Hoy parece que el tiempo vuelve a ser benévolo con nosotros, nos atrevemos a salir dejando la maleta de los trajes de lluvia llena.

Para el recorrido de hoy me inspiré leyendo mi libro “las mejores rutas de Europa en moto” aplicando las modificaciones pertinentes según mi criterio.

Desde Arezzo nos vamos hacia el sur, otra vez en la “Val d’Orcia” y curiosamente cruzamos por Pienza, lugar que tan solo hace unos días ha sido lugar de una parada nuestra, ahora el lugar de seguir por la parte superior nos vamos hacia el valle mirando el pueblo desde una perspectiva inferior que también tiene su encanto.

La primera parada la efectuamos en un lugar de paz y descanso Bagno Vignoni, lugar que ofrece termas naturales desde la época romana, lugar que los peregrinos utilizaban para reponer fuerza en su camino a Roma.

En el centro hay la “piazza delle Sorgenti” donde se puede apreciar una fuente natural de agua termal que sale en una piscina rectangular a cielo abierto. Desde allí el agua sigue una canalización de piedra que acaba en el exterior en una roca y desde allí se bifurca formando distintos caminos.

Mon me pregunta porqué no he previsto descansar aquí un día, la miro con unas de mis caras y le digo que quizás en otro viaje lo tomaré en consideración si procede.

De nuevo en camino voy disfrutando de curvas suaves y de estas colinas típicas de las películas rodadas en Toscana mientras en el cielo hay sol, nubes blancas, hasta aquí bien y algunas negras que de vez en cuando descargan su rabia, así sucede varias veces a lo largo del día sin llegar a ser del todo molesto.

Curiosamente el camino entra por un tramo no muy largo en la región de Lazio, paramos en el pueblo de Acquapendiente a repostar para en seguida dirigirnos a Sorano otra vez en Toscana donde paramos a comer. Lo hacemos en una terraza con toldo, suerte porque en pocos minutos cae una tempesta, esta vez hemos tenido suerte. Acabamos de comer y nos damos una vuelta por el pueblo hasta subir a una roca donde disfrutamos de las vistas.

Pasamos ahora por el pueblo de Pittigliano pero ya no nos apetece parar y visitar así que poco a poco vamos dejando las colinas y las curvas atrás y entramos en la zona de la Maremma donde el cielo se abre por completo y el camino se hace recto.

Avistamos el mar y nos entran ganas de parar, lo hacemos en Talamone donde compramos unas cerezas a un puesto ambulante cerca del puerto, nos tomamos un café, subimos a la fortaleza que domina el piñón y finalmente subimos a Desy para afrontar el último tramo de hoy.

Siguiendo el consejo de Salvino, en lugar de ir a Grosseto por la vía rápida, lo hacemos por la carretera interior pasando por el “parco dell’Uccelina” reserva natural, desde luego este lugar es para recorrerlo andando o en bici, un lugar muy recomendable para los amantes de la naturaleza.

Llegamos hasta la playa y volvemos, hoy llevamos todo el día en la moto y tenemos ganas de llegar.

Hotel en Grosseto, ducha, cena en el una terraza del centro, dos fotos, no hay nada más y a dormir.

Tal y cómo era de esperar el desayuno ha sido concorde con el hotel, el peor hasta hoy. Nos ponemos los pantalones del traje de lluvia y dejamos atrás Gubbio, por la carretera algún que otro camión, curvas suaves hasta la vía rápida y un rato más tarde empieza a llover.

Paramos, nos ponemos la parte superior. Arrancamos, empieza a diluviar, el agua me molesta en la cara así que vuelvo a parar y me pongo el protector. Seguimos a una velocidad reducida detrás de un camión a unos 20m lo positivo es que nos va quitando el agua de la calzada.

Realmente pienso que de poco sirve tener autovías y autopistas gratuitas si hay falta de mantenimiento, me pregunto cómo es posible que en un país cómo Italia hayan tantos baches en las arterias principales, este tramo me recuerda el que hicimos en la única autopista de Rumana, imaginaros la comparación.

Desvío para Arezzo, una carretera secundaria, nada de tráfico, deja de llover, aparece el cartel que nos indica que dejamos atrás a la región de Umbria, poco frecuentada por los turistas pero merecedora de ser visitada y volvemos a entrar en Toscana donde seguiremos una semana más.

A pocos quilómetros de Arezzo vuelve a llover y además lo hace justo a la salida de un túnel. Una potente niebla nos envuelve, enciendo las luces antiniebla, esto parece pleno invierno, no es normal.

Antes de preparar este viaje me puse en contacto con mi amigo Salvino que no veía desde hace unos treinta años, él se vino a vivir aquí en el año ‘90, yo me fui en el ‘88 a Barcelona, es genial poder volver a vernos.

Esta vez Garvin acierta y nos deja delante de el que va a ser nuestro lugar de descanso por hoy, en este caso elegí un B&B bien ubicado, bien puntuado y además con una decoración super divertida.

Nos ponemos en contacto con la dueña, según su requerimiento por e-mail de ayer, antes de salir esta mañana y confirmar nuestra hora de llegada. Ya nos está esperando.

El edificio es de construcción reciente, en realidad cada habitación independiente sería el equivalente de una tienda en planta baja en el exterior, es espacioso, el baño es tan moderno que hasta me resulta extraño teniendo en cuenta de que estamos en Italia, perfecto.

En seguida llega “Salvo”, nos abrazamos, no ha cambiado mucho, él me dice lo mismo, quedamos en que nos pasa a buscar más tarde para comer en su casa, acepto de buen grado su invitación.

Mientras Mon se ducha yo empiezo a secar un poco los cascos, los guantes, etc.

Salimos a darnos una vuelta con la idea de ir al centro pero nos damos cuenta de que no nos va a dar tiempo, solamente hacemos unas fotos a un parque ubicado al lado donde unos árboles perfectamente alineados nos hacen gracia.

Tomamos un aperitivo hasta la hora que nos vienen a buscar.

En seguida llegamos a su casa donde Federica, su hija, nos ha preparado un plato de pasta de primero y pavo de segundo, todo muy bueno.

Charlamos, recordamos viejos tiempos, él ha sido el primero del grupo en casarse, en tener hijos y a ser abuelo, consecuentemente el próximo seré yo teniendo en cuenta además que el año que viene Laura se casa…

Acabamos la comida, nos acompaña al centro y nos explica un poco el recorrido, quedamos en cenar esta noche con su mujer.

Empezamos nuestra ronda por la “piazza del Duomo” donde visitamos la catedral, nada del otro mundo por fuera y bastante oscura por dentro, salimos y seguimos hacia la “Fortezza Medicea” una fortaleza ubicada al lado de un parque. Al llegar a su entrada nos damos cuenta de que está en obra y no se puede visitar, bueno.

El cielo se tapa en poco tiempo, empieza a tronar y acto seguido vuelve a llover, menos mal que decidimos hacer nuestras vacaciones en junio…

Pues nada chubasqueros y a seguir.

Paseamos debajo de unos pórticos que nos llevan a la “piazza Grande”, los edificios tienen banderas variopintas, lástima que el montaje de una gradería gigante estropea la foto panorámica, la hago en dirección opuesta, siempre hay una salida.

Entramos ahora en la “chiesa di San Francesco” importante por los murales de la capilla pintados por Raffaello, dejan estar en este punto cómo máximo 30min pero al estar abarrotado de turistas y de guías explicando, nosotros hacemos un par de fotos y saliimos.

Seguimos paseando, visitamos la “casa Vasari” un personaje evidentemente famoso aquí pero no tenemos ganas de leer las explicaciones que hay en la planta baja así que subimos a la primera y vemos distintas habitaciones, todas ellas completamente pintadas y con cuadros de la época renacimentista, nos vamos.

Regresamos al B&B a descansar un poco.

Sobre las 20:30h Salvino nos pasa a buscar con su mujer y nos vamos a cenar en un local donde trabaja la pareja de si hija menor. La cena perfecta, la velada también, hablamos de viajes y los intento convencer de que vengan a Barcelona, ellos me proponen ir a Sevilla para ver a Ciccio, es una opción.

Un dado curioso que no sabía es que Arezzo está ubicado exactamente en el medio de la bota, a 150Km del mar tanto por un lado que por otro. Finalmente nos acompañan a descansar, mañana tenemos bastantes quilómetros por hacer y visitas durante el recorrido que nos conducirá a la costa.

Anoche nos dormimos escuchando a nuestra vecina americana hablando por teléfono durante más de 1h. Hoy todo el mundo en el hotel se ha puesto en marcha temprano, nosotros cómo de costumbre a las 8:00h.

El desayuno perfecto, melón cantaloup y sandia, maduros en su punto, embutido de la zona, buenísimo, cappuccino con corazones y todo lo que uno le apetezca.

Sin lugar a dudas el mejor hotel de este viaje hasta hoy.

Sobre las 10:00h salíamos hacia el “Eremo delle Carceri”, subimos por una cuesta, vuelvo a pasarlo mal en tres curvas exageradamente cerradas que tendré que volver a hacer de bajada, llegamos, aparcamos y andamos unos escasos 100m.

Entramos en la ermita pero salimos en seguida, delante nuestro hay un grupo de chicas con sus profesores que huelen fatal. Esperamos un rato y volvemos a intentarlo, de hecho el recorrido obligado te hace pasar por unas puertas que son literalmente para enanos con escalones de una altura importante, unos presta mucho más atención a donde pisa que a mirar el lugar, salimos al exterior.

Nos damos cuenta que aquí lo que vale la pena es hacer los diferentes itinerarios caminando entre la naturaleza del bosque así que, nos vamos.

Garvin extrañamente me marca dos rutas y, cómo no, la que escojo nos aleja del destino ya que los quilómetros suben en lugar de bajar. Desandamos el camino hecho y finalmente llegamos al valle donde entramos en una vía rápida hasta la salida en dirección a Gubbio.

Pasados unos pueblos la carretera empieza a subir y las curvas nos acompañan prácticamente hasta llegar a Gubbio. En seguida llegamos al hotel, desde fuera el más cutre de todos, aparcamos, hacemos el check-in y vamos a lavarle la cara a Desy en una gasolinera que hay a unos 50m en la gasolinera, ya llevamos una semana de viaje y la pobre está de pena. Una vez limpia, regresamos al hotel y nos ponemos ropa corta y calzado para andar.

Entramos en la ciudad amurallada en dirección al centro, es casi la 1:30h decidimos entrar a comer en un restaurante-pizzería. Compartimos una tortilla de trufa, pollo para Mon y pizza para mí. Hoy hemos acertado otra vez.

Al ponernos de nuevo en marcha, empezamos a notar el cansancio en las piernas o, mejor dicho, en los gemelos de Mon y en mi las rodillas, claro, desde que hemos empezado el recorrido en Italia, los quilómetros recorridos a pié han sido unos cuantos.

En este momento el punto de información está cerrado pero no tiene demasiada importancia, llevo los deberes hechos y sé perfectamente donde ir, subimos hasta la “piazza Grande” donde se ubica el “Palazzo dei Consoli” (http://www.gubbioculturamultiservizi.it) que alberga el “Museo e Pinacoteca Comunale” entramos. La planta baja tiene una altura exagerada, luego me doy cuenta de que existen varios agujeros en las paredes, deduzco que allí habría por lo menos unas tres plantas de madera.

Hacemos el recorrido marcado, lo más destacado son las “Tavole Iguvine” que son siete tablas de bronce, en ellas hay escrito el texto más importante en lengua umbra, una de las colecciones arqueológicas más importantes de la región de la época umbra y romana.

Salimos y nos tomamos un agua sentados en un bar, al levantarnos otra vez notamos el cansancio, suerte que a escasos 100m está nuestra solución que se llama “Gubbio Express” se trata del típico tren que da la vuelta completa al pueblo con audio vídeo guía, perfecto. Arrancamos en pocos minutos, mientras vemos cómodamente sentados los diferentes punto de interés nos enteramos también de su historia.

Una vez acabado el tour, vamos ahora a otro lugar que tenía apuntado, la “funivia Colle Eletto” pero su peculiaridad reside en que lo que cuelga del cable no es una funivía convencional, es una especie de jaula donde suben dos personas de pié. Subimos, a Mon no le hace nada de gracia pero llegamos hasta arriba.

Allí subimos un poco más hasta llegar a la “Basilica di Sant Ubaldo”, entramos en el patio pero no en su interior ya que se está celebrando una misa y no queremos molestar. Un par de zumos tranquilamente sentados en una terraza de un bar hasta que Mon empieza a tener frío, se arma de valor y decide bajar, por las jaulas, claro, esta vez con más convencimiento. Finalmente llegamos abajo sin incidentes.

Descanso en el hotel, escribo esto. Desde luego Assisi es más bonito que Gubbio.

Volvemos a salir para cenar, damos una vuelta por el centro pero no encontramos ningún restaurante cuyo menú nos apetezca así que volvemos al del medio día, se llama “Dulcis in Fundo” donde cenamos muy bien, al final hablamos un poco con los chicos que lo llevan, intercambiamos tarjetas, quizás nos veamos en Barcelona.

Hotel y a dormir, mañana regresamos a la Toscana, la previsión es de lluvia otra vez.

Hoy hemos tardado casi más tiempo en cargar y descargar maletas que en desplazarnos a nuestro destino pero así estaba y muy bien planificado, hoy toca pasear por todo el pueblo de San Francesco hermanado entre otros con Santiago de Compostela.

La salida de Perugia ha resultado ser tranquila, el tráfico está en entrada, por la vía rápida en un plis llegamos a nuestra salida. Desde el valle se ve el pueblo de Assisi ubicado en la colina de enfrente, es precioso, me paro para hacer una foto con la GoPro.

Garvin en lugar de hacernos subir por la calle ancha nos desvía por una calle estrecha y empinada que al final vuelve a conectar con la avenida principal con una curva cerrada. Paro y hago varias maniobras para poder seguir, creo que dentro del software deberían evitar cierto tipo de giros cerrados teniendo en cuenta que las harleys no giran y el GPS viene instalado de fábrica.

Por otro lado y en favor de Desy tengo que decir que ayer cuando entré en un túnel vi cómo se encendieron de forma automáticas las luces de los instrumentos, pensé: que moderno, no…

Llegamos al hotel (http://www.hotelideale.it), aparcamos en su jardín exterior con desnivel pero pavimentado, subimos a la habitación con terraza, estamos en un punto elevado y las vistas son preciosas, la habitación moderna y el baño completamente reformado, el primero desde que salimos de viaje.

Hoy es el día de la palabra “moderna/o”…

Nos entregan el mapa, nos explican un poco las visitas que valen la pena y las que no, café y salimos. Sol y calor, bien. Llegamos a la “piazza del Comune” ubicada casi en el centro del pueblo, desde allí escogemos el camino a nuestra derecha. Vamos caminando y la verdad es que todos, repito todos los edificios, las casas y las iglesias tienen la misma pinta, todo limpio, del mismo color parece recién construido.

Muchas casas tienen en sus ventanas macetas con geranios rojos, se nota que aquí nadie toca nada.

Al final del camino aparece grandiosa la “Basilica di San Francesco” es enorme con un prado delante, para entrar pasamos un control del ejercito, dos militares comprueban las maletas y pasan el detector de metales. Le comento a Mon que esto de que sea el ejercito que hace este tipo de control en lugar de empresas privada está muy bien.

Entramos, no se pueden hacer fotos, es muy bonita, algunos turistas hacen caso omiso al cartel hasta que sale un fraile que se cabrea y quita buena parte de las luces así que dejamos de disfrutar del techo que es precioso llenos de pinturas. Salimos al patio exterior, seguimos el recorrido.

Entramos ahora en la otra basílica, la superior, esta es altísima, lástima que los murales no están tan bien conservados como en la inferior. Nos vamos.

Regresamos hacia el centro, nos sentamos a comer en una de las terrazas de un restaurante, hoy no hemos tenido suerte, mucha espera para tan poca calidad, esperamos que esta noche sea mejor, la chica de la recepción nos ha reservado una mesa.

Continuamos nuestro recorrido no antes de habernos tomado un helado, vemos el Foro Romano, la “Chiesa di San Maria sopra Minerva” una curiosa iglesia construida sobre un templo romano, se conservan las columnas y por dentro los colores de un azul oscuro y dorado dan el pego.

Pasamos y entramos por la “Cattedrale di San Rufino” en cuyo interior encontramos una estatua de San Francesco, hay varias zonas del pavimento que han sido sustituidas por cristales que permiten ver sus fundamentas de la época romana.

Subimos ahora por unas escaleras, paramos para un selfie y llegamos a la “Rocca Maggiore”. Se trata de un castillo que domina el pueblo desde arriba, aquí se paga la entrada, pues vale. Lo visitamos en todos sus rincones dejando para el final un largo pasillo que conecta el castillo con una torre de vigilancia construida en una época más tardía.

Bajamos al pueblo, ahora toca ver la “chiesa di Santo Stefano” románica, sus campanadas acompañaron a San Francesco en su último viaje hasta que se apagó.

Ahora toca el “Oratorio dei Pellegrini”, lugar dedicado a rezar, dentro hay una monja así que nos sentamos en silencio y observamos las pinturas, bonito.

Llevamos todo el día caminando, nos entra un poco de cansancio, hacemos una parada para tomarnos un agua y un zumo sentados en el interior de un bar. Cuando salimos decidimos regresar al hotel pasando por el anfiteatro romano, bueno donde en su día hubo tal cosa porqué prácticamente ahora solo se puede apreciar la forma en su interior se han construido casas.

Mientras Mon se toma su merecido descanso yo me pongo al día con el blog tranquilamente sentado en la terraza hasta que llegan los vecinos americanos que empiezan a hablar y la verdad es que me molestan bastante, están a dos metros así que cojo mi Mac y me retiro a la habitación cerrando casi del todo la puerta-ventana.

Finalmente llega la hora de prepararse para ir a cenar en el restaurante reservado por la chica del hotel, muy cerquita la “Osteria Piazzetta delle Erbe»  duchita y allá que nos vamos (http://www.osterialapiazzetta.it).

Una vez explicado mis alergias pedimos y nos sirven unos entrantes diferentes, pulpo con sandia y salsa de lima para Mon y flores de calabaza con ricotta para mí. De segundo merluza para ambos, yo sin salsa y con judías verdes bien cocinadas para mí, café y limoncello. Hoy también perfecto.

Nos retiramos al hotel, mañana tercer y último día en la región de la Umbria.

Hoy el recorrido es corto, entre medio solamente hay un lago, en principio había apuntado una visita pero tampoco era importante, salimos de Montepulciano con sol, me dejo el iPod en alguna parte por lo consiguiente estamos sin musica… tampoco tiene importancia.

Hombre, se me olvidaba, dejé la camiseta del Inter en la habitación para qué Roberto la pueda añadir a su bonita colección, una vez limpiada claro, pero al poco rato sale su mujer y nos dice que nos las hemos olvidado, le digo que es para el recuerdo y nos vamos. Hay que ver la cantidad de hinchas del Inter que hay en esta zona, por cierto hoy ya somos de los chinos, mi equipo ha sido vendido y a partir de hoy en adelante nada va a volver a ser lo mismo, espero que esto sirva de algo.

Estamos ahora circulando por la “superstrada” que es sinónimo de autovía, en dirección Perugia y de repente Mon me dice: Miraaaaa, un dealer HD. Esto no estaba previsto así que salgo a la primera, retrocedo hasta el punto en cuestión, aparcamos y después de un rato nos llevamos un par de camisetas.

Llegamos a Perugia, otra vez Garvin me lleva al sitio que no es, esto empieza a cabrearme, a partir de mañana voy a comprobarlo con la App de Tom que tengo en el iPhone, así estaré seguro de no liarla…

Finalmente llegamos al hotel, el más cutre de todo el viaje pero muy bien situado y sobre todo con aparcamiento para Desy, el resto no tenían.

Check-in, aparco, dejamos las maletas en la habitación, envío un WhatsApp a Margherita para quedar con ella y subimos al casco antiguo por unas escaleras mecánicas que nos conducen hasta arriba.

Visitamos la parte cercana a la universidad y regresamos hacía el centro donde comemos sentados en la terraza de un restaurante un plato de pasta, Mon hoy tiene suerte, la suya de “farro” espelta en castellano. Todo perfecto.

Seguimos el recorrido y paseamos por el centro empezando por el “Arco Etrusco” una de las entradas al casco antiguo, el sol ya pega mucho, es lo que hay, a veces llueve y a veces hace calor.

Seguimos caminando siguiendo el recorrido turístico hasta llegar al lugar marcado “view”, en efecto desde aquí las vistas son muy bonitas.

Me acuerdo que tontamente dejé en casa el adaptador para poder descargar las fotos de la GoPro así que entramos en una tienda de fotos y compramos una tarjeta de 8Gb para poderlo hacer.

Seguimos el cartel que nos indica la “Rocca Paolina” y allí que nos metemos, se trata de un lugar recuperado de la antigüedad, es la construcción que los lugareños utilizaron para la defensa de la ciudad, primero en su época etrusca, sucesivamente romana y posteriormente medieval.

Damos un paseo por los túneles hasta volver a la superficie, nos tomamos un respiro comiéndonos un helado sentados y decidimos regresar al hotel para un merecido descanso.

Mientras Mon duerme, yo me pongo al día con el blog, algo de curro y busco un lugar para cenar que más tarde decidimos entre los dos y, cómo no, acertamos.

Subimos otra vez al centro y encontramos el restaurante “la Taberna” (www.ristorantelataberna.com) unos de los pocos que ofrece en la carta pescado, llamamos y reservamos, todo un acierto, excelente cena, una vez más excelente vino de la zona, esto ya empieza a ser costumbre. Las chicas que nos atienden se dirigen a Mon en castellano, la más veterana tiene pareja de Venezuela y la más joven es ecuatoriana. Antes de irnos el propietario nos indican donde cenar en el destino de pasado mañana, fantástico.

Regresamos al hotel y finalmente me pongo al día con las fotos, jii.

Hoy hay que dar más importancia a las visitas en ruta que al lugar de destino, el problema es que el tiempo nos va a fastidiar, la previsión es nefasta, lluvias dispersas durante toda la jornada. Nosotros salimos con los trajes de lluvias puestos y animados.

Primera parada en la “Abbazia di San Galgano”. Se trata de una abadía en ruinas construida en el siglo XIII por los monjes cistercenses y es la primera que se construyo en Toscana en estilo gótico. Entramos y en su interior nos encontramos el suelo de tierra y barro por culpa de las lluvias caídas en éstos últimos días y a cielo abierto. Unas sillas adornadas con flores blancas y una mesa con banderas nos indican que hoy se celebrará una boda. Fotos y salimos.

A unos escasos 500m se encuentra el “Eresmo di Montesiepi” hacemos la subidita y una vez arriba entramos en la ermita de forma circular, justo en el medio se encuentra debidamente protegida, la espada en una roca de un “cavaliere” que dejó las armas y se convirtió a la paz. Salimos.

Entramos en el bar para tomarnos un café y, fuera empieza el diluvio universal, corremos de prisa a por los cascos que estaban enganchados a Desy para que no se mojen. En menos de veinte minutos deja de llover y nos ponemos de nuevo en marcha.

La carreteras que estamos recorriendo son de curvas suaves pero de un tamaño no muy grande, teniendo en cuenta el peso de Desy, el nuestro y las maletas estamos rondando los 600Kg así que conduzco despacio y con suma prudencia, no hay prisa y queremos disfrutar de todas las vacaciones. Hay muchas motos circulando.

Entramos ahora en la Val d’Orcia, sale el sol, ahora los trajes de lluvias empiezan a molestar pero seguimos hasta nuestra siguiente parada cerca de la “Abbazia di Sant’Antimo. Antes de visitarla nos quitamos los trajes y comemos en una terraza de un restaurante abarrotado de gente que van desapareciendo poco a poco hasta que nos quedamos solos. Mientras estamos acabando el segundo plato empieza a tronar y la tormenta llega repentinamente, entramos. Tomamos el café y un Limoncello, volvemos a ponernos los trajes de lluvia y, cuando la tormenta ya se ha alejado seguimos con el plan y vamos a la abadía que es mucho más bonita de ver por fuera que en su interior.

Parece que ahora el tiempo se ha estabilizado, mejor. Más tarde paramos en Pienza, aparcamos y damos un paseo por el casco antiguo, ahora hace calor, fuera trajes, uff.

Finalmente llegamos a nuestro destino por hoy: Montepulciano. Garvin se vuelve loco y me hace subir por una cuesta con curvas cerradas y firme en malas condiciones no apta para Desy. Una vez arriba no puedo seguir, Mon baja, yo también, estoy empapado pero hay que llegar a destino así que voy a preguntar por donde puedo ir al hotel “Le Terrazze di Montepulciano”. No sin dificultad conseguimos subir por el lado opuesto de la colina, entrar en el centro cuya circulación es autorizada solamente para los residentes y finalmente llegar.

Roberto, el dueño, cuando ve que llevo una camiseta del Inter se vuelve loco y me enseña su colección de fotos, trofeos y banderas, cuando ve que mi camiseta es del Inter Club Brugge me dice que conoce al dueño, le explico que fue precisamente el que me la regaló cuando cené en su restaurante hace varios años atrás en otro viaje de verano.

Ducha y nos vamos a cenar al restaurante que también en este caso reservé desde Barcelona, una cena exquisita y un muy buen vino de la zona, ole!!!

Cansados nos metemos en la cama pasadas las 23:00h y caemos redondos.

Ayer nos acostamos muy pronto y, cómo no, hoy a las 5:00h he empezado a despertarme, un pipí y de nuevo en la cama hasta las 7:00h que ya no podía dormir, un pajarito estaba cantando, la luz del día entraba en la habitación… arranco el Mac y me pongo a escribir. Ya he publicado y casi son las 8:00h, me voy a duchar.

Bajamos a desayunar, todos son anglosajones exceptuando los de las motos con matrícula española que son chilenos. Desayuno completo, maletas, check-out y nos vamos con los trajes de lluvia puestos, la previsión es lluvia a partir de las 11:00h.

Durante el trayecto a nuestro destino adelantamos a un grupo de FIAT Cinquecento de color rojo descapotables que circulan detrás de un grupo de Piaggio Vespa 125cc, en cuanto podemos, poco a poco los adelantamos. Llegamos a Siena antes del mediodía. El problema es que la calle que llega al hotel está en obra así que Garvin se vuelve loco, paramos, estoy sudando mucho y el problema me está molestando. Entro en un estanco, pregunto, me indican por donde ir, en escasos diez minutos llegamos al hotel (http://www.hotelilgiardino.it).

Allí nos indican donde podemos ir a comer algo al medio día y por la noche.

Check-in y andando nos vamos hacia el centro, empieza a llover y mucho, nos ponemos los chubasqueros, la verdad es que el mío me va bastante pequeño, sobre todo la capucha, caminamos bajo la lluvia, entramos por una de las puertas que acceden a la ciudad amurallada y subimos. Finalmente llegamos a nuestro destino: “la Prosciutteria di Siena” (https://www.facebook.com/La-Prosciutteria-Siena-751693184895191/) donde entramos y pedimos una tabla de embutidos y quesos, para beber un par de copas de “Brunello di Montalcino”. Justo antes de entrar recibo la llamada de Costanza, la guía que previamente había contratado, para quedar, será sobre las 14:30h en la “piazza del Campo”.

Bajamos por las escaleras y nos sentamos en una de las mesas libres. La tabla nos la sirven un poco más tarde pero la mitad de ella está cubierta por sésamo, la verdad es que nunca había visto eso en Italia, bueno yo me quedo con la mitad sin eso. Mi copa se queda sin vino, subo y pido otra, acabamos de comer, subimos, liquidamos la cuenta y nos dirigimos hacia el punto de encuentro.

La última vez que estuve aquí fue hace ya veinte años pero no parece que haya pasado tanto tiempo, más bien todo lo contrario, damos un paseo hasta que Costanza vuelve a llamar diciéndome que ha llegado antes de la hora prevista, nos encontramos de bajo de la “Torre del Mangia” y empieza a llover, entramos en el “Palazzo Pubblico” y empezamos la visita.

Le he pedido que nos haga las explicaciones hablándonos despacio para que Mon pueda entender mejor y así lo hace. Antes de entrar pasamos por el patio interior donde podemos apreciar una vista de la torre completamente distinta, una perspectiva vertical. Una vez subido a la primera planta nos encontramos una serie de instancias todas ellas completamente pintadas, Costanza nos va explicando el significado de muchas de ellas y por supuesto la historia de Siena, todo muy interesante.

Salimos al exterior, cruzamos la “piazza del Campo” abarrotada de turistas, ahora el sol nos calienta, entramos en una de las calles, Costanza nos propone hacernos una foto y nosotros aceptamos de buen grado poniéndonos en una de las posiciones digamos, nuestras…

Accedemos a la zona del Duomo por una escalinata lateral y desde allí podemos apreciar cómo se empezó y no se terminó una parte de la iglesia. Compramos las entradas y accedemos al interior. La primera impresión que tengo es cómo estar en la mezquita de Cordoba pero sustituyendo el rojo por el blanco y añadiendo altura. ¿Curioso, no?

La visita sigue con las diferentes explicaciones sobre todo haciendo referencia a los dibujos en el suelo de color blanco, negro y amarillo. Lo que puedo destacar es que en algunos dibujos se ha logrado crear imágenes que parecen en 3D, cosa algo insólita teniendo en cuenta cuando se hicieron.

Salimos y recorremos las arterias principales del centro hasta que Costanza nos desvía en una calle secundaria para que podamos llegar a una zona donde una “contrada”, sería cómo grupos concretos de las zonas de la ciudad, que son los que corren el famoso “Palio” mundialmente conocido. Recibimos mucha información y la verdad es que este tipo de acontecimiento no se puede entender si no se vive en primera persona así que lo único que puedo decir es que si se quiere conocer lo mejor es acercarse a Siena en las dos fechas del año que se celebra la famosa cursa.

Nos despedimos de Costanza, nos quedan unas dos horas hasta la reserva que tenemos para la cena, decidimos no volver al hotel, para matar el tiempo nos tomamos un aperitivo sentados tranquilamente en una mesa en la “piazza del Campo” finalmente nos levantamos y al restaurante que vamos (http://www.osteriadadivo.it).

Llegamos con anticipo sobre la hora de la reserva previamente hecha desde Barcelona y nos acomodan de inmediato, el local es muy bonito, de estilo antiguo, nos brindan una mesa ubicada justo en el centro de la sala, la cena perfecta, al rededor nuestro varios extranjeros, cada uno sentado en pareja, en familia o hasta en un grupo numeroso, que forman un conjunto muy divertido, nos reímos de ellos, nos atiende el jefe de sala filipino que lleva un pique importante con un camarero veterano. Una velada perfecta.

Mañana tenemos varios quilómetros por hacer así que a dormir.

Hoy seguimos el programa prestablecido, desayuno casi completo, nos vamos y compramos los tickets para el tour guiado, antes Mon se da cuenta que ayer perdió la goma del pelo y en una mercería nos regalan una, que hospitalarios que son los pisanos. Nos sentamos en una terraza para esperar la hora de la visita, nos tomamos un café y un agua. Ha empezado a caer una lluvia muy fina.

Arranca la visita delante de una maqueta. Los edificios que conforman el conjunto, son de Oeste a Este, el Batisterio, la Catedral y la Torre inclinada, al norte el Camposanto. Según la explicación religiosa simbolizan la salida del hombre de la oscuridad, la vida, la ascención al cielo y la muerte.

El grupo es numeroso pero ordenado, seguimos las explicaciones de la guía, este espacio se empezó a crear hacía el año 1096 después que los pisanos celebraron la victoria de Palermo en la primera cruzada, que era solamente defensiva, contra la invasión de los sarracenos. En aquel entonces Pisa era una de las cuatro potencias marítimas occidentales del Mediterraneo.

Salimos al exterior en dirección a la torre, cómo es lógico lo primero que se expone es el problema que hubo cuando se habían construido las primeras tres plantas y, debido a su enorme peso, el suelo arenoso y húmedo se derrumbó causando la inclinación hacia un lado. La construcción se paró hasta que un segundo arquitecto retomó la construcción  poniendo en marcha varias medidas que hicieron posible seguir hacia arriba. Finalmente el tercer arquitecto que culminó la obra la cerró por su parte superior.

Si nos fijamos bien se ve clarisimamente que su forma, conforme se sube, se asemeja más a un plátano que a una torre. En la actualidad las obras para su estabilidad, en principio para los próximos dos siglos, y que han durado más de veinte años se han centrado en estabilizar la torre y reforzar los cimientos y el suelo.

Vamos ahora a la Catedral, su fachada es una mezcla de diferentes estilos, en ella encontramos un románico muy típico de esta zona, toques árabes, estilo longobardo y hasta gótico, ósea un mix de todo. En este caso está en obras tanto en una parte exterior cómo en un lateral interior que por supuesto impide hacer una foto global en condiciones.

Tercera parada en el Baptisterio cuya peculiaridad diría que es su enorme dimensión, su cúpula es cónica en su interior y redonda en la parte exterior, la guía nos explica que entre ambas hay un espacio hueco que hace resonar cualquier canto en voz alta, de hecho a los pocos minutos hay un ejemplo práctico de este echo, cada media hora se puede escuchar a un chico o chica que desde el centro emite sonidos con la voz, la verdad es que es algo insólito.

La visita se acaba, nosotros tenemos en quince minutos los tickets para subir a la Torre, dejamos los bolsos en consigna, pasamos los controles de seguridad y subimos, curioso ver cómo la gente se desplaza hacia el exterior por donde está la inclinación, yo me centro en establecer el punto de equilibrio vertical. Arriba no hay mucho que ver, una ciudad donde a parte de este conjunto, poco cosa hay que visitar. Un selfie y bajamos.

Salimos de la zona turística por la “piazza dei Cavalieri”, desde allí vamos a comer en unos de los restaurantes recomendados desde el hotel con una estrella Michelin, Osteria dei Cavalieri (http://www.osteriacavalieri.pisa.it) donde comemos muy bien a un precio razonable, vamos que lo recomiendo.

Antes de regresar al hotel vamos a ver la iglesia de Santa Maria de la Spina ubicada justo al lado del rio Arno, que vemos desde el lado opuesto. Le digo a Mon que quizás no valga la pena cruzar el puente para verla en situ pero ella justamente me dice: ya que hemos venido hasta aquí acerquémonos, pues vale. Justo al llegar y con varios turistas en el perímetro, Mon se encuentra un bonito billete de 50€ que con disimulo recoge en el suelo y sigue con la mirada de interés hacia la pequeña iglesia. Luego me comenta que solamente por eso ha valido la pena acercarnos, no le quito la razón, hoy la comida nos ha salido gratis.

Ya en el hotel, cargamos maletas y salimos de Pisa, algo de tráfico por las arterias principales, vía rápida para finalmente desviarnos por carreteras interiores, empiezo a disfrutar de la conducción así que amenoro la velocidad y observo las bonitas vistas de las colinas hasta que empiezan a caer gotas. Prudentemente paramos y nos ponemos los trajes de lluvia. Afortunadamente la cosa no ha ido a más y en menos de media hora llegamos a nuestro destino: San Gimignano.

Aparcamos en el patio interior del hotel justo al lado de dos BMW con matrícula española. Una buena ducha y salimos a pasear por este pueblo medieval amurallado famoso por sus altas torres que en su época eran sinonimo de riqueza y poder según su tamaño y altura. Se respira paz y tranquilidad, la temperatura es agradable.

Nos entra hambre y decidimos buscar un restaurante que habíamos visto anteriormente  cuyas referencias ya tenía de haberlo leído en TripAdvisor, el restaurante “Le Vecchie Mura” (http://www.vecchiemura.it/it/ristorante.htm) donde disfrutamos de una cena romántica sentados en la terraza mientras atardece el día, una botella de vino Chianti cae, nosotros logramos llegar hasta el hotel y descansar, mañana más.

Después de una noche sin novedades, nos levantamos y desayunamos en el bar, fuera el cielo está nublado, hoy va a ser un día bastante aburrido, en fin.

Para pasar el rato Mon decide ir a la pelu, yo la acompaño y me quedo sobado en la sala de espera, total no tengo nada que hacer. Cuando acaba me despierta y nos vamos a la sala de juegos a jugar al futbolín. Un paseo por el ferry y acabamos en el restaurante, desde la mesa, las vistas nos brindan la isla de Córcega, la comida aceptable. Por fin sale el sol, vamos a cubierta para calientárnos un poco. Pasado un buen rato Mon está harta del sol, nos acercamos al bar para tomar algo fresquito y un poco más tarde regreso solo al sol para quedarme, una vez más, dormido.

Por megafonia nos avisan que tenemos que desalojar el camarote, falta menos de 1h para llegar a puerto, el desembarque se efectúa sin problema, salimos de la zona portuaria para coger el camino que nos conducirá a nuestro destino final, Pisa, con el único inconveniente que en lugar de hacer 23Km hacemos 284Km, encontrad las 261 diferencias…

No sé exactamente el porqué pero la carretera está llena de agujeros y parches de alquitran, no es lo ideal para conducir, seguimos a una BMW GS hasta que me canso de su velocidad, adelanto, saludo y empiezo a tirar. Poco a poco se va la luz del día, paramos a repostar, se hace de noche, ahora me doy realmente cuenta de la potencia de los faros de leds, genial.

Garvin nos va indicando los quilómetros que faltan a nuestro destino, sinceramente prefiero Tom que es más intuitivo y más fácil de usar, supongo que me acostumbraré.

Finalmente llegamos delante del hotel pasadas las 22:30h nos indican donde aparcar en el patio interior, llegamos a la recepción que ya son las 22:45h difícil poder salir a cenar, le pedimos a la chica si es posible que nos haga un bocadillo o algo similar y nos prepara un par de bikinis para cada uno, perfecto.

Mañana toca la primera visita guiada a las 11:30h podremos dormir un poco, dejar el equipaje y la moto en el hotel, la Piazza dei Miracoli está justo al lado. Empezamos a culturizarnos…

2016_BCN, Día 1, 34Km

junio 1, 2016

Hoy 1 de junio empezamos las vacaciones despertándonos con toda la calma del mundo, tenemos todo el día para preparar las maletas ya que el ferry de Grimaldi que nos llevará a Livorno sale a las 00:00h.

Después del desayuno voy a recoger a Desy y la aparco debajo de casa, la siguiente tarea es irnos a Castelldefels a lavar los coches, dejarlos con los depósitos llenos y regresar a Garraf para aparcarlos, allí se quedarán las próximas tres semanas, tiempo en el cual estaremos disfrutando de la bella Italia.

Una vez acabada la comida, mientras Mon intenta hacer un poco la siesta, yo me encargo de cargar las pilas al Mac, a la GoPro y acabar de preparar el resto de las cosas. Mas tarde nos vamos al bar Antonio a tomar una cervecita e despedirnos de Su y Alba.

Llega la hora de cargar maletas, nos vamos con un buen margen de tiempo y llegamos al puerto de Barcelona sobre las 21:20h, vamos al mostrador para el check-in y aquí nos dan una noticia que la verdad no nos la esperábamos: debido a un problema técnico el ferry con destino Livorno ha sido suspendido, vaya… nos preguntan si no hemos recibido la llamada para avisarnos pero la verdad es que no, en efecto la chica del mostrador se da cuenta de que no hay ningún teléfono de contacto nuestro, yo pienso que la culpa la tiene el “cretino” que me vendió los tickets en enero y que tenía toda la pinta de no tener ningunas ganas de trabajar.

Las soluciones propuestas son: A devolvernos el importe integro del billete, B desviarnos a Civitavecchia sin coste alguno. Bueno, pregunto la hora prevista de llegada y los quilómetros que hay entre Civitavecchia y Livorno, hago un calculo rápido, acepto la B y, cómo no, me empiezo a reír, vaya manera de empezar las vacaciones…

Siguiendo las instrucciones, damos la vuelta al edificio y nos ponemos en la zona de espera, allí hay por lo menos otras cuarenta motos, una vez embarcados y aparcados descubrimos que los de las motos japonesas son conducidas por unos alemanes y los de las motos alemanas son conducidas por unos italianos. En este sentido, como siempre, nosotros damos la nota conduciendo una moto americana, jajaja.

Dejamos las maletas en el camarote, nos entra hambre, subimos hasta el deck 10 al self-service donde cenamos algo, pollo y guisantes para mi y pescado y guisantes para Mon, manzana y piña. Al rato ya me noto que un ligero ataque de alergia me está llegando, lo que faltaba, bajamos otra vez al camarote y me tomo rápidamente un par de anti-estamínicos que hacen su efecto en menos de media hora, vete a saber tu que había en la comida.

La verdad es que hoy la cosa no ha ido del todo bien pero dentro de lo que cabe tampoco ha acabado tan mal así que decidimos quedarnos y descansar, bueno yo antes de acostarme me he puesto a escribir esto, mañana será otro día que pasaremos navegando, a ver si alguien se tira al agua para que la travesía no sea aburrida.