2018_Manzanillo, Día 4

octubre 18, 2018

Anoche caímos redondos, normal digo yo después del día que pasamos, hoy hemos descansado un poco más.

Ayer, cuando estábamos aislados, Juan Carlos anuló la excursión prevista para hoy pero yo le comenté que llamara al guía esta mañana para ver si la podíamos hacer, quizás un poquito más tarde. Esta mañana le envío un WhatsApp al despertarme para saber algo.

Hoy tenemos que dejar este hotel para irnos a otro, aprovechamos y cargamos las maletas al coche, al abrir el maletero me doy cuenta de que tenemos el neumático trasero derecho pinchado, pienso que no hay mejor manera de empezar el desplazamiento en este nuevo día de aventura…

Justo a la vuelta de la esquina hay un taller, 15min y pinchazo arreglado, era un tornillo, de estrella, como yo, jiii.

En aproximadamente 15min llegamos al final de la carretera, aparcamos cara a la playa, en seguida se nos acerca Edgar, nuestro guía de hoy el cual nos indica de retroceder unos metros , no vaya a ser que se nos caiga un coco encima del coche, obedezco, no vaya a ser que tengamos que lamentar otro accidente por no prevenir.

Empezamos el recorrido, mucha información sobre plantas y flores, por fin veo la planta de la guanabana con el fruto en su diferentes tamaños, nos enseña un extraño cilantro salvaje que tiene una hoja grande y alargada. El Haki, un fruto que se cocina con el bacalao, el nani, otro fruto y el sorosi, una planta cuya función es repeler a los mosquitos si se frota en la piel.

Pasamos ahora la mirada hacia arriba en los árboles donde podemos ver gracias a las indicaciones de Edgar a un perezoso. Resulta que estos animales, que viven constantemente en los árboles y que solamente bajan una vez por semana para hacer sus necesidades, sorprendentemente saben nadar.

nos adentramos ahora en la vegetación de Manzanillo (https://www.govisitcostarica.co.cr/region/city.asp?cID=175) siguiendo el camino marcado, resulta que este parque, aquí llamado refugio, es habitado y hay partes privadas, no se paga ninguna entrada.

Edgar no para de darnos explicaciones sobre los árboles y el uso que se le da, en los que aquí se refiere ninguno ya que es zona protegida y todos se quedan aquí.

Nos cruzamos ahora con un par de ejemplares de ranas venenosas. La primera es negra con una banda amarilla que pasa por todo el cuerpo y la segunda es completamente roja, ambas son increíblemente pequeñas, sacamos fotos.

Conocemos ahora las hormigas porteadoras, una clase que, como su nombre indica, llevan cosas y más concretamente hojas o flores, además no se las comen. Lo que hacen es almacenarlas para fermentarlas y comer el resultado: los hongos.

Más adelante conocemos otra clase de hormigas, se trata de una gigante que además pica y hace daño. Edgar coge un palo fino, nos dice de apretarlo con nuestras manos, acto seguido mete la punta en un agujero en la tierra y por arte de magia sale la hormiga en cuestión. Negra, más de de 1cm de largo, se mueve rápida por el palo, hago fotos, más tarde las reviso y solamente se salva una pero es más que suficiente.

Nos adentramos más en el bosque, allí nos encontramos a una pareja que está caminando con chancletas, Edgar les aconseja de no seguir a partir de este punto ya que el camino se hace complicado, retroceden.

Seguimos nuestro recorrido, no logramos encontrar ninguna serpiente, lástima, hubiera sido divertido, en fin.

Chino chanu salimos y hacemos un pequeño descanso en una playa, arrancamos de nuevo.

Estamos ahora de regreso al punto de salida, ya no hay nada más que ver exceptuando un promontorio digno de fotos.

Regresamos al coche, Edgar se viene con nosotros hasta Puerto Viejo, una vez allí nos despedimos y nos vamos a comer a un restaurante recomendado por Juan Carlos el Monli cuya especialidad es simplemente servir pescado y marisco fresco.

decidimos pedir un ceviche de pescado y otro de marisco para compartir, decisión muy pero que muy acertada, simplemente exquisito. Un «jugo» de papaya de postre y un café para acabar una comida perfecta.

Mientras estamos comiendo vemos pasar a Juan Carlos en su Yamaha 125 con chanclas son casco, auténtico, de verdad, venía a recoger comida justo al lado, quedamos para después.

Nos presentamos en la agencia pero él no está, no pasa nada, vamos a tomar algo al bar de al lado hasta que llega. Paganos las excursiones que faltan, nos indica, mejor dicho vamos a un sitio para poder dejar el «carro» (coche) durante nuestra «estadia» (estancia) en Bocas del Toro, nos despedimos.

Regresamos al Coco Loco Lodge, mientras Mon descansa, yo me pongo al día con el blog, aún no había publicado, sobre las 20:15h la despierto y vamos a cenar al mismo sitio de la comida.

Cena fenomenal y retirada prudente, mañana salimos del país.

Fotos:

https://www.flickr.com/photos/fabryhd/albums/72157675025667878

2018_Cahuita, Día 3

octubre 17, 2018

Cómo se nota que hemos descansado de verdad, tanto que a las 5:45h los dos estábamos despiertos y con ganas así que nos hemos puesto en marcha, a las 7:00h estábamos desayunando o mejor dicho intentando desayunar, me explico mejor.

Cuando es la hora del desayuno yo quiero escoger la comida, sentarme, comer y levantarme al final, no entiendo el desayuno pidiendo a la camarera, por muy amable que sea, algo y esperar más de media hora para que me sirva, pues eso es lo que ha pasado, 1h para desayunar y además un desayuno escaso.

Las instalaciones del hotel son perfectas, la habitación también, la cama muy cómoda, algo tenía que estar mal…

Salimos con el Hyundai hacia Cahuita (https://www.govisitcostarica.co.cr/region/city.asp?cID=177), nos pasamos el desvío unos cinco quilómetros, regresamos y llegamos al punto de encuentro, aparcamos y nos vemos con Jackelin, nuestra guía, hoy toca snorkel por los corales de esta zona.

Cruzamos el pequeño pueblo, en el punto de encuentro había una pareja de americanos, en el puerto se nos juntas otros, los únicos hispano hablantes somos nosotros. Chalecos salvavidas y con la lancha, llegamos al punto designado para desenvolver la actividad.

Todo el mundo se pone la típica máscara y tubo que Jackelin les entrega, nosotros utilizamos por primera vez las máscaras que nos hemos comprado en Decathlon.

Esta vez voy preparado y llevo la GoPro cargada para hacer fotos dentro del agua, al final han sido 137, ya veremos cuales sirven.

Después de haber hecho snorkel frente a la Rivera Maya en Méjico, esto me ha aparecido mucho menos interesante, tanto a nivel de coral, cómo a nivel de peces. Nos sumergimos en dos zonas distintas hasta finalizar la actividad acuática.

Nos acercamos ahora a Punta Cahuita donde desembarcamos y allí tomamos fruta, un poco más tarde la lancha regresa a puerto mientras a petición nuestras, nos dejan a medio camino para regresar por el camino que bordea la playa dentro del parque.

En media hora llegamos a la salida, hemos visto, gracias a Mon que se ha enterado, a unos monos, coche y de regreso al hotel. Ducha, comida y encuentro en la agencia con 10min de retraso, ya son las 14:10h, con Juan Carlos.

Nos vamos ahora a visitar a una familia en un poblado indígenas donde veremos cómo funciona exactamente el proceso de la elaboración del cacao.

Ayer, al no haber guías disponibles para esta actividad, Juan Carlos se ofreció a llevarnos personalmente y entonces la pregunta que nos hizo fue: ¿Queréis visitar a la familia donde va todo el mundo o os apetece más ir a una donde nunca llevamos a nadie? Ya podéis imaginar la respuesta.

Bien, una vez se acaba la carretera asfaltada, inicia un camino de piedras, nos desviamos ahora en una pequeña calle y, siguiendo las instrucciones de Juan Carlos, dejamos literalmente el coche allí mismo, bajamos hacia un rio para cruzarlo. Hay que matizar un par de cosas, la primera es que lleva unas dos horas lloviendo, la segunda es que para cruzarlo el nivel del agua alcanza nuestros tobillos. Cruzamos sin lamentar ningún accidente a pesar de que las piedras son algo resbaladizas.

Al otro lado hay un poblado con diferentes casas, no hay camino marcado, solamente maderas puestas en la tierra, charcos, barro, vegetación, llegamos a la casa en cuestión, naturalmente con los pies, calcetines y bambas completamente mojados. Menos mal que no hace nada de frío.

Allí nos recibe Ana, la dueña. Una vez hechas las presentaciones, entramos de lleno en lo que es la elaboración del cacao empezando desde el principio, el árbol da un fruto, el fruto en su interior tiene unas semillas que están dentro de una especie de gelatina blanca. Las semillas se tostan con su piel unos 5min, se les quita la piel, se vuelven a tostar otros 5min, luego se pasan por piedra hasta que se hace una pasta, la pasta se mezcla con otros ingredientes para hacer el chocolate o con agua para beberlo.

Durante este proceso hemos sido participes ya que, tanto Mon cómo yo hemos utilizado la piedra, algo no tan fácil como parecía cuando Ana lo hacía.

Se me olvidaba decir que de camino de la casa de Ana a la piedra hemos pasado por otra construcción donde había un señor mayor que estaba preparando estelas, unas tiras de madera y hojas ligadas con cuerda que son los techos de todas estas casas, muy interesante también.

Ahora pasamos a la degustación, por supuesto descarto cualquier toma con frutos secos y probamos el chocolate con vainilla, naranja, piña, chile, menta, jengibre y muchos otros, fuera se intensifica la lluvia. Compramos algunas bolitas para llevarnos.

Ha llegado el momento de probar el chocolate liquido caliente, simplemente increíble, no utilizan leche, solamente agua, el resultado es que el sabor es intenso pero el líquido es ligero y no te llena.

Bueno ha llegado la hora de despedirnos y regresar, salimos, una chica comenta a Ana que el rio ha crecido, la lluvia no ha cesado ni un solo momento, nos encaminamos hacia él y, cuando llegamos, nuestros ojos no podían creer lo que estaban viendo, no solamente el río había crecido, la corriente era tremenda, bajaban troncos por doquier, vamos que esto no presagiaba nada positivo. Seguía lloviendo.

Unos metros más arriba había un cable de acero que cruzaba el rio de un lado a otro, Juan Carlos y yo vamos a inspeccionarlo y nos damos cuenta que cruzar va a ser que no. Nos quedamos mirando el rio que no paraba de crecer más de 1h, la corriente no paraba de aumentar. Finalmente Juan Carlos llama a Paco, su socio y le dice que llame a los bomberos debido a la situación.

Pienso: esto normalmente lo puedes ver en una película, no nos está pasando a nosotros.

Llegan los bomberos.

Primero miran el cable, luego esperan y llega otro equipo, se está haciendo de noche, linternas, móviles encendidos, lanzan algo al rio y tras varias pruebas nos dicen que es imposible garantizar la seguridad para cruzar el rio así que hay que esperar que deje de llover, que el rio vuelva a su cauce y que se haga de día. Nos miramos a los ojos y regresamos a casa de Ana la cual se parte de la risa.

Para no enrollarme demasiado, pasan unas cuantas horas, mientras tanto nos quitamos las ropa para que se seque, Ana nos presta alguna que otra prenda, menos mal que yo llevo ropa técnica que ya se ha secado. Pasamos el rato tomando más chocolate caliente, jugando con los niños. Luís, el marido de Ana está al otro lado del rio, a pesar de ser indígenas y que vivan allí en casas de madera y techos de hojas de plantas, todos llevan móvil, le dice que intentará conseguir un bote para poder cruzar si el cauce del río vuelve a bajar.

Ha parado de llover, el río sigue igual. Ana muy amablemente nos prepara un plato de pollo con arroz, patata y plátano frito con un zumo. Nos enteramos que en otro lugar una mujer ha intentado cruzar y se ha muerto. Que mal.

Ya estamos mentalizados en quedarnos a dormir, inclusive vamos a inspeccionar la casa que tiene cuatro habitaciones con camas, colchones y justamente cuando ya decidimos retirarnos, Ana nos dice que Luís ha conseguido el bote, una cuerda para enganchar al cable, que el río ha bajado considerablemente y que ya no existe peligro, allí que vamos.

Media hora más tarde estábamos de regreso sentados en el coche, paramos a cenar otra vez en un restaurante de carretera, dejamos a Juan Carlos y nos retiramos a dormir, mañana hay otra actividad guiada.

Fotos:

https://www.flickr.com/photos/fabryhd/albums/72157701082402751

Hoy hemos pasado una noche descansando de verdad, en posición horizontal, dejando atrás la odisea del viaje. Sobre las 6:00h nos ponemos en marcha con ganas, ducha, cierre de maletas, bajamos quince minutos antes de la hora prevista para el desayuno, damos una vuelta por las instalaciones, hay una piscina y varias habitaciones repartidas por todo el hotel o, mejor dicho, por la villa transformada en hotel.

En la terraza hay dos chicos esperando también la hora del desayuno, al rato se les une una chica. En seguida pasamos al ataque, desayuno completo. Check-out, maletas al coche y nos vamos. Al final de la calle Tom nos indica de girar a la izquierda para luego meternos en la autopista pero la entrada estaba cerrada así que vuelta a empezar.

Tanto la calle como el autopista están colapsados, nos desplazamos muy poco a poco, para hacerla breve tardamos más de 1h para salir de la zona de San José y podernos meter en la carretera que va a nuestro destino de hoy: Puerto Viejo de Limón ubicado en la costa caribeña.

Hay muchísimo tráfico, tramos donde hay que ir muy despacio, me familiarizo con el coche, primero quito la alfombra de goma ya que las bambas me resbalan, luego conecto el iPhone a la entrada USB, Música con Spotify y navegador con Tom, volante más abajo y otros pequeños detalles para sentir el coche un poco más mío.

Miramos los carteles a pié de carretera y aprendemos cosas sobre el lexico local: no botar (tirar) basura, verdulería (puesto de venta de verdura), de vez en cuando gente que te ofrece comida en los semaforos o puestos al lado de la carretera.

Una vez pasada una zona bastante larga de curvas donde hemos podido adelantar a un sinfín de camiones que por cierto son en su mayoría de norte America pero muy viejos, entramos ahora en una zona de obras donde están desdoblando la carretera, paradas constantes, lo curioso es que más pasa el tiempo y menos quilómetros quedan para llegar a destino, Tom aumenta la hora prevista de llegada.

Me hace mucha gracia un cartel que pone: alquilamos oficinas o vendemos el edificio. Allí va con dos c…..es, estos deben de tener descendencia vasca, jii.

Descubro el botón que pone ECO y me permite tener una respuesta más enérgica a la hora de acelerar, esto es lo mío. Me animo y empiezo a adelantar camiones, eso si, en los puntos marcados con rayas discontinuas, o casi…

Una vez llegados casi a Puerto Limón cogemos el desvío hacia Puerto Viejo, ahora la carretera es más estrecha y mucho menos transitada, de repende veo algo que se asemeja a un tronco justo en mi carril, me desvío y justo cuando lo estoy pasando Mon suelta: Un perezoso!!! La verdad es que no me había dado cuenta que lo era.

Va pasando la mañana, Tom sigue aumentando la hora prevista de llegada, al final hemos llegado a destino sobre las 13:30h es decir, 5h de viaje para hacer 290Km.

Check-in, soltamos maletas, aparcamos el Santa Fe y nos vamos a comer en una marisquería recomendada por el chico de la recepción, todo correcto.

Salimos, nos damos un paseo, nos comemos un sorbete de fruta para finalmente llegar a la agencia donde Juan Carlos nos atiende durante más de 2h y con él organizamos todas las excursiones y las actividades para el resto de nuestro viaje mientras nos tomamos unas cervezas, pura vida.

Cena tranquila en el hotel y mañana empezamos de verdad.

2018_BCN-San José, Día 1

octubre 15, 2018

Sin dormir llegamos al aparcamiento previamente reservado que nada tiene que ver con el que teníamos en el vuelo a Milán, entramos y no hay nadie, en la puerta un cartel que pone: vuelvo en 10min, pasan 10, 15, 20 llamo a un teléfono de información de Madrid y sale una locución que efectúa un bucle hasta que corta la comunicación. Llega un mini bus, sale una chica, le digo que llevamos 20min esperando y que no es normal, que si no nos damos prisa corremos el riesgo de perder el avión y el enlace con el siguiente.

Llegamos al aeropuerto no antes de haber esperado otros tres clientes, buscamos el mostrador para hacer el check-in y cuando lo localizo se me abren los ojos de par en par, simplemente ponía cancelado. Miro a Mon, ella me mira a mi y, claro está, en este tipo de situaciones uno se siente bastante impotente…

Busco un mostrador de información y me indican el de Iberia donde preguntar, pone Business Class ¿raro verdad?. Me acerco le explico lo ocurrido al chico el cual me suelta ¿No ha recibido el mensaje? Si claro, estaba yo con tiempo cómo para mirar los mensajes, pero le contesto simplemente que no, entonces me dice que no hay ningún problema, que los que tenemos enlace con otro vuelo internacional, saldremos a las 8:30h en otro vuelo, uff de nuevo.

Y así volvemos a empezar, control, poco rato de espera porqué vamos muy justo, subimos al avión, por cierto, asientos separados, no vaya ser que todo salga perfecto, yo me duermo nada más sentarme y me despierto cuando el avión empieza la aproximación a Barajas.

Una vez fuera, las maletas van directas, seguimos los carteles que indican terminal S lo raro es que pone 25min, bajamos dos plantas, subimos al tren, volvemos a subir, gente por todas partes, Mon ya está un poco histérica, me lo creo… se nos junta un señor mayor que nos ha oído buscar la salida para el vuelo de San José y nos persigue.

Una vez llegados a la puerta de embarque nos tomamos un descanso sentados a tomar un bocadillo de jamón del bueno partido en dos, un agua y dos cafés. No habíamos todavía acabado de comer y, chan chan, abren el embarque, venga, nosotros aguantamos esto y más.

Ahora estoy escribiendo esto en mi iPad escuchando Depeche Mode y la mar de tranquilo, nos vamos a Costa Rica y nada ni nadie lo va a impedir ya.

Vuelo de 12h sin accidentes ni contratiempos, volvemos a la normalidad!!!

Aterrizamos en San José a las 14:30h hora local, pasamos inmigración sin problemas y recogemos las maletas, las nuestras han sido de las primeras en salir, casi ni me lo creo.

Una vez fuera del aeropuerto preguntamos donde está la agencia de rent a car, nos indican, subimos a un mini bus y a poco más de 1Km llegamos y allí, como no, no estoy en la lista, me parecía a mi que estaba rodando todo demasiado fino…

Pues nada a explicar primero que inicialmente había alquilado un coche y más tarde lo había cambiado por un 4×4 pero claro, yo lo hago por medio de un portal que no tiene ningún coche, simplemente da el servicio utilizando agencias locales pero lo puedo demostrar con la App y con las confirmaciones recibidas por e-mails.

Para hacerla breve me dicen que hoy es feriado (festivo) que no hay ningún problema, pura vida, que casualmente tienen un coche similar más grande de siete plazas y me lo dan por el mismo precio porqué efectivamente mi reserva se hizo pero luego se anuló así que me vaya tranquilo que mañana lo arreglan. VISA, depósito y para el hotel que vamos.

Tom no tiene la dirección y si, ya he cambiado el mapa de Europa por el de centro y sur América, entonces otro chico del rent a car me lo marca en el mapa y no sin dificultad, había una calle cerrada por obras, llegamos a destino, un hotel situado en una zona residencial muy tranquila, metemos el Hyundai Santa Fe dentro, check-in, cambio del 50% de las maletas, cada uno ahora tendrá su maleta completa, ducha, descanso, Mon hace una siesta mientras yo me pongo al día con el blog y salimos a cenar, nos han indicado que hay un restaurante al final de la calle, varios en un CC al otro lado de la autopista y un Hard Rock Café.

Este último mejor olvidarlo, lo dejan fatal en TripAdvisor.

Salimos con chubasqueros, fuera una lluvia fina nos acompaña, llegamos al primer restaurante, seguimos y pasamos la pasarela encima del autopista, entramos en el CC, allí solamente hay comida basura, desandamos el camino y decidimos entrar en el primero. La camarera que nos recibe nos dice: donde os guste así que Mon decide la mesa.

Mientras decidimos que cenar, pedimos de beber, una cerveza negra artesanal para mi y un agua con hielo y limón (lima) para Mon. Pedimos los platos.

El local está decorado con muy buen gusto, falta quizás un poco más de luz justamente en la zona en la que nos encontramos.

Nos traen la comida, todo muy bueno, al final le digo a la camarera si le puedo hacer una pregunta, contesta que sí, allí que voy: ¿Los dueños no son de aquí, verdad? Efectivamente son de fuera, colombianos para ser exactos, Mon se pensaba que eran europeos, yo de cualquier parte menos colombianos, en fin.

Pagamos y en seguida nos vamos a tomar un merecido descanso, mañana salimos hacia el Caribe.

Fotos:

https://www.flickr.com/photos/fabryhd/albums/72157702623706795

2018_Milano

octubre 15, 2018

Viernes 12 de octubre

Si Mahoma no va a la montaña la montaña va a Mahoma, o algo por el estilo, me explico mejor. Cuando U2 anunciaron el Tour Experience se “olvidaron” de tocar en Barcelona y después de trece años volvieron a Madrid. De inmediato miré fechas en cualquier ciudad europea y, mira por donde, el 12 de octubre, fiesta nacional en España, tocaban en Milán.

Cuando se pusieron las entrada en preventa, utilicé el código recibido por formar parte del Fans Club y listo, ya teníamos dos entradas, comprar el billete de avión obviamente no ha resultado complicado, una llamada a Gianni para el alojamiento y ya teníamos montado el weekend completo.

Se me ocurrió otra idea, pedir a mis amigos de organizar una cena para vernos todos como en los viejos tiempos, propuesta aceptada y me he olvidado del tema que ya estaba en buenas manos.

Para aprovechar al máximo el “finde” tenemos el vuelo a las 8:40h así que en pié muy pronto, con el Polo vamos a uno de estos aparcamientos donde dejas el coche, te llevan al aeropuerto y te recogen a la vuelta por un importe inferior a lo que valdría un taxi, realmente vale la pena.

Sin problema nos dejan en la T2 donde embarcamos en el vuelo EasyJet que nos lleva a Milano Malpensa, desde allí, como de costumbre, en tren llegamos al centro de la ciudad, sucesivamente con el metro nos acercamos a la siempre emblemática “Piazza del Duomo” donde aprovechamos para hacernos el selfie de rigor. Tras un par de tentativos con foto quemada por la luz del sol, encuentro un punto perfecto a la sombra de una farola. La catedral cómo siempre imponente, pocas ciudades pueden presumir de una obra tan majestuosa, pues algo tiene que tener también Milán, no!?

Un breve paseo por la “Galleria Vittorio Emanuele” buscando sin éxito la tienda de zapatos donde trabaja Manu, una amiga, decidimos sentarnos a tomarnos un ten ten pié para poder llegar a la hora de la comida, hemos quedado con Gianni sobre las 14:15h. Punto de encuentro la parada del metro “De Angeli”, cerca de su apartamento, donde se presenta un poco más tarde.

Nos sentamos a comer un menú que ha resultado ser un poco desastroso pero la verdad es que la comida era lo de menos. Pasamos un rato juntos hasta que nos despedimos, nosotros nos vamos al Mediolanum Forum donde veremos el concierto.

En el trayecto me doy cuenta de que la parada donde tenemos que bajar está ubicada fuera de el área metropolitana y hasta se lo comento a Mon, es más le digo que con el bono de diez viajes metropolitanos no podremos salir, también le comento que en todo caso pagamos la diferencia y ya está. Esa era la idea, a la hora de la verdad ha sido toda otra historia.

Cuando subimos a superficie para salir y cruzar la autopista por el puente que une la estación con el estadio, nos encontramos con una barrera de controladores, puestos de propósito por la compañía de transporte, con el único fin de recaudar. Nosotros, al igual que el resto de personas tanto italianas como extranjeros hemos tenido que abonar no solamente el suplemento de un Euro y medio, la multa ha subido a 35,00€ cada uno. También nos explican que a la vuelta podemos sacar dos tickets para salir de la zona interurbana, salir del metro y volver a entrar picando nuestro bono, los compramos ya.

Como todos sabemos, en Barcelona, cuando se compran unas entradas para un concierto, en la mayoría de los casos, el comprador tiene la posibilidad de llevarlas en el móvil o también imprimirlas, pues aquí no, aquí o te las mandan a casa pagando un suplemento o las retiras en las taquillas la misma tarde del concierto llevando el e-mail de confirmación impreso y un documento, vamos como el siglo pasado… Para hacerla breve, hacemos la cola y sin mayores complicaciones nos entregan las entradas, pues, entramos.

Este palacio se construyó en su momento con la idea de albergar los partidos del equipo de Milán de baloncesto pero también se ha utilizado para conciertos, el problema es que solamente tiene poco más de doce mil localidades, que son más cuando la gente asiste a un concierto por ocupar también la pista pero sigue siendo muy pequeño para cierto tipos de acontecimientos como el de hoy.

Las fechas iniciales era 11 y 12 de octubre y han tenido que ampliarlo los días 15 y 16, esta misma mañana hemos visto carteles que ponían “sold out” las cuatro noches.

El escenario es prácticamente idéntico a el del 2015, una parte digamos clásica, una pasarela relativamente estrecha con una jaula metálica rectangular encima y un pequeño escenario redondo al final. Nosotros estamos posicionados en la zona fans club, perfecta diría yo, la diferencia con el Sant Jordi es que los asientos están pegados tanto lateralmente cómo de frente así que no queda casi espacio para bailar y la parte donde uno se siente se dobla al levantarse. Con cerca media hora de retraso sobre la prevista para el inicio del concierto, arranca el show.

Tal y como nos han acostumbrados el sonido es inmejorable, los audiovisuales muy acertados, ellos perfectos como siempre, el concierto ha durado unas 2h y no puedo decir que no ha estado bien pero le ha faltado algo, no se… un concierto de U2 sin Sunday Blody Sunday para mi es un concierto inacabado.

Alrededor de las 22:40h salíamos todos como sardinas del recinto, otra cosa incomprensible es que aquí no abren todas las puertas, no, hay que pasar por donde la organización decide así que se forman unos embudos impresionantes al salir y otros para o bien ir al parking o a la estación del metro, en fin, hay cosas que en Italia no cambiarán nunca.

Pasamos el billete por la máquina, volvemos a preguntar en que estación tenemos que efectuar el cambio y seguimos las instrucciones recibidas pero han resultado ser erróneas tanto que al poner el ticket en la máquina para salir en la pantalla se podía leer que estaba fuera de zona pero esta vez directamente he saltado el bloqueo y Mon detrás de mí, no pienso pagar más multas.

Finalmente regresamos pasando el bono y nos bajamos cerca de casa de Gianni, al no haber cenado nada, lo hacemos en un restaurante que él nos había recomendado, óptima comida y precio aceptable, lo que realmente me ha alucinado es que a diferencia de hace unos años atrás, ahora la gente va a cenar muy tarde y no hay ningún problema para ser atendido. Algo sí que ha cambiado en Milán, por fin!!!

Sábado 13 de octubre

Teniendo en cuenta que ayer nos habíamos levantado a las 4:30h y que nos metíamos en la cama que eran casi las dos, esta mañana nos hemos puesto en marcha que eran pasadas las nueve, Elena ya estaba dando vuelta por casa. Estamos un rato con ella charlando mientras el otro pasa al baño. Una vez preparados, ella se va a comprar con su madre y nosotros nos dirigimos, como no, otra vez al centro, en este viaje quiero comprarme una camiseta original en el Inter Store ubicado cerca de “Piazza San Babila” que está en obra, al salir pasamos por delante de la tienda oficial de ese equipo de Turín cuyos colores son blanco y negro y casi me viene un ataque de alergia. Finalmente entramos donde los colores son los de casa de toda la vida, le digo a Mon que me saque un par de fotos y finalmente salimos con la camiseta y una simple mochila pero muy práctica.

Seguimos paseando por el centro mirando y entrando en las tiendas hasta que se nos hace un poco tarde así que, vuelta a casa de nuestros amigos, hoy comemos allí con ellos. Una pasta caldosa con garbanzos exquisita, una ensalada de pollo, fruta, vino tinto y sobre todo buena compañía y risas, que no falten!!!

Pasa rápido el resto de la tarde hasta que viene la hora de la cena, yo me pensaba que saldríamos todos a cenar en algún restaurante conocido pero no, lo haremos en el ático que tiene Mario encima de su laboratorio odontológico, cada uno trae algo y se comparte entre todos, pues nosotros no nos podemos presentar con las manos vacías, vamos a comprar a un super cercano unas botellas de vino que nunca están de más.

Subimos al coche y nos vamos, somos los primeros en llegar, ni siquiera está Mario pero llega en los siguientes cinco minutos, empieza el reencuentro, hace prácticamente treinta años que no nos veíamos pero es como si hubieran pasado treinta días, abrazos y felicidad en los ojos, recuerdos que te pasan por la mente sin esforzarse lo más mínimo, genial.

Entramos y vamos subiendo, poco a poco va llegando todo el mundo, Max Vettore con su pareja, Luca sin Luana que desgraciadamente no se encuentra bien, lástima, Lino y Claudia, Giorgia y luego Francesca, Umberto, Steven, Cioncio, Cristina, Silvia, cada abrazo, cada beso, cada mirada me llena, es muy bonito sentir que lo que había existe todavía, aquella complicidad de un gran grupo de personas que lógicamente ha vivido su propia vida y que después de tanto tiempo se ha vuelto a juntar, aproximadamente hace tan solo unos tres años y hoy puedo decir que yo también estaba.

Transcurre la velada mientras cenamos, bebemos, charlamos, recordamos el pasado, el presente contando anécdotas de los hijos, reímos, simplemente perfecto, no tiene precio, hay que vivirlo para entenderlo, hasta Mon ha quedado encantada de nuestra complicidad sin tener diferencia alguna entre hombres y mujeres, un grupo con “G” mayúscula del cual yo he sido parte integrante y que, no obstante la lejanía, aún lo siento mío y no descarto en absoluto poder repetir un finde cómo este en un futuro no muy lejano.

A una hora prudente nos retiramos, Gianni ha dado casi la vuelta entera al reloj, pobre, si ha aguantado tanto solamente ha sido porqué yo estaba, hay que agradecérselo, en serio, “grazie Amico”.

Domingo 14 de octubre

Hoy dormimos un poco más y nos ponemos en marcha sobre las 10:00h. Café y nos vamos andando a un centro comercial relativamente cerca rodeado de bloques de nuevos edificios de alto standing. Allí hay dos rascacielos de forma diferentes acabados y un tercero en construcción. Entramos, desayunamos y paseamos por las tiendas, me compro una sudadera y un gorro ¿de que color? Naranja. Al rato vienen Mario y Cristina y pocos minutos después Lino y Claudia.

Decidimos ir todos a tomar un aperitivo de aquellos que picas tanto que al final estás saciado.

Otro paseo, otro café y se nos está haciendo un poco tarde, nuestro avión de regreso sale a las 19:40h y tenemos todavía que regresar a casa, cerrar maletas, coger metro y tren para llegar al aeropuerto. Para hacerla breve, llegamos a la estación del tren tan justos que perdemos el tren que queríamos coger, no pasa nada, ya tenemos el check-in on-line. Llegamos y corriendo un poco volvemos a estar “on-time”, bueno Mon dice que no sabe porqué siempre tenemos que correr, no le quito la razón, pero…

Mientras tanto en Barcelona se acerca lo que queda de un tifón, la tarde-noche se va complicando, tanto, que una vez dentro del avión nos anuncian que el vuelo saldrá con cerca de una hora y media de retraso, esto hubiese sido todavía llevadero, el problema ha sido que cada media hora repetían lo mismo y claro empezábamos a dudar si podíamos llegar a tiempo para recoger el coche, irnos a garraf, preparar la otra maleta para irnos a Costra Rica para nuestras más que merecidas vacaciones, el vuelo sale a las 8:00h uff.

¿Por qué siempre nos tiene que pasar algo al principio de nuestras vacaciones?

Finalmente arrancamos cuando desde Barcelona dan el ok, el vuelo bien, la hora de llegada, que queréis que os diga, justo el tiempo para hacerlo todo y regresar de nuevo al aeropuerto naturalmente sin dormir 😦

Fotos:

https://www.flickr.com/photos/fabryhd/albums/72157701081084791