2024_Costa de Cadiz día 2, 168Km

julio 18, 2024

Hoy lo primero que voy a escribir es algo que durante este viaje hemos ido viendo y que personalmente lo encuentro totalmente absurdo y Mon comparte conmigo esta sensación, hemos visto cantidades de familias que visten a sus hijos… iguales, mismas camisetas, pantalones, faldas, zapatos, traje de baños, etc. debe de ser algo intrínseco de esta zona, algo totalmente absurdo a estas alturas pero en fin, contentos y felices ellos no le vamos a quitar la ilusión o, lo que sea.

Esta mañana tras la ducha y el desayuno, hemos recogido todo y nos hemos ido a las 10:00h que ganas que teníamos, dirección a la costa, en menos de una hora llegábamos a Vejer de la Frontera, último pueblo blanco que estaba en mi lista, al llegar hemos encontrado muchos más coches intentando aparcar, nosotros entramos en el primer aparcamiento gratuito, damos una vuelta y de repente se marcha un coche dejándonos un sitio perfecto para las dimensiones de Furgui.

Subimos por una escalinata muy empinada, para variar, y entramos en el casco antiguo, hoy el día está completamente nublado pero las temperaturas siguen rozando los treinta grados.

Desde luego este es, de largo, el pueblo más bonito que hemos visitado en esta provincia, el más limpio, el más cuidado, las tiendas ofrecen productos exclusivos, todo lo expuesto tiene su encanto, parece que el “Made in China” aquí no ha llegado todavía.

Vamos paseando, entramos en una tienda y me compro unas zapatillas para ir a la playa, las mías se han roto, bueno, una de ellas, hace un par de días que las necesitaba. Mon más tarde compra un abanico pintado a mano para Tere.

Una vez acabada la vuelta completa al pueblo, regresamos a la Furgui y nos dirigimos a Conil de la Frontera, desde este punto vamos a recorrer la costa despacio sin prisa en dirección sur pasando por una infinidad de playas larguísimas, todos los aparcamientos tienen un arco en su entrada de una altura de 1,90m para que ninguna camper y/o autocaravana pueda entrar, parece que en este litoral era de costumbre el pernocta de muchas de ellas, el resultado es que ahora no las quiene ver ni siquiera durante el día pagando, en fin.

No hay ninguna posibilidad de aparcar fuera de estos aparcamientos de pago, Recorremos quilómetros despacio hasta llegar a Los Caños de Meca, justo al final del pueblo la carretera nos lleva al interior por el PN de la Breña y Marismas del Barbate cuando llegamos finalmente a la primera rotonda de Barbate justo antes del puerto vemos un aparcamiento libre a nuestra derecha así que paramos.

Sacamos la bolsa de la playa, comida y bebida, nos sentamos en una playa prácticamente vacía, que paz y tranquilidad, comemos, nos relajamos un rato y de nuevo en marcha.

Parada en Zahara de los Atunes, buscamos una heladería para tomarnos unos helados y unos cafés, un paseo, pasamos por una calle con atunes azules pintados en el medio uno detrás de otro y de nuevo en marcha, bonito lugar para pasar unos días de playa.

El siguiente destino es la playa de Bolonia en el término municipal de Tarifa, llegamos por una carretera interior y un desvío por otra sin salida, justo al llegar veo un aparcamiento de autocaravanas, al no tener nada reservado para esta noche y viendo la hora que es le comento a Mon que entre y pregunte, allí que va. Al rato me dice que no hay nadie, que tiene el móvil de contacto, bien, llama y la persona que le atiende le dice que estaba por allí escondido, regresamos.

Solamente tienen una plaza para esta noche y la tenemos que dejar mañana como muy tarde a las 12:00h por nosotros no hay problema, no hay ducha, no hay lavabo, hay electricidad!!! Que lujo, nos quedamos, aparcamos, enchufamos la nevera y para la playa que vamos.

Esta playa es muy famosa por las dunas del final creadas de forma natural por el viento y que alcanzan treinta metros de altura (https://www.andalucia.org/es/tarifa-espacios-naturales-duna-de-bolonia). Al mirarla desde lejos no parece que haya gente, dejamos atrás la calle asfaltada, entramos en ella hasta la orilla y desde este punto nos dirigimos al final. Poco a poco las dunas se van haciendo más grandes y más altas, ahora si que divisamos a personas que suben y bajan en ellas.

Cuando llegamos a unas rocas en el agua que marcan el final de la playa empezamos la subida, cuesta un poco, la arena se va moviendo bajo nuestros pies, si nos paramos notamos el viento que empuja la arena hacia arriba, seguimos. Tras una duna hay otra y nunca se acaba, finalmente logramos llegar a la cima, estamos solos, curioso ver que alrededor de la arena hay un pinar, la imagen es que la duna está por encima de los pinos, hay una bajada entre los árboles para adentrarse en el espacio verde.

A la subida a la bolsa de Mon se le ha roto una asa así que la vamos aguantando los dos cada uno por un lado, empezamos la bajada intentando coordinarnos para que nadie de los dos vaya más adelantado que el otro cambiando la manos de vez en cuando, una vez en la orilla regresamos al punto de salida.

Hemos agotado las reservas de agua, nos sentamos en la terraza de un chiringuito para tomarnos una cerveza y un tinto de verano antes de regresar a la Furgui.

Dejamos preparado el colchón para cuando regresemos de la cena, hoy no tenemos nada que preparar, nos aseamos como podemos y salimos en búsqueda de un restaurante, nos han dado varias indicaciones, ninguna de ellas nos parece bien, hay que decir que este no es un pueblo, es simplemente un conjunto de playa con un camping, unas áreas camper, bares, restaurantes y aparcamientos, caminamos hasta que vemos un cartel que pone “Sunset Loco Beach” (https://locobeach.es/), entramos.

Nos preguntan si tenemos reserva, pues no, nos dan una mesa en la terraza frente a la playa, el ambiente mola, gente variada, camareros en uniforme moderno, hay una barra de copas y otra en el restaurante, una tienda de ropa, recuerda vagamente Ibiza, nos pedimos las bebidas y tres platos obviamente de pescado para compartir, mientras nos sirven un chico se sienta y empieza a tocar la guitarra y cantar música rock español e internacional, mola.

Poco a poco el sol se va poniendo hasta dar un color genial al entorno, hemos acertado en venir aquí, Alberto, el músico, es de Algeciras, parece que cada año es fijo en este lugar, le acompaña también otro músico argentino el cual canta tres canciones y a continuación le apoya con un extraño teclado minúsculo, más tarde viene también su madre y su hermano el cual se pone a cantar unas canciones con ellos, la noche va tomando forma y va llegando más gente.

Nos tomamos otra ronda, cafés y chupitos hasta la hora de nuestra retirada, por cierto la cena muy buena, ha sido todo genial e improvisado, lo digo por Mon…

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