directamente la hora de salida, las 11:30h.

Una vez más recorremos el camino de ayer pero esta vez no habrá retorno o, por lo menos en este viaje, así que una vez pasado el paso de Falzaredo bajamos hacia Arabba, en este tramo volvemos a disfrutar de varias curvas y del paisaje.

Torcemos ahora hacia el norte y volvemos a subir hasta llegar a Corvara in Badia donde hacemos una parada cerca de una terraza con varios moteros, un café y seguimos en dirección del paso Gardena. Seguimos disfrutando de lo que nuestros ojos pueden ver, llegamos a Ortisei.

Un rato más tarde entramos en una carretera mucho más concurrida que nos lleva hasta Bolzano, la capital de la región, ubicada en un valle ancho, sin querer se ha hecho tarde, paramos a comer un bocadillo rápido. Una vez en Bolzano, por suerte necesitamos recorrer tan solo un pequeño tramo dentro de la zona urbana para finalmente entrar en una autovía que nos llevará hasta Merano.

En este tramo y en el sucesivo hasta llegar al Parco Nazionale dello Stelvio hay plantaciones de manzanas a ambos lados de la carretera, kilómetros y kilómetros, aquí está la fábrica de Marlene entre otras, las manzanas que compro en Mercabarna.

Llega por fin el tan famoso y esperado “Passo dello Stelvio” que todo motero y ciclista tiene que hacer por lo menos una vez en la vida y nosotros también. Aquí no hay medias tintas, en este lado se empieza a subir y es directo hacía arriba, una curva cerrada detrás de otra, si ya es complicado con cualquier tipo de moto, obviamente con una Harley la cosa se complica bastante y, si calculamos además que entre las maletas, el depósito y nosotros nos vamos alrededor de unos 600Kg, la cosa se hace aún más difícil.

La suerte es que en la hora estamos no encontramos prácticamente tráfico, nos hemos cruzado con muy pocos vehículos y alguna moto. Poco a poco vamos subiendo, cada vez hay más nieve, a partir de la segunda mitad, unos divertidos peludos, no se si son castores o algún otro roedor, se nos van cruzando por la carretera.

Cómo el que no quiere la cosa, llegamos arriba, todo menos la carretera está completamente nevado, paramos al lado del cartel el cual nos indica la altitud 2.758m y 48 curvas cerradas. Entramos en una tienda para comprarnos un parche y la señora nos pregunta a donde vamos, le contesto que a Bormio y ella me dice: bueno, ha habido un desprendimiento y han cerrado la carretera pero no hay problema, bajáis por el lado suizo y regresáis por Livigno… es decir, la vuelta son unos 85Km cuando en realidad faltaba unos 25Km.

No queda más remedio que hacerlo así que nos ponemos en marcha, bajamos poco a poco, este lado la bajada es más suave, se pone el sol, pasamos por pueblos donde no nos cruzamos con nadie, ni personas ni vehículos, cuando finalmente vemos un cartel que pone Livigno y un túnel, preguntamos y nos dicen que si, es por allí.

Este túnel tiene semáforo, es de un solo carril a circulación alterna, se pone verde, entramos, al salir un peaje. Sucesivamente un tramo de varios túneles que bordean un lago hasta llegar a Livigno donde paramos a repostar, aquí estamos en un “porto franco” un lugar con un régimen especial para lo que respeta a los impuesto, de hecho la gasolina verde nos sale a 1€/l cuando en Italia vale casi el doble, bueno algo positivo no!!!

Empezamos la bajada, pasamos una aduana, si dentro de Italia, seguramente porqué aquí la gente sube a comprar tabaco, alcohol, etc, no nos paran, seguimos hasta legar finalmente al hotel. Check-in, aparcamos a Desy, ducha, cena en un restaurante recomendado muy cerca y a dormir, mañana nos esperan muchos kilómetros, tenemos que cruzar Suiza y un buen trozo de Francia para llegar al pueblo donde vive Christine.

Fotos: cargándose…