Este año toca Brasil, esta voz que venía de mi interior era tan clara que no podía haber ningún tipo de duda, toca volver a ver a mi gran amigo José Luís así que, cómo en muchas otras ocasiones, al tener las cosas tan claras ha resultado bastante sencillo poderlo organizar.

Todo empezó con poder cuadrar las tres semanas de vacaciones que, por experiencia, considero el tiempo necesario para poder disfrutar del viaje después de tantas horas de avión.

Una vez alcanzado el primer objetivo, el paso siguiente ha sido ponerse en contacto con el “pájaro loco” y la conversación ha sido más o menos esta: Este año voy a venir a verte con Mon pero si esperas que vaya a donde vives estás muy equivocado, yo cruzo el charco y tu haces 450Km así que nos vemos en Rio.

No he tenido que insistir, el trato ya estaba hecho.

A partir de allí, como suelen ser este tipos de viajes, hemos tenido que organizarlo todo, a José Luís básicamente le he dado la tarea de encontrar un apartamento en condiciones en Copacabana, tarea que ha resuelto de una forma satisfactoria mientras nosotros hemos tenido que montar la ruta que en un principio era una completamente distinta de la que al final vamos a realizar.

Recuerdo la frase: Brasil es la mitad del continente, no pierdas tiempo y dinero en desplazamientos innecesarios, no busques aquí lo que puedes ver en Europa, este país tiene doscientos años de historia, solamente hay algunos edificios coloniales que merecen ser visitados, así que disfruta del paisaje, de la naturaleza y de sus playas.

Considero que el recorrido está bien pero no voy a adelantar acontecimientos, de momento nos quedamos con la primera semana que pasaremos en Rio.

Desgraciadamente Barcelona no tiene vuelo directo a Rio por lo tanto hay que hacer escala obligatoriamente en otra ciudad, descartadas aquellas que el tiempo de espera entre vuelos se alargaban demasiado, hemos optado por la ida con KLM vía Ámsterdam y el regreso con Alitalia vía Roma, con tiempos similares. Lo único un poco molesto ha sido la hora de salida desde el Prat a las 06:20h que nos ha obligado a salir de Garraf sobre las 04:00h, menos mal que Marcelo nos ha acompañado.

Dejando atrás cualquier comentario sobre los dos vuelos, finalmente llegamos a Rio de Janeiro, hace calor y hay bastante humedad a pesar de que aquí es otoño. Pasamos sin complicaciones el control de pasaportes, recogemos las maletas y después de abonar en un mostrador el importe del taxi, nos subimos a uno que nos lleva hasta la puerta del edificio donde tenemos el apartamento.

El portero nos indica que José Luís ya llegó, dejó allí su equipaje y se fue con el propietario a tomar unas cañas, subimos; allí la mujer de la limpieza nos abre y empezamos a distribuir la ropa en los armarios.

En breve llega José Luís, un grande abrazo, hace siete años que no nos veíamos, genial. Liquidamos la cantidad pendiente del apartamento, nos duchamos y bajamos a cenar a un sitio donde pedimos carne para los chicos y pollo para Mon, nos bebemos cinco botellas grandes de cerveza. En otro bar tomamos un par de copas recordando los viejos tiempos y nos retiramos a dormir a una hora prudente.

Era el año 2007, era el momento, el modelo y el color, era el sueño, la ilusión y el entorno… Y llegó el momento, llegó desde Milwaukee vía Girona mi nueva montura, una Ultra Classic Electra Glide.

Con las mismas expectativas que un niño espera sus regalos en Navidad, yo esperé que llegase el furgón que traía mi nueva Harley… Y llegó el momento. Me llamaron, bajé de prisa hasta la aduana y junto con Robi, mi mecánico de aquel entonces, nos encargamos de hacer todos los trámites aduaneros tanto en España, cómo en Andorra para entrarla, llevarla directamente a la ITV para finalmente entregar a «Govern» la documentación necesaria para su matriculación. Después de tener la matrícula y asegurarla por fin ya podía rodar con ella.

Se materializaba así un sueño que tenía desde los veinte años, edad en la que me dije a mi mismo que a los cuarenta tendría una Harley. No fue exactamente así, tardé un par de años más y pasé por una Road King del ’96 de tercera mano con motor Evolution 1340 de carburación, color verde inglés, esa duró poco más de un año y fue el medio necesario para familiarizarme con el mundillo y empezar a conocer a gente pero nunca sentí una sensación especial.

El primer año con Ultra, puedo afirmar que hice casi veinte mil kilómetros, siempre encontraba una excusa para salir con ella. Los años siguientes seguíamos rodando juntos tanto en España cómo en varios países europeos, concentraciones, salidas con el Chapter, vacaciones, ABCs of Touring.

Recuerdo todos y cada uno de aquellos maravillosos viajes, acompañado por aquellas personas que siempre quedarán en mi corazón, Sonia, mi ex pareja que tan pacientemente me ha seguido en estos viajes durante años, Jordi, en paz descanse, con el que siempre he tenido muy buenas vibraciones, José Luís, mi amigo del corazón, que ha sido el impulsor definitivo de que me convirtiera en un propietario de una Harley, todos los del Barcelona Chapter y en particular el «Petit Comité», Nacho y todos los que hemos colaborado en el H-D Mountain Custom Festival, amigos que a pesar de que se han quedado entre montañas siguen estando muy cerca.

Uff, parece cómo si no volviese a ver a nadie, pues no, simplemente pensando en todos estos años, me ha pasado por la cabeza tantos y tantos recuerdos, adelantamientos, cambios de motos, comidas, cenas, birras y alguna copa, concentraciones, tramos aburridos necesarios para luego disfrutar de curvas y pasajes, esperas en gasolineras, rotondas cortadas, gente que nos saludaba al pasar, ruidos de escapes y un largo etc.

Y llegó el momento… de decidir, tras mi vuelta a España si traer conmigo a Ultra volviendo a hacer los mismos trámites pero al revés o, venderla arriba, decisión que me ha costado, y mucho, tomar.

Cuando finalmente tomé la determinación de venderla, llegó el que siempre es básico para un mercado: la ley de la oferta y la demanda. No hace falta que explique que Andorra es el país de los Pirineos, eso decía la campaña de publicidad, bromas a parte, que el país es pequeño y que el mercado también. Teniendo en cuenta las características de mi moto, ideal para viajes largos, el año de matriculación, los kilómetros y un largo etcétera, creí que un precio correcto sería lo justo e interesante para poder dar voces con el fin de venderla. Pero aquí me entró aquella voz interna que me decía: no la vendas a cualquiera, debe de ser una persona que tenga ilusión, que realmente la desee tanto cómo lo hice yo, la otra parte del celebro me decía: pero vamos a ver, si has decidido venderla, que más te da a quien?

Llamé a los amigos del entorno Harley en Andorra, di un precio interesante pero no negociable, yo sabía perfectamente en que condiciones daba a Ultra, perfecta, transmisión hecha, batería nueva, revisión al día, «suelas» ok. Finalmente un amigo de Pedro estaba interesado, desde que recibí la noticia hasta ayer han pasado unos meses, el problema ha sido que Xavi, el nuevo propietario tenía la suya vendida pero un borracho se lo llevó por delante con su Harley y, cómo suele ocurrir en estos casos las compañías de seguros intentan retrasar el máximo posible el pago hasta que tienen que hacerlo.

Y llegó el momento… hace un par de semanas Xavi me envió un WhatsApp que me comunicaba que en un par de semanas vendría a por Ultra. Estaba vendida, es lo que yo había querido pero hasta que realmente llega el momento, uno no lo asimila de verdad.

El pasado jueves preparé toda la documentación, no solamente los «papeles», me refiero a la vida desde su nacimiento hasta hoy, todas y cada una de las facturas de las revisiones que, por supuesto hechas en talleres oficiales. El TomTom Rider, actualizado con la última versión de los mapas de Europa, las maletas, el libro de mantenimiento y los extras.

Hoy Xavi ha venido en coche con su mujer, al bajar al recibirle y, sin conocerle de nada, el abrazo que hemos tenido para mí ha sido suficiente cómo para saber que a pesar de ser en realidad una simple transacción comercial, yo vendo, el compra, me ha dado la sensación de que Ultra estará un muy buenas manos, tengo cierto sexto sentido y donde se me ha manifestado, nunca se ha equivocado y, esta vez, tampoco lo hará.

Después de las explicaciones necesarias para conocer aquellos detalles de esta Harley llegó el momento de despedirnos, una foto para la posteridad y un adiós.

Live to Ride, Ride to Live.

Hoy no visitamos ningún lugar bonito, ni una iglesia, ni un edificio, ni un museo, hoy conoceremos desde dentro, una parte de la historia contemporánea de Barcelona que para mi es completamente desconocida, el lugar se denomina el «refugi 307» (http://museuhistoria.bcn.cat/ca/node/15).

Los primeros bombardeos sobre la ciudad pusieron en marcha lo que se denomina la defensa pasiva, promovida en primer lugar por el Gobern català y el ayuntamiento y, posteriormente, por el esfuerzo colectivo de la población civil. Durante la guerra civil española se construyeron más de mil refugios repartidos por toda la ciudad, la mayoría de ellos han sido destruidos debido a la reconstrucción de edificios o aparcamientos.

El refugio que visitamos hoy es algo distinto del resto por su ubicación: la montaña de Montjuic tocando el barrio del Poble Sec y también porqué no se construyó bajo tierra si no dentro de la propia montaña. La longitud es de aproximadamente unos 400m, los túneles tienen el techo redondeado cuya altura es de unos 2m y 1,6m de anchura, muy grande si lo comparamos con el resto.

Se calcula que cabían unas dos mil personas y la construcción se debe al esfuerzo diario de la gente del barrio que lo construyó sin parar durante mas de dos años, tiene tres entradas, una de ella tapada y está compuesto por diferentes instancias cómo unos lavabos, una fuente, una enfermería, una sala para niños y hasta una chimenea.

En la actualidad ha sido reformado para poder enseñar al público en general lo que fue la guerra y sus consecuencias. Lo que sí me parece bastante raro es que somos un grupo numeroso, unas 25 personas incluido un par de niños. Durante el recorrido paramos de vez en cuando para escuchar las explicaciones de la guía. La visita que en un principio nos habían dicho que era de una media hora ha durado casi el doble. Nos vamos.

Unos de los lugares de restauración más antiguos de Barcelona es el restaurante «els Cuatre Gats» (http://4gats.com) y es típico. Mon no había estado con anterioridad y antes de ir a probar las delicias de sus platos pasamos a buscar a Agus y Conchita. La comida y, sobre todo la compañía, fantástica. Un lugar que tiene su especial encanto.

Salimos a pasear los cuatro (sin ser gatos) y nos vamos a ver algo que, en mis casi veinte y siete años de residencia, ni siquiera tenía constancia de su existencia hasta hace unos pocos meses atrás: el templo de Augusto, o si lo preferís, lo que queda de él (http://museuhistoria.bcn.cat/ca/node/4).

Ubicado dentro de un edificio, uno no se espera que unas columnas de más de dos mil años estén dentro de un patio, por suerte cubierto, a finales del siglo XIX las obras de construcción del «Centre d’Escursionistes de Catalunya» pusieron al descubierto esta parte de la historia que hoy en día podemos apreciar de forma gratuita. Es algo raro pero existe. Hay tres columnas que se encontraron en esta ubicación y una cuarta que inicialmente estaba expuesta en la plaza del Rei y que posteriormente se adjuntó a las tres existentes.

Que decir… verlo para creerlo.

El resto de la tarde paseando por el barrio gótico y tomando unos cafés en un irlandés, buena charla y buena compañía, sobre las 20:o0h les acompañamos a casa y nos retiramos. Otro domingo que se nos va pero nos queda dentro más conocimiento, hasta la próxima.

2015_Colònia Güell

enero 18, 2015

En este lugar Mon iba con el cole cuando era niña, yo lógicamente no, pero de adulta no había vuelto a ir y como yo tenía ganas de visitarlo, esta semana hicimos una reserva para la visita guiada. El programa consistía en visitar en primer lugar la colonia y después la cripta (http://www.gaudicoloniaguell.org)

Cómo de costumbre y a pesar de levantarnos a una hora decente, logramos llegar tan justos que no esperamos ni siquiera 1min así que empezamos.

Nuria, la guía, empieza a contarnos un poco la historia de las fábricas que inicialmente estaban ubicadas dentro de la ciudad de Barcelona, hacia finales del siglo XIX los crecientes conflictos sociales debidos a la explotación de los trabajadores y a los constantes alborotos hicieron tomar la decisión al Eusebi Güell de iniciar un nuevo marco de industria fundado en una colonia donde la mayoría de sus trabajadores pudiesen tener un entorno favorable, viviendo al lado de la fábrica constituyendo así un verdadero y propio núcleo urbano tutelado por la empresa.

En Cataluña existieron unas cien colonias industriales pero ninguna de ellas incluían mejoras sociales así cómo equipamientos culturales y religiosos. Muchos edificios construidos por arquitectos modernistas están hoy en día en perfectas condiciones gracias también a las reformas correspondientes, el más emblemático es sin lugar a dudas la Cripta de Antoni Gaudí.

Somos un grupo bastante numeroso, raro por ser enero, claro está que a parte un par de familias, el resto son del imserso. Al final de una calle en subida llegamos a lo que, hasta hace tan solo unos años, era la escuela, un edificio dividido en dos, la propia escuela y la casa del maestro, recuerda vagamente a la peli de Harry Potter. No se puede entrar, nos cuenta que por dentro está apuntalada, el ayuntamiento no dispone de recursos para reformarla y poderla visitar, una pena.

Volvemos a bajar y llegamos a Ca l’Espinal donde residía el administrador de la Colonia, es el edificio de mayor calidad construido aquí. La suerte es que trás las explicaciones, todo el mundo se va mientras yo me quedo tranquilamente a hacer fotos.

Seguimos andando y vemos unos tras otros todos aquellos edificios que en su momento tenían su importancia: el Ateneu Unió con bar, biblioteca y lugar de ensayo del coro, el Teatro Fontova, la casa del Médico que a la vez era una farmacia, la Cooperativa donde los trabajadores podían comprar cada semana lo que necesitaban y finalmente el Convento de las Monjas Carmelitas traídas expresamente para cuidar de los enfermos, de los nacimientos y de los niños.

Eusebi Güell era un hombre que pensaba en todo, siempre en beneficio de la fábrica pero ayudando a sus trabajadores, a los que destacaban les pagaba una educación especial para que pudiesen progresar en sus rangos. Las casa eran consideradas grandes, unos 60m² con jardín y patio interior, todo un lujo para la época.

La fábrica era textil, en ella trabajaba toda una familia, los hombres tenían los trabajos más duros, las mujeres en los telares y los niños llevando cosas de un lado para otro. A principio de la Guerra Civil la fábrica fue colectivizada y gestionada por los trabajadores, cuando se acabó el conflicto fue devuelta a la familia Güell que finalmente en 1945 la vendió a la familia Bertrand Serra. Las casas fueron adquiridas a unos precios simbólicos por las mismas familias que residían y pasaron a ser propiedad de ellas. En la actualidad siguen siendo casas particulares donde viven gente.

Llegamos ahora a una enorme masía: Ca l’Ordal, aquí vivían tres familias de agricultores que cultivaban los campos, tarea importantísima para el auto-abastecimiento de la colonia entera. Curioso ver en el jardín una cantidad impresionante de cactus que han sido plantados por los actuales propietarios.

La área de los edificios de la colonia no es más de medio kilómetro así que las distancias son cortas, ahora podemos apreciar, ese sí, a lo lejos, tanto  Can Soler de la Torre, antigua masa del siglo XVII utilizada por la familia Güell cómo residencia y más atrás la chimenea de la fábrica de unos 45m que no es en absoluto la más alta de la época.

Acabada la primera parte de la visita, nos dirigimos ahora a la Cripta. Una vez allí nos sentamos todos fuera y escuchamos su historia.

Eusebi Güell encargó a su amigo Antoni Gaudí la construcción de una iglesia, a la vez le dijo que hiciera lo que quisiera y que no se preocupara ni del presupuesto ni del plazo de acabamiento de las obras. Éstas empezaron en el año 1908, el proyecto era de una iglesia con dos naves, una inferior, la que podemos apreciar hoy en día y una superior, nunca construida, la razón es porque tras la muerte de Eusebi, en el año 1914 sus hijos decidieron invertir los recursos económicos a modernizar la fábrica aparcando de forma definitiva la construcción de la nave superior.

La Cripta fue acabada por otro arquitecto que se encargó de ponerle un techo, a sufrido un par de modificaciones hasta casi la actualidad donde en su parte exterior se ve claramente lo que era de la época y lo que se ha construido recientemente. desde el año 2005 forma parte de la UNESCO.

Finalmente entramos. Lo primero que veo es la claridad de la luz que entra a través de las ventanas que son ni más ni menos vidrios de flores de colores, una vez sentados podemos apreciar cómo una de ella, una vez abierta, se parece cantidad a una mariposa. Nuria me pide ayuda para explicar con una maqueta invertida una de las técnicas utilizadas por el que sin duda alguna ha sido un genio de la construcción.

Las explicaciones siguen, el espíritu integrador de todos los materiales utilizados tanto en su interior cómo en el exterior, las columnas que están torcidas, soluciones originales que permiten encontrar el justo equilibrio entre lo visualmente bonito y lo determinante para el sustento de la estructura, sin lugar a dudas esta «simple» Cripta ha sido el ensayo general para aplicar estas técnicas en lo que es al culminación de todas las obras de Gaudí: la Sagrada Familia.

Han sido dos horas que nos han parecido cortas, no sabría cómo definir las sensaciones que uno prueba estando en este lugar de encanto, Nuria se despide y desaparece, el resto nos quedamos observando cada detalle y siguiendo disfrutando.

Bajo mi punto de vista, una visita imprescindible y ahora a preparar la siguiente, me estoy aficionando a esto de hacer de turista aquí…

2015_Born CC

enero 11, 2015

El primero a recomendarnos esta visita fue Xavi, la hemos ido posponiendo simplemente porqué, para efectuarla guiada, había que pedir previamente la disponibilidad por e-mail o por teléfono, finalmente esta semana he mandado la solicitud, la respuesta recibida el día siguiente ha sido afirmativa.

El sábado noche planificamos el día siguiente, decidimos ir a comer a la Barceloneta, una vuelta al teleférico del puerto y finalmente la visita a el Born Centre Cultural (http://elborncentrecultural.bcn.cat/es/portada).

Dicho y hecho… Una vez llegados al paseo de Colon entramos en el parking del Moll de la Fusta, un breve paseo y nos metemos en el Santa Marta, el local de un amigo, donde comemos sentados en el interior cerca de la puerta, hace calor, me quedo en camiseta, este invierno no tiene pinta de arrancar. Una vez fuera nos dirigimos a la torre de San Sebastian donde tras una breve cola, adquirimos las entradas y subimos por el ascensor. Una vez arriba tenemos que esperar todavía unos veinte minutos, el tiempo pasa, tic tac, Mon empieza a dudar que podamos llegar a tiempo a la visita, yo le digo que justo pero llegaremos.

Este teleférico fue construido en ocasión de la exposición universal del 1929 y une la playa de la Barceloneta con el mirador de Miramar en la montaña de Montjuïc. El recorrido dura aproximadamente unos 10min, pasa por una torre intermedia ubicada en el medio del puerto, alcanza una altura de unos 70m y desde arriba se pueden apreciar buenas vistas tanto del puerto cómo de una parte de la ciudad. A parte una pareja de españoles, el resto todos guiris obviamente.

Esta era, como diría, la prueba del nueve para vencer del todo el miedo a las alturas de Mon. Prueba superada con creces, bravo !!!

Al llegar, bajamos y nos metemos de inmediato a la cola para regresar, no hay tiempo para más.

Desde allí hasta el Born CC digamos que hemos andado rápidos, pero lo suficiente cómo para llegar 8min antes de la visita, en la reserva ponía que había que llegar 10min antes. Afortunadamente tampoco había tanta gente, de hecho una familia y nosotros.

Para empezar hay que situarnos, estamos dentro de lo que era un mercado cubierto con la diferencia que ahora es completamente diáfano, la estructura es de hierro y vidrio, la luz exterior del día va desapareciendo y, poco a poco se empieza a apreciar la iluminación artificial interior. Debajo hay las ruinas de las calles y los edificios del siglo XVIII.

llega la guía, empezamos la visita, bajamos, tras una introducción general nos informa de que todo lo que se ha podido averiguar de este lugar está totalmente comprobado por medio de documentación fehaciente en mano del ayuntamiento, después de una larga investigación y que finalmente se ha podido descubrir quien eran los propietarios de los diferentes edificios, que actividad había en cada casa, almacén, taller, que tipo de personas vivían en ella y un largo etcétera que nos va explicando poco a poco.

Al parecer en aquel siglo Barcelona y más concretamente esta zona era muy prospera, punto de llegada de mercaderías desde las Américas con destino Europa permitía a los habitantes poder vivir con un estatus muy por encima de otras ciudades, habían casinos, la gente vestía más al estilo europeo que al propiamente español, bebían chocolate, aguardiente, en definitiva vivían bien.

Sobre el tema del aguardiente, hay que mencionar que unos holandeses, famosos comerciantes, compraron en este barrio un edificio donde ubicaron una fábrica dedicada exclusivamente a la exportación de este producto, posteriormente la tuvieron que trasladar fuera de Barcelona debido al incremento de la demanda.

El tiempo va pasando sin que casi nos demos cuenta, dejamos atrás el recorrido inferior, así cómo la humedad que hay allí y entramos a la exposición permanente. Un muy buen número de objetos que, junto con las explicaciones muy bien dadas, nos hace la idea exacta de cómo era la vida en aquel entonces. la parte histórica que habla de la guerra ha sido simplemente una pincelada, básicamente son los hechos que indudablemente han producido el derribo de esta parte de la ciudad para permitir la construcción de la Fortaleza de la Ciudadella, que a su vez, una vez destruida, ha permitido la construcción del parque que en la actualidad persiste y posteriormente del Mercado del Born.

Éste, era básicamente un mercado de pescado, en aquel entonces el 40% de las ventas minoristas estaba en manos de el mercado de Sant Josep, más conocido cómo la Boquería y mirando más hacia esta zona el de Santa Caterina tenía más ventas. Así tras medio siglo de actividad, se convertió en el mercado central para mayoristas gracias a la buena ubicación, cerca del puerto, de la estación de França y del Nord y acceso desde el este de la ciudad.

Saludamos, salimos de la exposición permanente pero no del recinto, yo me había preparado a fondo documentándome en internet, nuestra última visita es al bar de Moritz donde pedimos, cómo no, una botella de 17.14 una particular cerveza que solamente se puede beber aquí y en la sede del fabricante. Se trata de una cerveza especial con jengibre, bergamota y cardamomo, buenísima, los grados: los del nombre… pedimos un par más para llevarnos a casa.

Interesante visita que deja un muy buen sabor de boca, la burra también, jeje, ahora a planificar otra ruta.

Hoy, día especial para los niños, hemos decidido seguir nuestro recorrido aprovechando el ultimo día de fiesta de estas navidades, el destino ha sido el Palau de la Música Catalana (https://www.palaumusica.cat/es).

Nos acompaña Alba, la sobrina de Mon que, cómo muchos otros adolescentes de hoy en día, no acostumbra pasar un día de fiesta dedicando una parte de su tiempo a este tipo de actividades.

previamente habíamos mirado los horarios de las visitas guiadas y optamos por la de las 13:30h en castellano, la en catalán era una hora antes, demasiado temprano teniendo en cuenta lo que teníamos que hacer con anterioridad.

Llegamos a las taquillas unos 15min antes, dos entradas generales y otra para estudiantes, una breve pausa sentados en la cafetería y entramos.

El grupo es reducido, nos volvemos a sentar en una sala ubicada debajo del escenario para ver un audiovisual de unos 15min donde conocemos un poco la historia y también algunos comentarios de las particulares sensaciones de varios artistas muy conocidos del mundo de la música y de la danza.

Las obras del Palau empezaron en 1905 y acabaron tres años más tarde, el proyecto fue una idea de el Orfeó Català, institución catalana impulsora de promover la música en general, que es al día de hoy, todavía la propietaria del edificio.

El encargado del proyecto fue el arquitecto Lluís Domènech i Montaner, el edificio de claro estilo modernista, es algo único y ha entrado a formar parte del patrimonio mundial de la UNESCO en 1997.

Una vez visto el vídeo, Gonzalo, el guía, nos indica de subir a la primera planta, allí nos concentramos en la Sala Lluís Millet, lugar de descanso y encuentro. Salimos al balcón de doble columnas recubiertas de mosaicos de varios colores, Mon hace la graciosa detrás de una mientras yo voy tirando fotos.

Regresamos al interior y, tras una breve explicación entramos en la platea, nos indican que podemos sentarnos donde nos plazca, así lo hacemos. La sensación es de estar en un lugar único, todo lo que ven los ojos es digno de ser observado con atención, es muy extraño estar en el interior de un edificio pero a la vez tener la impresión de estar también fuera. La claridad es impresionante, la luz natural del sol entra suavemente mostrando detalles cómo colores, transparencias, figuras, flores, palmeras, frutos y me quedo corto.
Ubicado en el techo hay un increíble lucernario central que representa el sol, si mal no recuerdo está compuesto por 100kg de hierro y 900kg de vidrio de distintos colores.

Arriba del escenario un órgano, naturalmente alemán, cierra la parte final del palacio por encima del escenario. Gonzalo nos brinda a adivinar cuantas localidades hay pero, mientras empezamos a hacer un poco el recuento, nos pone unos 3min de sonido controlado por ordenador. Una vez acabada la música, subimos.

Desde arriba la visión es aún más bonita, mística diría, es cómo si todo cobrara vida, cómo si una voz dijera: hay que sentir esto con música. Seguramente es una experiencia que hay que vivir. Aquí vienen artistas de diferentes estilo de música, no solamente clásica, ya miraremos el programa de este recién estrenado año y, al igual que pudimos ver el gran concierto de año nuevo de Strauss en el Liceu, el siguiente podría ser aquí.

Al final nadie ha acertado con las localidades que son unas 2.100, Los asientos llevan una placa con nombre de mecenas y colaboradores que, a pesar de ello, si quieren ver un concierto, pagan cómo cualquier otro espectador.

Al acabar las explicaciones y el ruego de preguntas, nos dirigimos a la escalera para regresar a la entrada, unos tubos similares a los del órgano también con nombres de las personas y entidades colaboradoras que han hecho posible el restauro, nos acompañan hasta casi la planta baja.

Una visita que desde luego no debería faltar en cualquier recorrido turístico, de hecho una placa de Trip Advisor indica que es la atracción número 1.

2015_Montjuïc

enero 4, 2015

Después de pasar el duro mes de diciembre entre curro y comidas navideñas volvemos a salir por la Ciudad Condal, hoy hemos decidido ir a visitar la montaña de Montjuïc.

Salimos de la Ronda Litoral por el paseo de la Zona Franca, giramos a la derecha y, antes de llegar a la “zona olímpica” giramos otra vez a la derecha, pasamos el cementerio y, un poco más adelante reduzco para aparcar, justo allí oigo: ¿Pero a donde vas? a la que contesto: a aparcar. Entonces Mon me indica que todavía estamos cerca del cementerio y que debemos seguir subiendo, vale.

un poco más arriba encontramos aparcamiento y nos vamos a un mirador donde está a nuestros pies prácticamente casi la totalidad del puerto mercantil, el sol está alto y calienta pero no nos permite sacar aquellas fotos que merece la vista que alcanza también parte de el Baix Llobregat y Barcelona.

Seguimos andando hacia arriba pasando por un merendero hasta llegar a una muralla separada desde nuestra posición por un foso bastante grande, A lo lejos vemos un cañón.

A pesar de estar a principios de enero la temperatura es suave, al empezar a tener calor me quito la chaqueta. hay bastante gente paseando, corriendo, bicicletas y hasta un tío con caballo al trote. Pasamos al lado de una concentración de galgos, antes de llegar a la entrada del castillo hay también unas dianas para el tiro con arco a varias distancia. Vamos que esto está muy animado.

Unos veinte minutos han sido necesarios para sacarnos las entradas, la mayoría guiris, delante nuestro unas chicas francesas y detrás dos parejas rusas. Fuera de la fila oigo: que no voy a pagar diez euros para entrar, justo entonces veo el cartel con los precios, son 5,00€ por persona, creo que un precio razonable.

Justo antes de comprar los tickets, un español le pregunta al chico de la taquilla si es correcto que la entrada al castillo es gratuita todos los domingos, la respuesta es: a partir de las 15:00h. Es la una pasada y ni nos ocurre esperar dos horas así que pagamos y entramos.

pasamos el puente de acceso, de bajo se puede apreciar un césped muy bien cuidado, lastima que la sombra tampoco nos permite sacar unas bonitas fotos.

Este castillo ubicado en una zona estratégica que domina la ciudad y el mar, ha sido construido en 1640 y la reforma definitiva se empezó en el año 1753, terminándola en 1779.

Es típicamente un fortín militar simple y sencillo, lo más hermoso son las maravillosas vistas que desde cualquier punto que nos pongamos a observar, nos brinda. Es curioso cómo desde esta perspectiva, Barcelona es más parecida a una casba que a la ciudad que es en realidad con anchas calles y enormes y largas avenidas, la única que podemos apreciar claramente es la avenida Tarragona. En la parte superior los parques, a lo lejos las montañas. Una visión para mi totalmente nueva a pesar de vivir aquí desde hace casi tres décadas.

En el medio del patio de armas hay un globo donde se refleja la gente que me recuerda mucho el que hay instalado en otro parque en Chicago, fotos y nos vamos. Al salir y ver la parada del funicular pienso: lo cogemos, bajamos en la Barceloneta, comemos, subimos y nos vamos con el coche así nos ahorramos el parking. Bueno esa era la idea, la realidad ha sido otra…

Para empezar el trayecto ida y vuelta vale 11,50€ por persona y no baja hasta la Barceloneta, simplemente baja un tramo, gira 45º vuelve a bajar y te deja justo en frente a las piscinas. Pregunto a la chica para el otro funicular y me dice que hay que andar unos diez minutos en aquella dirección, grr. Total que al otro lado de la calle hay un restaurante, pues allí que vamos.

A la entrada hay un portero, entramos y hay una terraza tipo chillout, bajamos por la escalera, justo en este momento le digo a Mon: aquí nos van a clavar.

Una vez sentados podemos apreciar una vistas espectaculares, la comida genial, gambas de Palamós, arroz con bogavante y sorbetes de limón, la cuenta no tanto pero nos hemos ahorrado el parking… el nombre: el Xalet (www.gruptravi.com/xalet-montjuic/).

Vuelta atrás por el teleférico donde saco una foto muy divertida, regresamos por el camino de la mañana hasta cortar por el bosque para llegar al coche y, de paso, Mon recoge unas piñas para la chimenea.

En casa y a jugar a los dados, jiii.

2014_Palau Güell y CaixaForum

noviembre 23, 2014

Este día lo hemos empezado con un buen descanso sin ponernos una hora en concreto para levantarnos o irnos así que salíamos en dirección Barcelona en la segunda mitad de la mañana.

Una vez aparcado el coche, pasando por calles paralelas a las Ramblas llegábamos al Palacio Güell, visita programada pendiente desde que hemos tomado la decisión de hacer turismo en la Ciudad Condal.

Tal y cómo estamos acostumbrados la casi nula presencia de turistas nos permite efectuar la visita con calma, sin agobios, con nuestras audio-guías sacando fotos de los detalles que nos apetecen.

Este palacio ha sido el primer verdadero encargo efectuado por el industrial al todavía joven arquitecto Antoni Gaudí y se trata de una ampliación de la casa familiar ubicada en la Rambla. ha sido el domicilio de la familia hasta que se trasladaron al nuevo edificio en el Park Güell.

Se trata de una innovadora concepción del espacio y de la luz adaptada a las necesidades de la vida privada de la familia y la vida social y cultural. Forma parte del patrimonio mundial de la UNESCO desde 1984.

Empezamos nuestra visita siguiendo rigurosamente los números obviamente desde el 01, la planta baja, entrada del palacio donde las carrozas llegaban y traían el genero proveniente de las tierras de la familia. En la planta inferior encontramos el lugar donde bajaban los caballos por una rampa suave mientras las personas lo hacían por otra a espiral bastante más pronunciada.

volvemos a la planta baja pasando por el vestíbulo, aquí está el espacio ocupado por el portero. Subimos por la escalera a una planta intermedia utilizada como despacho y archivo.

Seguimos subiendo para llegar a la parte noble, estamos en la ante-sala, aquí se pueden apreciar varias columnas que forman arcos en la parte superior, nos paramos a mirar el juego de luces que penetra en el edificio y apreciamos las vidrieras coloradas. Seguimos nuestro recorrido por otra sala pequeña con un piano y llegamos a la sala de la tribuna o de fumadores que da acceso al comedor donde sigue presente la mesa original con todas sus sillas, el acceso está prohibido, en un lateral está una enorme chimenea.

Volvemos un poco atrás y antes de llegar a la terraza vemos el corredor que une este edificio con el otro de la familia, el juego de luces reflejado en los cristales se merece una foto, me imagino el cambio constante de color según la claridad o la oscuridad de cada momento del día.

La terraza muestra por un lado la fachada posterior y por el otro los edificios que hay al rededor en bastante peor estado de limpieza y conservación. Después de observar la sala del billar y de nuevo el comedor desde otra perspectiva llegamos al salón central. Éste es imponente ya que el techo, en forma de cúpula, se alza dos plantas por encima de la actual, nos quedamos observando el original juego de luces formado por unos orificios. Seguimos subiendo, pasamos por las diferentes habitaciones, hay un curioso water del estilo «lo nunca visto» pero la casi nula luz no nos permite hacer una foto en condiciones.

Seguimos subiendo, llegamos a las golfas donde estaba ubicada la cocina y los dormitorios del personal, en la actualidad es un único espacio donde hay una exposición sobre la historia del edificio y de las obras de reforma del mismo.

Finalmente salimos a la terraza, aquí hay veinte chimeneas cada una de una forma y revestimiento distinto, al medio una torre central de unos 15m de altura, sacamos unas fotos, desde aquí y con la visibilidad del día vemos a lo lejos las diferentes formas de el skyline de Barcelona.

La visita se ha acabado, solamente nos queda bajar, lo hacemos por la escalera de servicio hasta llegar a la planta baja, salimos y nos vamos a comer una paella.

Cómo de costumbre en esta época del año oscurece muy pronto pero tengo preparada una visita indoor abierta hasta las 20:30h CaixaForum Casa Ramona, allí que vamos. La suerte ha sido que ha habido un avenimiento deportivo y justo ahora se puede volver a aparcar, dejamos el golf y bajamos por la escalera mecánica. La entrada es gratuita si eres cliente de La Caixa y aquí otro golpe de suerte, nos encontramos a Pau que deja a Mon la tarjeta de su mujer y en un «plis plas» nos encontramos en el interior.

La exposición se titula Génesis de Sebastião Salgado, interesante propuesta de fotos en blanco y negro sobre los orígenes del mundo y del planeta que habitamos, paisajes, animales y personas que viven alejadas del mundo moderno, regiones polares, África, bosques, zonas tropicales, la naturaleza en estado puro. Se nos pasa el tiempo volando disfrutando de dada una de las imágenes que van pasando ante nuestros ojos, la recomiendo.

Salimos, ciao Barcelona…

2014_Sagrada Familia y Liceu

noviembre 2, 2014

Segundo día programado desde hace unas semanas para hacer de turista, hoy tenemos entradas para la Sagrada Familia a las 13:00h.

Tras el merecido descanso y un buen desayuno, sin prisa subimos al coche pero después de recorrer unos escasos 200m nos encontramos con la carretera cortada debido a una cursa ciclista. No cunde el pánico, volvemos atrás, aparcamos el coche y en tren nos vamos a Barcelona. Allí metro y voila: El templo a nuestro lado.

Esta es la primera vez que uso el móvil para acceder a un recinto, el código QR funciona perfectamente, no obstante tenía las entradas impresas, por si a caso…

Audio-guías, Mon en catalán yo en italiano.

Nos sentamos, escuchamos la introducción y las explicaciones de la fachada, pero yo no veo lo que oigo por los cascos, ¿Nos hemos equivocado de puerta? Entramos.

Debido a la claridad del día, el espectáculo de luces, entrando a través de los mosaicos colorados de las ventanas es increíble. Más que una iglesia es un templo donde existen una infinidad de detalles, el ojo no encuentra paz durante varios minutos.

Con el mapa en la mano que nos han dado a la entrada nos ubicamos y vemos que las explicaciones hacían referencia al otro lado, la Fachada de la Pasión. Salimos y volvemos a empezar.

En este lado las figuras son más modernas, ha sido la segunda que el arquitecto construyó, quedan varios espacios libres dejados expresamente para que las generaciones futuras harían las oportunas modificaciones según las tendencias y gustos más modernos en cada momento.

Esta fachada está ubicada en el lado oeste donde el sol tramonta dejando los últimos rayos acentuando el efecto de la oscuridad y la pasión.

La Sagrada familia es un proyecto del arquitecto Francisco de Paula del Villar el cual inició la construcción en el año 1882. A finales del 1883 se encargó Antoni Gaudí de las obras hasta su muerte en 1926, durante dicho período el proyecto sigue delante por medio de donativos y viene modificado por el famoso arquitecto.

A partir del año 1914 Gaudí se dedica exclusivamente a este proyecto en colaboración de un gran grupo de arquitectos, dibujantes, escultores y modelistas.

A partir del año de su muerte los arquitectos al cargo de esta gran obra se han sucedidos uno tras otro a lo largo de mas de 130 años hasta la actualidad. Se prevé que las obran finalizarán hacia finales del primer tercio del siglo XXI.

Volviendo al interior nos quedamos parados en varios puntos para apreciar cada detalle, en verdad creo que no existe nada parecido en el mundo actual, este proyecto hecho realidad es algo realmente increíble, es uno de los lugares que por lo menos una vez en la vida hay que ver.

Volvemos a salir por donde entramos, la Fachada del Nacimiento donde apreciamos muchas figuras, cada una con su significado religioso. Este lado es mucho mas lleno y más parecido a lo que es el estilo de Gaudí.

Bajamos al lavabo y nos metemos en la planta -1 donde hay una exposición, aquí podemos observar diferentes bocetos, maquetas, fotos de la construcción en distintas épocas. Mon me llama la atención sobre una extraña figura compuesta por cuerdas tensadas que mirando hacía abajo reflejada en un cristal podemos entender cómo Gaudí podía crear ciertas formas tan extrañas y ponerlas a la práctica, fue un verdadero genio.

Faltan dos minutos para la subida a la Torre de la Pasión, allí que vamos. Tras unos pocos minutos de cola, subimos al ascensor que nos asciende a unos 65m, salimos y Mon se marea un poco pero en seguida se recupera. Pasamos de una torre a otra, sacamos unas fotos y poco a poco empezamos a bajar escogiendo la opción de las escaleras en lugar del ascensor. Finalmente tocamos tierra en el interior de la iglesia.

Antes de salir nos hace gracia una curiosa imagen de dos orientales durmiendo sentadas. Un breve paso por la tienda antes de salir e ya estamos fuera con una muy buena sensación en el cuerpo.

Metro y al Miño a comer, allí nos encontramos a Max, Marc y Margherita. Un buen trozo de carne para reponerse, cerveza, café, chupitos y de nuevo en marcha.

La idea inicial era la de visitar el Palacio Güell pero desgraciadamente en esta época del año cierra sus puertas a las 18:30h y no se pueden comprar entradas a partir de las 16:30h.

Al volver a las Ramblas se me ocurre pasar por el Liceu para ver si se puede visitar y aquí tenemos suerte, en dos minutos sale la última visita exprés en catalán. Compramos las entradas y, cuando la guía ya nos había hecho la introducción, se une una oriental y así hacemos la visita también en inglés.

La entrada, no fue afectada por el gran incendio del 1994 y conserva los mismos colores originales, eso sí, restaurados. El Gran Teatre del Liceu es su nombre completo (www.liceubarcelona.cat), se inauguró en el año 1847 y lo financió una iniciativa privada de la burguesía barcelonesa. La sociedad que lo fundó perduró durante muchos años hasta el 1980 cuando a causa del peligro de desaparición de esta gran institución fue absorbida por el primer gobierno de la Generalitat de Catalunya que creó junto al Ayuntamiento de Barcelona el Gran Consorcio del Teatre del Liceu. Posteriormente se sumarían la Diputación de Barcelona y el Ministerio de Cultura.

En 1994 el incendio destruyó la sala y el escenario. Para poder reconstruirlo y darle un nuevo enfoque jurídico orientado a la titularidad pública se creó la Fundación del Gran Teatre del Liceu y la antigua sociedad privada dejó paso al nuevo Consorcio integrado exclusivamente por las administraciones públicas. Las obras de la reforma han conservado su aspecto anterior pero dotándolo de una infraestructura técnica a la vanguardia. Volvió a abrir sus puertas en 1999.

Subimos a la primera planta para visitar el Salón de los Espejos que servía como lugar de encuentro, su nombre no necesita ningún tipo de explicación, espacio típicamente clásico con pinturas tanto en las paredes cómo en el techo. En la actualidad se puede alquilar para recibimientos, presentaciones, etc.

Entramos ahora a lo que es el teatro, la primera impresión que me llevo es un gran parecido al “Teatro alla Scala” de Milán (www.teatroallascala.org/it/index.html), La guía nos explica diferentes temas relacionados con la acústica, la reforma, los avances tecnológicos entre otros. Ruegos y preguntas y la visita exprés se acaba. Bajamos, saludamos y salimos.

A veces las cosas que no están en el programa también pueden salir bien.

Coche y para casa, otro día completo nos deja un buen sabor de boca.

Rectifico: a casa volvimos cómo la ida, es decir en tren.

2014_Barcino y Park Güell

noviembre 1, 2014

Cuando Mon me dijo: Hacemos turismo en el extranjero pero no lo hacemos en nuestra propia ciudad. Yo pensé: allí que vamos!!!

Hoy inauguro una sección nueva en el blog: Descubriendo Barcelona.

No es muy común tener a un amigo que además es guía pero nosotros tenemos esta suerte así que hemos contactado directamente con Xavi el cual se ha ofrecido a guiarnos durante el día de hoy. Hemos salido de Garraf que eran casi las 11:00h.

Ya en Barcelona, una vez aparcado el coche, nos hemos dirigido a nuestra primera visita, la “Via Sepulcral Romana”. Aquí descubrimos cómo los romanos, en aquella época paganos, enterraban a sus muertos justo al lado de los caminos. Esta era una forma para recordarlos.

Los sarcófagos de piedra tenían su parte superior al descubierto, curioso ver los agujeros que servían para ofrendas. La mayoría de estos sarcófagos se encontraron en este mismo lugar mientras otros han sido trasladados hasta aquí desde otros caminos que llegaban a la que en aquel entonces se llamaba “Barcino”.

Xavi nos enseña una reconstrucción virtual de cómo era el asentamiento romano en aquella época que dejaba este lugar fuera del circulo poblado.

Seguimos nuestro recorrido pasando por lo que fue el acueducto romano. Durante varios siglos de la historia de la humanidad, se edificaba encima de otras construcciones en muchos casos reaprovechando las piedras. Aquí tenemos un claro ejemplo de cómo podemos perfectamente distinguir los arcos romanos del acueducto dentro de una pared de lo que hoy en día es un edificio.

Nos dirigimos ahora al centro histórico, pasamos al lado de lo que era una de las torres de vigilancia, mientras Xavi sigue con su relato histórico, vemos cómo la calle, ya de por sí estrecha para el flujo continuo de turistas es invadidas por “paquis” vendiendo artículos típicamente españoles que nada tienen a que ver con Cataluña, no entiendo porqué la Guardia Urbana no les desaloja.

Llegamos ahora al conjunto monumental de la Plaça del Rei, aquí está el núcleo fundacional del MUHBA (http://museuhistoria.bcn.cat/es/node/479) desde su creación en 1943. De hecho su origen es debido al traslado piedra a piedra de la Casa Pedallàs para dejar espacio a la futura Via Laietana. Las obras de cimentación fueron el determinante para el descubrimiento de los restos de una parte importante de la antigua Barcino. Los arqueólogos trabajaron durante décadas hasta la Guerra Civil.

La visita del subsuelo es tremendamente interesante y permite ver exactamente como eran las “domus” romanas a una profundidad de unos 20m. Se aprecian todas las instancias como: Lavandería, talleres de tintes, factoría de salazón y garum, una salsa a base de vísceras de pez mezclada con aceite, vinagre y sal muy apreciada en aquel entonces, instalación vinícola, para acabar en el conjunto episcopal. Las precisas explicaciones de Xavi nos hacen disfrutar aún más del recorrido.

Una vez en la superficie pasamos por una sala donde hay una exposición de la Barcelona de la Alta Edad Media que Xavi, una vez más, nos explica. Una parte de la historia que quizás no es tan conocida para los comunes mortales cómo nosotros.

Mas arriba pasamos al Salón del Tinell, inaugurado en el siglo XIV es un imponente salón de estilo gótico que fue el lugar de la audiencia del rey, sede de la inquisición y posteriormente estuvo ocupado por las monjas Clarisas.

Salimos al exterior, nuestras barrigas nos reclaman comida, se me ocurre ir a la pizzería Sports Bar (http://sportsbaritalianfood.es/?lang=es) regido por napolitanos donde reponemos fuerzas con dos pizzas para los machotes y un risotto para la señorita.

Después del café Xavi nos propone ir al Park Güell y allí que vamos. Nada más llegar cerca de la entrada vemos que se marcha un coche, perfecto digo yo, la suerte que siempre me acompaña en estos casos.

Antes de acceder al interior del parque, Xavi nos da una vez más una explicación detallada sobre el proyecto: justo al principio del siglo XX el empresario Eusebi Güell encargó a Antoni Gaudí la construcción del parque que debía de ser simplemente una zona residencial cerrada para familias adineradas de la época.

El arquitecto siguió el sistema británico de la época de construir casas envueltas de jardines mezclando natura con obra de arte. La sobras se paralizaron catorce años después ya que dicho proyecto resultó ser un fracaso. En 1922 el Ayuntamiento lo compra para convertirlo en 1926 en espacio público. Desde 1984 forma parte de la UNESCO.

Una vez dentro visitamos la Casa de la Guarda a la derecha que en su momento albergaba al portero y a su familia. El edificio tiene tres plantas y en cada una de ellas se pueden ver películas que hablan de la casa, del parque y de la ciudad.

Las paredes están pintadas con el color original, un azul eléctrico muy futurista para la época. En la ventana de la segunda planta veo “la foto”, me pongo y la hago.

Seguimos nuestra visita subiendo por la Escalinata del Dragón no antes de que Xavi nos indique que a ambos lados hay dos grutas, la de la derecha servía para resguardar a los caballos, vista desde fuera parece un elefante. La de la izquierda servía cómo almacén.

Nos desviamos a la mitad para dar un rodeo y llegar a una grande explanada denominada Teatro Griego, en la actualidad Plaza de la Naturaleza. Se construyó escavando la montaña y una parte se sitúa encima de la Sala Hipóstila. A su alrededor hay una banco ondulado recubierto de mosaico con piezas recicladas. El muro de contención dibuja palmeras integrando así la construcción con la naturaleza. Desde aquí mirando al lado opuesto vemos la ciudad a nuestros pies.

Bajamos por el otro lado pasando por el Pórtico de la Lavandera precedido por una curiosa puerta a forma de mariposa, la sensación es cómo la de estar surfeando dentro de una ola.

Entramos ahora en la Sala Hipólita formada por 84 columnas, las exteriores son inclinadas, en su interior existen espacios donde no son presentes, Xavi nos dice que se quitaron para poder usar sus espacios para organizar banquetes y bailes. Una tubería interior recoge el agua pluvial que a su vez sirve para que el famoso dragón de la escalinata, imagen universalmente conocida del parque, pueda sacarla de su boca.

Mientras Xavi Hace unas gestiones de trabajo, nosotros nos tomamos un agua en la terraza del bar descansando un poco las piernas. Son casi las 18:30h ora que el parque en esta época del año cierra sus puertas.

Nos vamos, hoy la jornada de “turista” ha sido completa y genial gracias a nuestro amigo, un más que aprobado para él.