Bueno hoy regresamos de un tirón, la previsión es perfecta, sol y cielos despejados desde aquí hasta Barcelona, ya era hora.

Desayuno en el hotel, check-out, maletas en alforjas y tour-pack, vamos a despedirnos.

Nada más llegar nos dicen que está el pueblo revolucionado, esta mañana los “Carabinieri” han arrestado a toda la cúpula del alcaldía, Annabella, la pareja de Luca, es asesora de comercio, a ella no le ha pasado nada pero ha tenido que ir de urgencia al ayuntamiento y así no hemos podido despedir, lástima.

Tomamos este último café, ahora somos nosotros que esperamos una visita por parte de ellos en Barcelona. Regresamos al hotel y arrancamos el viaje de vuelta.

Extrañamente durante todo el recorrido en la Liguria no encontramos mucho tráfico, cómo de costumbre se suceden túneles y puentes, paramos a repostar casi al final de Italia.

Entramos en Francia, seguimos. Peajes, obras, pasamos de 130Km/h a 110Km/h constantemente hasta que finalmente nos quedamos en una zona donde por fin puedo poner en marcha el cruise y descansar mi maltrecha mano derecha después de tres semanas conduciendo.

Efectuamos solamente trés paradas más hasta llegar a casa, una para comer y repostar, otras dos para repostar. El viaje en autopista siempre es aburrido así que nada en especial voy a contar.

Llegamos a casa sin incidentes, mañana tenemos un día más de vacaciones, lo pasaremos descansando en la playa.

Este viaje, a pesar de los momentos donde el tiempo no nos ha acompañado, ha resultado ser positivo, culturalmente hablando ha sido muy enriquecedor. Podría tranquilamente expresar que a pesar de haber viajado en el pasado, en varias ocasiones, a Firenze por trabajo y ocio, a Pisa y Siena por ocio, esta vez he podido junto a Mon experimentar unas sensaciones distintas profundizando mucho más en lo que es realmente la esencia y la historia de estas ciudades junto a otras que no había pisado jamás.

La Toscana es una región que durante los siglos que ha estado a la vanguardia, ha dejado una huella importante en la historia de la futura Italia y en el arte, encontrando la forma de divulgarla, enseñarla y conservarla. La familia Medici ha escrito gran parte de esta historia sin olvidar por supuesto Pisa que fue una de las cuatros potencias marítimas de aquel entonces.

Ha sido también un viaje donde he podido reincontrarme con un amigo que no veía desde hace treinta años, me parece algo estupendo y poder compartir con el un día genial.

El parentesi de tres días en la región de la Umbria nos ha aportado paz y el descubrimiento de una zona menos conocida pero no de menos interés, totalmente recomendable sobre todo Assisi.

Me hubiese gustado mucho poder ver las “cinque terre” desde un barco pero desgraciadamente el mar nos lo ha impedido así que, quizás más adelante, tendremos que volver a intentarlo, aquí lo dejo…

Y aquí, cómo siempre cuando regreso de unas vacaciones, dejo dicho que a partir de este momento habrá que empezar a pensar en las próximas, así que a trabajar, jii.

2016_Lavagna, Día 19

junio 19, 2016

Mis primos habían planificado un día completo en el mar que consistía en alquilar dos zodiacs lo suficientemente grandes cómo para llevarnos a todos pero el estado de la mar y la previsión de lluvias no han hecho posible esta actividad. Estamos en la segunda quincena de junio y aún miramos de reojo el tiempo que cada vez está peor, el verano tarda en llegar, las temporadas se desplazan.

El plan ha cambiado pero el hecho de que pasemos el día juntos sigue en pié así que después de quedar y tomarnos un café subimos a los coches y nos vamos por el autopista al pueblo de Sarzana de regreso a la provincia de La Spezia. Aparcados los coches, entramos andando en la zona peatonal, una breve parada en un bar para la segunda rondas de cafés y vamos a efectuar nuestra primera visita en un pequeño castillo en pleno centro.

Una vez dentro vemos que está en marcha un acontecimiento musical rockero, hay varias habitaciones desde donde sale música, los diferentes grupos están ensayando, nosotros seguimos adelante con nuestra visita por la parte subterránea del castillo donde necesitamos poner en marcha las linternas de los móviles para ver donde pisar, nos reímos.

Dejamos atrás el castillo, volvemos a los coches y salimos del pueblo para subir a una colina donde está ubicado el otro castillo, más grande que el anterior, sacamos los tickets y entramos. Subimos directamente arriba, desde esta posición hay unas vistas panorámicas a todo el valle, Luca, mi primo, nos comenta que esta es la zona que une tres provincias en tres regiones distintas, La Spezia en Liguria, Massa-Carrara en Toscana y Parma en Emilia-Romagna.

Sacamos unas fotos, bajamos y damos una vuelta en la parte subterránea donde llegamos a una habitación con el techo abovedado, desde allí hay conductos que suben a las habitaciones y servían para escuchar lo que pasaba en ella.

Que primos más divertidos que tengo, siempre alegres y riéndose, genial.

Empieza a llover.

Subimos y nos vamos, se avecina la hora de comer, tenemos mesa reservada en un restaurante en Aulla donde la comida típica es a base de tortitas de trigo, las sirven con salsa de champiñones, carne y pesto por separado, luego unas bandejas de embutido y una tabla de quesos. Cafés y limoncino, así llaman aquí el limoncello.

Deja de llover, sale el sol. De camino a casa paramos a visitar un outlet donde nos pasamos más de una hora y al fin regresamos a Lavagna. Pausa cada uno en su casa, nosotros en el hotel.

Más tarde nos pasan a buscar y decidimos pedir comida para llevar a casa, pizza y japo. Cenamos mientras vemos un aburrido Suiza-Francia que acaba 0-0, besitos y a dormir. Mañana hemos quedado para tomar juntos el último café antes de irnos.

Hoy también hace sol, en lugar de irnos por la autopista nos vamos tranquilamente por la carretera de la costa, los quilómetros hoy no son muchos. El primer tramo es arriba en la montaña, abajo están los pueblos con sus pequeñas playas, nada de tráfico, conduzco tranquilamente visualizando el panorama y escuchando música.

Llegamos al pueblo de Deiva Marina, último de la provincia de La Spezia, aquí compartí varios veranos con mis primos. Le indico a Mon donde tenían el apartamento y el recorrido que cada mañana hacíamos para bajar a la playa, bonitos recuerdos, nunca más había pensado en este lugar, debería de tener unos 15 años, no ha llovido desde entonces…

Paramos a tomar un café y un agua en una terraza, una breve visita a la playa y seguimos por la misma carretera que nos conduce a Lavagna por varios túneles con semáforos que funcionan de forma alternada. Dejamos atrás este tramo, yo también mis recuerdos y entramos en la provincia de Genova.

Ya en Lavagna efectuamos el check-in en el hotel y nos vamos directos a visitar un pueblo muy pequeño que para mí tiene un encanto especial, se trata de Portofino. Se llega allí también por una carretera de costa donde siempre hay mucho tráfico, muchas motos. Pasamos por Rapallo, aquí tengo otro recuerdo muy lejano de cuando yo era muy pequeño y venía con mis padres a ver a mi tía, hoy es el día “remember”.

Después de hacer un tramo digamos conduciendo alegremente, que distinto es conducir sin el peso de las maletas, donde me sigue una BMW GS llegamos a Santa Margherita. A partir de aquí es donde los coches no pueden seguir, estamos a aproximadamente 1Km de Portofino, una patrulla de Policía Local solamente da paso a residentes, motos, bicicletas, servicios y peatones.

La vegetación llega prácticamente hasta casi el agua, esta es una zona protegida y así debe de seguir siéndolo porque es una delicia para los ojos. El agua es transparente porqué no hay casi contaminación. Finalmente llegamos y aparcamos en un parking, me toca subir cuatro plantas, grr.

Paseamos hasta el puerto donde por supuesto no faltan los macro yates, nos sentamos a comer tranquilamente cómo no, pescado fresco con una cervecita bien fría.

Para hacer la digestión y siguiendo mi plan, subimos hasta el “Castello Brown”. Para llegar hay que recorrer el puerto hasta el final y subir por un sendero entre árboles. Una vez arriba las vistas son fantásticas, parece una postal, el castillo es más bien una casa protegida de ningún interés. Hacemos fotos en ambos lados y volvemos a bajar.

De regreso al parking Mon me indica una tienda done venden chubasqueros de la marca K-Way, prenda que en mi juventud todos los jóvenes teníamos. Teniendo en cuenta de que mi chubasquero lo he tirado durante este viaje porqué estaba roto entro para comprarme uno y me lo llevo de color naranja, jii.

Regresamos, aparco a Desy, hasta el lunes no la volveré a conducir, ducha y vamos a ver a mis primos en las diferentes tiendas donde compramos algunas cosas, yo calcetines, Mon unas gafas Prada para salir y otra Okley para la moto, ole!!!

Conozco a Luca, la pareja de Elena, me cae bien. Nos vamos todos a cenar a un restaurante en la montaña. La velada genial, al final de la cena Silvana nos da a cada uno una cajita con dentro un presente, una pulsera con una “M” para ella y un colgante con la forma de la bota para mí, gracias de verdad.

Nos retiramos a una hora prudente, buenas noches y hasta mañana.

El cielo está completamente tapado de nubes grises pero las previsiones indican que en una hora saldrá el sol y se mantendrá todo el día. Bajamos a desayunar.

El chico del B&B nos dice que vayamos a visitar Porto Venere, justo al lado de La Spezia. Esta visita la tenía programada para el día de ayer viniendo hacia aquí pero al estar cortada la carretera no pudimos hacerla, que hoy si que vamos.

En un principio hoy teníamos prevista una excursión en barco para poder ver los cinco pueblos desde una perspectiva diferente pero el estado de la mar nos lo ha impedido, de hecho he recibido a primera hora de la mañana un e-mail con la anulación por esta razón.

Subimos a Desy y otra vez por la carretera interior nos acercamos a La Spezia, una vez allí, bordeamos una parte del puerto militar y llegamos a Porto Venere donde aparcamos en una curva al lado de otras motos.

Vamos paseando por el ancho paseo lleno de bares y restaurantes que conduce al espigón, paramos a tomar un café. Seguimos, ahora por la parte final cuyo camino es de piedra, alrededor queda en pié una construcción también de piedra de estilo castillo cómo si fuera un bastión defensivo, arriba una pequeña iglesia, adivinar de que material está hecha. Nos vamos acercando poco a poco mientras sacamos alguna que otra foto.

Una vez allí entramos a visitarla, es diminuta, hoy se va a celebrar una boda, cómo mola ver la decoración preparada.

Fuera hay un hombre tocando una arpa, nos quedamos cerca escuchándolo, toca muy bien. Algún que otro turista deposita unas monedas en un cuenco que tiene delante de el, también tiene algunos CDs a la venta. Mientras escucho lo observo, va bien vestido, zapatos limpios, no de la impresión de vivir mal, decidimos comprarle uno. Para de tocar y nos explica un poco de que van los tres que tiene, elegimos uno de solo arpa mientras otra pareja le compra dos.

Nos cuenta un poco su vida, es profesor de música vecino de la Toscana, a veces viene aquí simplemente a pasar un rato, conocer a gente, lo que recauda va a una asociación, lo hace porqué disfruta haciéndolo, tiene una colección de mas de 400 instrumentos musicales, conoce Barcelona, se le ve una gran persona.

Nos despedimos y seguimos andando ahora pasando por un arco por el cual pasamos a la roca que da directamente al mar que hoy está cabreado, en este punto las olas rompen continuamente formando la típica espuma blanca.

Pasamos ahora por un camino que nos conduce más arriba, visitamos una iglesia y seguimos más arriba hasta llegar a un castillo que desde fuera se ve cómo una fortaleza impenetrable con una altura impresionante pero, una vez pasada la entrada, lo que queda en pié son terrazas con plantas y árboles, una parece estar preparada para conciertos o fiestas al abierto.

En las partes superiores de unas torres hay varias gaviotas tranquilamente descansando que ni se inmutan a nuestro paso.

Volvemos a bajar al pueblo por unas escaleras que nos conducen a una calle estrecha con tiendas y algunos restaurantes pero seguimos hasta el punto inicial de nuestra visita. Nos sentamos en una terraza con TV, en una media hora empieza el partido Italia-Suecia.

Comemos, ganamos, ya estamos clasificados para octavos, nos marchamos.

Regresamos hacía el B&B y tardamos más tiempo que la ida porqué Garvin nos intenta continuamente hacer ir por la costa pero la carretera está cortada por lo tanto yo no le hago mucho caso, intento volver a recorrer el mismo camino pero todas estas carreteras se parecen mucho y nos perdemos un poco hasta regresar al camino correcto.

Llegamos al B&B donde hemos quedado para que nos preparen la cena, pregunto si nos queda tiempo para bajar a Monterosso, nos dicen que si, está a 10Km, nos vamos. Llegamos abajo y aquí también no se puede aparcar en el pueblo, hay que hacerlo en un parking de pago no asfaltado, decidimos no hacerlo y nos vamos.

Cena, partido de España, gana a Turquía y también se clasifica, nos retiramos a la habitación. Mañana nos vamos.

Una cosa es cierta, todas las veces que he dejado atrás Firenze, siempre he sabido que en ningún momento ha sido un adiós, más bien un hasta luego y así será también esta vez.

Decidimos ir a visitar el dealer que está en la localidad de Prato justo al lado, Garvin nos dirige hasta allí. Aparcamos detrás del edificio, entramos en la tienda pasando por el taller pero es un absoluto caos, un pegote enorme de roba, bastante fea por cierto, y mucha, mucha moto. Nos vamos sin comprar nada. Esto normalmente no suele ocurrir.

Había oído hablar de Lucca pero nunca había estado, hoy por su ubicación más o menos por el camino, decidimos visitarla. Una vez dejada atrás la autopista, nos desviamos por carreteras secundarias hasta llegar. En el punto de información nos dan un plano de la ciudad y nos indican donde aparcar la moto a cubierto ya que la maleta exterior no puede quedarse sin ser vigilada.

En el parking pregunto donde podemos comer y nos recomiendan un restaurante de un cliente de ellos, dejamos todo allí en el despacho, cascos, chaquetas, guantes, cómo si fuésemos de la casa.

Nos sentamos a tomar un café y luego paseamos por el pueblo siguiendo el mapa con sus puntos de interés en sentido anti horario. La “Cattedrale di San Martino” con el campanario empaquetado por reformas. Seguimos hacia el norte y girando una esquina oímos musica que sale de una ventana ubicada en la primera planta del edificio que tenemos al lado es el “Istituto Musicale Boccherini”, en su exterior una estatua de bronce.

Seguimos nuestro recorrido hasta una plaza ovalada, lugar típico para turistas, llena de restaurantes y sus terrazas, aquí en su día, había un anfiteatro romano del cual nada queda. A pocos pasos topamos con la “Basilica di San Frediano”. Convergemos hacia el centro hasta llegar a la “Chiesa di San Michele in Foro”. El color predominante de las iglesias es el blanco, obviamente por el mármol que es su denominador común.

Es la hora de comer, nos sentamos en el restaurante recomendado (http://www.rusticanella2.it), pedimos menú y salimos que no podemos con nuestros cuerpos, que animales que son, sirven el primero normal, de segundo una pizza pero no es pequeña, es grande, uff.

Durante la comida recibo un e-mail del B&B de hoy avisándonos que por culpa de un desprendimiento han tenido que cortar la carretera de la costa. Nos indican de seguir hacía Genova y luego regresar, se me desmonta el recorrido programado pero, que le vamos a hacer.

Ya con Desy circulamos por la autopista, un cartel indica el final de la “Toscana” y el principio de la “Liguria”. Paramos en una área a repostar y un poco más adelante salimos para la zona denominada “le cinque terre”.

Aquí las carreteras son pequeñas, con muchas curvas, empinadas, vamos lo tienen todo. Garvin para variar no tiene la dirección, sigo las indicaciones para Vernazza y lo que me habían explicado en el e-mail. De repente paro encima de una montaña y, mira por donde, estamos justo al lado del B&B, bien.

Para acceder al edificio se baja por una rampa empinada no muy ancha que combina una parte con escaleras y otra lisa, unos metros más abajo hay una Harley aparcada, pienso: ni lo intentes…

Dejamos las maletas en la habitación, estamos a 5Km de Vernazza, para bajar, hay que ir por una carretera muy estrecha y con curvas cerradas, allí que vamos. Una vez abajo, tenemos que aparcar a unos 800m del pueblo, solamente pueden pasar y aparcar los residentes.

El pueblo es en realidad una calle, en ambos lados hay terrazas con bares y restaurantes, edificios de apartamentos y por supuesto, casas particulares, algunas muy bien conservadas y otras en malas condiciones. Seguimos andando hasta el puerto, allí podemos observar lo limpio y transparente que está el mar, peces de distintos tamaños y pequeñas medusas lilas.

Nos sentamos a tomar una cerveza, no paran de llegar turistas con sus maletas, parece mentira que pueda llegar tanta gente y meterse en un espacio tan reducido. La previsión es lluvia a partir de las 23:00h, mejor cenar algo y retirarnos a una hora prudente teniendo en cuenta el recorrido que tenemos por delante.

Cenamos en un restaurante en la parte alta del pueblo, para acceder lo hacemos subiendo varios escalones bastante empinados, aquí todos son guiris en su mayoría americanos, el personal es de lo más divertido. La cena normalita pero el rato muy agradable.

Volvemos a subir poco a poco, todo el recorrido en primera marcha, caen cuatro gotas pero sin ser molestas, aparcamos y nos retiramos a la habitación. Media hora más tarde cae el diluvio universal, viento y frío.

Antes de dormirme, miro la previsión del tiempo para mañana que dice sol, tengo serias dudas, ya veremos.

2016_Firenze, Día 15

junio 15, 2016

Ultimo día en esta increíble ciudad, seguimos el plan establecido, hoy nos movemos con calma porqué no tenemos prisa, la visita es a las 11:15h. Paseamos por el centro, al igual que ayer por la tarde seguimos mirando tiendas, tampoco compramos nada.

Ya al otro lado del Arno visualizamos el “Palazzo Pitti”, canjeo el voucher por las entradas. Aquí es donde se están haciendo los pases de moda, el patio está preparado para ello, nosotros subimos a la primera planta, a la entrada nos dicen que nuestro billete es para ver un montón de museos ubicados allí pero no el palacio real. La verdad es que recuerdo que tuve un poco de lío para sacar esta entrada y bueno, recordaba haber comprado la completa pero no es así.

Visitamos entonces una parte del palacio la “Galleria del Costume” y salimos al exterior para recorrer el “Giardino Boboli” donde damos un largo paseo, el sol ahora pega fuerte, menos mal que hay muchas zonas a la sombra.

Subimos hasta el “Museo de la Porcellana” y desde el “Belvedere” sacamos unas fotos de las colinas cercanas a la ciudad, aquí se respira paz y tranquilidad.

De regreso hacia el palacio paramos en en “Coffe House” desde donde hay unas vistas privilegiadas sobre la ciudad.

Salimos, siguiente visita el “Mercato Centrale” (http://www.mercatocentrale.it), entramos. En la planta baja hay paradas cómo en cualquier mercado mientras en la primera hay todo tipo de comida preparada al momento, pasta, pizza, quesos, carne, pescado, bocadillos, enoteca. Está abarrotado de gente, me apetece pasta pero las salsas que ofrecen no combinan con mis alergias así qué salimos y comemos en una restaurante pizzería napolitano.

Estamos cerca del B&B, a descansar un rato que vamos.

Salimos una hora y media más tarde y volvemos a andar con la idea buscar algo para comprar, yo preciso una riñonera y Mon unas bambas. Yo acabo satisfecho, Mon no.

Nos “perdemos” por las calles del centro hasta la hora del aperitivo, luego cenamos en una terraza de un restaurante donde pido una “fiorentina” que era de rigor comer antes de irnos, todo perfecto.

Firenze una ciudad maravillosa, hecha para vivirla, mañana nos vamos.

2016_Firenze, Día 14

junio 14, 2016

El día de hoy ha empieza una media hora antes ya que tenemos que estar a las 9:00h en la “piazza della Signoria”, allí empieza el tour guiado en español en la “Galleria degli Uffizi” donde llegamos unos minutos antes.

Cristina hoy también es nuestra guía, perfecto.

Mucha gente ya en la cola, nosotros entramos por la entrada preferente con la guía, esto lo recomiendo a todos para no perder tiempo precioso y aprovecharlo al máximo para el sin fin de visitas que ofrece esta ciudad.

Al igual que el domingo, hoy escuchamos atentamente todo lo que nos cuentan, hoy la visita se centra sobre todo en el arte, más concretamente en las pinturas y algo de escultura. Subimos a la primera planta.

Sería imposible poner aquí todo lo que vamos escuchando y viendo conforme vamos avanzando por el Palacio convertido en museo pero lo que sí me gustaría simplemente remarcar es que tener al alcance de las manos tantas obras de tan famosos artistas es un verdadero regalo para los ojos, algo que muy pocas ciudades en el mundo pueden ofrecer.

Giotto, Cimabue, Botticelli, Tiziano, Brunelleschi, Michelangelo, Leonardo da Vinci y muchos más.

Realmente la familia Medici y sobre todo Lorenzo el Magnifico fueron los que impulsaron firmemente el arte en esta ciudad coleccionando cuantas obras podían por el simple amor al arte, chapó.

La visita dura más de 2h y la verdad llega un momento que los que no hemos estudiado arte empezamos a saturarnos pero no hay tiempo para más, Cristina se despide y nos juntamos con otro grupo teniendo tan solo unos minutos para pasar por los lavabos.

Pegatina, se abren las puertas, unas escaleras nos conducen en el “Corridorio Vasariano”.

En primer lugar decir que hoy ya sabemos quien ha sido el tal “Vasari”, arquitecto, pintor y escritor considerado cómo uno de los primeros historiadores del arte, admirador de Michelangelo y el que ha hecho posible que este corredor se pudiese construir a mediados del siglo XVI en tan solo cinco meses.

En segundo término que tuvo la brillante idea de construirlo por encima del “Ponte Vecchio” uniendo el “Palazzo Vecchio” con el “Palazzo Pitti”.

Durante la construcción se tuvo que pedir a varias familias que cediesen una parte de sus casas construyendo una pared para separarlo, todos aceptaron menos una, de hecho el corredor tiene en su tramo final unos metros que son más estrechos y forman una “U”.

En la actualidad el corredor no tiene nada en especial exceptuando la cantidad de obras colgadas en sus paredes.

Una vez al exterior nos vamos a reponer fuerzas comiendo en una terraza.

Volvemos a cruzar el río Arno y entramos a visitar el “Museo del Bargello”, en él hay diferentes estancias distintas, observamos cerámica, pinturas, porcelanas, plata, armaduras, esculturas, etc.

Me parece increíble cuanto arte hay en esta ciudad.

Nos queda la última visita por hoy, las “Cappelle Medicee” donde están sepultada la familia Medici al completo. Por fuera parece una capilla sin mayor importancia pero por dentro se merece una visita obligada.

Un poco cansados vamos al B&B para una pausa de una horita.

El resto de la tarde y según el programa es libre para compras, en realidad yo solamente compro una crema y Mon nada pero durante un largo rato hemos andado sin rumbo alguno.

Parada y aperitivo.

Para cenar nos vamos a un restaurante recomendado por Annarosa “la Ménagère” (http://www.lamenagere.it). Entramos y la chica nos dice que en un rato tendremos una mesa, nos invita a sentarnos en el bar y pedir algo mientras tanto, nos parece bien.

Pedimos una botella de “Chianti”, pasan veinte minutos, media hora, tres cuartos… desde mi posición veo que hay cómo unas cuatro o quizás cinco mesas libres, no digo nada.

Cuando ya ha pasado 1h y las mesas siguen igual, me levanto y voy a hablar con ella y educadamente le digo que no me parece normal lo que está pasando y que o nos hace pasar en cinco minutos o nos levantamos y nos vamos, naturalmente sin pagar el vino.

En un espacio reducido de tiempo nos sentamos finalmente en una mesa, bieen!!!

El problema, o no, es que ya se nos ha acabado el vino, pedimos la cena y una copa más por cada uno.

La cena ha resultado buenísima, realmente ha valido la pena esperar, el local es precioso, dentro hay también una floristería, Mon le compra una flor a Annarosa.

En estos días hay la feria de la moda en Firenze así que van entrando gente relacionada con ella, mucho color, mucho glamour.

Finalmente acabamos y nos retiramos un poco tocados por el alcohol pero contentos.

Fotos:

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