Precioso día hoy, amanece completamente despejado.

El propietario del hotel donde finalmente hemos pasado la noche nos para en el aparcamiento; resulta que tiene una Ultra como la nuestra y nos abasalla a preguntas… Creo se cambiara los tubos de escape.

A las 9:00 ya estábamos en carretera destino Pont-Aven, el pueblo donde Gauguin pasó grandes temporadas pintando. Un pueblecito pintoresco donde paramos a tomar café. Mientras yo fotografiaba casitas, un tío nos fotografiaba a nosotros… Tendremos que pedir derechos de imagen!.

Hemos estado más de una hora en el concesionario de Quimper, ( www.cornouaille-moto.com/ ). Foto, pins para todos y camisetas pa los nenes… El propietario, Yann Henry, mira el mapa de ruta y nos aconseja parada en Locronan de camino a Brest y la costa de granito rosa mañana.

Seguimos por la carretera de costa hasta Audierne donde paramos a comer al restaurante “Le Bar Breton”. Aqui se suceden los olores: del olor a mar de os pueblos pesqueros al olor a hierba de los más interiores.

Hemos llegado hasta la punta mas septentrional de esta peninsula: le Pointe du Raz, un faro en medio del mar visto desde una costa rocosa. La imagen en mitad de una tormenta tiene que ser espectacular. Allí, el monumento a la virgen de los naufragados.

Le hemos hecho caso y nos hemos dirigido a Locronan. Es un pueblecito del siglo XIII conservado en perfecto estado con todas las casas de piedra típicas de la zona en la epoca medieval. Muy bonito, un acierto. Vamos recopilando parches e imanes de nevera…

En el último tramo a Brest, he conseguido la foto de ellas… la más buscada… las vacas bretonas mirándome y, supongo, pensando ” con ese cabezón debe ser un extraterrestre” (llevaba el casco puesto típica foto aquí te pillo aquí te mato).

Al llegar a Brest hemos agradecido a Tom que nos guie. El hotel Center bien y tiene punto de internet desde donde poder escribir con la presión de unos guiris que no entienden que vamos a tardar ahora que lo tenemos… C’est la vie.

Fino a domani et bonne nuit a tous!

Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/12226564@N05/sets/72157601720983724/

El día volvió a amanecer soleado y a las 9:00 ya estábamos en ruta.  Primera desilusión, el dealer de Nantes, (www.boucard.com), está cerrado los lunes. Ohhhh! Foto y a seguir.

Pasamos por una zona pantanosa que se conoce como el parque natural regional de Briere pero, no os imaginéis el típico pantano, aqui han sabido aprovechar el agua y lo han llenado todo de pequeños pueblecitos con tejados ondulados.

A las 10:30 llegamos a nuestra primera parada: Saint Nazaire donde visitamos un submarino, el Espadon. Esos si que necesitaban poco: poco espacio, poca intimidad, pocas comodidades…

Paramos a comer en un grill por el camino y seguimos hacia nuestro siguiente destino: Carnac.

Carnac es famoso por unos conjuntos de alineaciones de menhires  de los cuales el más numeroso es el de Menec con más de 1.000 pedruscones formando filas y columnas.

Os podéis imaginar el trabajo del pobre Obelix? Ahora entiendo porque comía tanto jabalí!

Verdaderamente esta tierra transporta, tiene algo de mágico y diferente. El bretón está patente en todas partes, todos los pueblos tienen su nombre “afrancesado” y su nombre original.

Tras visitar Carnac decidimos llegar a la punta de la península del Quiberon antes de dirigirnos a Lorient donde teníamos reservado hotel.

Pasamos del tal Tom y cogimos carreteras secundarias que nos llevaron por pueblecitos que crecen alrededor del agua ya sea por entradas de mar o salidas de ríos. Tejados grises con inclinación de vértigo, hortensias de colores azulados y violaceos en las puertas… casitas de cuentos de hadas.

Pero, como no, todo no pueden ser “flores i violes”…

Al llegar al hotel del Lorient “Les Oceanes”, el señor de la recepción nos dice que ellos no tienen parking que nos habremos equivocado. Tras nuestra insistencia, mira en bookings y comprueba que están anunciados con parking gratuito con lo que, no se corta un pelo, y nos dice que en Francia, el parking gratuito es la puta calle!!!

Tomad nota: si queréis vender vuestra casa, contad cuantos coches aparcan en vuestra calle y al anuncio añadid las plazas de parking!!! Tendrán morro!

Os podéis imaginar a Fabry… total que el señor llama al jefe, un inglés con más cara que espalda, que me dice lo mismo que el anterior. Total, vuelta a cargar la moto, punto de información y nuevo hotel en el centro de Lorient. Duchita, unos cuantos “ya verán cuando hable con los de bookings” y una buena cena en un restaurante con los angelitos de Botticelli.

Fa, como ya es costumbre últimamente, se traga otra de sus frases categóricas tipo “nunca mais”: ” En Francia no se come nunca bien ní se encuentra un buen café”.

Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/12226564@N05/sets/72157601727113817/

Bueno, el dia amaneció soleado, asi que decidimos hacerle caso a Sonia (la recepcionista) y pasar a Francia siguiendo los dos puertos de montaña que te llevan siguiendo la ruta de Santiago pero al revés.

Buena decisión: las subiditas y bajaditas constantes, las curvas y contracurvas y el bosque verde hacen de esta ruta un camino ideal para hacerlo en moto…y, en bici, a pie, a caballo, con ruolotte. Allí eramos trescientos, pero reconocemos que con bici y cargados hasta arriba de alforjas tiene mucho mas merito.

Al llegar al punto mas alto, la niebla nos envolvió de golpe durante poco mas de 1km: que espectaculo!. Cuando nos quisimos dar cuenta estabamos en Saint Jean de Pie de Port.

 Donde esta la frontera, el control, el letrero de”Bienvenidos a Francia”, algo?. Apuntad: sitio ideal para fugas, contrabandos,etc…

A partir de aqui, fue bastante rutinario ya que nos dirigimos a la autopista hacia Nantes: campos, campos, campos…de vacas!!! El pais de las vacas. Cuatro gotas y un rayo de sol nos acompañaron todo el rato.

Llegamos a Nantes, lugar de nacimiento de Julio Verne, a las 18:00: el hotel Pommeraye, ( www.hotel-pommeraye.com ), todo restaurado y centrico cumplió de sobras las expectativas. Ducha, visita cultural al centro y cena en el restaurant recomendado “La Cigale” inaugurado en el año 1895, ( www.lacigale.com ), una preciosidad de bajos alicatados con azulejos y espejos. La comida genial, precio justo. El camarero nos reconocio como propietarios de una Harley por el sujeta bolsos que nos regalaron en la cena de navidad del chapter: es que se fijan en todo; esta rallado y casi no se ve!.

A petición de algunos, a la vuelta colgaremos fotos.

Y como colofón decir que dormimos como dos marmotas tras la jornada de ayer, mientras llovía en la calle y Fabry me robaba la sabana.

Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/12226564@N05/sets/72157601727081301/

Tras la crisis de maletas del viernes tarde, resoplidos, mimos y una cesión de espacio por parte de Fabry; salimos hacia Pamplona con ganas de que esta vez, volvieramos tal y como nos ibamos

Cogimos la A-2 direccion Lleida y Zaragoza. El sol picaba fuerte y al llegar a la zona de Bujaraloz, el paisaje parecia de pleno desierto del Sahara. Comimos en el restaurante “El Ciervo” que todos conoceis tan bien ya que es parada obligatoria volviendo del Km0. Vimos volar cuatro aguilas; o serian buitres esperando que desfallecieramos?…

Al entrar en la comunidad de Navarra, freno de mano “ahí no, que las motos no tienen de eso!…” y foto obligatoria con el cartel. Disertación por parte de Fa sobre como hacer fotos… Grrrrrrr!!!!

El paisaje cambió radicalmente a un verde cada vez mas frondoso y alguien se dejo la puerta abierta… que fresquito rico!.
A las 16:30 llegabamos al hotel NH Agustinos a las afueras de Pamplona: nuevo, grande, limpio y con una recepcionista la mar de simpatica que nos cambió los planes de ruta del día siguiente.
Duchita y taxi al centro. Siiiiiii, dije taxi, los txacolis y la moto no deben ir juntos… (mama, yo fuí buena y no bebí…)

Visitamos el centro de Pamplona, el recorrido del encierro, las murallas y la calle Estafeta, donde comimos en una tipica tasca (tengo foto comprometida de Fa con las manos en la masa…)

A las 23:00 ya estabamos en el hotel.
Nos estan echando del punto de internet desde donde escribimos desde Nantes, asi que, tendremos que seguir mañana. Disculpad la falta de acentos y demas, estos teclados son la leche…

 Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/12226564@N05/sets/72157601727055053/

En abril de 2006, llegamos a la conclusión de que Europa tiene miles de rutas por descubrir: puedes pasar de las más formidables playas y costas a las verdes montañas, disfrutar del paisaje natural o pasear por pueblos con encanto y ciudades con historia…

No había discusión posible: empezaríamos por Italia. El viaje nos iba a llevar cuatro semanas…

El día que nos íbamos, nos despedíamos de mis padres en la calle, cuando un tío en un BMW se paró en medio de la calle a nuestro lado, se bajó del coche y, llave en mano, nos soltó: “Os cambio el coche por la moto”. Risas y un evidente “NO” por respuesta.

La foto, impresionante: tour pack, maletas laterales, rulos sobre maletas laterales y maleta de depósito… seis en total. Fa podía ir completamente tumbado sobre la maleta del depósito. El que nos viera, seguro pensaba: “novatos…”y sí, este año lo llevamos mejor…

Ahora, cuando pienso en este viaje, siempre me acuerdo de la novela de Verne “La vuelta al mundo en 80 días” donde Fogg pasa las mil y una (barcos que se pierden, trenes que se averían…) siempre sin perder de vista su objetivo y buscando alternativas para poder continuar.  Nadie dijo que fuera fácil, pero fue divertido.

Primera parada, Avignon. Casi fue la primera y la última… (llamadlo “gafe” si queréis…, yo lo llamo anécdotas y contratiempos que nos hacen reír todavía hoy…).

En definitiva, que acabé veinte horas en el hospital conectada a sueros pensando que tenía inflamación de apéndice; perdimos el ferry que nos llevaba de Niza a Córcega y Fabry casi  se rompe la mano aporreando la puerta del hotel a la 1:00 de la mañana porque se habían olvidado de darnos el código.

Fa quería volver… “a no, no espero todo un año para volver a Barcelona”. Prescripción médica, medicamentos y ganas, él y yo nos fuímos todos juntitos a intentar embarcar en un ferry a Córcega.

Llegamos con un día de retraso, por lo que tuvimos que atravesarla para llegar al hotel que teníamos concertado en Ajaccio, la “cuna de Napoleón”.

No hubiera imaginado nunca semejante espectáculo. Fue anocheciendo mientras subíamos y bajábamos montañas. Verdes, frondosas…a veces los árboles no dejaban ver el cielo. No había luces. De tanto en tanto, un pueblecito de cuatro casas  asomaba a la carretera haciéndola todavía más estrecha. Dejamos de cruzarnos coches y seguíamos subiendo y bajando, hacía un frío terrible. Parecíamos estar en el bosque encantado, congelados y hambrientos… A Fabry se le ocurrió aullar…

De día no hubiera sido lo mismo…el retraso permitió que hoy recordemos aquellas montañas de una forma especial aunque tardamos tres horas en llegar a nuestro destino (23:00h.).

Al día siguiente debíamos llegar a Bonifacio, donde cogeríamos el ferry que nos debía llevar a Sardegna. El paisaje de la costa de Córcega mientras te alejas es impresionante. Los acantilados blancos en perfecta verticalidad parecen sacados de un cuento.

He de decir que tuvimos un polizón a bordo: subió, hizo el trayecto y desembarcó al llegar a destino sin pagar. Nunca hubiera dicho que una gaviota puediera ser tan inteligente o tan vaga, según se mire…

En Sardegna pasamos cinco noches y que decir… desde la costa Esmeralda a la parte antigua de Alghero y su gruta de Neptuno (www.mondosardegna.net/all-lang/foto/foto.php?LANG=ita&cat=grotte_nettuno), donde se habla un catalán arcaico; pasando por el parque natural del Gennargentu (www.italytourist.it/parchi1.html),  donde las vacas, cerdos, ovejas y demás pastan a sus anchas por la carretera y te encuentras pueblos tan únicos como Orgosolo y sus murales (www.fotoaleph.com/Exposiciones/Orgosolo/Orgosolo-port.html).

De Sardegna además tengo un “grato” recuerdo: una malintencionada y grandísima hdp de “vespa” (el animalito, no la moto) saltó por encima de la pantalla, esquivó a Fabry y fue a picarme allí donde tenemos dos y casi se me convierten en tres. Nueva visita al hospital, pinchazos de rigor, en resumen, me dolía más el culo que la teta!.

El ferry que nos llevaría a Sicilia salía de Cagliari. Nada que ver con lo anterior: Cagliari es una ciudad en toda regla.

Para los que conocéis a Fabry, ya sabréis que es como un lagarto al sol pero sin el como. Esto lo digo porque susodicho “ferry” no era tal. Era un borreguero e infrahumano carguero (de contenedores, síííííí) que salió con dos horas de retraso a las 10:30am (esto es Italia) y llegó a las 23:00 a Trápani, Sicilia. Había overbooking; la gente dormía por los suelos en todas partes sobre colchonetas o sobre sus maletas… Yo llegué a rozar la locura cuando cerraron el bar por tres horas y las máquinas dispensadoras no funcionaban. Él durmió plácidamente al sol todo el trayecto: pa matarlo!!!

Eso sí, en Álcamo nos esperaba el mejor hotel de todas las vacaciones.

Nuestra ruta por Sicilia empezaba en Palermo donde pasamos dos noches. La capital de la mafia tiene su encanto: las típicas calles con los balcones de estructura metálica llenos de flores…, cinquecentos por todas partes…. Es como hacer un viaje en el tiempo a los años sesenta.

Aquí es donde por primera vez decidí que nos íbamos a mover en transporte público: las continuas no significan nada; el rojo del semáforo, que si puedes pases y si no, también…; el más grande o cuyo conductor tenga más coj… pasa primero; tres en moto, sin casco y adelantando a la poli con continua… La leche que yo me hubiera dado conduciendo aquí….”Para la moto que voy andando, el estrés me está matando!!!”

Fabry me calma, “esto sólo pasa en el sur”… para él, esto no es Italia. “Italia acaba en La Toscana”. “Y Roma?” digo yo. “Roma es para un milanés como Madrid para un catalán”. Toma ya…

El siguiente destino era Agrigento, pero ya no llegamos… La moto decidió que no podía más a las 10:00 de la mañana del 15 de Agosto (festivo) en el desvío a Corleone.

Y ahí acabó nuestra ruta en Harley. El cómo seguimos nos llevó a utilizar un taxi del RACC durante 240km., un par de pullmans, un coche de alquiler en Sicilia en el cual no cabían las seis maletas que iban en la moto, pasar cargando las maletas por el estrecho de Messina y conseguir un segundo coche de alquiler que devolveríamos en Milán, donde cogimos un avión de vuelta. Eso sí, completamos nuestra ruta (añadiré que más fresquitos, ya que pillamos la ola de calor en el golfo de Nápoles con los termómetros marcando los 43º).

Nuestra Harley también completó su ruta: la hicieron cruzar el estrecho de Messina sobre una grua, la llevaron a Nápoles donde la tuvieron hasta reunir un trailer entero para repatriar, llegó a Barcelona, la subieron a la Seu d’Urgell y la pasaron por la aduana a finales de septiembre (tardó más de un mes y medio pero llegó sana y salva. Bueno, sana, sana, no, ya que tenía el motor roto, pero llegó).

Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157606630154739/

Tras nuestra primera incursión en el mundillo Harley, nos apuntamos al Barcelona Chapter, (www.barcelona-chapter.com),  para poder realizar con ellos sus rutas y excursiones.

Tal y como suele pasar cuando alguien empieza una actividad que le es novedosa, esta se transforma prácticamente en una droga…así que, por real decreto ley, el año pasado no faltamos a ninguna salida: ya fuera desayuno, excursión o fin de semana.

Creo que nunca he tenido tan alto índice de asistencia a nada (exceptuando el curro, por supuesto). Ojalá perseverara tanto con el gimnasio…

Tanto “esfuerzo” se vió recompensado con el precioso bien que los harlistas anhelan: un PARCHE!!!

Leísteis bien los que no estáis familiarizados…dije PARCHE. Les gusta lucir pines y parches de chapters, concentraciones, HOG rallies, de millas, full rider…

El que hace ruta los compra para luego intercambiarlos con otros….cuantos más se luzcan en el chaleco, mejor (divertido verlos como niños cambiándose cromos…).

Cuanto más raro y difícil de conseguir sea, más buscado está (el del Rihad que nos trajo un amigo está en el top ten de los nuestros…).

Que decir de este primer año: hemos visto carreteras entre montañas que nunca habría imaginado estuvieran aquí, pueblos que sólo había oído nombrar, visitado sitios interesantes y conocido gente con ganas de pasárselo bien disfrutando al aire libre.

Hemos visto el proceso de elaboración del vino en unas famosas bodegas, comido en el parador de Cardona, dormido sobre las playas de Palafrugell, hecho un curso en Calafat, corrido en el circuito del Jarama en Madrid, (www.jarama.org), asistido a la elaboración del aceite, hecho ruta por Llaers o dormido en el monasterio de Rueda. El aburrimiento no tiene cabida aquí.

Así que Fabry decidió que nuestras vacaciones iban a ser en moto y montamos una ruta para visitar en cuatro semanas Córcega, Sardenya, Sicília y, entrando por la punta de la bota y obviando Roma y La Toscana (que merecen una ruta a parte), subir atravesando toda Italia hasta Venecia y la región de los lagos pero, esta “aventurilla” y sus desventuras os la explicaremos en el próximo escrito…

Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/12226564@N05/sets/72157601737072002/

Nuestro primer contacto con el “mundillo” Harley, consiguió un único pensamiento dando vueltas en mi cabeza: “Cómo me he metido yo aquí? Dónde está la puerta que quiero salir?”

Os pongo en situación…: concentración (no oficial), tíos (y tías) de lo más macarra que he visto luciendo motos transformadas haciendo un ruido del infierno, alcohol por un tubo y espectáculo de streeptease…

Como dijeron mis amigas: “Qué coño hace una pija como tú en un sitio así?…”. Lo mismo me preguntaba yo, mira por donde.

Total, que de concentraciones así “una y no más” o, inmortalizando la célebre frase de Fabry, “nunca mais”. Nos montamos nuestra propia concentración paralela con gente del Chapter Castellón, (www.castellonchapter.com): buena gente, buena comida, buena ruta…gracias.