2015_BCN-Rio de Janeiro, Día 1
mayo 3, 2015
Este año toca Brasil, esta voz que venía de mi interior era tan clara que no podía haber ningún tipo de duda, toca volver a ver a mi gran amigo José Luís así que, cómo en muchas otras ocasiones, al tener las cosas tan claras ha resultado bastante sencillo poderlo organizar.
Todo empezó con poder cuadrar las tres semanas de vacaciones que, por experiencia, considero el tiempo necesario para poder disfrutar del viaje después de tantas horas de avión.
Una vez alcanzado el primer objetivo, el paso siguiente ha sido ponerse en contacto con el “pájaro loco” y la conversación ha sido más o menos esta: Este año voy a venir a verte con Mon pero si esperas que vaya a donde vives estás muy equivocado, yo cruzo el charco y tu haces 450Km así que nos vemos en Rio.
No he tenido que insistir, el trato ya estaba hecho.
A partir de allí, como suelen ser este tipos de viajes, hemos tenido que organizarlo todo, a José Luís básicamente le he dado la tarea de encontrar un apartamento en condiciones en Copacabana, tarea que ha resuelto de una forma satisfactoria mientras nosotros hemos tenido que montar la ruta que en un principio era una completamente distinta de la que al final vamos a realizar.
Recuerdo la frase: Brasil es la mitad del continente, no pierdas tiempo y dinero en desplazamientos innecesarios, no busques aquí lo que puedes ver en Europa, este país tiene doscientos años de historia, solamente hay algunos edificios coloniales que merecen ser visitados, así que disfruta del paisaje, de la naturaleza y de sus playas.
Considero que el recorrido está bien pero no voy a adelantar acontecimientos, de momento nos quedamos con la primera semana que pasaremos en Rio.
Desgraciadamente Barcelona no tiene vuelo directo a Rio por lo tanto hay que hacer escala obligatoriamente en otra ciudad, descartadas aquellas que el tiempo de espera entre vuelos se alargaban demasiado, hemos optado por la ida con KLM vía Ámsterdam y el regreso con Alitalia vía Roma, con tiempos similares. Lo único un poco molesto ha sido la hora de salida desde el Prat a las 06:20h que nos ha obligado a salir de Garraf sobre las 04:00h, menos mal que Marcelo nos ha acompañado.
Dejando atrás cualquier comentario sobre los dos vuelos, finalmente llegamos a Rio de Janeiro, hace calor y hay bastante humedad a pesar de que aquí es otoño. Pasamos sin complicaciones el control de pasaportes, recogemos las maletas y después de abonar en un mostrador el importe del taxi, nos subimos a uno que nos lleva hasta la puerta del edificio donde tenemos el apartamento.
El portero nos indica que José Luís ya llegó, dejó allí su equipaje y se fue con el propietario a tomar unas cañas, subimos; allí la mujer de la limpieza nos abre y empezamos a distribuir la ropa en los armarios.
En breve llega José Luís, un grande abrazo, hace siete años que no nos veíamos, genial. Liquidamos la cantidad pendiente del apartamento, nos duchamos y bajamos a cenar a un sitio donde pedimos carne para los chicos y pollo para Mon, nos bebemos cinco botellas grandes de cerveza. En otro bar tomamos un par de copas recordando los viejos tiempos y nos retiramos a dormir a una hora prudente.

2015_Y llegó el momento…
marzo 1, 2015
Era el año 2007, era el momento, el modelo y el color, era el sueño, la ilusión y el entorno… Y llegó el momento, llegó desde Milwaukee vía Girona mi nueva montura, una Ultra Classic Electra Glide.
Con las mismas expectativas que un niño espera sus regalos en Navidad, yo esperé que llegase el furgón que traía mi nueva Harley… Y llegó el momento. Me llamaron, bajé de prisa hasta la aduana y junto con Robi, mi mecánico de aquel entonces, nos encargamos de hacer todos los trámites aduaneros tanto en España, cómo en Andorra para entrarla, llevarla directamente a la ITV para finalmente entregar a «Govern» la documentación necesaria para su matriculación. Después de tener la matrícula y asegurarla por fin ya podía rodar con ella.
Se materializaba así un sueño que tenía desde los veinte años, edad en la que me dije a mi mismo que a los cuarenta tendría una Harley. No fue exactamente así, tardé un par de años más y pasé por una Road King del ’96 de tercera mano con motor Evolution 1340 de carburación, color verde inglés, esa duró poco más de un año y fue el medio necesario para familiarizarme con el mundillo y empezar a conocer a gente pero nunca sentí una sensación especial.
El primer año con Ultra, puedo afirmar que hice casi veinte mil kilómetros, siempre encontraba una excusa para salir con ella. Los años siguientes seguíamos rodando juntos tanto en España cómo en varios países europeos, concentraciones, salidas con el Chapter, vacaciones, ABCs of Touring.
Recuerdo todos y cada uno de aquellos maravillosos viajes, acompañado por aquellas personas que siempre quedarán en mi corazón, Sonia, mi ex pareja que tan pacientemente me ha seguido en estos viajes durante años, Jordi, en paz descanse, con el que siempre he tenido muy buenas vibraciones, José Luís, mi amigo del corazón, que ha sido el impulsor definitivo de que me convirtiera en un propietario de una Harley, todos los del Barcelona Chapter y en particular el «Petit Comité», Nacho y todos los que hemos colaborado en el H-D Mountain Custom Festival, amigos que a pesar de que se han quedado entre montañas siguen estando muy cerca.
Uff, parece cómo si no volviese a ver a nadie, pues no, simplemente pensando en todos estos años, me ha pasado por la cabeza tantos y tantos recuerdos, adelantamientos, cambios de motos, comidas, cenas, birras y alguna copa, concentraciones, tramos aburridos necesarios para luego disfrutar de curvas y pasajes, esperas en gasolineras, rotondas cortadas, gente que nos saludaba al pasar, ruidos de escapes y un largo etc.
Y llegó el momento… de decidir, tras mi vuelta a España si traer conmigo a Ultra volviendo a hacer los mismos trámites pero al revés o, venderla arriba, decisión que me ha costado, y mucho, tomar.
Cuando finalmente tomé la determinación de venderla, llegó el que siempre es básico para un mercado: la ley de la oferta y la demanda. No hace falta que explique que Andorra es el país de los Pirineos, eso decía la campaña de publicidad, bromas a parte, que el país es pequeño y que el mercado también. Teniendo en cuenta las características de mi moto, ideal para viajes largos, el año de matriculación, los kilómetros y un largo etcétera, creí que un precio correcto sería lo justo e interesante para poder dar voces con el fin de venderla. Pero aquí me entró aquella voz interna que me decía: no la vendas a cualquiera, debe de ser una persona que tenga ilusión, que realmente la desee tanto cómo lo hice yo, la otra parte del celebro me decía: pero vamos a ver, si has decidido venderla, que más te da a quien?
Llamé a los amigos del entorno Harley en Andorra, di un precio interesante pero no negociable, yo sabía perfectamente en que condiciones daba a Ultra, perfecta, transmisión hecha, batería nueva, revisión al día, «suelas» ok. Finalmente un amigo de Pedro estaba interesado, desde que recibí la noticia hasta ayer han pasado unos meses, el problema ha sido que Xavi, el nuevo propietario tenía la suya vendida pero un borracho se lo llevó por delante con su Harley y, cómo suele ocurrir en estos casos las compañías de seguros intentan retrasar el máximo posible el pago hasta que tienen que hacerlo.
Y llegó el momento… hace un par de semanas Xavi me envió un WhatsApp que me comunicaba que en un par de semanas vendría a por Ultra. Estaba vendida, es lo que yo había querido pero hasta que realmente llega el momento, uno no lo asimila de verdad.
El pasado jueves preparé toda la documentación, no solamente los «papeles», me refiero a la vida desde su nacimiento hasta hoy, todas y cada una de las facturas de las revisiones que, por supuesto hechas en talleres oficiales. El TomTom Rider, actualizado con la última versión de los mapas de Europa, las maletas, el libro de mantenimiento y los extras.
Hoy Xavi ha venido en coche con su mujer, al bajar al recibirle y, sin conocerle de nada, el abrazo que hemos tenido para mí ha sido suficiente cómo para saber que a pesar de ser en realidad una simple transacción comercial, yo vendo, el compra, me ha dado la sensación de que Ultra estará un muy buenas manos, tengo cierto sexto sentido y donde se me ha manifestado, nunca se ha equivocado y, esta vez, tampoco lo hará.
Después de las explicaciones necesarias para conocer aquellos detalles de esta Harley llegó el momento de despedirnos, una foto para la posteridad y un adiós.
Live to Ride, Ride to Live.

2015_Colònia Güell
enero 18, 2015
En este lugar Mon iba con el cole cuando era niña, yo lógicamente no, pero de adulta no había vuelto a ir y como yo tenía ganas de visitarlo, esta semana hicimos una reserva para la visita guiada. El programa consistía en visitar en primer lugar la colonia y después la cripta (http://www.gaudicoloniaguell.org)
Cómo de costumbre y a pesar de levantarnos a una hora decente, logramos llegar tan justos que no esperamos ni siquiera 1min así que empezamos.
Nuria, la guía, empieza a contarnos un poco la historia de las fábricas que inicialmente estaban ubicadas dentro de la ciudad de Barcelona, hacia finales del siglo XIX los crecientes conflictos sociales debidos a la explotación de los trabajadores y a los constantes alborotos hicieron tomar la decisión al Eusebi Güell de iniciar un nuevo marco de industria fundado en una colonia donde la mayoría de sus trabajadores pudiesen tener un entorno favorable, viviendo al lado de la fábrica constituyendo así un verdadero y propio núcleo urbano tutelado por la empresa.
En Cataluña existieron unas cien colonias industriales pero ninguna de ellas incluían mejoras sociales así cómo equipamientos culturales y religiosos. Muchos edificios construidos por arquitectos modernistas están hoy en día en perfectas condiciones gracias también a las reformas correspondientes, el más emblemático es sin lugar a dudas la Cripta de Antoni Gaudí.
Somos un grupo bastante numeroso, raro por ser enero, claro está que a parte un par de familias, el resto son del imserso. Al final de una calle en subida llegamos a lo que, hasta hace tan solo unos años, era la escuela, un edificio dividido en dos, la propia escuela y la casa del maestro, recuerda vagamente a la peli de Harry Potter. No se puede entrar, nos cuenta que por dentro está apuntalada, el ayuntamiento no dispone de recursos para reformarla y poderla visitar, una pena.
Volvemos a bajar y llegamos a Ca l’Espinal donde residía el administrador de la Colonia, es el edificio de mayor calidad construido aquí. La suerte es que trás las explicaciones, todo el mundo se va mientras yo me quedo tranquilamente a hacer fotos.
Seguimos andando y vemos unos tras otros todos aquellos edificios que en su momento tenían su importancia: el Ateneu Unió con bar, biblioteca y lugar de ensayo del coro, el Teatro Fontova, la casa del Médico que a la vez era una farmacia, la Cooperativa donde los trabajadores podían comprar cada semana lo que necesitaban y finalmente el Convento de las Monjas Carmelitas traídas expresamente para cuidar de los enfermos, de los nacimientos y de los niños.
Eusebi Güell era un hombre que pensaba en todo, siempre en beneficio de la fábrica pero ayudando a sus trabajadores, a los que destacaban les pagaba una educación especial para que pudiesen progresar en sus rangos. Las casa eran consideradas grandes, unos 60m² con jardín y patio interior, todo un lujo para la época.
La fábrica era textil, en ella trabajaba toda una familia, los hombres tenían los trabajos más duros, las mujeres en los telares y los niños llevando cosas de un lado para otro. A principio de la Guerra Civil la fábrica fue colectivizada y gestionada por los trabajadores, cuando se acabó el conflicto fue devuelta a la familia Güell que finalmente en 1945 la vendió a la familia Bertrand Serra. Las casas fueron adquiridas a unos precios simbólicos por las mismas familias que residían y pasaron a ser propiedad de ellas. En la actualidad siguen siendo casas particulares donde viven gente.
Llegamos ahora a una enorme masía: Ca l’Ordal, aquí vivían tres familias de agricultores que cultivaban los campos, tarea importantísima para el auto-abastecimiento de la colonia entera. Curioso ver en el jardín una cantidad impresionante de cactus que han sido plantados por los actuales propietarios.
La área de los edificios de la colonia no es más de medio kilómetro así que las distancias son cortas, ahora podemos apreciar, ese sí, a lo lejos, tanto Can Soler de la Torre, antigua masa del siglo XVII utilizada por la familia Güell cómo residencia y más atrás la chimenea de la fábrica de unos 45m que no es en absoluto la más alta de la época.
Acabada la primera parte de la visita, nos dirigimos ahora a la Cripta. Una vez allí nos sentamos todos fuera y escuchamos su historia.
Eusebi Güell encargó a su amigo Antoni Gaudí la construcción de una iglesia, a la vez le dijo que hiciera lo que quisiera y que no se preocupara ni del presupuesto ni del plazo de acabamiento de las obras. Éstas empezaron en el año 1908, el proyecto era de una iglesia con dos naves, una inferior, la que podemos apreciar hoy en día y una superior, nunca construida, la razón es porque tras la muerte de Eusebi, en el año 1914 sus hijos decidieron invertir los recursos económicos a modernizar la fábrica aparcando de forma definitiva la construcción de la nave superior.
La Cripta fue acabada por otro arquitecto que se encargó de ponerle un techo, a sufrido un par de modificaciones hasta casi la actualidad donde en su parte exterior se ve claramente lo que era de la época y lo que se ha construido recientemente. desde el año 2005 forma parte de la UNESCO.
Finalmente entramos. Lo primero que veo es la claridad de la luz que entra a través de las ventanas que son ni más ni menos vidrios de flores de colores, una vez sentados podemos apreciar cómo una de ella, una vez abierta, se parece cantidad a una mariposa. Nuria me pide ayuda para explicar con una maqueta invertida una de las técnicas utilizadas por el que sin duda alguna ha sido un genio de la construcción.
Las explicaciones siguen, el espíritu integrador de todos los materiales utilizados tanto en su interior cómo en el exterior, las columnas que están torcidas, soluciones originales que permiten encontrar el justo equilibrio entre lo visualmente bonito y lo determinante para el sustento de la estructura, sin lugar a dudas esta «simple» Cripta ha sido el ensayo general para aplicar estas técnicas en lo que es al culminación de todas las obras de Gaudí: la Sagrada Familia.
Han sido dos horas que nos han parecido cortas, no sabría cómo definir las sensaciones que uno prueba estando en este lugar de encanto, Nuria se despide y desaparece, el resto nos quedamos observando cada detalle y siguiendo disfrutando.
Bajo mi punto de vista, una visita imprescindible y ahora a preparar la siguiente, me estoy aficionando a esto de hacer de turista aquí…





