2013_Amman-BCN, Día 8

febrero 17, 2013

Ya que hoy solamente puedo contar sobre el viaje de regreso en avión con madrugón incluido pasaré a dar algunas informaciones sobre Jordania.

Parece mentira que en este país cuyas fronteras tocan Iraq y Siria con guerra civil, Israel con el problema de los palestinos y finalmente Arabia Saudí se pueda respirar paz y tranquilidad.

Los jordanos son gente tranquila, nada pesados, inclusive en los lugares turísticos no te atosigan para venderte, digamos que son muy parecidos a lo que nosotros llamamos europeos de hecho en la guía de Jordania ponía: los jordanos tienen corazón árabe y mente británica.

Los vehículos son en su mayoría coreanos y japoneses, las marcas más comunes son Hyundai, Kia, Daewoo y Toyota. La manera de conducir es similar a otros países musulmanes, es decir, conducen despacio pero no suelen parar en ningún stop, pitan mucho pero es lo normal, en línea general no son un peligro y respetan la velocidad permitida en cada tramo indicado. El parque de vehículos es viejo, los nuevos se ven sobre todo en la capital y son escasos. Las furgonetas son en su mayoría abiertas, de la marca Toyota  y en repetidas ocasiones sobrepasan la carga máxima permitida. Los camiones grandes son Mercedes.

Las carreteras son en su mayoría de dos carriles, con división al medio, normalmente iluminadas aproximándose a los pueblos y en línea general correctas. Existen innumerables controles de velocidad por parte de la policía que estaciona al límite de la misma carretera en posición transversal poniendo un cono naranja sobre la línea amarilla que marca el arcén.

Las placas de las matrículas son, cómo la mayoría de países árabes blancas, los vehículos gubernamentales tiene una banda roja, los comerciales una verde y los de importación temporal una amarilla. Solamente tienen que pasar la ITV los comerciales.

Debido a que hasta hace poco tiempo atrás el petróleo les llegaba de forma gratuita desde Iraq, nunca se han preocupado por buscarlo en su propio territorio a pesar de estar en la península arábica, hecho que me hace pensar que no quieren avanzar de una forma rápida.

Sus recursos naturales son el fosfato y el potasio que exportan desde el puerto de Aqaba. Son completamente dependientes de Egipto que les suministra luz y gas. Hemos visto en Petra una estación de placas solares y la verdad es que no entiendo cómo estos países no aprovechan esta fuente de energía barata y limpia teniendo en cuenta de que tienen sol todo el año.

Para lo que respeta al tema agricultura siembran fruta y verdura sobre todo en la parte norte del valle de Jordania, las naranjas y las manzanas son de reducidas dimensiones mientras las berenjenas son gigantes, existe un cítrico que es un engendro entre naranja y pomelo, exquisito. La mayoría de la fruta y los vegetales los exportan a sus vecinos árabes mientras ellos importan desde China más barato pero de peor calidad.

Amman es una ciudad en pleno auge, se está construyendo en todas sus zonas tanto viviendas particulares cómo enormes rascacielos, según Jafar el dinero proviene de particulares con mucha cantidad de efectivo que se han escapado de Iraq y Siria, otros provienen de los países del golfo. Para un extranjero no hay ningún impedimento en instalarse en este país y abrir su propia empresa. La mayoría de la gente habla árabe e inglés que aprende en la escuela oficial.

Los jordanos son en su mayoría musulmanes, hay mezquitas en todas partes pero no tan bonitas cómo por ejemplo en Marruecos. Existe también un 5% de cristianos, no hay problema alguno de convivencia.

Bueno ahora mismo estamos esperando subir al avión, hemos pasado doble control tanto de pasaportes cómo de maletas y equipaje de mano, esto no lo había visto en ningún otro aeropuerto, la pregunta que me hago es: ¿Realmente es porqué quieren tener la seguridad de que no haya un ataque terrorista o es porque no se fían de sus propios funcionarios? En fin…

Se acaba aquí este viaje que, en línea general, recomiendo a todo el mundo, volvemos a Barcelona y nos quedan todavía varios días de descanso.

Hoy ha sido el día de la espera, esperando el sol, esperando la hora de la comida, esperando al chofer y finalmente esperando para el check-in. Pero comenzaré desde el principio…

Tal y cómo pasa en todos los hoteles del mundo, hay que dejar la habitación máximo a las 12:00h entonces el plan era de levantarnos a una hora decente, desayunar tranquilamente, tomar el sol hasta las 11:00h y dejar la habitación dentro de la hora límite. Las primeras dos cosas se han cumplido el resto no porqué el cielo estaba nublado y nos hemos quedado en la habitación.

Una vez hecho el check-out y dejado las maletas en la consigna, como no, ha salido el sol así que a la piscina vestidos, bueno yo me he quitado la camiseta y luego las bambas, los calcetines y he hecho un poco de siesta. Seguimos teniendo internet, navegamos, Facebook, WhatsApp hasta la hora de la comida. Todo correcto menos la clavada de la cuenta pero bueno estamos en un resort y aquí los precios son elevados, dos cervezas 15€.

Después de comer el cielo vuelve a taparse de nubes, nos tomamos un té en el hall, nos quedan unas 2h antes de que venga el chofer. Finalmente llega con 10min de retraso, maletas y para Amman.

Justo antes de entrar en la capital, yo estaba un poco sobado, Mon me despierta y me dice: mira al otro lado. Allí estaba, el dealer HD, rápidamente miro la hora, todavía no eran las 18:00h seguimos hasta llegar al hotel, el mismo de las primeras dos noches mientras pienso: check-in rápido, taxi y para allá que vamos.

Después de pasar el detector de metales y pasar las maletas por el escáner, presentamos los pasaporte y el chico nos dice que nuestra reserva ha sido cancelada a la que con mi pésimo inglés le digo: it is not possible mientras pienso: solucióname esto rápido que me tengo que ir al dealer. Nada, no hay manera, ellos no tienen la culpa si el corresponsal ha cancelado la reserva. Solución, le doy el móvil del representante del corresponsal que nos vino a buscar al aeropuerto y le digo que se entienda con él mientras tanto nos sentamos a esperar. Pasados unos minutos viene un chico que trabaja en la tienda de al lado que habla español, le vuelvo a repetir la misma historia, le enseño nuestro plan de viaje y le pido educadamente, no cómo en épocas pasadas que me ponía furioso, que hable con el corresponsal ya que ellos son los que nos han soltado en este hotel.

Pasa casi una media hora más y finalmente nos dan una habitación, creo que de las más viejas con camas separadas, me conecto a internet para saber el horario del dealer, ininterrumpidamente de 10:00h a 19:00h miro el reloj las 18:58h me cago en todo.

Espero que mañana el chofer nos pase a buscar a la hora convenida, las 7:00h el avión sale a las 10:00h.

Hoy hemos vuelto a quedar con Jafar a las 8:00h para salir, llegábamos a la zona del desayuno con 5min de anticipo sobre la hora prevista de apertura y claro había la mitad de las cosas preparadas. Nos hemos sentado y una vez recibido el visto bueno del encargado hemos desayunado pero no había fruta, tampoco embutidos, ni yogures, bueno una tortilla y un par de tarrinas de mermelada de naranjas con café soluble, que asco… lo único bueno el pan hecho al momento.

Dejamos el campamento y nos dirigimos al sur, nuestro destino Aqaba, ubicada a orillas del Mar Rojo. Esta es una zona franca y desde aquí llegan todas las mercancías para su importación y sale básicamente el fosforo y el potasio, recursos naturales de Jordania.

Sorprendente ver que existe una aduana dentro del propio país, me recuerda un poco el control de la Guardia Civil cuando se sale de Andorra. Una vez entrados en la ciudad podemos ver que la mayoría de los edificios son de nueva construcción, las avenidas anchas, adornadas con árboles e iluminadas más que en Amman.

Aparcamos cerca de la que ellos consideran playa, un estrecho tramo formado por piedras pequeñas, esto no deja de ser el mismo panorama que el resto del país pero con el mar al lado. Nos sentamos a tomar un té. Cerca nuestro ondea la bandera de la gran revuelta árabe en un mástil de 132m. No hay tienda de suvenires, creo que en este viaje no voy a conseguir ni pin ni parche, grrr. Jafar nos dice si queremos dar una vuelta en un barco pero de esto ya sabemos algo así que decidimos volver al coche y tirar que el camino es largo.

Cogemos la carretera que bordea la frontera entre Jordania e Israel y subimos en dirección norte, a nuestro lado solamente desierto y rocas, a nuestra derecha, pero a lo lejos unas montañas rocosas y a nuestra izquierda de vez en cuando alguna edificación militar con un soldado de guardia cuya función es vigilar el lado israelí.
Esta carretera fue construida por los chinos y me pregunto: ¿Qué tienen que ver los chinos con Jordania? Jafar es un buen tío pero a veces se pierde con las explicaciones, otra se pierde con el idioma y otras tantas simplemente te contesta otra cosa.

Parada técnica a medio camino, cappuccino para Mon y chocolate para mí, Nestlé de máquina a 4.000 JOD, un robo.

Siguiente parada a recoger algo de arena del desierto.

Dejamos atrás la zona desértica y poco a poco vemos cómo la vegetación empieza a aparecer, entramos en el valle de Jordania que está dividido en tres zonas: sur, centro y norte llegando asimismo a tocar la frontera con Israel en su parte ocupada que vimos el segundo día.

A los lados de la carretera los campesinos venden tomates y otra hortaliza.

Finalmente llegamos al Mar Muerto que en realidad se ha transformado en un gran lago salado. Según la información de Jafar, éste tiene una salinidad del 40% y pierde un metro de profundidad cada año, ósea que se está secando poco a poco. Naturalmente una compañía nacional extrae la sal.

Paramos a comer en un restaurante buffet en una piscina con vistas al mar, solamente hay cerveza sin alcohol, agua pues.

Después de la comida entramos en el hotel de hoy, unos problemillas a la hora del check-in que nos han hecho perder unos 15min pero no la calma, finalmente nos dan la habitación y nuestro guía se nos despide, el regresa a su casa y mañana nos vendrá a buscar un conductor que nos llevará hasta el hotel de Amman, el mismo que las primeras dos noches. Un abrazo y mucha suerte.

Traje de baño, zapatillas y pareo, con esto nos vamos a la supuesta playa del hotel para bañarnos en el famoso mar donde todo el mundo dice que flotas. Bueno, empezando por la playa, ésta tenía una ligera pendiente, diría sobre un 30%, no apta para personas con vértigo. Cerca del agua no había arena, solo piedras de varios tamaños que dificultan el andar y hasta alguna de ellas duele. El agua, ya lo sé, salada pero algo sucias de vegetación. Me da igual, me tiro. El fuerte viento imprime al agua un efecto remolino que en unos pocos segundos me lleva hacia dentro así que opto por nadar rápidamente y salir a tierra firme.

El resto que decir, con tanto viento era imposible quedarse allí, decidimos regresar a la habitación. El resto de la tarde navegando a tri-banda en internet, mi PC, mi iPhone y el Smartphone de Mon, aquí sí que funciona muy bien internet y va incluido en los servicios del hotel.

Cena correcta, por fin cenamos salmón, un par de tés y a la habitación, a ver si mañana no hay tanto viento y podamos disfrutar de un día de relax antes de regresar a la capital.

2013_Petra-Wadi Rum, Día 5

febrero 14, 2013

Hoy hemos salido 1h más tarde debido a que las distancias del día eran más cortas.

Después del check-out, esta vez sin problemas, nos hemos dirigido a la Pequeña Petra ubicada a escasos kilómetros del punto de salida pasando por el pueblo que el gobierno ha hecho para desplazar a todos los beduinos que vivían en Petra. Para poderlo hacer tuvieron que llegar a un acuerdo con ellos que consistió en fabricarles unas casas para cada familia a cambio de tener la seguridad que la zona antigua estuviese libre para el turismo.

La Pequeña Petra fue el lugar de llegada de todas las caravanas procedentes del desierto, éstas podían llegar a tener hasta quinientos camellos, los beduinos las escoltaban para no ser atacadas a cambio de cobrar. Los comerciantes hacían aquí sus negocios que normalmente consistían en vender sus productos y llevarse otros.

Antes de entrar en la garganta paramos a un lado de la carretera y vemos un aljibe, hay que ver cómo la población de aquel entonces estudiaba muy detalladamente la caída del agua de las montañas rocosas para ubicarlos en sus puntos con más confluencia del vital líquido. Este aljibe es de grandes dimensiones y en él confluye el agua desde diferentes puntos canalizándola a través de vías escavadas en la propia roca.

Una vez dentro, podemos ver el mismo estilo que la ciudad pero mucho más sobrio donde las excavaciones en las rocas estaban hechas para guardar las mercaderías, la más grande era de dos pisos y se supone que era un tribunal, subimos por las escaleras hechas en la piedra y la vemos por dentro, el sistema utilizado para las excavaciones es idéntico a él de Petra.

Al final de la garganta una escalera tapada por una piedra gigante daba acceso al exterior. Nos vamos.

Jafar aprovecha este tramo para contarnos algo más sobre Jordania. La bandera jordana está compuesta por un triángulo que simboliza la familia Hachemita, su color rojo la revuelta árabe y la estrella con siete puntas el primer capítulo del Corán: Al Fahia. Las tres bandas horizontales son de color negro, blanco, y verde que simbolizan los califatos de abasí, omeya, y fatimí.

Jordania es un país relativamente joven ya que obtuvo su independencia tras la primera guerra mundial, es un pueblo de unos seis millones de habitantes, no tiene petróleo aunque una compañía británica está haciendo excavaciones cerca de la frontera con Irak. El problema principal es que ha servido cómo país receptor de varios refugiados de los países vecinos, en la actualidad hay palestinos, iraquíes y sirios, también hay mucha mano de obra egipcia, de este país importan luz y gas. Por último decir que un buen sueldo ronda los 500 JOD equivalentes en la actualidad a unos 540€ pero mucha gente vive con sueldos de 300 JOD.

Una parada técnica a medio camino, un té, un par de imanes y seguimos hasta nuestro destino: el desierto de Wadi Rum.

Aquí dejamos aparcado el coche y con un pick-up Toyota bastante antiguo nos adentramos en el desierto. A diferencia de otros aquí hay centenares de rocas que forman montañas naturales, grandes y pequeñas, podemos apreciar lo que la naturaleza ha hecho con el  tiempo. Paramos para hacer unas fotos, subimos por una duna gigante no sin tener problemas, ya se sabe la arena es resbaladiza, una vez arriba volvemos a bajar corriendo, yo bajo estilo esquiador.

La siguiente parada se nos brinda la opción de seguir en camello pero a Mon no le hace gracia y nos quedamos en el 4×4. La última parada es en un lugar muy protegido por las montañas, aquí es donde el famoso Laurence de arabia lideró la revuelta contra los turcos apoyando a la población local, Inglaterra les dio apoyo logístico y armamentístico pero una vez echado al invasor y llegados a Damasco les traicionó a la hora de pactar con los franceses las fronteras entre Jordania y Siria.

Hoy poco más que contar, tras la comida en una terraza con vista al desierto y mucha paz, nos vamos al campamento donde pasaremos la noche, gracias a mi experiencia anterior y al consejo de la agencia de viaje opté por no dormir en una tienda y hacerlo en un bungalow con calefacción incluida, todo un acierto.

La cena buffet  en una gran jaima de obra con chimenea en el centro cierra el día, mañana veremos los dos mares: el Rojo y el Muerto.

Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157632771565215/

2013_Petra, Día 4

febrero 13, 2013

Lo que se puede ver en Petra es único en el mundo por su belleza y por ser testimonio de tantas épocas, el color predominante de la roca es el rosa, una ciudad protegida por las montañas que ha perdurado en los siglos, obra del ser humano y de la propia naturaleza.

Perteneció a los nabateos, a los romanos, a los bizantinos, a los árabes, luego hubo un terremoto y la ciudad se abandonó, no se supo nada hasta que se redescubre a finales del siglo diecinueve. En la actualidad forma parte de la UNESCO y en el 2007 fue reconocida como una de las siete nuevas maravillas del mundo.

El monumento más famoso es al-Khaznah conocido como “el tesoro del faraón”, es increíble ver lo que el ser humano pudo hacer en aquella época, Jafar nos cuenta que desde arriba de las montañas escavaban la roca hacia abajo creando el efecto de las fachadas como si fueran edificios incrustados en la propia roca, se denota la influencia de la época de Egipto y de Grecia, hay varias columnas, dibujos donde aparecen dioses, flores, cálices de vino y grifos simbolizando los meses del año, los días del mes y los días de la semana.

La verdad es que uno se queda atontado mirando esta obra maestra y pensando cómo puede ser que unos humanos pudiesen construirlo con tanta precisión simplemente a ojo y con las herramientas de entonces.

Desgraciadamente unos beduinos pensando que la urna contenía el tesoro hicieron varios disparos dañando tal obra maestra, se pueden ver varios agujeros en la superficie.

Una vez dejado este monumento seguimos y uno detrás de otro podemos contemplar otros edificios esculpidos en la roca, tumbas de los reyes y las del pueblo, templos, un sin fín de policromías de colores de la propia estratificación de la roca son un verdadero espectáculo de rosas, naranjas, morados, grises, negros y en algunos casos blancos y azules.

Debido a que solamente somos dos turistas, Jafar en lugar de seguir por el camino normal nos dice de ir por un atajo que nos permite ver de cerca otros detalles de monumentos que el resto solamente lo puede apreciar desde la distancia. No paramos de hacer fotos, cualquier detalle es digno de ser fotografiado, ahora el sol está muy alto y además pega mucho, el reflejo del mismo dentro de los edificios permite ver muchos más detalles que antes.

Pasamos por la iglesia bizantina que está siendo reformada, este edificio está apartado de las rocas y es digamos de los estándares, sus mosaicos se han mantenido con el pasar de los siglos y se pueden apreciar desde cerca, pasará bastante tiempo hasta que se reconstruya por completo.

Abajo apreciamos la avenida de las columnas, típicas de la época romana, un anfiteatro, un templo y un edificio todavía en pie. Decidimos ahora subir hasta el monasterio, hay unos ochocientos escalones y una subida de aproximadamente una hora, pues adelante.

A media subida Mon necesita un respiro, así que se sienta, toma un sorbo de agua y pasados unos minutos podemos seguir. Una vez llegados arriba vemos el imponente edificio, ha valido la pena subir.

Otro descanso y bajamos, ahora hace muchísimo calor pero una vez llegados al restaurante yo propongo comer en la terraza, ya se sabe lo que aprecio tomar el sol, comemos los tres allí mismo.

Tras la comida, Jafar se despide y nos deja el resto de la tarde libre, decidimos regresar al hotel chino-chano volviendo a disfrutar de cada rincón de este espectáculo que es Pietra. Finalmente sobre las 17:00h llegamos un poco cansados pero muy satisfechos de haber visto algo que siempre se quedará en nuestros recuerdos.

Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157632776287768/

Hoy ha amanecido lloviendo y el cielo completamente tapado. Después del desayuno, check-out, nos quieren cobrar la cena (incluida) de anoche, les digo que por ahí, rectifican la factura y pago los extras.

Jafar, el guía, ya está en el hall listo para marcharnos. Salimos de Amman por la misma autopista que entramos el domingo solamente que ahora vemos lo que hay alrededor.

Nos desviamos y paramos en Madaba, aquí visitamos una iglesia ortodoxa donde podemos apreciar el mosaico con el mapa más antiguo de Tierra Santa y está allí mismo en el suelo protegido de los visitantes con tan solo unas cuerdas que delimitan su perímetro. Lo que me parece muy fuerte es que durante las celebraciones de las misas, simplemente lo tapan con una alfombra. Ha dejado de llover.

Siguiente visita al Monte Nebo desde donde Moisés contempló la Tierra Prometida. En efecto vemos, al igual que ayer, Israel. Aquí se está construyendo una nueva iglesia y los mosaicos de la antigua se muestran sobre una tarima protegidos por una simple tienda de campaña gigante.

Paramos un poco más adelante en un taller donde se hacen mosaicos al estilo tradicional y también al estilo moderno, un cubano nos explica todo el proceso. Aquí trabajan en su mayoría discapacitados en la parte motora inferior, forman parte de una fundación patrocinada por la Reina Madre Nur que sufraga con los gastos de envío a cualquier parte del mundo de las piezas que los turistas no se pueden llevar puestas. Me llevo un mosaico pequeño de recuerdo no sin antes negociar su precio.

Seguimos hasta el pueblo de Karak donde visitamos un castillo semi-destruido, fue una fortaleza que construyeron los cruzados para proteger las rutas de comerciantes hacia el Mar Rojo. Del castillo queda poco en pie ya que fue destruido en casi su totalidad.

Nada más acabar la visita entramos a comer en un restaurante con buffet libre, hoy por fin como pasta en lugar de arroz y pescado con patatas, no hay cerveza así que tomamos vino tinto. La cara de Mon al primer sorbo ha sido todo un espectáculo, ella es muy fina, yo no tanto así que acabamos de comer yo me he tomado mi vaso y buena parte del suyo.

Una vez conseguido salir del tráfico de Karak, Jafar nos dice que nos faltan 3h para llegar a Petra, Ahora hace calor y un sol que pega muchísimo, al rato me quedo dormido y Mon también. A medio camino una parada técnica y un té.

Al volver a la carretera, Jafar nos cuenta durante casi 1h cosas sobre Jordania, resulta que ha vivido dieciséis años en Panamá, se ha casado con una venezolana, es guía oficial en español y a pesar de sus esfuerzos por hablar correctamente, el pobre tiene sus lagunas de lengua pero aceptamos pulpo como animal de compañía…

Finalmente llegamos a Petra, descargamos maletas y entramos en el hotel, muy bonito, nada que ver con el de Amman, de nueva construcción y bien decorado. Subimos a la habitación no antes de pedir el acceso a internet que cobran a parte por 5.000 JOB por 24h es decir 5,43€, algún fallo tenía que tener el hotel.

Sobre las 20:00h bajamos a cenar, el bufete muy completo, todo exquisito, hay cerveza y quizás cenamos demasiado porque ambos salimos llenos, un té y un cigarrillo sentados en la zona mixta y para arriba que mañana vuelve a sonar el despertador temprano pero la visita es la más importante del viaje: Petra.

Fotos: http://www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157632776333970/

Después de un desayuno completo y necesario, llegábamos al hall con 5min de retraso y allí estaba el guía esperándonos, se nos presenta, ya he olvidado su nombre, nos dice el programa y subimos al coche. Si he dicho coche porqué para desplazarnos en tres, ni hace falta minibús como tampoco el conductor, el guía lo hace todo.

Antes de salir de Amman, damos una pequeña vuelta a la capital pasando por una mezquita pintada en su parte exterior de azul, vemos cantidades de edificios en construcción, algunos grandes y otros enormes rascacielos, la ciudad se está transformando. Llegamos a la Ciudadela amurallada, paramos a dar una vueltecilla por su parte exterior, vemos un enorme anfiteatro romano para finalmente salir en dirección Jerash.

Una vez allí aparcamos y empezamos nuestra visita por el arco de Adriano, una imponente puerta que daba acceso a la ciudad desde el lado sur. Gerasa, su nombre antiguo, fue fundada entre los siglos IV y III a.C., cuando llegó Alejandro magno en el 332 a.C. se había convertido en la mayor población de la zona, se empezaron a edificar teatros, templos, una plaza ovalada y edificaciones religiosas. La ciudad siguió siendo  muy influente hasta la llagada de Trajano que la conquista y la anexiona al Imperio Romano. Luego llegaron los bizantinos, los persas y finalmente los árabes musulmanes. Un terremoto la destruyó a mediados del siglo VIII y fue abandonada, en 1925 empezaron las excavaciones que siguen al día de hoy donde se puede apreciar tan solo el 25% de la cuidad, el resto sigue enterrado.

Tras el arco, visitamos el hipódromo, la plaza Oval, nos metemos en el Cardo Maximus y es aquí que me recuerda en cierto modo la visita a Pompeia, llegamos al cruce con el Decumanus Sur, algunos japoneses haciendo fotos y pienso: que guay es que casi no hayan turistas, puedes disfrutar de las vistas y hacer las fotos que quieras sin que nadie te moleste.

Seguimos por el camino pasando por el Ninfeo, unas fuentes de agua, hasta llegar al Teatro norte donde entramos para seguir disfrutando de la visita, por atrás vemos lo que queda del Templo de Artemisia para finalmente regresar al punto de salida pasando también por el Teatro sur y el Templo de Zeus.

Al salir de la ciudad ya eran las 11:30h cuando el guía nos pregunta si queremos comer pero todavía era demasiado pronto así que hemos seguido el recorrido en coche, nuestro destino Umm Qays. Durante el trayecto, Mon aprovecha para echarse una siestecilla y yo unas cabezadillas pero he conseguido mantenerme despierto hasta que el coche se ha detenido.

Estas excavaciones están ubicadas en un enclave especial: el Alto de Golán donde se puede apreciar a lo lejos un lago y unas montañas, aquel lado forma parte de los territorios ocupados por los israelitas.

A primera vista lo más chocante es ver construcciones hechas con piedras calizas y otras negras, resulta que los turcos cuando invadieron Gadara, su nombre en la antigüedad, utilizaron las piedras de los antiguos edificios para volver a edificar. Aquí también hay un teatro pero peor conservado que los de Jerash.

Seguimos la visita por el museo al aire libre, curioso ver una piedra perfectamente esculpida con una forma de corazón, en la pared, un mosaico bizantino donde aparece el símbolo de Hitler pero al revés, esto me recuerda de inmediato el viaje a Tailandia donde lo vi por primera vez, pero aquí forma parte del cristianismo y allá del budismo, habrá que averiguar.

Son las 13:30h y pregunto si hay algún lugar donde poder comer pero el guía nos dice que es mejor regresar a Jerash donde hay bufetes, teniendo en cuenta mi problema con las alergias, opto por hacerle caso.

A la vuelta hemos encontrado muchísimo tráfico cruzando la ciudad de Irbid así que llegábamos al buffet sobre las 15:30h imaginaros el hambre que tenía, pues nada a comer todo lo que se pueda, una cerveza y un té a la menta, Mon me acompaña con los líquidos y menos con los sólidos.

Sobre las 17:00h ya estábamos en el hotel, siestecilla y a cenar. Mañana más.

 

Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157632776104770/