2016_Perugia-Assisi, Día 7, 32Km

junio 7, 2016

Hoy hemos tardado casi más tiempo en cargar y descargar maletas que en desplazarnos a nuestro destino pero así estaba y muy bien planificado, hoy toca pasear por todo el pueblo de San Francesco hermanado entre otros con Santiago de Compostela.

La salida de Perugia ha resultado ser tranquila, el tráfico está en entrada, por la vía rápida en un plis llegamos a nuestra salida. Desde el valle se ve el pueblo de Assisi ubicado en la colina de enfrente, es precioso, me paro para hacer una foto con la GoPro.

Garvin en lugar de hacernos subir por la calle ancha nos desvía por una calle estrecha y empinada que al final vuelve a conectar con la avenida principal con una curva cerrada. Paro y hago varias maniobras para poder seguir, creo que dentro del software deberían evitar cierto tipo de giros cerrados teniendo en cuenta que las harleys no giran y el GPS viene instalado de fábrica.

Por otro lado y en favor de Desy tengo que decir que ayer cuando entré en un túnel vi cómo se encendieron de forma automáticas las luces de los instrumentos, pensé: que moderno, no…

Llegamos al hotel (http://www.hotelideale.it), aparcamos en su jardín exterior con desnivel pero pavimentado, subimos a la habitación con terraza, estamos en un punto elevado y las vistas son preciosas, la habitación moderna y el baño completamente reformado, el primero desde que salimos de viaje.

Hoy es el día de la palabra “moderna/o”…

Nos entregan el mapa, nos explican un poco las visitas que valen la pena y las que no, café y salimos. Sol y calor, bien. Llegamos a la “piazza del Comune” ubicada casi en el centro del pueblo, desde allí escogemos el camino a nuestra derecha. Vamos caminando y la verdad es que todos, repito todos los edificios, las casas y las iglesias tienen la misma pinta, todo limpio, del mismo color parece recién construido.

Muchas casas tienen en sus ventanas macetas con geranios rojos, se nota que aquí nadie toca nada.

Al final del camino aparece grandiosa la “Basilica di San Francesco” es enorme con un prado delante, para entrar pasamos un control del ejercito, dos militares comprueban las maletas y pasan el detector de metales. Le comento a Mon que esto de que sea el ejercito que hace este tipo de control en lugar de empresas privada está muy bien.

Entramos, no se pueden hacer fotos, es muy bonita, algunos turistas hacen caso omiso al cartel hasta que sale un fraile que se cabrea y quita buena parte de las luces así que dejamos de disfrutar del techo que es precioso llenos de pinturas. Salimos al patio exterior, seguimos el recorrido.

Entramos ahora en la otra basílica, la superior, esta es altísima, lástima que los murales no están tan bien conservados como en la inferior. Nos vamos.

Regresamos hacia el centro, nos sentamos a comer en una de las terrazas de un restaurante, hoy no hemos tenido suerte, mucha espera para tan poca calidad, esperamos que esta noche sea mejor, la chica de la recepción nos ha reservado una mesa.

Continuamos nuestro recorrido no antes de habernos tomado un helado, vemos el Foro Romano, la “Chiesa di San Maria sopra Minerva” una curiosa iglesia construida sobre un templo romano, se conservan las columnas y por dentro los colores de un azul oscuro y dorado dan el pego.

Pasamos y entramos por la “Cattedrale di San Rufino” en cuyo interior encontramos una estatua de San Francesco, hay varias zonas del pavimento que han sido sustituidas por cristales que permiten ver sus fundamentas de la época romana.

Subimos ahora por unas escaleras, paramos para un selfie y llegamos a la “Rocca Maggiore”. Se trata de un castillo que domina el pueblo desde arriba, aquí se paga la entrada, pues vale. Lo visitamos en todos sus rincones dejando para el final un largo pasillo que conecta el castillo con una torre de vigilancia construida en una época más tardía.

Bajamos al pueblo, ahora toca ver la “chiesa di Santo Stefano” románica, sus campanadas acompañaron a San Francesco en su último viaje hasta que se apagó.

Ahora toca el “Oratorio dei Pellegrini”, lugar dedicado a rezar, dentro hay una monja así que nos sentamos en silencio y observamos las pinturas, bonito.

Llevamos todo el día caminando, nos entra un poco de cansancio, hacemos una parada para tomarnos un agua y un zumo sentados en el interior de un bar. Cuando salimos decidimos regresar al hotel pasando por el anfiteatro romano, bueno donde en su día hubo tal cosa porqué prácticamente ahora solo se puede apreciar la forma en su interior se han construido casas.

Mientras Mon se toma su merecido descanso yo me pongo al día con el blog tranquilamente sentado en la terraza hasta que llegan los vecinos americanos que empiezan a hablar y la verdad es que me molestan bastante, están a dos metros así que cojo mi Mac y me retiro a la habitación cerrando casi del todo la puerta-ventana.

Finalmente llega la hora de prepararse para ir a cenar en el restaurante reservado por la chica del hotel, muy cerquita la “Osteria Piazzetta delle Erbe”  duchita y allá que nos vamos (http://www.osterialapiazzetta.it).

Una vez explicado mis alergias pedimos y nos sirven unos entrantes diferentes, pulpo con sandia y salsa de lima para Mon y flores de calabaza con ricotta para mí. De segundo merluza para ambos, yo sin salsa y con judías verdes bien cocinadas para mí, café y limoncello. Hoy también perfecto.

Nos retiramos al hotel, mañana tercer y último día en la región de la Umbria.

Fotos:

IMG_3171

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