2012_Milano, Día 1

diciembre 7, 2012

5:30h en pie, desayuno, ducha y en marcha hacia el Prat, allí dejamos el coche en MundiAuto que ofrece el servicio “aparca y vuela”, genial porqué te olvidas de él hasta tu regreso, te acompañan al aeropuerto en furgoneta y te recogen a tu llegada.

Al tener ya impresas las cartas de embarque nos vamos directamente al control de pasaportes con el relativo show que incluye quitarte hasta los zapatos para luego ver que la persona que controla la pantalla está mirando para otro lado, en fin.

Tras unos breves descansos sentados esperando la hora de apertura de la puerta de embarque, hasta entonces no sabíamos cual era, nos dirigimos a la misma. Como es de costumbre dejamos pasar a todo el mundo para entrar los últimos. Justo antes de subir al fingher Montse me dice: ¿y tu bufanda? Ostia me la tengo que haber olvidado en el asiento, regreso, pido a la azafata que me deje salir y al llegar al punto en cuestión ni rastro de la bufanda…

Bueno no me voy a joder las únicas vacaciones de este año por un simple despiste así que seguimos, nos sentamos en la primera fila en los asientos XL que había reservado on-line y a seguir.

Justo antes de despegar, nos dormimos. Al despertarnos ya estábamos más cerca de Milán que de Barcelona, nos da tiempo comprar los billetes del bus que nos trasladará hasta la Stazione Centrale.

Tras aterrizar con 15min de anticipo sobre lo previsto, nos despedimos del personal del vuelo que, por primera vez en mi vida resulta ser 100% masculino, algo raro.

Antes de subir al bus, recogemos nuestras tarjetas “Milano Card”, tomamos un cappuccino y una pasta, luego un cigarrito y en marcha.

En aproximadamente 40min acabamos el recorrido, bajamos y nos dirigimos a la boca del metro, allí la línea 3 nos lleva hasta Porta Romana, justo a 2min está el hotel. Entramos y hay tres personas de mantenimiento con una parte del techo desmontado, el mostrador protegido con un plástico, el joven recepcionista nos pide disculpa, hasta allí mi cara seguía de lo más normal del mundo pero al decirnos que la habitación no estaba lista debo de haber hecho algún gesto que ha sido todo un poema, de inmediato se ha levantado y me ha dicho que intentaría solucionar este contratiempo. A los dos minutos baja con una sonrisa de boca a boca diciéndome que ya tiene una habitación disponible.

Dejamos las maletas y otra vez con el metro nos vamos al centro, allí hasta el edificio del ayuntamiento donde quería renovar mi Carta de Identidad pero resulta que está cerrado por puente, un poco fuerte no…

Ya en Piazza del Duomo, Montse puede ver la magnitud de nuestra catedral, le comento que hoy la previsión del tiempo no es buena así que subiremos mañana. Seguimos caminando por el centro: Galleria Vittorio Emanuele hasta la Piazza della Scala, torcemos a la derecha y nos metemos en varias calles hasta que propongo ir a comer, decidimos que sea pizza y tras una breve espera nos sentamos. Ella pide cuatro quesos mientras yo pido la especialidad de la casa con funghi trifolati que son unas setas hechas al fuego con una salsa y posteriormente añadidas a la pizza, muy ricas. De postre tarta de manzana pero al llegar llevaban frutos secos así que procedo al cambio por un tiramisú. Dos cafés y salimos.

Si, salimos y nos encontramos que está nevandooooo, pienso: no puede ser que cuando yo venga a Milán se ponga a nevar y con esta ya es la segunda. Los flojos son pequeños, nos metemos en Inter Store, allí compramos un par de regalos: una t-shirt y una funda para el iPhone.

Al volver a la calle los copos se intensifican y con el pasar del tiempo se hacen cada vez más grandes, seguimos paseando por el centro intentando estar resguardados pasando por las zonas cubiertas, visitamos el Duomo por dentro hasta que finalmente llegamos al Castello Sforzesco. Una breve parada que aprovecho para llamar a Gianni, quedamos en ir a cenar a su casa mañana por la noche, hoy está cansado y a primera hora tiene un mercado.

Por todo alrededor del castillo está el mercado lleno de paradas que ofrecen todo tipo de productos gastronómicos, material de segunda mano, ropa, artesanía etc. Seguimos paseando no sin tener los típicos problemas de la gente que tiene en la mano su paragua y no va con cuidado, ha habido un par de ocasiones que casi nos dejan sin ojo y oreja.

Una vez que el mercadillo se adentra en los jardines traseros al castillo vemos que allí el manto de nieve es total, nos metemos como niños a pisar la nieve virgen, un par de fotos hasta que me doy cuenta que ha llegado la hora de regresar, tenemos que estar sobre las 18:00h en la iglesia de Santa María delle Grazie a recoger las entradas para ver el Cenacolo Vinciano.

Ahora parece que la nevada va mermando, entramos a la recepción y en unos escasos minutos finalmente accedemos a la sala de la pintura. Nos sentamos a contemplarla, parece mentira que una imagen tan vista en varias películas esté por fin delante de mis ojos ya que intenté en repetidas ocasiones reservar una entrada que coincidiera con una visita en Milán sin éxito.

Una vez fuera nos dirigimos de nuevo a la Piazza del Duomo, allí bajamos al metro y llegamos al hotel en unos minutos. Duchita y cena en un restaurante justo en la esquina del mismo hotel. A la salida no nos apetecía salir de marcha, torcemos la esquina y justo en frente de la entrada del hotel vemos un pub estilo irlandés, allí que nos metemos, coronita para Montse y Guinnes para mi. Un par de rondas y a dormir.

Mañana más.

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