2012_Milano, Día 3

diciembre 9, 2012

Al igual que ayer el ritual de primera hora de la mañana ha sido el mismo con la variante de que hemos dejado el hotel sobre las 12:00h, hoy no queda mucho por ver.

De nuevo al centro y paseamos por las dos calles más glamurosas de la ciudad: via Monte Napoleone y via della Spiga donde están todas las marcas de la gran moda.

Gianni nos ha indicado que justo en la plaza de la Bolsa de Milán han puesto una extraña escultura de un dedo levantado así que allí que vamos y si, es el tercer dedo de la mano, exactamente como cuando alguien te corta el camino y tú lo levantas…

Hora de la comida, luego de alguna compra de última hora y en marcha para subir al bus que nos llevará al aeropuerto. Los colores del tramonto les recuerdan a Montse los mismos de las puestas del sol que se ven desde mi apartamento.

Al pasar el control me paran y me hacen quitar la espuma de afeitar que pasó en Barcelona sin problema, bueno ya estaba casi acabada.

Cómo de costumbre dejamos pasar todo el mundo y embarcamos los últimos, pero tenemos que dejar las maletas abajo, ya no caben. Al llegar a Barcelona, me equivoco de número de vuelo y las espero en una cinta equivocada hasta que veo aparecer a Montse con las dos maletas sonriendo ¿Bueno que pasa uno no se puede equivocar?

Esperamos el mini-bus que nos tiene que llevar a Mundi Auto y al llegar uno que pone Air Parking subimos en el, una vez en la nave, la chica nos dice que ellos no son, me he vuelto a equivocar pero esta vez de poquito, he confundido el Air por el Aero… muy amablemente nos dan una tarjeta y nos acompañan al sitio correcto. Recogemos el coche y nos dirigimos a Castelldefels donde paramos a cenar al Barbarossa un par de hamburguesas para finalmente llegar a casa sobre las 00:00h.

Acaban aquí estas mini vacaciones, nos lo hemos pasado muy bien, nuestro primer viaje juntos, espero el primero de una larga serie.

Fotos:
http://www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157632222292309/

2012_Milano, Día 2

diciembre 8, 2012

Hoy el despi ha tocado a las 9:00h pero hacía ya una hora que estábamos despiertos así que simplemente nos ha dado un empujón para levantarnos y bajar a desayunar. El desayuno: completo con cualquier cosa para escoger, junto a un buen cappuccino todo sienta mejor.

Al volver al habitación abrimos la ventana para fumar un cigarrillo y de golpe hemos notado la baja temperatura, miro el móvil -4° pero hay sol así que a ducharnos y en marcha.

En lugar de pasear por el centro decidimos visitar el estadio de San Siro, allí sacamos entradas para el tour guiado y el museo. Justo al llegar empieza el tour, somos un grupo de aproximadamente 25 personas de diferentes nacionalidades así que escuchamos las explicaciones en ingles y en italiano. En primer lugar accedemos al interior del estadio, desde allí las vistas son espectaculares, yo nunca había estado tras la reforma que hicieron en ocasión del mundial del 1990. Ahora parece mucho más grande que antes y una vez más se confirma uno de los estadios donde la visibilidad premia con respecto al diseño exterior, además todas las localidades están a cubierto.

Sacamos todas las fotos que queremos, paseamos por las tribunas para luego meternos en los vestuarios, primero el del Inter y luego el del Milan, sala mixta y zona V.I.P. Antes de salir Montse me hace una foto a un mural divertido donde se refleja el diablo símbolo del Milan y la serpiente símbolo del Inter.

Una vez terminado el tour visitamos por libre el museo donde podemos ver la historia de ambos equipos, fotos, camisetas, dibujos, trofeos, libros y un largo etcétera. Cuando yo vivía en Milán el museo no existía y la verdad es que me ha hecho ilusión poderlo ver, a Montse también le ha gustado y me ha prometido que me llevará al Camp Nou de visita.

Un paseo hasta el metro y de nuevo al centro, allí paramos para comer.

Tras la comida abundante subimos al Duomo donde podemos apreciar la marea humana que hay alrededor del mismo paseando y haciendo las primeras compras navideñas tanto en las tiendas cómo en el típico mercado de Navidad ubicado justo al lado.

Arriba hay unas vistas espectaculares de la ciudad, los techos están blancos de la nevada del día anterior, mirando hacia el norte podemos apreciar las montañas completamente nevadas y la nueva zona de rascacielos que se están construyendo en ocasión de la Expo 2015 que se celebrará aquí.

De vuelta al hotel para luego ir a casa de Gianni que nos ha invitado a cenar.

Nos ha venido a buscar a la salida del metro junto a Elena, que alegría volver a ver mi gran amigo!!! Ya en su casa, abrimos una botella de vino, charlamos, la crisis también ha tocado duramente a Italia donde la gente intenta seguir adelante como puede, cenamos, nos reímos, recordamos viejos tiempos, tomamos unos chupitos hasta que a una hora prudente nos retiramos hacía el hotel ya que a ellos no les apetecía salir.

Una vez allí, decidimos tomar una ronda el pub irlandés antes de acostarnos.

Día redondo.

2012_Milano, Día 1

diciembre 7, 2012

5:30h en pie, desayuno, ducha y en marcha hacia el Prat, allí dejamos el coche en MundiAuto que ofrece el servicio “aparca y vuela”, genial porqué te olvidas de él hasta tu regreso, te acompañan al aeropuerto en furgoneta y te recogen a tu llegada.

Al tener ya impresas las cartas de embarque nos vamos directamente al control de pasaportes con el relativo show que incluye quitarte hasta los zapatos para luego ver que la persona que controla la pantalla está mirando para otro lado, en fin.

Tras unos breves descansos sentados esperando la hora de apertura de la puerta de embarque, hasta entonces no sabíamos cual era, nos dirigimos a la misma. Como es de costumbre dejamos pasar a todo el mundo para entrar los últimos. Justo antes de subir al fingher Montse me dice: ¿y tu bufanda? Ostia me la tengo que haber olvidado en el asiento, regreso, pido a la azafata que me deje salir y al llegar al punto en cuestión ni rastro de la bufanda…

Bueno no me voy a joder las únicas vacaciones de este año por un simple despiste así que seguimos, nos sentamos en la primera fila en los asientos XL que había reservado on-line y a seguir.

Justo antes de despegar, nos dormimos. Al despertarnos ya estábamos más cerca de Milán que de Barcelona, nos da tiempo comprar los billetes del bus que nos trasladará hasta la Stazione Centrale.

Tras aterrizar con 15min de anticipo sobre lo previsto, nos despedimos del personal del vuelo que, por primera vez en mi vida resulta ser 100% masculino, algo raro.

Antes de subir al bus, recogemos nuestras tarjetas “Milano Card”, tomamos un cappuccino y una pasta, luego un cigarrito y en marcha.

En aproximadamente 40min acabamos el recorrido, bajamos y nos dirigimos a la boca del metro, allí la línea 3 nos lleva hasta Porta Romana, justo a 2min está el hotel. Entramos y hay tres personas de mantenimiento con una parte del techo desmontado, el mostrador protegido con un plástico, el joven recepcionista nos pide disculpa, hasta allí mi cara seguía de lo más normal del mundo pero al decirnos que la habitación no estaba lista debo de haber hecho algún gesto que ha sido todo un poema, de inmediato se ha levantado y me ha dicho que intentaría solucionar este contratiempo. A los dos minutos baja con una sonrisa de boca a boca diciéndome que ya tiene una habitación disponible.

Dejamos las maletas y otra vez con el metro nos vamos al centro, allí hasta el edificio del ayuntamiento donde quería renovar mi Carta de Identidad pero resulta que está cerrado por puente, un poco fuerte no…

Ya en Piazza del Duomo, Montse puede ver la magnitud de nuestra catedral, le comento que hoy la previsión del tiempo no es buena así que subiremos mañana. Seguimos caminando por el centro: Galleria Vittorio Emanuele hasta la Piazza della Scala, torcemos a la derecha y nos metemos en varias calles hasta que propongo ir a comer, decidimos que sea pizza y tras una breve espera nos sentamos. Ella pide cuatro quesos mientras yo pido la especialidad de la casa con funghi trifolati que son unas setas hechas al fuego con una salsa y posteriormente añadidas a la pizza, muy ricas. De postre tarta de manzana pero al llegar llevaban frutos secos así que procedo al cambio por un tiramisú. Dos cafés y salimos.

Si, salimos y nos encontramos que está nevandooooo, pienso: no puede ser que cuando yo venga a Milán se ponga a nevar y con esta ya es la segunda. Los flojos son pequeños, nos metemos en Inter Store, allí compramos un par de regalos: una t-shirt y una funda para el iPhone.

Al volver a la calle los copos se intensifican y con el pasar del tiempo se hacen cada vez más grandes, seguimos paseando por el centro intentando estar resguardados pasando por las zonas cubiertas, visitamos el Duomo por dentro hasta que finalmente llegamos al Castello Sforzesco. Una breve parada que aprovecho para llamar a Gianni, quedamos en ir a cenar a su casa mañana por la noche, hoy está cansado y a primera hora tiene un mercado.

Por todo alrededor del castillo está el mercado lleno de paradas que ofrecen todo tipo de productos gastronómicos, material de segunda mano, ropa, artesanía etc. Seguimos paseando no sin tener los típicos problemas de la gente que tiene en la mano su paragua y no va con cuidado, ha habido un par de ocasiones que casi nos dejan sin ojo y oreja.

Una vez que el mercadillo se adentra en los jardines traseros al castillo vemos que allí el manto de nieve es total, nos metemos como niños a pisar la nieve virgen, un par de fotos hasta que me doy cuenta que ha llegado la hora de regresar, tenemos que estar sobre las 18:00h en la iglesia de Santa María delle Grazie a recoger las entradas para ver el Cenacolo Vinciano.

Ahora parece que la nevada va mermando, entramos a la recepción y en unos escasos minutos finalmente accedemos a la sala de la pintura. Nos sentamos a contemplarla, parece mentira que una imagen tan vista en varias películas esté por fin delante de mis ojos ya que intenté en repetidas ocasiones reservar una entrada que coincidiera con una visita en Milán sin éxito.

Una vez fuera nos dirigimos de nuevo a la Piazza del Duomo, allí bajamos al metro y llegamos al hotel en unos minutos. Duchita y cena en un restaurante justo en la esquina del mismo hotel. A la salida no nos apetecía salir de marcha, torcemos la esquina y justo en frente de la entrada del hotel vemos un pub estilo irlandés, allí que nos metemos, coronita para Montse y Guinnes para mi. Un par de rondas y a dormir.

Mañana más.