Todo lo bueno se acaba y colorín colorado el cuento se ha acabado…

Brasil, un enorme país, nosotros solamente pudimos ver una pequeña parte pero volvemos con un muy buen sabor de boca, siempre hay que ser positivo en la vida.

Ayer salimos con tiempo desde el hotel y llegamos cerca del aeropuerto Galeão para devolver el VW, para lograrlo hemos tardado casi 1h, de vergüenza, no entiendo porqué hay que hacer la misma cola para las devoluciones que para las entregas, pero al final tanto monta, monta tanto es decir que en lugar de esperar dentro del aeropuerto lo hemos hecho allí.

Rio, para mi, ha pasado a formar parte de aquel listado de ciudades importantes en el mundo que por lo menos una vez en la vida hay que visitar. Nos avisaron que era una ciudad peligrosa pero después de estar allí una semana entera, aprovechando al máximo el tiempo a nuestra disposición visitando sin parar, puedo tranquilamente decir que al igual que cualquier otra ciudad en el mundo hay que tener las precauciones que siempre son necesarias evitando meterse en las favelas o salir de noche en zonas que ya se saben que son peligrosas.

Los cariocas son gente muy amable, abiertas, simpáticas y acostumbradas a los turistas, cómo ya he dicho otro día, es bastante sencillo poderse comunicar en español y ellos en portugués siempre que ambos hablen despacio y tengan ganas de entenderse.

La semana en Rio ha sido para mi no solamente positiva a nivel turístico, lo ha sido y mucho a nivel emocional, volver a compartir este tiempo con José Luís no tiene precio, ha sido muy intenso, cómo suele ocurrir entre amigos, los años en que hemos estado separados no ha cambiado para nada aquella relación, complicidad, maneras de compartir cada segundo cómo si fuera el último. Me alegro un montón que todo esto lo haya podido compartir además con Mon que se le ha hecho ameno ser en este caso la “tercera” persona.

Nos podemos además considerar afortunados por haber podido ver desde todos los ángulos una de las maravillas naturales del mundo, si pisas Brasil no te puedes perder las cascadas de Iguazú, un espectáculo digno de ser visto y haberlo vivido es algo mágico.

Después de la primera parte del viaje donde todos los días han sido de marchas forzadas y algunos con madrugones incluidos, la segunda parte estaba programada para descansar en la costa, desgraciadamente la primera, la mitad de los días el tiempo no nos ha acompañado así que hemos tenido que buscar alternativas sobre la marcha y la cosa no ha ido nada mal. Finalmente el final del viaje ha sido sol y playa o mejor dicho islas y lanchas, muy divertido.

Ahora mismo escribo esto en el avión de regreso, las luces apagadas, casi todo el mundo está durmiendo, yo he visto dos pelis y ahora escribo esto antes de dormirme también. ¿Qué me pasa por la cabeza? Aprovechar los últimos dos días de vacaciones para seguir tomando el sol y empezar a preparar el siguiente viaje, destino…

Esta mañana en la recepción nos han confirmado la salida para dar una vuelta de cinco horas por algunas de las 365 islas que forman este archipiélago, bien, tengo el ligero presentimiento que nos lo vamos a pasar en grande, para variar

A las 10:30h puntuales salimos, hay una pareja de Rio, otra de chilenos, una familia de tres también chilenos, el patrón y nosotros.

Recorrimos el canal de salida hacia el mar, anda que no hay pasta aquí, los yates son enormes al igual que un catamarán el cual por no tener bastante anchura lleva a remolque una zodiac pero a su lado, toma ya.

Primera parada en una playa donde nos dicen que en este punto el agua es mas caliente, chapuzón, hoy si que me voy a bañar, seguimos.

Siguiente parada en la playa del dentista que nada tiene que envidiar con una caribeña, es genial, nos quedamos casi una hora, paseamos por la orilla, que paz por favor. Sol y calor, esto huele a verano.

Mientras estábamos navegando, se nos acerca un pájaro, pasa varias veces sobre nuestras cabezas, poco a poco coge confianza y después de un par de intentos logra ponerse en la punta de la lancha, todos les hacemos fotos y vídeos. Más tarde el patrón me comenta que están acostumbrados a los barcos pesqueros pero esta es la primera vez que ve que se sube a la lancha.

Por toda la zona la profundidad es entorno a los 15m, conformes nos acercamos a las islas va disminuyendo pero casi hasta llegar a la playa. La siguiente parada la efectuamos en un punto donde al tirar trocitos pequeños de galletas se llena de peces pequeños cómo si fueran pirañas, fotos desde arriba, le digo a Mon que me voy a tirar al agua y que me pase la GoPro (tiene carcasa submarina), allí que voy. Me pongo a hacer fotos fuera del agua y debajo de ella.

Mas tarde en el hotel me doy cuenta de que no hay ninguna foto, se lo comento a Mon y ella me hace la siguiente pregunta: ¿Te has acordado de encender la cámara? Si claro estoy en el agua nadando entre peces con corriente y voy a pensar que me has dado una cámara apagada… para matarla! No volverá a pasar, eso espero.

Seguimos la navegación hasta llegar a una isla donde paramos a comer, lo hacemos en el Restaurante Canto das Canoas, un lugar tranquilo y relajado con una carta infinita, de todo y más. Mientras esperamos que nos sirvan nos ponemos en una mesa al sol y allí que nos quedamos. Elegimos una especialidad del lugar que consiste en una caldereta de pescado recubierta de omelette, si ya lo se que suena raro pero solo podemos decir que increíble, para beber un tinto chileno recomendado por nuestro compañero de viaje.

Tras las dos horas de pausa para la comida seguimos hacia otra isla para pegarnos el último chapuzón. Luego el regreso al hotel por el canal que nos lleva hasta él.

Tarde relajada en la terraza, un par de caipiroska, ducha y cena en el mismo hotel, hoy, siendo la última cena, pedimos moqueca, exquisita, del mismo nivel que la de Tijuca, Mon un plato, yo tres, el lunes empezaremos a cuidarnos, hoy no toca. Café, limoncello y charla con la dueña mientras pagamos la cuenta, mañana salimos pronto hacía Rio, hay que devolver el coche y hacer check-in dos horas antes.

Fotos:

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Varias personas me habían dicho que se iba a estar en esta zona no podíamos perdernos la “Ilha Grande”, hoy primer verdadero día de sol y cielo despejado, nos hemos ido a Angra dos Reis, nuestro hotel está a unos 35Km. Allí, después de pasar por información turística, hemos optado por una lancha rápida que salía en una escasa media hora.

Sacamos los billetes de ida y vuelta ya con plazas reservadas, el regreso es a las 16:00h que, teniendo en cuenta que aquí el sol se pone sobre las 17:20h es una hora correcta.

Subimos y nos sentamos justo en dos de los cuatro asientos en la punta, yo ya sabía que íbamos a botar, Mon no se lo esperaba tanto. La lancha tiene capacidad para 22 personas más la tripulación, hay un poco más de la mitad. Salimos, el primer tramo es tranquilo pero cuando salimos de la bahía en dirección de la isla empieza un poco el oleaje, el baile con saltos incluidos y de vez en cuando algún chaparrón, nos reímos.

La Isla Grande se llama así por su lógica extensión de unos 193Km2, el pico más altos mite 1.031m tiene una población de unos 5.000 habitantes y lo más alucinante, más de cien playas, vamos que si te quedas aquí tres meses no las ves todas !!!

Una vez alcanzada la isla, hacemos una breve parada a Freguesia de Santana donde dejamos a dos pasajeros para luego seguir hasta Abraão, el destino final. Estámos en el litoral que mira a tierra firme, el otro lado mira hacía el Atlántico.

Aquí no existe ningún tipo de medio de comunicación que no sea por mar, no hay carreteras alguna, solamente caminos marcados con una “T” desde el 1 hasta el 16 cada uno con su distancia, tiempo previsto para recorrerlo y nivel.

El problema es que no tenemos todo el día y si nos liamos a caminar no aprovecharemos el sol, todos los caminos pasan entre vegetación que cubre por completo la isla, por lo menos en esta parte no hay claros en las montañas, solamente árboles y verde, mucho verde. Se respira paz.

Decidimos ir a la playa más alejada de la misma bahía en que hemos amarrado, pasando de una playa a otra por caminos entre árboles, finalmente llegamos y allí nos quedamos. Para no perder la costumbre me quedo frito.

Finalmente sobre las 13:00h me despierto, Mon se lo está pasando pipa con un perro que desde la orilla juega con los peces pequeños que dan vueltas por allí. Decidimos regresar para buscar un lugar donde comer y encontramos un chiringuito en la misma playa genial, con música y un árbol que cubre una zona muy grande dando sombra, nos sentamos, pedimos una cerveza bien fría y movemos la mesa al sol J

Calamares para compartir y un pescado muy sabroso con ensalada, verduras hervidas y arroz, todo muy rico, el camarero chileno nos atiende fenomenal, cae otra cerveza y para acabar una macedonia de fruta hecha al momento, no buena, más, con un maracuyá en su punto. Café y solamente nos quedan veinte minutos para regresar.

La verdad tengo que decir que este lugar es maravilloso, es para quedarse cómo mínimo una semana, disfrutar de toda la isla y ver tanto desde el interior cómo desde el mar las distintas playas. Una isla llena de paz.

Regresamos, nos sentamos otra vez delante pero no en la punta cómo en la mañana, salimos, cuando ya tenemos velocidad un bote de la lancha hace que un montón de agua entre a dentro, resultado: yo con cuatro gotas y Mon completamente mojada, nos descojonamos un rato y el resto de la gente también.

 Unas compras de última hora en Angra dos Reis, coche y para el hotel.

Salimos a cenar al japonés de la urbanización, todo perfecto hasta que para finalizar la cena, Mon pide un café mientras yo pido sake. Cuando la camarera viene a servir, me pone una extraña taza de forma cuadrada con un plato debajo y me lo llena hasta que rebose, el sake está frío, al lado me pone otro platito con sal. Mira que el sake lo he tomado en muchos restaurantes japoneses en diferentes países pero en estas condiciones nunca me lo habían servido, la llamo y le pregunto de que va el tema y ella me contesta que hay que poner la sal al borde de la “piscina” y beber. Le intento explicar que mejor lo caliente pero ella me contesta que eso aquí no se hace, lo devuelvo, así no me interesa.

Nos retiramos al hotel y pedimos un par de caipiroska para tomárnoslos tranquilamente sentados en la terraza de la habitación.

Mañana último día aquí, programa pendiente de confirmación a falta de llenar el cupo, previsión del tiempo: sol.

 

 

Fotos:

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2015_Paraty, Día 17

mayo 19, 2015

Debido a que ayer antes de las 23:00h ya estábamos durmiendo, hoy antes de las 07:00h yo estaba de pié, ducha, un poco de ordenador y puntuales como relojes estábamos desayunando a la misma hora que abrían, las 08:00h y sobre las 09:00h en carretera, nuestro destino: Paraty.

La BR-101 en dirección al estado de Sâo Paolo nos lleva hasta allí, unas cuantas curvas, unos cuantos radares y otras tantas cunetas, así por un total de 65Km. Llegamos una hora más tarde y aparcamos, antes de entrar en el centro histórico, en el patio de una casa particular que había previamente expuesto un cartel de “estacionamento”.

En seguida llegamos al punto de información donde nos entregan un pequeño y manejable mapa, yo llevo apuntado desde anoche lo que quiero ver. El pueblo está de fiesta en las calles hay las típicas tiras de banderitas coloreadas en forma triangular unidas por cuerdas que van de una casa a otra cruzando la calle. Las casas son las típicas coloniales donde predomina el blanco mezclado con otros colores, la mayoría bien cuidadas, curioso ver que tanto las puertas cómo las ventanas tienen puertas de madera cortadas por la mitad dejando la parte inferior cerrada para impedir que los curiosos miren a dentro y la parte superior completamente abierta.

La pavimentación de las calles está formada por bloques de piedra irregular que dificulta bastante el poder andar, mirar y hacer fotos, los lugareños siguen con sus Havaianas como si nada.

El recorrido entero nos lleva menos de 1h con una pausa para un café en la “Casa da Cultura de Paraty”. A parte de las casas hay varias iglesias, todas ellas pequeñas menos una.

Dejamos atrás el centro histórico y cruzamos un puente para subir a una colina donde está ubicado el “Forte Defensaro Perpétuo”, antigua fortificación construida para proteger al pueblo, allí hay todavía los cañones que servían para tal tarea. La verdad es que es un paseo agradable y gratuito, la vegetación rodea por completo el lugar, hay varios árboles frutales y plantas típicamente sub-tropicales.

Regresamos al centro, lo cruzamos de nuevo y damos un paseo por el otro lado hasta una enorme plaza llamada de la Paz, desde allí se puede apreciar un pequeño aeropuerto. Nos entra hambre y acto seguido buscamos a un restaurante.

Entre las diferentes ofertas, decidimos entrar en un local muy bonito y bien decorado que ofrece paella, el Paraty 33 (http://www.paraty33.com/paratyrestaurantes/), mientras esperamos un largo rato la paella, nos tomamos un par de cervezas Bohemia, para mi la mejor de Brasil y nos conectamos con el WiFi.

El local es bonito, restaurante de día y bar de copas de noche, hay un chico tocando la guitarra y cantando. Hay que tener en cuenta que en Brasil si hay espectáculo, se cobra siempre un suplemento en la cuenta, a nosotros nos ha pasado tres veces, los importes son razonables pero no deja de ser algo raro.

La paella bastante bien, un par de cafés y de nuevo en marcha. A unos pocos kilómetros están las playas de Trindade, lugar de surferos, allí que vamos a echar un vistazo. Una vez allí la verdad es que hay muy poca gente así que regresamos.

Ya tenemos habitación nueva con vistas al canal, bien, colocamos las cosas y hoy saldremos a cenar al restaurante japonés que hay a la entrada de la urbanización.

Mi gozo en un pozo, salimos, vamos andando hasta allí y… cerrado, regresamos al hotel, cenamos carne y pollo, muy bien también esta noche, cae una botella de vino y un limoncello, nos retiramos, mañana excursión.

 

 

Fotos:

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Nos vamos a nuestro ultima base de operaciones, el Boutique Hotel (http://www.angradosreishotel.com.br/es/index.html) en Angras dos Reis. Para eso salimos desde nuestra ubicación actual a una hora prudente, echamos el lleno de etanol y con Tom de apoyo desandamos el camino que nos ha llevado hasta aquí.

Por un pequeño error en impostación acabamos en una carretera sin asfaltar que Tom la indica cómo normal, menos mal que es un tramo corto. Aquí en Brasil, por lo menos en los tramos que hemos conocido hasta el momento, está repleto de radares y cunetas para reducir la velocidad, esto estaría bien siempre y cuando estuviesen debidamente señalizados, pero no, no lo están así que si uno se despista un momento, puede acabar dando un frenazo o un salto de la ostia. Obviamente ambas cosas nos han pasado y me he cag…do en todo.

Después de una breve parada técnica llegamos a Niterói, puente y casi al final, justo al entrar en Rio nos paramos, hay caravana y obras, poco a poco vamos avanzando, finalmente arrancamos de nuevo, por avenidas anchas dejamos la ciudad atrás, el cemento deja lugar a la vegetación. Aquí muy poco tráfico, radares muchos.

Paradita para llenar los estómagos, liberarnos de los líquidos acumulados, a que mola decirlo así, y de nuevo en marcha.

Bueno ya que hoy no hay mucho que contar diré cuales son mis impresiones sobre Brasil, el que yo he conocido, claro.

Este es un país donde todo el mundo es mas o menos feliz, son currantes pero sin estar demasiado estresados, se buscan la vida como sea pero no dejan de ser buena gente, todos opinan que el gran problema es la corrupción, se conforman con lo que tienen porqué al fin y acabo tampoco viven mal, su moneda es mucho más fuerte que por ejemplo la de sus vecinos argentinos pero tampoco tanto cómo para poderse permitir unas vacaciones en Europa que poco pueden disfrutar. También opinan que después de las olimpíadas la parábola ascendente que existe en este momento cambiará de rumbo.

Los que tienen un mínimo de estudio y de experiencia saben estar y tratar al extranjero, sea de su vecindario o de fuera, el resto no hay manera.

Los modelos de la mayoría de los vehículos solo existen aquí, hay marcas bien representadas y otras que son inexistentes, conducen rápido pero ordenadamente, no utilizan casi las bocinas, accidentes se ven pocos pero cuando hay uno, es fuerte, hemos podido comprobarlo en un par de ocasiones en dos semanas. Para ser un país que llueve poco hay pocas motos y muy pocos ciclomotores.

Llegamos a Angra dos Reis, ya que Tom no tenía la dirección exacta del hotel, nos paramos y preguntamos, algo extraño pasa, parece ser que el “condominio” un equivalente a urbanización está a unos 35Km del pueblo, un poco lejos no !? Seguimos.

Una vez allí, hay una valla con vigilantes privados a la entrada, le explico a donde vamos y me pide el pasaporte, entramos, llegamos al hotel. Otro hecho bastante insólito es que aquí cuando uno llega, sea apartamento u hotel, paga por adelantado la estancia completa, esto no pasa en ningún otro país que yo haya visitado hasta ahora y no son pocos, pero bueno si lo analizamos fríamente al final siempre uno paga, quizás el problema viene cuando uno paga y luego no recibe exactamente lo que ha pagado que, mira que casualidad, es lo que nos ha pasado hoy.

Al efectuar la reserva, el día siguiente recibí un e-mail confirmando el tipo de habitación y sus características, al acompañarnos a la misma nos encontramos un tipo de habitación que nada tiene que ver con la que, con un link muy concreto pudimos monitorizar, al no estar para nada conforme, le digo al chico que esta no es nuestra habitación, regresamos a la recepción, le digo a Mon que me espera allí.

En otro momento de mi vida pasada, hubiese montado un pollo importante pero hoy no, he expuestos mis razones y la chica argentina que nos ha atendido y que intentaba darle la vuelta ofreciéndonos una cena gratis pero al final tras más de media hora de negociación la cosa a quedado así: hoy la habitación mala, mañana y pasado una suite superior y el último día otra vez la mala. Mi propuesta: ya que tengo que tener las molestias de cambiar tres veces de habitación, la primera noche no la pago y acepto dicho desplazamiento, a cambio no voy a dar una mala nota en Booking y TripAdvisor que al fin y acabo hoy en día es lo que vale. Cerramos el trato.

Cenamos aquí mismo, una cena perfecta y al final nos invitan a una copa, buen rollo. Mañana la previsión es nublado, nos iremos a un par de pueblos donde hay cosas que ver.

Hoy es el último día aquí, el tiempo sigue incierto, no es día de playa y para que no nos aburramos hoy toca aventura en el mar, no como la de Croacia, claro (http://www.inbuzios.com.br/?lang=es).

Nos recogen en la pousada a las 10:10h, y nos bajan a la “Praia do Canto” donde nos espera el barco, sacamos los tickets y todos juntos embarcamos, alrededor de unas cuarenta personas, todos brasileños. El barco es bastante grande y tripulado por dos chicos, uno de ellos hace de presentador y una chica que es fotógrafa, al enterarse de que no somos brasileños se nos acerca y entablamos conversación, ella es argentina. Nos explica un poco lo que estamos viendo, el porqué de los distintos nombres de las playas.

Primera parada para darnos un chapuzón, nosotros nos quedamos en el barco, seguimos el recorrido, segunda parada para el segundo chapuzón, tampoco. Natalí, así se llama la argentina, pilla a todo el mundo para hacerles fotos, también nos ha tocado, pero en lugar de posar cómo ella pretende, nosotros hacemos de las nuestras, se ríe, es lo que hay. El cielo empieza a taparse de nubes grisáceas, mala señal.

Volvemos a arrancar, se levanta el viento, Mon e yo nos reímos de los varios “personajes” que viajan en el barco, le paso la chaqueta tejana, a pesar de que la temperatura no es fría, la sensación térmica en el barco y en el mar parece más baja.

Volvemos a parar, uff yo sinceramente me pensaba que la vuelta consistía en ver las playas desde el mar y no simplemente ir de una bahía a otra para tirarse al agua, no estamos en verano y la verdad que esto empieza a ser aburrido. De repente se nos acerca una lancha con barbacoa incluida, en ella hay pinchos de carne, de pollo, de salchicha y de camarón, todo el mundo come exceptuando nosotros y Natalí.

Finalmente arrancamos por última vez y regresamos al puerto, antes de amarrar, nos preguntan si queremos el CD con las fotos, las visualizamos en la pantalla de su Canon, preguntamos el precio y cerramos el trato. También nos entregan un folleto referente al tour de noche que organizan de jueves a sábado por la noche (http://buziospubcrawl.com). Llegamos, bajamos y a comer que vamos.

Una pizza en un falso italiano por su puesto comestible y de regreso a la pousada recogemos el CD, mientras tanto el Barça juega con el Atlético Madrid y gana la liga.

Tarde-noche de ultimas compras, cena en el restaurante cervecería Noi (http://www.cervejarianoi.com.br), de muerte, un par de copas en el bar House of Rock & Roll con compra incluida a la tienda de al lado, camiseta para el nene y otra para la nena, retirada sobre las 00:15h y a descansar, mañana nos espera la carretera, nos vamos al oeste.

Todavía me siento pesado de la comida de anoche y tengo más quilos de los que tenía antes del viaje, hay que tomar partida al asunto, a partir de hoy voy a comer más inteligentemente, lo comento a Mon y está conmigo, bien. Empezamos con el desayuno que hoy ha sido más ligero e igual de bueno que ayer.

El primer día que llegamos nos quedamos un poco asombrados de la cantidad de coches modelo boogie que habían en este pueblo, más tarde nos dimos cuenta que son de agencias de viajes y los utilizan para llevar a turistas. Precisamente esta mañana nos han venido a buscar uno, previamente habíamos quedado, Junio es el nombre del conductor, como el mes, y resulta ser que está casado con una argentina y habla perfectamente español. Que mala suerte tenemos no!?

Salida a las 09:30h el programa previsto es hacer todo el recorrido panorámico y pisar algunas playas. El cielo está todavía cubierto, caen algunas gotas de poca importancia, la previsión es que el cielo se despeja a partir de las 10:00h. El boogie está viejo y destartalado pero la velocidad a que vamos no creo que supere los 15-20Km/h o eso creo porqué el cuentaquilómetros no va.

La península de Búzios tiene una orografía un poco especial, empieza desde un punto relativamente estrecho para luego ensancharse y formar distintas bahías con sus playas y está girada en sentido norte-sur en lugar de este-oeste. Hay una avenida principal que el la columna vertebral de ella y nuestra pousada está ubicada entre el centro y el final.

Empezamos nuestro recorrido, la primera parte disfrutamos de bonitas vistas desde lo alto, efectuamos diferentes paradas en puntos estratégicos, Junio nos hace también de fotógrafo, nosotros en lugar de quedarnos en posiciones clásicas, adoptamos posiciones raras, alegres y fuera de lo normal, él se peta de risas.

Seguimos el recorrido, en esta parte hay algunos chalets que son increíbles, nos indican que pueden llegar a valer dos millones de dólares americanos, quizás… hacemos una parada y bajamos a la “Praia Brava” aquí entramos en el Silk Beach Club (http://silkbeachclub.com) que tiene unas instalaciones muy bonitas con unas vistas maravillosas, luego la “Praia do Forno” donde vemos a un pescador con un cubo lleno de ostras, una se le cae y Mon la recoge, más tarde se la devuelve ya que es el propietario del chiringuito.

El sol ya calienta bastante, bien, ya era hora, nos paramos ahora para dirigirnos en un punto especifico donde estudios geológicos han demostrado que aquí mismo es donde ha habido la separación de los continentes americano y africano, una roca de color negro cómo el carbón es la demostración de tal hecho y un cartel nos lo indica, interesante, estamos en una zona de rocas estratificadas, al otro lado hay un mirador natural donde el mar rompe con sus olas dibujando millones de burbujas, fotos, muchas, y nos vamos.

Siguiente parada en la “Praia de Geribá” aquí nos deja para que podamos disfrutar del resto del día y así lo hacemos cómodamente sentados en unas tumbonas que no pagamos porqué aquí van incluidas con la consumición sea poca o mucha, genial. Nos traen un cubo con hielo y agua y nos latas de cerveza para que vayamos bebiendo tranquilamente, a la hora de la comida pedimos un pescado que aquí lo hacen abierto a la parrilla, no queremos ni fritas, ni arroz, ni farofa, nos traen patatas al caliu, bien.

Después de la comida, una siestecita, relax.

Nos recogen y nos dejan en la pousada, hoy cambiamos el plan, en lugar de descansar para salir a cenar, salimos de compras después de ducharnos, acierto. Se hace raro salir a las seis de la tarde y que es de noche. En primer lugar nos sentamos en una terraza a tomarnos una caipiroska, bueno yo dos, luego paseamos por el centro y compramos havaianas para llevar a todo el mundo. Otra sentada para otro caipiroska, yo doblo otra vez para luego sentarnos a cenar al restaurante Buda (http://www.budabeachbrasil.com/#!home/mainPage).

Bien atendido por un camarero argentino, aquí se oye más español que portugués, optima cena, buen vino, un grupo toca en directo y bastante bien, buena velada, más alcohol y la verdad no me acuerdo cómo llegué a la cama, jii.

Fotos:

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