2023_Delta del Ebro, 195Km
agosto 4, 2023
Hoy el día ha empezado con un fuerte viento, tan fuerte que Mon medio dormida me ha preguntado si estaba lloviendo, pues no, el ruido era de las palmeras.
Nos levantamos, preparamos las maletas y sobre las 9:00h desayunamos junto a Pere, las chicas siguen durmiendo, zumo, fruta, kefir para Mon y café con leche para Pere el cual nos cuenta su experiencia del master que está haciendo.
Hora de irnos, Pere nos acompaña hasta la salida, gracias de nuevo por su invitación, lo hemos pasado muy bien.
Una vez en marcha y subiendo la velocidad notamos la fuerza del viento, Mon en más de una ocasión quería parar, el cual nos ha acompañado hasta nuestro destino, el Hotel Montsià en Amposta donde dejamos las maletas con el fin de tener el espacio para guardar los cascos durante las paradas del día.
Salimos de nuevo, el viento ha empezado a mermar sin desaparecer del todo, el cielo está completamente despejado. Siguiendo las recomendaciones de Anabel nos dirigimos primero a la Isla de Buda, lugar en el cual habíamos ido hace unos años a comer con el Petit Comité.
Esta vez seguimos bordeando el río hasta llegar al pequeño puerto de Riumar, un poco más adelante paramos en un mirador. Regresamos, aparcamos y nos metemos en un embarcadero para estar más cerca del agua, foto y de nuevo en marcha.
Regresamos hacia Deltebre, cruzamos el río, pasamos Sant Jaume d’Enveja para seguir el Canal de la Derecha del Ebro, a ambos lados es un mar de arrozales, hasta el final, aquí hay un mirador elevado, paramos.
Abajo tres coches y un barco que vemos después, arriba mucha gente, empezamos a subir cruzándonos con los que bajan y una vez arriba, solos!!!
Los coches arrancan, el barco maniobra y desaparece, genial para la foto, desde aquí las vistas son bonitas.
Conduciendo a una velocidad prudente alcanzo a un Audi, me pongo en posición para adelantarlo, se aparta un poco, hago la maniobra y en plena aceleración Mon me suelta: es la Sandra, para.
Mientras ella le hace señales vamos decelerando ambos, aquí no hay prácticamente circulación asi que paramos allí mismo. Vaya casualidad vernos, ella, hace tiempo que se ha vendido a vivir aqui, la acompaña Raquel que la ha venido a ver unos días, besos y seguimos.
Hora de comer, lo hacemos en un restaurante en Deltebre, pescado fresco muy bueno, servicio regular, seguimos.
Salimos en dirección sur hasta llegar al “Trabucador” que es lo que yo quería ver. Se trata de una barra de arena o istmo en la que hay dos playas diferentes, la exterior que da al Mar Mediterráneo y la interior que da a la Bahía de los Alfaques.
Recorremos los primeros dos quilómetros motorizados hasta el parking y seguimos caminando, a partir de este punto hasta Punta de la Banya hay 6,5Km, allí hay unas salinas y un mirador, nosotros caminamos tres cuartas partes para luego regresar, muy bonitas vistas, sensación extraña tener mar en ambos lados, está lleno de pájaros que pescan sin problema debido a la baja profundidad del mar.
Aquí hay muchos aficionados al kitesurf y al windsurf que dan un toque de color al cielo, es impresionante ver a la velocidad que se mueven.
Nos vamos, coincidimos en retirarnos al hotel para ducharnos y descansar un poco hasta la hora de la cena.
Antes de salir del hotel preguntamos a la chica de recepción que nos aconseje sobre dónde ir a cenar, nos indica un bar de tapas y un restaurante italiano, un empleado que pasaba por allí nos recomienda otro italiano en el cual según el, vale más la pena.
Aparcamos justo en la esquina de la calle que llega al hotel, la recepcionista que por cierto es de Gavà, a petición nuestra, nos cambia la habitación para tener controlada la Diablilla, muy amable.
Estamos en pleno centro y todo está cerca, optamos por el italiano recomendado, pasamos por delante pero al ver que es una tienda con productos italianos seguimos, al girar la esquina nos damos cuenta que nos lo hemos pasado así que regresamos y justo delante de la entrada esta el camarero con su patinete el cual nos dice: es este, me olvidé decir que está en la primera planta.
Subimos, en la recepción un señor, le hablo en italiano, es el dueño, de Bergamo, el restaurante se llama Città Alta, tras una mini charla, nos sentamos.
Solamente hay dos menús, uno incluye entrantes con embutidos italianos y el otro sin, el problema es que todo está elaborado y no hay nada que pueda comer, tras una breve negociación con la camarera rumana, sale el y acordamos primero y segundo sin problema.
Todo muy bueno acompañado con un tinto de la tierra que ha caído entero, un café excepcional y una grappa para la digestión, bueno dos porqué a Mon no le ha gustado, restaurante para recomendar, ciao.

agosto 7, 2023 a las 10:20 AM
Lo de la moto se lleva en las venas, es igual de emocionante viajar con una 125 que con una 1800, lo i.portante es viajar oliendo el aroma de los campos verdes o secos, sentir el viento en la cara y estar completamente atento a todo.
Nos vemos en la carretera.
agosto 8, 2023 a las 10:17 AM
Que lugar, es un paraíso y la sensación de libertad y frescor está en el ambiente, me recordó a la serie “El Embarcadero” 🩷