2017_Lago Llanquihue, Día 15

noviembre 19, 2017

Hoy hay plan así que me pongo en marcha a las 8:00h y después de haber cumplido con todas las obligaciones de casa, a una hora prudente salimos para ir a visitar los saltos de Petrohue ubicados en el PN Vicente Perez Rosales.

Ya por el camino me ha extrañado adelantar tres autocares iguales, una vez llegados al aparcamiento no eran tres, eran más de dos decenas, varios grupos del inserso en su mayoría ingleses y alemanes. Nosotros a la nuestra, pasando entre ellos buscando un hueco para poder hacer una foto, lo conseguimos.

Los saltos están bien, sinceramente me esperaba más pero aceptamos pulpo cómo animal de compañía, supongo que aquí para disfrutar hay que hacer rafting pero hoy no toca. Nos desviamos ahora en un circuito que nos lleva a bordear el rio y sucesivamente a otro que se adentra en el bosque.

Este si que me gusta, el cielo ahora está bastante despejado, sol pero temperatura todavía baja, aquí hay bastante humedad sobre todo en el suelo que, según un cartel expuesto, favorece la biodiversidad.

De vez en cuando encontramos grandes piedras de basalto, resultado de la actividad volcánica. Nos llama bastante la atención un tipo muy especial de árbol, el Arrayán cuyo tronco parece desnudo ya que no tiene corteza o mejor dicho la tiene lisa y fría al tacto, algo que no habíamos visto hasta ahora. La naturaleza nunca deja de sorprender.

Una vez acabado el recorrido, nos dirigimos a la salida, antes de irnos aprovechamos para comprar un par de recuerdos, yo un bote de miel cruda natural y Mon un gorro de lana super divertido.

Pasamos ahora a buscar a Christina para subir al volcán Osorno, la carretera tiene un desnivel importante, es necesario reducir constantemente de marcha y compensar la presión en los oídos. Una vez arriba las nubes lo envuelven todo, tan apenas hay visibilidad, a comer que vamos. No han sido muy rápidos pero no tenemos prisa, hoy terminamos la segunda semana de vacaciones y falta la última así que seguimos tomándolo todo con calma.

Una vez fuera el cielo está más despejado, unas fotos y para abajo que vamos. Ya en casa de Christina nos ponemos a ayudarla con unos cambios de ubicación de sofás hasta que nos marchamos a dar una vuelta por el lado occidental del lago hasta Frutillar.

Todo el mundo cuando les hemos dicho que veníamos aquí nos dijo de visitar este bonito pueblo, la verdad es que está bien pero tampoco es nada del otro mundo, probablemente aquí es considerado una maravilla. Habíamos llegado hasta aquí por la Route 5 es decir la autopista y ahora regresamos bordeando el lago, bonitas vistas, nada de tráfico, poco a poco nos acercamos de nuevo a Puerto Varas y desde allí a casa.

Chimenea, cena y planificación de los próximos dos días, nos marchamos a la isla de Chiloé.

2017_Puerto Varas, Día 14

noviembre 18, 2017

Segundo día sin prisa para que nadie diga que siempre lo tengo todo programado, en pie a las 8:00h con el único plan de ir a casa de Christina y con calma ver lo que podemos hacer los próximos días con ella o solos.
Una vez allí, subimos a su despacho, yo aguanto una bandeja con té, agua caliente, tazas y un extraño azúcar de coco. Nos ponemos cómodos, abrimos el mapa y ella nos dice lo que podemos hacer y lo que no vale la pena, eso está bien así no perdemos el tiempo.

Se nos pasa casi toda la mañana charlando, recordando cosas de un pasado muy lejano, ella recuerda cosas que yo he olvidado y viceversa, Sitges, Pacha, aquel famoso viaje que simplemente era recoger a Betty en Toulouse y volver pero acabó pasando por París, Brujas, Bruselas, Amsterdam, Luxemburgo… así éramos nosotros en aquel entonces, lo que surgía, surgía con el caos correspondiente y, precisamente por esta razón, ella cree que me volví mucho más programador planificando las cosas tal y cómo las hago en la actualidad, no se yo…

Salimos al exterior para dar un paseo y ver toda la finca, las otras casas que necesitan una buena reforma, nos pide consejos ya que nosotros se los podemos dar sin tener ningún interés al respeto, finalmente llega la hora en que ella tiene una video-conferencia, nos despedimos. Si mañana se encuentra bien, espero de todo corazón que sí, subiremos juntos al volcán Osorno en vehículo, claro.

Subimos al pick-up, por cierto no había comentado que es de la marca JAC, ya se que no se conoce mucho para no decir nada, pues es china, la misma marca de la furgoneta que utilizamos durante dos días en la Isla de Pascua, gasolina 2×4 nada de 4×4, consume gasolina 93 octanos que en Europa no existe, bien y ahora tengo que decir: a caballo regalado no le mires el dentado. ¿Verdad? Es perfecta!!!

Salimos en dirección Ensenada para repostar, aquí está la gasolinera más cerca, regresamos por la misma carretera hasta llegar a Puerto Varas, llueve, aparcamos y vamos a comer al bar-restaurante «El Barista» , buen almuerzo, fuera está lloviendo. Acabamos, salimos, nos ponemos los chubasqueros y, tras un paso por la oficina de turismo, decidimos hacer el circuito de las casas antiguas estilo alemán repartidas por todo el pueblo.

A mediados del siglo diecinueve el Gobierno de Chile quiso poblar unos territorios deshabitados y la primera tanda que vino aquí fue de alemanes. Un siglo después la zona era tan habitada que pasó a ser Villa. Desde sus principios el lugar se caracterizó por ser un destino turístico y paso obligado de la ruta a Bariloche en Argentina que está bastante cerca de aquí justo al otro lado de Los Andes.

En la actualidad sigue siendo un lugar de reconocida calidad turística tanto a nivel nacional cómo internacional. La verdad es que en una tarde cómo hoy donde el cielo está cubierto y no deja ver a las montañas que hay alrededor, la única opción que nos queda es dar una vuelta por el pueblo para ver lo que queda de aquellas casas que han sido declaradas Monumentos Históricos, allí que vamos incluida la iglesia, (ver fotos).

Un paso por el sector de las tiendas de artesanías completa la tarde donde la lluvia no ha dejado de caer.

Super para comprar algo fresco para cenar y a casa. Cumplimos con nuestro deber de dar de comer a los animales y nos cerramos dentro, chimenea, una buena cena, una botella de vino y a dormir, mañana acción…

Hoy ha sido el primer día sin qué hayamos puesto el «despi» así que yo he abierto los ojos a las 8:30, me he duchado, he despertado a Mon y hemos desayunado tarde. Salida hasta la casa de cambio, regreso al B&B y para el aeropuerto, una vez más.

Destino de hoy: Puerto Montt (las dos «t» no son un error).

Mon, al entrar al aeropuerto, me dice que ya nos deberían conocernos, me río. El septimo vuelo de estas vacaciones sale con media hora de retraso, al llegar a destino el panorama cambia una vez más, aquí todo es verde y está llovendo.

Nos viene a buscar Pablo, empleado de Christina, mi amiga, que por fin vuelvo a ver tras su breve paso en Barcelona hace unos cinco años. En lugar de ir por la carretera principal, lo hacemos por una ruta alternativa poco traficada, fantástico. Una vez llegados a Puerto Varas, Pablo nos explica un poco el pueblo, el lago, la vida de aquí. Paramos en un super siguiendo las indicaciones recibidas y compramos de todo para abastecernos.

De nuevo en marcha, bordeamos el lago, muy poco tráfico, dejamos atrás los hoteles y seguimos, el cielo se abre, las nubes dejan paso a un cielo azul donde poco a poco aparece el sol. La temperatura siguie siendo baja, Chile es tan distinto entre una zona y otra que hasta hoy hemos pasado del calor seco del desierto de Atacama con sus noches frías al clima tropical de la Isla de Pascua a la región de los lagos donde parece que estamos en Europa continental.

Llegamos a nuestro destino, nos metemos por un camino de tierra hasta llegar a la cabaña de Christina, dos perros nos reciben, entramos y, allí está mi amiga, bastante más delgada que la última vez que la vi, su enfermedad le está dejando huella, come poco, pero de inmediato pienso que esto es pasajero, que cuando uno toca fondo, solamente tiene una opción: volver a subir. Claro que sí y, además tratándose de ella esto es lo que va a ocurrir.

Al habernos saltado el almuerzo, mi estómago reclama comida así que con el permiso de ella, nos hacemos unas tortitas de arroz con pavo y una Corona. Charlamos, recordamos viejos tiempos, se nos pasa el resto de la tarde volando, ha llegado la hora de retirarnos a donde dormiremos la semana que aquí nos quedaremos a unos pocos quilómetros. Quedamos para vernos mañana por la mañana, un beso.

Pablo nos precede con su coche, yo conduzco el pick-up que llevaremos durante nuestra estancia aquí, llegamos a destino, otros dos perros nos reciben, yo, al igual que con los anteriores me llevo bien. Entramos, esta no es una cabaña, es una mansión, grande, espaciosa, equipada, bonita, con WiFi y gratis, no tengo palabras para agradecerlo.

Pablo nos enseña todo con el más mínimo detalle, la única obligación que tenemos es dar de comer mañana por la tarde y el domingo mañana y tarde a los perros, al gato y a las gallinas, pues vale, menos con el gato, lo haremos encantados.

Nos despedimos de Pablo, encendemos la chimenea, deshacemos las maletas, nos ponemos cómodos, abrimos una botella de vino, cenamos y disfrutamos, una vez más de nosotros y de nuestras vacaciones.

Mañana vamos a conocer más el entorno.

2017_Tongariki, Día 12

noviembre 16, 2017

Tal y cómo he comentado hace unos días, hoy el plannig era el tour bajada al cráter de Ranu Kanu pero hemos tenido que optar por otra actividad: amanecer. Para poder ver el amanecer, logicamente hay que levantarse temprano, hoy a las 5:30h ya que una hora más tarde nos vienen a buscar. No hay problema, luego descansaremos en el avión de regreso a Santiago.

Bruna, nuestra guía de hoy, es una chica brasileña afincada aquí con pareja rapanui, arrancamos, charlamos y llegamos a Tongariki, justamente donde acabamos anteayer. Entramos en el área, nos posicionamos, ella saca unas mantas y luego nos ofrece un the, genial. El cielo empieza a clarear, no tiene pinta de que las nubes nos dejen ver un amanecer limpio pero ya que estamos intentaremos que sea lo mejor posible.

Nos dice que el sol hoy sale a las 7:15h y, en efecto, cuando llega esa hora, el sol está detrás de las nubes así que por mucho que uno lo intente, difícil va a ser. No importa, lo hemos intentado, mientras tanto ella nos hace una foto panorámica con su iPhone 7 plus haciéndonos posicionar a un lado, luego, después de una señal suya, nois hace pasar detrás de ella y posicionarnos al lado opuesto. Al no estar clara la cosa, Mon, una vez dada la vuelta y haberse posicionado, vuelve a irse así que hay que repetir toda la operación. Al final el resultado es una foto panorámica donde aparecemos en la foto tanto a la derecha cómo a la izquierda de los noai que estan al fondo, super divertido.

Marchamos, en lugar de ir por donde hemos venido, Bruna nos habla de una playa que pocos turistas conocen y nos pregunta si queremos verla antes de regresar a la cabaña, pues claro. Un pequeño desvio y un tramo de tierra nos llevan hasta ella pero está cubierta casi por completo por las olas que en este momento son incesantes. Regresamos al coche, a la cabaña y nos despedimos.

Ducha, maletas, nos queda una media hora para comprar algún recuerdo, lo hacemos en las casas de los artesanos ubicados en la calle de bajada al cementerio no antes de haber cargado las maletas en el coche de Carolina que nos pasará el cielo a buscar y acompañar al aeropuerto.

Antes de despedirnos, Carolina nos regala un beso y un collar con un moai, costumbre de aquí ara desear que vuelvas a la isla alguna otra vez en la vida.

Check-in, avión y regreso.

Ya en Santiago, nos da tiempo de llegar al B&B dejar las maletas y salir a cenar, hoy lo hacemos en la Peluquería Francesa (http://www.boulevardlavaud.cl/), tal y cómo dice la palabra, se trata de una peluquería masculina la cual va a cumplir el año que viene 150 años, la segunda en el mundo. El restaurante ya lleva abierto 17 años, exquisito, el somelier nos recomienda un vino tinto, otra vez cepa Carmenere, cenamos de fábula, la botella cae, no en el sentido estricto de la palabra, luego subimos a la planta superior para visitar el resto del restaurante.

Conocemos a la encargada y a la dueña, estamos un rato con ellas, yo hago publicidad repartiendo tarjetas del Miño, buen rollo. Nos llaman un taxi y nos retiramos.

Ahora son las 12:55h, creo que ya he recuperado todo el tiempo perdido sin poder actualizar el blog por la nefasta conexión de internet que había en la isla, estoy cansado así que las fotos las pondré mañana, buenas noches.

2017_Poike, Día 11

noviembre 15, 2017

Hoy hemos descansado mucho, esta noche prácticamente no ha habido ruidos ni de gatos ni de perros, perfecto.
Ayer compramos en el super más cosas para nuestros desayunos, hoy nos pasan a recoger a las 9:00h, ya tenemos el pan, el que nos traerá Carolina lo guardaremos para mañana ya que saldremos antes de que venga.

Una vez duchado preparo el desayuno, hoy comeremos huevos revueltos con pavo, preparo los huevos, los pongo en la sartén, enciendo la placa eléctrica, al rato no ha pasado nada, la sartén está caliente, que raro, empezamos con las manzanas, el plátano, el café, la miel, los huevos siguen sin hacerse, optamos por meterlos en el microondas que no se enciende ¿Qué pasa hoy? Finalmente cambiamos de enchufe y todo se arregla.

Hoy vamos a realizar otra actividad alternativa, trekking en la montaña donde había el volcán Poike. Nos recoge Elisa con el Suzuki de Marcus, es alemana, casada con un rapanui , lleva siete años en la isla.

En un rato llegamos a los pies de la montaña, aparcamos en medio de la nada cerca de unas vacas que están pastando. Uno de los alicientes de hoy es que no deberíamos cruzarnos con nadie, se trata de «vivir» una experiencia diferente paseando tranquilamente por la zona con, en este caso, una guía conocedora del lugar. De hecho ella vive muy cerca en una granja con su marido, su hija, y varios animales, por ejemplo unos trescientos caballos, casi na…

Bueno empezamos la subida, la pendiente es suave, el cielo nublado con sol, a medida que nos acercamos a la cima, el viento empieza a molestar, nos ponemos las gorras. Una vez arriba, Elisa nos enseña primero un moai entallado directamente en la roca y la entrada de una pequeña cueva, entro, ya estoy acostumbrado, foto a un petroglifo que representa un pájaro y de nuevo en marcha.

Bajamos un poco para volver a subir hasta cruzarnos con el busto de un moai, lo llaman Beethoven por su similitud. Una vez lograda la cima podemos comprobar que el volcán está completamente obstruido y lleno de árboles, eucaliptos. La bordeamos y empezamos la bajada hacia el lado suroeste, aquí la vegetación del suelo es más alta, de vez en cuando nos acercamos a un grupo de caballos pastando, a algún moai antiguo tumbado.

Desde aquí se respira mucha paz, la visión de la costa es preciosa, con su oleaje y el agua de un color azul intenso, el Pacifico abraza la isla y da sensación de protegerla.

Llegamos ahora cerca del acantilado, Elisa va de avanzadilla en busca el punto donde bajar a una cueva, otra más, no sin la dificultad en encontrarlo debido a que la lluvia de los últimos quince días ha modificado el terreno, lo logra. Con mucho cuidado bajamos unos metros hasta la entrada de la cueva, pequeña cómo de costumbre, entra, entro, Mon se queda fuera, tiene algo de vértigo que logrará superar cómo siempre. También aquí las paredes tienen petroglifos, saco una foto y salimos.

Regresamos arriba, mucho viento que nos acompaña prácticamente hasta el regreso al coche pero lo más importante es que no nos ha llovido. Ha sido un paseo de más de cuatro horas, las piernas notan el cansancio pero ha valido la pena.

Elisa nos deja en un restaurante recomendado por ella y nos despedimos.

Voy a hacer un paréntesis para contar en pocas palabras cual es la situación actual de la isla según la información recibida por parte de nuestros guías. La Isla de Pascua, Rapa Nui, tiene una población aproximada de unos ocho mil habitantes, solamente una parte son descendientes Rapanui, cómo es lógico en un mundo globalizado hay muchas mezclas pero solamente los que son hijos de Rapanui los son, maridos o mujeres de un Rapanui nunca pueden serlo y los que nacen en la isla hijos de chilenos o extranjeros solamente pueden ser pascuenses.

Pueden ser propietarios de tierras o casas, solamente Rapnui, bajo mi punto de vista esto es bueno ya que evita la especulación de personas o grupos empresariales.

Prácticamente casi todo el territorio forma parte del Parque Nacional que, hasta hace poco, estaba en manos de el gobierno chileno, en la actualidad la gestión queda en manos de los Rapnui. Por lo visto, es un período de cambios como por ejemplo la integración de los guías no Rapanui, la intención es que a partir del uno de diciembre solamente quien es Rapanui o casado con una o uno de ellos puede tener el título para poder ejercer.

Además hemos oído que se va a limitar el acceso de turistas a la isla, un tema que trae mucha controversia si tenemos en cuenta que la economía depende directamente del turismo. En la actualidad existe un vuelo diario de Santiago a la isla y viceversa, uno a la semana que sigue hasta Thaiti, en la temporada de verano se incrementan los vuelos a dos los fines de semana. De momento los cruceros son escasos debido a que para llegar precisan de una semana entera de navegación y, al no tener puerto grande, los pasajeros deben ser llevados a tierra con barcazas, si el océano no reúne las condiciones mínimas de seguridad, el capitán puede abortar la operación.

Lo que sí puedo decir que por lo menos nosotros hemos tenido la posibilidad de visitar esta isla y de conocer su historia de primera mano, las costumbres, el modus vivendi de su gente y parte de su cultura ancestral.

Mientras me ponía un poco el día con el blog, solamente escribiendo el texto en el Word, aquí internet tiene una cobertura malísima, Mon hizo una siesta de un par de horas. Luego nos hemos ido a cenar en otro restaurante recomendado por Elisa, hoy también hemos comido muy bien.

9:15h deja-vu.
Seguimos con Sofia, los moai y las chicas filipinas, se añaden cuatro personas más, en total ocho, el máximo admitido, seguimos siendo los únicos de habla español.

Salimos de Hanga Roa, primera parada Urenga, hoy vamos a conocer el proyecto de conservación de los moai, uno a lo mejor piensa que una piedra no lo necesita pero no hay que olvidar que la exposición constante al viento y a las lluvias, los líquenes, algas en simbiosis con un hongo que se alimenta de la humedad del moai, son perjudiciales y por lo tanto necesitan de una intervención que dura unos tres meses. Durante este periodo, no pueden estar en contacto con el aire.

Detrás del ahu, un poco alejado hay una base de piedras que funcionaba como crematorio, aquí los antropólogos han podido recabar mucha información con los restos de huesos.

Nos dirigimos ahora a la costa, parada en Vinapu, ahu con varios moai caídos, una cara semi-enterrada parece la de un simio. En el lado más cercano a las rocas negras que llegan al mar hay un punto donde, al entrar el agua del mar a través de las olas, sale un ruido parecido a el de las ballenas cuando sacan el aíre.

La siguiente parada la efectuamos en Akahanga donde podemos observar perfectamente las bases de las que fueron las casas-botes de los rapanui, ovaladas y muy estrechas, en ellas no podían estar de pie, las utilizaban simplemente para resguardarse de noche y descansar, su vida durante el día era siempre fuera. También aquí hay mucho moai tumbados.

Empieza a llover bastante, nos refugiamos en una cueva cercana, al poco rato deja de llover, algo muy común en la isla.

Llegamos ahora en el lugar donde se hacían los moai, la cantera. La imagen que se suele ver en internet es la de un moai o varios pero siempre enteros, pues bien aquí estamos delante de una montaña repleta de moai en diferentes posiciones, enterrados casi del todo, semi-enterrados, de pie, tumbados boca arriba, en fase de entallado junto a la roca, de tamaño normal, grande y gigante, una imagen impactante, para mi la que más.

Sofia sigue explicándonos todo sobre los moai, es prácticamente imposible poder almacenar tanta información, mirar alrededor, sacar fotos, soy hombre, no nos olvidemos…

Una leyenda sobre una mujer bruja delante del único moai de rodillas acaba la visita en este lugar emblemático, nos queda Tongariki no muy lejos de aquí, allí que vamos.

En este sitio podemos observar el mayor ahu de toda la isla, ubicado muy cerca del mar, hace unos años, cuando hubo un terremoto en Chile continental con la mayor magnitud registrada en la historia y se produjo un tsunami tan violento, arrasó con todo lo que encontró a su paso entrando precisamente en este lado de la isla.

Para poder encontrar los recursos económicos para volver a reconstruir el lugar con su ahu y los quince moai, a alguien se le ocurrió la idea de llevar un moai por el mundo para enseñarlo, idea acertada ya que Japón financió la operación. Una vez acabado el trabajo se regaló un moai al país nipón que a su vez fue destruido tras el terremoto que destrozó todo hace muy poco tiempo. Otro moai de dimensiones reducidas fue de nuevo regalado, unos niños japoneses vinieron a la isla para recogerlo y llegó hasta Japón juntos a otros niños rapanui que le acompañaron.

Cena en otro restaurante, recomendado por Sofia, bastante lejos de nuestra cabaña. Una vez allí nos encontramos con muchas mesas ocupadas, nos dicen que hay demora, nos sentamos y junto a un Maracuya Sour, la puesta de sol, nuestra compañía y sobre todo el inexistente estrés acompañado con un buen Casillero del Diablo, Reserva Camernere nos permite tener una espera de casi una hora sin que nos hayamos alterado en ningún momento. ¿Será porqué estas vacaciones están siendo de dpm?

Puntual cómo un reloj suizo, Sofía, la guía chilena para hoy y mañana nos recoge en la cabaña a las 9:15h. En los veinte minutos siguiente pasamos a buscar a una pareja de amigas filipinas residentes en NY y a una pareja de amigos residentes en UK, una vez todos arriba, Sofia pregunta si nos va bien hacer el tour en inglés, le digo que vale pero también en español, no hay problema… solo faltaría.

Primera parada: Anakena, en la parte norte de la isla. Se trata de un lugar precioso con palmeras, a medida que bajamos hacia la playa el manto verde se transforma en arena. Este ha sido la cuna de la cultura Rapanui, lugar donde desembarcó, procedente de la Polinesia, por primera vez a la isla, el ariki (rey) Hotu Matu’a, fundador del pueblo Rapa Nui, aproximadamente el año 1200 de la Era Común.

Una vez en la playa nos paramos delante de una plataforma de piedras, su nombre es ahu, encima hay siete moai, cinco de ellos enteros y dos sin las cabezas. Es nuestro primer contactos con los “cabezones” llamados así por Mon.

Nuestra segunda parada la hacemos en Puna Pau, centro volcánico donde se tallaron los pukao, los sombreros de los moai de color rojo. Precisamente por el tipo de piedra volcánica, porosa, era mucho más fácil ponerlos encima de las caras de los moai por su menor peso, otra razón de haber escogido este material es porqué se asemejaba al color del cabellos de algunos reyes seguramente teñidos o finalmente turbantes de tela vegetal.

Lo más interesante es que desde aquí hasta su destino final más remoto habían hasta 12Km y se transportaban a mano, seguramente haciéndolos rodar aun qué no está comprobado. Una vez llegados a su destino faltaba aún la instalación final, las teorías son dos, la primera es que se ponían una cantidad importantes de piedras hasta ponerlos encima de la cabeza del moai de pie y la segunda es que se levantaban conjuntamente con el moai tumbado haciendo leva.

Sea cual sea la verdad o ambas, era un trabajo increíblemente difícil. Seguimos.

Paramos ahora en Ahu Akivi, centro espiritual donde podemos observar que los moai están mirando al mar mientras el resto mira hacia el interior de la isla. Aquí su alineación coincide con el calendario solar.

Última parada antes del almuerzo, lo hacemos exactamente en el mismo lugar de ayer Ana te Pahu, una de las cavernas más espaciosas de la isla y parte del extenso complejo subterráneo ya visitados ayer pero con las explicaciones muy completas de Sofia que disfruta con su trabajo.

Volvemos a ponernos en marcha y lo hacemos en una zona ubicada en Hanga Roa, Tahai, se trata de un complejo ceremonial que resume un poco todo lo que significan los moai y su cultura, por ejemplo aquí se puede observar un moai con ojos blancos tal y cómo tenía al momento de ser levantado, para conseguir este efecto se ponían conchas.

Podemos observar también un pequeño puerto por donde entraban y salían las canoas.

Pasamos ahora por la calle equivalente a un nuestro paseo marítimo con la peculiaridad de que, si bien es cierto que las calles principales están asfaltadas, las aceras brillan por su discontinuidad, con este sistema uno se encuentra caminando encima de ellas o de repente en la misma calle, si a eso le añadimos que los postes de la luz están muy distanciados entre sí, peligra nuestra seguridad, menos mal que dentro de las zonas urbanas el límite de velocidad es de 30Km/h.

Última parada del día, el volcán Rano Kano, naturalmente no activo, subimos y aparcamos. Aquí arriba el viento es bastante molesto pero hay que seguir. Las explicaciones de Sofia se centran ahora en Orongo, una aldea cerimonial completamente restaurada muy importante ya que precisamente aquí es donde empieza el cambio de la cultura moai dejando atrás sus manifestaciones que dominaban el paisaje insular a un nuevo tipo de credo directamente vinculado a la fertilidad, la primavera y la llegada de aves marinas migratorias. Desde este punto elevado, se podían ver en los tres islotes cercanos a la isla dichas aves. La tendencia pasa a ser la del hombre-pajaro.

El cráter del volcán es impresionante, 1,5Km de ancho, había concertado un tour privado para verlo desde dentro pero justamente hace tan solo un mes se ha prohibido bajar a cualquier turista, es una pena pero respeto la decisión de preservar un lugar tan espectacular que hoy en día es el principal ambiente para la conservación de la flora nativa.

El tour se acaba, cada uno a su hotel o cabaña, hasta mañana. Nosotros tras un descanso, salimos para ver la puesta de sol y a cenar. 

5:30h arriba, recogemos lo poco que hemos sacado de las maletas, desayuno escaso con lo que amablemente nos han preparado y a las 6:45h salimos para el aeropuerto. Siendo domingo prácticamente no hay nada de tráfico, en media hora llegamos.
Las calles estaban desiertas pero todo el mundo despierto está aquí metido… vamos para los mostradores de Latam vuelos domésticos pero nos informan que el vuelo a la Isla de Pascua tiene tratamiento internacional, pues allí que vamos. Check-in, control de pasaportes, un café y a esperar.
Hay WiFi gratis y potente, aprovecho y me pongo al día con el blog, texto y fotos, bien. Embarcamos.
El avión es de los grandes y nuevos, asientos espaciosos, luces leds, pantalla táctil, cargador, USB, perfecto, lo que más me ha alucinado es la ventanilla, ya no hay la cortina de plástico que se baja, ahora hay un botón que convierte el vidrio en un bonito color azul progresivo que oscurece.
El vuelo genial pasado entre lectura, descanso y una peli hasta la aproximación a la isla, el aeropuerto está ubicado cerca del único centro urbano de la isla, Hanga Roa y se extiende en la única explanada entre una costa y la otra. Aterrizaje ok.

Apertura de puertas, bajamos por las escaleras directamente a la pista donde, a pie, nos acercamos a la terminal, la más pequeña que he visto en mi vida, antes de entrar se forma una cola y no es para el control de los pasaportes, no que va, es para que todos los extranjeros se saquen el pase obligatorio para el Parque Nacional Rapa Nui, valido para visitar todas las zonas durante diez días.
Unos veinte minutos más tarde salimos y buscamos la persona que lleva mi nombre en el cartel, Mon lo ve primero, nos acercamos y nos cuelgan en el cuello dos collares de flores tal y cómo se ve en las películas de la Polinesia, divertido. Al rato subimos al taxi y nos vamos a la cabaña donde dormiremos durante nuestra «estadia» (estancia).

Nuestro programa preveía que hubiera tiempo suficiente para llegar, hacer el check-in, comer y finalmente hacer la primera actividad pero al retrasarse la salida del aeropuerto, el tiempo disponible se ha reducido a poco menos de una hora, justo para comer, pero necesario. Carolina, la chica de la cabaña, nos comenta que podemos comer tranquilamente, ellas nos acompaña en su coche a un restaurante y se encarga de llamar a la agencia para que nos recojan allí, fantástico. Dejamos las maletas en la cabaña, que bonita, pero no hay tiempo ni siquiera para verla con calma.

Sobre las 15:00h, Marcus nos recoge, parece mentira pero es sueco, casado con una Rapa Nuri, nombre de los nativos, subimos al Suzuki y salimos de Hanga Roa.

La actividad programada para esta tarde se llama: exploración subterránea.
En la isla la velocidad máxima permitida fuera de los núcleos habitados es de 60Km/h, al igual que pasa en muchas otras islas que he visitado, no todas las normas de circulación son respetadas, aquí la velocidad si, en menos de veinte minutos llegamos.

Antes de empezar la caminata, Marcus nos entrega, cascos, guantes y rodilleras, yo llevaba una linterna. En cada entrada del parque hay que enseñar el pase, lo hacemos y nos ponen un sello, entramos en el sector donde están ubicadas las cuevas.

Paseamos un poco por la montaña, no hay indicios de cuevas pero de repente, allí está la entrada de una pequeña donde empezamos a meternos, entramos y salimos sin problema. Marcus nos guía, nosotros detrás, es divertido.

Pasamos de una a otra hasta llegar a una enorme, su nombre es Ana Te Pahu, en la entrada hay varios plataneros, dentro es enorme, se calcula que aquí vivían alrededor de unas cien personas. Para poder dormir en un punto elevado y distante de la humedad del suelo, los nativos ponían piedras, luego pajas y sucesivamente mantas, también quedan piedras pequeñas posicionadas en circulo donde en su interior hacían fuegos.

En la siguiente entramos con muchas dificultad, la entrada es muy pequeña, estrecha y vertical, al final lo logramos. Una vez dentro y abajo la altura es impresionante, hay hasta dos niveles, paseamos, hay mucha agua en el suelo, transparente y limpia, que tranquilidad hay aquí. Finalmente salimos al exterior.

Marcus nos pregunta si lo estamos pasando bien, la verdad es que sí, por lo menos yo, Mon empieza a estar un poco cansada, nos queda una sola gruta, la más larga de todas y para recorrerla hay que pasar por puntos muy bajos, inundados y de difícil acceso, bueno la siguiente pregunta es: ¿queréis bajar a esta? Mon se raja, yo me apunto.

Marcus delante, yo atrás, bajamos. Seguimos bajando, nos ponemos de pie, caminamos, volvemos a bajar, nos agachamos, volvemos a ponernos en posición vertical, luego nos arrastramos en el suelo, en el agua y así no sé cuantas veces, ha habido un momento que me ha pasado por la cabeza de dejarlo pero finalmente llegamos al final de la cueva, las piernas y las manos empiezan a dolerme, no estoy acostumbrado a eso. Le pregunto si todo el mundo que ha venido ha llegado hasta aquí y él me contesta: la verdad es que contigo solamente lo he hecho con cuatro turistas, me siento orgulloso.

Tal y cómo suele ocurrir el recorrido de vuelta resulta más llevadero y corto que el de la ida, finalmente llegamos a la superficie, uff… cansado no, lo siguiente, sudado, mojado, pero orgulloso de haberlo hecho, acabo el agua de la mochila y nos vamos al coche.

Una vez llegados a Hanga Roa, le pedimos a Marcus que nos lleve a un super, amablemente acepta y espera que compremos para finalmente dejarnos en la cabaña.
Una buena ducha para recuperar fuerza y salimos a cenar, nos metemos en uno de los restaurantes ubicados en el paseo marítimo, si así se le puede llamar, el pescado naturalmente es el producto estrella, todo fresco, muy bien, cuenta y de regreso a la cabaña. Nos equivocamos en un desvío y, mira por donde, un poco más adelante nos cruzamos otra vez con Marcus que se para con su coche y nos pregunta ¿A dónde vais? Al contestarle que íbamos a la cabaña nos dice que subamos y que él nos acompaña ya que por ahí no es. En unos minutos ya llegábamos, nos despedimos.

Mañana tenemos el primero de los dos tours indispensables paras saber la historia de la isla y de los misteriosos moai.

Si bien es cierto que anoche nos retiramos a la habitación temprano, también es cierto que al ser viernes había gente de fiesta en el patio, voces y risas que han durado pasada la medianoche. Mon ha podido dormirse, por lo menos ella lo ha conseguido, yo al final he podido dormir tan solo unas tres horas. Que te pasen a buscar a las 4.00h ya es de por sí una putada pero hoy es nuestro último tour y nuestro último día en Atacama así que he dejado esta actividad para hoy expresamente. Una vez recogido a todo el mundo, salimos, Diego, el guía, nos dice que tardaremos aproximadamente una hora y media para llegar a destino, que nos pongamos cómodos y descansemos, bien. Todos en silencio a dormir pero la carretera no acompaña en absoluto, se duerme muy mal pero es algo.

Ya con la luz del día llegamos a la entrada del complejo del Tatio, parada técnica y para dentro, la temperatura está en negativo, ya lo sabíamos e íbamos preparados con diferentes «capas» , camiseta, jersey con capucha, chaqueta, buff, guantes.

Hay géiseres de todo tipo, diferentes tamaños, diferente salida de agua y de vapor, el porqué hemos venido tan temprano es que conforme va subiendo la temperatura se va disipando el vapor y deja de ser un espectáculo para el visitante.

Logramos sacar fotos hasta en contraluz aprovechando la combinación entre el agua y el vapor que se pone delante del sol, hay muchos turistas y uno tiene que ingeniársela como pueda.

Este lugar es mundialmente conocido, justo detrás nuestro hay una máquina utilizada nada menos que por unos italianos que vinieron hace unas décadas para hacer un estudio sobre la viabilidad de poder implementar una central geotérmica, al no ser viable, dejaron la maquinaria abandonada diciendo al gobierno chileno que podían utilizarla para poder efectuar otro estudio en otra parte. Diego nos cuenta que sí lo han hecho pero no con su material, que muy probablemente les resultaba más caro desmantelarla que dejarla. De hecho se ha podido sacar energía con otra maquinaria pero al desviar demasiado los flujos de aguas y gases han tenido que desestimar el proyecto para no alterar el ecosistema.

Una vez acabado el recorrido y las explicaciones, tenemos preparado al lado del bus un desayuno, por ahí dando vuelta hay varios ejemplares de gaviota andina la cual siempre está atenta para lograr robar comida a los turistas y no solo. Dos de ellas se ponen bastante cerca de nosotros, y al tirarles un trozo de pan son muy rápidas y lo pillan al vuelo, Mon logra sacar una foto del momento concreto.

A pesar de que el sol ya está arriba, la temperatura sigue baja, viva la redundancia, de momento seguimos con todas las prendas puestas y nos metemos en el bus, arrancamos, empieza la bajada. Antes de salir del complejo efectuamos una parada técnica.

Al lado de la carretera solamente hay montañas desiertas, bueno mejor dicho con vicuñas pastando coiron que es el equivalente de la paja nuestra. Seguimos hasta una zona con diferentes ejemplares de llama hasta llegar a Machuca, un pequeño pueblo donde paramos y podemos probar, pagando, un pincho de carne de llama, muy buena carne tierna. Antes de marcharnos damos una vuelta y subimos a ver una antigua iglesia pequeña de la época colonial.

Aquí si que empezamos a quitarnos capas, la temperatura ha subido mucho, seguimos nuestro camino hasta otro bozebal donde hay varios flamencos, esta vez no bajo.

Una parada más abajo al borde de la carretera nos permite vislumbrar unos tiernos animalítos, su nombre es vizcacha similar a un conejo con la cola larga y extremadamente ágiles, no bajamos para fotos, sería inútil porqué desaparecerían sin más.

Ha llegado ahora el momento de ver, por primera vez desde que estamos por aquí a unos cactus ubicados cerca de un río seco, Diego nos explica que se utilizan para hacer las puertas extrayendo la madera ¿Os acordáis del primer día, la visita al campanario de Toconao? Claro y también nos cuenta que crecen un centímetro por año, que el más antiguo tiene nombre de abuelo y tiene más de mil años, no sé yo si creérmelo…

Ya no nos queda nada por ver, nos acercamos a San Pedro de Atacama, fin del tour, B&B ducha, preparación de maletas, repetimos comida en el Adobe, despedida y sobre las 15:30h nos recogen y nos llevan al aeropuerto. El avión despega puntual, han sido unos días intensos, nos lo hemos pasado en grande, la naturaleza seca en estado puro, algo único, recomiendo a todo el mundo pasar por aquí para verlo y vivirlo.

Esta noche tenemos reserva en el Restaurante La Biferia ubicado cerca del B&B.

Vamos, a pesar de estar muy bien atendidos por parte del personal, la comida no ha estado a la altura de nuestras expectativas, nos retiramos.

Mañana nos recogen a las 06:45h y nos espera un vuelo largo. 

2017_Salar de Tara, Día 6

noviembre 10, 2017

Hoy para variar nos hemos puesto en marcha muy temprano, nos pasan a recoger a las 8-8:30h, el recorrido de hoy es bastante largo, una vez recogido al resto, salimos de San Pedro de Atacama en dirección a Los Andes.

En seguida dejamos la zona plana del salar y empezamos a subir, la carretera es recta pero no hay descanso, arriba, arriba y arriba hasta que en un momento dado nos paramos al lado de la carretera, hora del desayuno.

Ezequiel, por fin un guía local, nos prepara unos huevos revueltos y pone encima de una mesa plegable, pan, jamón, galletas, nescafé, azucar, mantequilla, agua caliente, vamos un desayuno completo. Somos un grupo reducido de cuatro brasileños, cuatro chilenos, tres vascos, una francesa y nosotros. Empezamos a entablar conversación. Una vez acabado el desayuno, nos vamos.

Seguimos subiendo sin parar, una vez arriba llegamos a 4.780msnm, empezamos la bajada, no muy lejos a nuestra izquierda se encuentra la aduana que divide Chile con Bolivia. El chico chileno que tengo al lado comenta que en esta zona hay bastante contrabando y debido a que las relaciones entre ambos países nunca han sido buenas, siempre hay lio. Nosotros estamos de vacaciones así que estos temas no nos interesan.

Un poco más adelante vemos a lo lejos algunas antenas del observatorio ALMA, lugar idóneo para observar el universo, aquí no hay ningún tipo de contaminación lumínica. A esta altura el cielo está tan despejado que la luz es impresionante, parece estar dentro de una foto de un profesional, sin manchas, sin sombras, sin ángulos muertos, seguimos.

Aquí el tráfico es inexistente, solamente nos hemos cruzado con un par de camiones y algunos coches, paramos en un bozeval cuyo nombre es Kipiako. Ezequiel nos comenta que en este tour no hay posibilidad de encontrar lavabos así que cualquier lugar es apto para ello, nosotros aprovechamos precisamente esta parada.

De nuevo en marcha, seguimos en dirección a nuestro destino de hoy, el Salar de Tara. Dejamos al lado la carretera y nos metemos por unos senderos que nos llevan hasta la siguiente parada. El suelo está compuesto por piedrecillas fruto de la corrosión de varios años, unos enormes bloques de piedra sobresalen de la nada, el primero, bastante alto por cierto, tiene una forma que se asemeja a un indio con plumas, fotos, a lo lejos deslumbramos el salar pero, una vez acabadas dos sesiones fotográficas, vamos de nuevo con la furgo en dirección contraria.

Ahora no hay ningúna carretera marcada, ningún sendero, vamos sobre la cresta de la montaña a una velocidad que, bajo mi punto de vista, es hasta muy alegre teniendo en cuenta que el vehículo es una furgoneta Mercedes pero no 4×4. Ezequiel controla muy bien y conduce durante más de media hora hasta que suelta: chicos, hemos pinchado. Todos nos miramos con una cara!!! Sigue como si nada hasta la siguiente parada programada, un punto intermedio entre una pared vertical de roca erosionada, un valle y un acantilado, lugar precioso para hacer fotos, si, pero sobre todo para disfrutar de las vistas.

Seguimos hacia abajo hasta un punto donde nos hace bajar a todos para seguir la bajada a pie por un sendero muy bien marcado con una hilera de piedras negras en cada lado, el grupo se separa por parejas, todos disfrutando del momento, esto es increíble, dejas atrás cualquier tipo de estrés, un tour 10.

Una vez alcanzado el salar, una media hora más tarde, las vistas nos deleitan con una vegetación verde oscuro, aguas de un azul intenso, blanco sal, la cordillera de piedras marrones a lo lejos y sobre todo a flamencos blancos y rosas, uff que pasada!!!

Menos mal que vivimos en una era digital y podemos hacer todas las fotos qué queramos hasta la saciedad, por cierto llega la hora del almuerzo, allí que vamos porqué el estómago también necesita su recompensa.

Ezequiel hoy hace de chofer, guía, mecánico y cocinero, vamos all-in-one, jiii. La rueda ya está cambiada y la mesa preparada. Consigo comer algo teniendo en cuenta de que a casi todo tengo alergia o intolerancia pero bebemos vino y nos olvidamos del resto, la comida hoy no es lo que más importa. Recogemos y nos vamos.

El trayecto es distinto a el que hemos hecho esta mañana, paramos para sacar unas fotos a otras rocas muy bonitas y emprendemos el camino de regreso, de los grupos que habían en el salar, nosotros somos el último, Ezequiel nos comenta que, al no tener rueda de repuesto, si nos pasara cualquier cosa, quedaríamos incomunicados hasta que la agencia enviara a alguien a buscarnos, aquí no hay cobertura GPS, la furgo tiene localizador que funciona con el satélite. Al parecer la gente no está preocupada, más bien todo lo contrario, la mayoría se pone cómoda y a dormir la siesta.

El viaje de regreso transcurre sin problemas y, una vez llegados a San Pedro de Atacama, pedimos que nos dejen cerca de nuestro B&B y nos retiramos.

Esta tarde toca un merecido descanso, un bañito en la piscina, y relax, ya tocaba…

Después de una buena ducha, salimos a cambiar euros, los pesos ya se están acabando, allí mismo encuentro el pin con la bandera de Chile, el parche ya lo había comprado. Luego a cenar, lo hacemos en el cuarto restaurante recomendado: La Estaka. Todo perfecto, desde luego en Chile se come de maravilla. Al lado nuestro una pareja de chilenos rondando los sesenta entabla conversación con nosotros, muy simpáticos, una media hora de charla hasta que nos despedimos, mañana nos levantamos a las 3:30h.