Todo lo bueno se acaba…

Hoy hemos descansado y nos hemos levantado con calma y sin prisa. Al bajar a desayunar había mucha gente y empezaba a escasear la comida. Sonia le ha pedido a un camarero que por favor repusiera por lo menos fruta, así ha sido.

Después de dejar las maletas preparadas en la habitación nos hemos dirigido a una estación de metro cercana al hotel para hacer unas fotos a sus murales. Aquí cada estación es diferente, hemos podido ver algunas en los dos días que llevamos en la ciudad. Lo que más me ha chocado es la limpieza y la falta total de grafitis.

De vuelta al hotel, bajo nuestra petición, la chica de la recepción nos ha llamado un taxi para llevarnos al aeropuerto. Habíamos visto varios anuncios en diferentes taxis los cuales anunciaban precios que oscilaban entre 450 y 495 Coronas, al final esta compañía nos ha cobrado 390. Muy bien, el tren sale a un importe similar.

Check-in, esta vez volamos sentados juntos, la típica espera y embarcamos. Sorpresa, el avión es de Spanair y nos de SAS cómo en la ida, además el espacio entre asientos es similar al de un low cost, que le vamos a hacer.

Llegamos a Barcelona sin mayor complicación y allí estaban Isa y Joan esperándonos. Una buena cena en el Piccolo Mare bajo mi petición, tenía gana de llenar mi estómago de pasta, y a dormir pronto.

En la mente queda un viaje diferente, un viaje que recomiendo a toda persona que quiera ver algo distinto, me atrevería a decir que los fiordos son una visión única, nunca había visto algo así. La pena es que en tan pocos días y teniendo en cuenta de que teníamos que subir hasta Cabo Norte, nos hemos dejado la zona sur-oeste de Noruega de la que nos han hablado muy bien. Otra carretera realmente increíble parece ser la que pasa de una isla a otra justo en la costa oeste. Bueno, quizás volvamos en un futuro, la vida da muchas vueltas…

2010_Estocolmo, Día 15

julio 8, 2010

Sonia me había leído la guía de Suecia la cual decía que las albóndigas son el plato preferido por los suecos y esta mañana al bajar a desayunar había una bandeja llena. Son chiquititas, poco saladas y con una puntita suave de ajo, buenísimas así como el resto que ofrecía el buffet. Digamos que una vez más he comido cómo un animal teniendo en cuenta el día que nos esperaba.

Salimos del hotel temprano y con el metro llegamos cerca del punto donde estaba programada nuestra primera visita, la catedral. Qué decir de ella, no es muy grande y no tiene nada de especial, a destacar una estatua de San Jorge con el dragón.

Siguiente visita: el palacio real (www.kungahuset.se). Llegamos con unos 15min. de anticipo sobre la hora de apertura, allí están los soldados que hacen guardia. Su uniforme es bastante feo, además llevan un casco metálico a punta de color dorado que me recuerda los soldados austríacos de la época del gran imperio. Entramos y damos un paseo por las instancias abiertas al público, nada a destacar.

De allí nos dirigimos al punto de salida del barco que nos llevará a Drottningholm (www.royalcourt.se/) El otro palacio real que antiguamente era la residencia de verano de los reyes. El barco a tope, no hay sitio en cubierta, nos quedamos dentro junto a un grupo de gente mayor española un poco alcoholizada por sus comentarios. Una vez allí, primero entramos a verlo por dentro y luego nos damos un paseo por el jardín posterior. Lo definiría “el patito feo” porqué después de ver Versalles en Francia y Schönbrunn en Austria esto queda muy atrás en todo. La nota positiva ha sido la visita guiada en italiano al teatro del siglo XVIII que se ha mantenido cómo entonces donde  además se siguen representando un par de obras al año.

Salimos y vamos a comer a una terraza, yo pido salmón y Sonia albóndigas. Al traernos los platos resulta que el salmón llevaba mostaza, bueno intercambio de plato y a repetir lo del desayuno y Sonia a comer lo que no le apetecía pero esto es lo que hay cuando se viaja con alguien que tiene alergias.

Volvemos al centro, esta vez sí sentados en cubierta tomando el sol. Allí damos un paseo por Gamla Stan, lo que se podría considerar el casco antiguo. Muchos turistas, muchas tiendas pero bajo mi punto de vista carece de algo, no sabría cómo explicarlo.

De allí seguimos el camino hasta Sodermalm donde hay un ascensor, arriba de todo se tienen unas vistas panorámica de la ciudad. Un paseo por una calle más arriba desde donde se ven algunas islas que conforman la ciudad y de vuelta al centro.

Hace mucho calor y el sol pega fuerte, malditas las previsiones del tiempo que nos decían que llovería la mayor parte del viaje, ha sido todo lo contrario, sol y calor, solamente pasamos frío en Cabo Norte.

Nos refrescamos con agua fría y seguimos andando por la ciudad sin parar. Sobre las 19:00h. llegábamos al hotel destrozados tras la paliza del día, creo que por lo menos hemos recorrido 10Km. Un breve descanso y a cenar en el restaurante del hotel, las piernas ya no responden.

Mañana regresamos.

Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157624452319830/

Para aprovechar a tope el día el despi tocaba a las 05:45h. y sobre las 11:30h. entrábamos en Estocolmo. Check-in en el hotel y directos al dealer.

Es el primero que veo donde las camisetas se encuentran colgadas en el techo a una altura que no puedes alcanzar. Me hago con una de recuerdo. Hay cantidad de productos en el escaparate junto a las motos pero desde el interior de la tienda no se pueden ver bien. Cuando voy a pagar pido el pin del Chapter y la chica, nueva allí, me quiere colar un pin cualquiera, le digo: “this is not the original chapter pin” y el hombre que estaba detrás saca otro sobre y saca el bueno. “perfect” le digo yo y ella me comenta que lo tengo que pagar en cash, no hay problema pero la camiseta será con VISA.

Salgo contento y nos vamos a devolver el Volvo. Tom se ha vuelto loco desde que hemos entrado en la ciudad perdiendo continuamente la cobertura. Sonia dice que le falla el software, yo no sé qué pensar pero ya no me sirve en este viaje, por lo tanto me olvido del problema regresando al hotel y lo meto en la maleta.

Nos dirigimos al punto de información del metro y compramos la tarjeta “The Stockholm Card” válida 24h. y que permite el acceso a todo el transporte público y entradas en la mayoría de puntos de interés.

Metro y para el ayuntamiento. Allí preguntamos y en la entrada y justo en 1/2h. hay visita guiada en español. El guía, un chico joven y cómo no rubio, había vivido diez meses en Barcelona. En el típico plástico colgado llevaba la banderas sueca, inglesa, francesa, finlandesa, española y catalana, casi ná…

La explicación dada en el ayuntamiento es completa, me he enterado de cómo nació el premio Nobel y sus categorías. Por ejemplo el de la paz es el que se entrega en el ayuntamiento de Oslo y el resto aquí. Pasamos de una zona a otra y en cada una tenemos su charla hasta llegar al final de la visita. El edificio me ha gustado tanto por fuera cómo por dentro.

Salimos, un bocata rápido y subimos a la torre del ayuntamiento donde tenemos una panorámica de la ciudad. Estocolmo es la capital de Suecia, la conforman 14 islas ubicadas entre un fiordo del mar Báltico y un lago. A diferencia de Oslo, aquí hay mucho más ajetreo, es una ciudad en movimiento. Hay turistas de todo el mundo y de todas las razas.

Volvemos al metro y acto seguido cogemos un tranvía azul, el más antiguo de la ciudad, hasta Djurgarden, la isla que alberga nuestras siguientes dos visitas. La primera es un museo dedicado exclusivamente a un barco, el Vasa (www.vasamuseet.se/). Dicho barco se construyó en apenas dos años, es tremendamente enorme, se inauguró en 1628 y se hundió en el puerto de Estocolmo acto seguido. Quedó en el fondo del mar durante 333 años y fue recuperado en 1961 y, tras años de restauración y conservación ha sido finalmente expuesto en un museo dedicado en exclusiva a él.

Salimos y nos damos un paseo por el Skasen, un espacio al aire abierto donde se puede observar edificios de diferentes épocas de distintos lugares de Suecia, pasear tranquilamente, observar animales, peces, pájaros ó simplemente tomar algo, descansar. A partir de las 20:00h. hay bailes folklóricos, vemos una serie y finalmente nos vamos, mi estómago reclama comida.

Bus, metro y a cenar a un pseudo italiano de origen griego.

España se ha clasificado para la final del mundial.

Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157624321069985/

Anoche antes de acostarnos tomamos la decisión de anular la reserva del hotel de Umea para así poder tirar algo más hacia el sur y hacer noche en Sundsvall.

Hoy hemos desayunado muy bien, había de todo y todo me he comido para así evitar perder el tiempo en paradas técnicas innecesarias.

Salimos por la E75 en dirección equivocada así que “dietro front” y para el sur. A un cierto punto la carretera entra en la autopista E8. Al llegar a la inexistente aduana entre Finlandia y Suecia paramos justo para hacer la foto al cartel desde el coche y seguimos.

Continuamos por la E6, aquí la velocidad máxima permitida oscila entre los 70 y los 110Km. por hora. El gran problema son los radares que aparecen cómo los caracoles después de una tormenta. No exagero, hay tantos que ha habido un momento que he dejado de contarlos.

Primera parada del día en Lulea, más concretamente en el pueblo antiguo Gammelstad. Allí se conserva la friolera de unas 400 casas de madera pintadas de rojo ubicadas al rededor de una enorme iglesia de piedra del siglo XV. Visita y Tom nos lleva a unos pocos kilómetros al dealer.

Ya no está…

De nuevo en marcha, paramos cuando las tripas reclaman comida y seguimos hasta nuestra siguiente parada: Umeå.

Aquí sí que encontramos el dealer pero ha sido una gran decepción. La nave está en un polígono industrial y comparte marca con Honda. Dentro hay motos de ambas marcas separadas así como el resto de merchandise expuesto. Nos hacemos con dos camisetas. Al llegar a la caja pregunto si hay pin del Chapter y la respuesta ha sido: ¿Como, me puedes enseñar uno para que vea lo que me pides? Voy al coche y regreso con uno a la que el chico me dice que no, pregunto si hay Chapter, me dice que no. Lo dejo correr. Antes de pagar presento la tarjeta del H.O.G. por si nos hacen descuento y la chica de la caja se pensaba que era la VISA, que horror. Por lo menos las camisetas son chulas.

El resto del día ha transcurrido en el coche sin pena ni gloria hasta llegar a Sundsvall sobre las 18:30h. Check-in en el hotel y al centro. Son las fiestas y la cosa está animada, mucha gente en la calle, varias carpas montadas en una gran plaza, grupos tocando en directo. Nos sentamos en una terraza a cenar.

Se me había olvidado de comentar que a los noruegos les encantan los coches de época americanos, vimos cómo unos cincuenta circulando tranquilamente. A los suecos también, hoy hemos divisado unos seis, el más divertido ha sido un descapotable de color rosa tirando a marrón.

También circulan varias Harleys, sus dueños visten con chalecos de diferentes grupos. Curioso ver dos Muscle, en España solamente las había visto en las tiendas.

Mañana toca madrugón, queremos llegar lo antes posible a Estocolmo para dejar las maletas en el hotel, ir al dealer y finalmente devolver el coche, hora límite las 15:00h.

Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157624437739074/

Desayuno de nuevo con fruta que había desaparecido desde hace varios días y en la carretera E75. Seguimos en la zona de los renos y de nuevo se nos cruzan unos cuantos, consigo hacer foto a uno blanco sin moverme del asiento.

Primera parada en el pueblo de Sondankyla donde visitamos la iglesia más antigua de Laponia. Es de madera, se construyó nada menos que en el año 1689 y se conserva fenomenal. Café para los dos y tarta para Sonia.

Desde que hemos entrado en Finlandia, las carreteras son en general largas rectas seguidas de curvas suaves. Árboles por ambos lados. Lo curioso es que a pesar de tener los mismos carteles que los nuestros, exceptuando el de “peligro renos”, el fondo cambia de blanco a amarillo. Deduzco que en invierno cuando todo está nevado el amarillo se puede ver desde más lejos y con mejor claridad.

Aquí la velocidad máxima permitida pasa de los 80 a los 100Km. por hora, bien.

Hoy llueve suavemente, mejor, así se limpia un poco el coche que empieza a estar bastante guarro después de haber recorrido ya 4000Km. Llegamos a Napapiri con sol. Aquí hay dos cosas que destacar, la primera es que nos encontramos de nuevo en la línea que limita el círculo polar ártico y la segunda que tenemos además unos cuantos establecimientos permanentes dedicados exclusivamente a Santa Claus.

Entramos en la tienda que pone: Santa Claus Main Post Office. Aquí durante todo el año se reciben y se envían cartas, de hecho vemos a una chica vestida de rojo, con coletas, gorrito y calcetines a rayas sellando varias de ellas. Compramos unos recuerdos, sobre todo el pin de la bandera de Finlandia, no vaya ser que vuelva a casa sin él.

Por casualidad pasamos delante de una verdadera tienda Sami donde pone un cartel salmón a 14€, ya es la hora de comer así que entramos. El chico nos dice que acaba de poner el salmón al fuego y allí lo vemos justo en el centro donde hay leña quemando y el pescado a un lado dentro de una parrilla especial. 20min. y listo. Buenísimo, servido con una ensalada a base de patata, pepinillo y una sabrosa salsa sin frutos secos :).

Foto de recuerdo al cartel, aun que sea sin Harley y en 10min. llegamos a Rovaniemi. Check-in en el hotel. Ahora hace mucho calor, hay 24º. Intentamos por segunda vez visitar a una granja de Huskies pero hoy lunes también permanece cerrado, a tomar viento lo dejaremos para otra ocasión en otro viaje.

Visita al centro, hay un espacio donde están ubicados el ayuntamiento, la biblioteca y un teatro. Dice Sonia que para haberse construido en el post guerra, Rovaniemi fue destruida completamente por los nazis, tienen una línea modernas y muy vanguardista para aquella época.

Aquí es 1h. más con respeto a España, lo hemos descubierto por casualidad. Nos quedan aproximadamente 1,5h. para visitar el museo Arktikum (www.arktikum.fi), interesante propuesta finlandesa para saber algo más sobre los Sami, sus orígenes, sus tribus, su zona de influencia y también habla del cambio climático. Se proyecta una peli donde se puede apreciar la aurora boreal que, a diferencia del cine de Tromsø, se ve tumbado mirando una pantalla en el techo.

Un paseo por el rio, allí hay gente que toma el sol y se baña, una cerveza en una terraza y al hotel. Cena allí mismo, su restaurante está recomendado en la guía, perfecto y a buen precio y ahora a dormir que mañana tenemos una tirada muy larga y visitas por el medio.

Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157624429194530/

La frase del día podría ser: estos mosquitos no me los quito.

Hoy hemos dormido hasta las 07:30h., desayuno y en marcha sin ducharnos ya que las duchas eran compartidas y no nos hacía gracia salir con el frío que hacía.

Por el camino se nos cruzan varios alces.

Desandamos el camino del día anterior hasta llegar de nuevo a la E6, allí seguimos nuestro camino de regreso hacia el sur.

Paramos en el pueblo de Karasjok donde hay el parlamento Sami, hoy cerrado al público por ser domingo. La construcción es de madera de color gris y se asemeja mucho a una gran tienda de campaña pero su entrada es moderna y de cristal. Mientras Sonia hace unas fotos le atacan varios mosquitos y uno de ellos le muerde en la cara.

La mayoría de la gente piensa que Laponia es una zona de Finlandia y en parte es verdad. Laponia es  la zona por encima del Círculo Polar Ártico que la conforman Finlandia, Noruega y Suecia. Los Sami son descendentes de aquellas tribus nómadas que se movían por estos lugares. Hoy completamente asentados y con una vida normal solamente explotan su historia para sacar provecho de los turistas.

Tenemos que decir adiós o mejor dicho, hasta luego, a Noruega, el país de los fiordos y hola a Finlandia el país de los lagos. Hay casi dos cientos mil. La extensión del país es la 5ª más grande de toda Europa pero tiene tan solo 5 millones de habitantes.

Mientras entre noruegos, suecos y daneses el idioma es muy similar y se entienden entre ellos, los finlandeses son más afines a los rusos manteniendo la diferencia básica que los caracteres son latinos. Aquí no tenemos necesidad de cambiar ya que el Euro es la moneda.

Teníamos en el planning del día visitar una granja de renos y otra de huskis pero, mira por donde, los domingos no abren. No entiendo cómo es esto posible. Nos vamos entonces al hotel…

En este viaje hemos estado en hoteles de 2, 3 y 4 estrellas, en cabañas y en un hostal, pues nos faltaba un motel de carretera cutre y viejo y aquí ya lo tenemos. Aquí fuera hay un regimiento de mosquitos, debe ser por la cercanía de tantos lagos y charcos con agua estancada.

Disponiendo de unas horas libres y mirando el mapa, Sonia propone ir a ver la frontera con Rusia que está a unos 50Km. vamos. En esta carretera solamente vemos aparcado en una área de descanso un camión ruso, unos cuantos renos más cruzando la carretera, árboles a ambos lados y más mosquitos intentando entrar en el coche a 100Km. por hora.

Cuando llegamos al final de la carretera, Tom nos indica 500m. veo que la parte de Finlandia no tiene ningún tipo de control mientras un poco más adelante un militar se pone de inmediato en el medio de la valla. Uy giro justo a tiempo en la zona de aparcamiento y marcha a tras no vaya a ser que nos pongan problemas.

Cena en el mismo motel, correcta y a descansar.

Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157624421238148/

Dejamos Tromsø, la ciudad universitaria más al norte del mundo, no antes de pasar por su moderna iglesia situada en las inmediaciones del puente que une tierra firme con la isla donde está ubicado el centro.

A la salida volvemos a pasar por el dealer pero nos lo encontramos de nuevo cerrado, entendemos que no abre el fin de semana.

Lleno y en carretera. Tom nos hace desviar por la izquierda al primer cruce, allí nos indica que cogeremos un ferry. Volvemos a la carretera y en otra vez a empezar. Bueno mirando el mapa es realmente un atajo importante a pesar de que parece extraño subirte y bajarte de dos ferrys con una diferencia de tan solo 20min.

Va transcurriendo la mañana hasta la hora de comer, parada en un área de servicio con comida rápida y llegamos finalmente a nuestra primera visita en Alta. Allí se han descubierto unos grabados sobre unas piedras cuya antigüedad se sitúa entre los 4.500 y los 6.000 años.

Parece mentira que durante tanto tiempo se hayan podido conservar tan bien. Algunos los han dejado tal cual, mientras la mayoría están pintados para poderlos observar cómo es debido. Forman parte de la UNESCO.

Durante todo el viaje hemos podido comprobar que las emisoras de radio suelen pasarse la mayoría del tiempo hablando dejando las canciones en un tiempo reducido. La única radio que ofrece más música en la cadena FM Norge que emite a nivel nacional en distintas frecuencias.

Dejamos la E6 para desviarnos por la E69, el cambio es radical. Por la derecha costeamos el mar con un anchura que casi no deja ver al otro lado y por la izquierda desaparecen por completo los árboles dejando a la vista una baja vegetación y un sin fin de piedras estratificadas tipo pizarras.

Lo más emocionante ha sido pasar por el túnel que une el promontorio con el resto de la tierra camino al norte. Queda a unos 200m. por debajo del nivel del mar y su longitud es de 7Km.

Finalmente llegamos al pueblo de Honningsbåg donde paramos en el hostal reservado y cenamos en el que parece ser el único restaurante.

Recuerdo que JL había comentado que la gasolinera más cerca del Cabo Norte se encontraba a unos 100Km. y por precaución habíamos parado a repostar con anterioridad. Bien en este pueblo hay una gasolinera y estamos a 30Km.

Nos dirigimos ahora a nuestra esperada meta del viaje: Nordkapp. La carretera es genial, va subiendo progresivamente con unas curvas suaves. El tiempo que hace es perfecto, el cielo está azul y el sol delante de nosotros, la suerte nos acompaña.

Al llegar al final de la carretera hay un peaje, pagamos y aparcamos. Aquí hay una niebla no muy espesa que nos rodea, un frío del copón, el termómetro marca 5º y bastante viento. También es verdad que la visibilidad va cambiando cada minuto. Sonia empieza a hacer fotos.

Finalmente cuando la niebla desaparece, vemos perfectamente el fin del mundo. Es una sensación un tanto extraña saber que a partir de allí solamente puedes aparecer en el medio del hielo y al otro lado del globo.

Entramos al edificio donde compramos unos souvenirs, hacemos unas cuantas fotos más y, viendo que el sol ya no baja, pensamos que lo mejor es irnos y bien que lo hemos hecho porqué los centenares de autocares allí presentes también tienen que regresar para devolver a los turistas a sus respetivos cruceros amarrados en el puerto de Honningsbåg.

Al bajar una manada de renos se nos cruza por la carretera, es la primera vez que vemos tantos juntos y tan cerca, tan tranquilos que pasan de nosotros. Espectáculo digno de ver.

Finalmente sobre la 01:00h. nos metemos en la cama cansados pero satisfechos de todo el espectáculo del día. Realmente vale la pena verlo es una imagen para siempre.

Fotos: www.flickr.com/photos/fabryhd/sets/72157624296413627/