2018_Manzanillo, Día 4

octubre 18, 2018

Anoche caímos redondos, normal digo yo después del día que pasamos, hoy hemos descansado un poco más.

Ayer, cuando estábamos aislados, Juan Carlos anuló la excursión prevista para hoy pero yo le comenté que llamara al guía esta mañana para ver si la podíamos hacer, quizás un poquito más tarde. Esta mañana le envío un WhatsApp al despertarme para saber algo.

Hoy tenemos que dejar este hotel para irnos a otro, aprovechamos y cargamos las maletas al coche, al abrir el maletero me doy cuenta de que tenemos el neumático trasero derecho pinchado, pienso que no hay mejor manera de empezar el desplazamiento en este nuevo día de aventura…

Justo a la vuelta de la esquina hay un taller, 15min y pinchazo arreglado, era un tornillo, de estrella, como yo, jiii.

En aproximadamente 15min llegamos al final de la carretera, aparcamos cara a la playa, en seguida se nos acerca Edgar, nuestro guía de hoy el cual nos indica de retroceder unos metros , no vaya a ser que se nos caiga un coco encima del coche, obedezco, no vaya a ser que tengamos que lamentar otro accidente por no prevenir.

Empezamos el recorrido, mucha información sobre plantas y flores, por fin veo la planta de la guanabana con el fruto en su diferentes tamaños, nos enseña un extraño cilantro salvaje que tiene una hoja grande y alargada. El Haki, un fruto que se cocina con el bacalao, el nani, otro fruto y el sorosi, una planta cuya función es repeler a los mosquitos si se frota en la piel.

Pasamos ahora la mirada hacia arriba en los árboles donde podemos ver gracias a las indicaciones de Edgar a un perezoso. Resulta que estos animales, que viven constantemente en los árboles y que solamente bajan una vez por semana para hacer sus necesidades, sorprendentemente saben nadar.

nos adentramos ahora en la vegetación de Manzanillo (https://www.govisitcostarica.co.cr/region/city.asp?cID=175) siguiendo el camino marcado, resulta que este parque, aquí llamado refugio, es habitado y hay partes privadas, no se paga ninguna entrada.

Edgar no para de darnos explicaciones sobre los árboles y el uso que se le da, en los que aquí se refiere ninguno ya que es zona protegida y todos se quedan aquí.

Nos cruzamos ahora con un par de ejemplares de ranas venenosas. La primera es negra con una banda amarilla que pasa por todo el cuerpo y la segunda es completamente roja, ambas son increíblemente pequeñas, sacamos fotos.

Conocemos ahora las hormigas porteadoras, una clase que, como su nombre indica, llevan cosas y más concretamente hojas o flores, además no se las comen. Lo que hacen es almacenarlas para fermentarlas y comer el resultado: los hongos.

Más adelante conocemos otra clase de hormigas, se trata de una gigante que además pica y hace daño. Edgar coge un palo fino, nos dice de apretarlo con nuestras manos, acto seguido mete la punta en un agujero en la tierra y por arte de magia sale la hormiga en cuestión. Negra, más de de 1cm de largo, se mueve rápida por el palo, hago fotos, más tarde las reviso y solamente se salva una pero es más que suficiente.

Nos adentramos más en el bosque, allí nos encontramos a una pareja que está caminando con chancletas, Edgar les aconseja de no seguir a partir de este punto ya que el camino se hace complicado, retroceden.

Seguimos nuestro recorrido, no logramos encontrar ninguna serpiente, lástima, hubiera sido divertido, en fin.

Chino chanu salimos y hacemos un pequeño descanso en una playa, arrancamos de nuevo.

Estamos ahora de regreso al punto de salida, ya no hay nada más que ver exceptuando un promontorio digno de fotos.

Regresamos al coche, Edgar se viene con nosotros hasta Puerto Viejo, una vez allí nos despedimos y nos vamos a comer a un restaurante recomendado por Juan Carlos el Monli cuya especialidad es simplemente servir pescado y marisco fresco.

decidimos pedir un ceviche de pescado y otro de marisco para compartir, decisión muy pero que muy acertada, simplemente exquisito. Un “jugo” de papaya de postre y un café para acabar una comida perfecta.

Mientras estamos comiendo vemos pasar a Juan Carlos en su Yamaha 125 con chanclas son casco, auténtico, de verdad, venía a recoger comida justo al lado, quedamos para después.

Nos presentamos en la agencia pero él no está, no pasa nada, vamos a tomar algo al bar de al lado hasta que llega. Paganos las excursiones que faltan, nos indica, mejor dicho vamos a un sitio para poder dejar el “carro” (coche) durante nuestra “estadia” (estancia) en Bocas del Toro, nos despedimos.

Regresamos al Coco Loco Lodge, mientras Mon descansa, yo me pongo al día con el blog, aún no había publicado, sobre las 20:15h la despierto y vamos a cenar al mismo sitio de la comida.

Cena fenomenal y retirada prudente, mañana salimos del país.

Fotos:

https://www.flickr.com/photos/fabryhd/albums/72157675025667878

Una respuesta to “2018_Manzanillo, Día 4”

  1. José Luis Aguilar Says:

    Parece que la comida es de tu entera satisfacción, cosa rara.
    Cuidaros mucho !!!!!


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