Anoche antes de retirarnos tomamos una última ronda en el mismo bar donde picamos algo el jueves al llegar, bueno, también hay que decir que es el único abierto, por lo tanto no hay alternativas. Aquí pasan todos los “personajes” del pueblo, que decir… es diferente.

Hoy hemos quedado más tarde tras un merecido descanso, el plan es no salir de esta zona, nos encontramos en el Parque Natural Regional de Morvan, una área protegida de bosques y lagos ubicado en la región de Borgougne-Franche-Compté en el centro de Francia.

Previamente había leído sobre esta zona pero realmente no hay nada destacable, es un lugar tranquilo para descansar, hacer rafting cuando hay agua suficiente y poco más, si no fuese por venir a ver a nuestra amiga me atrevo a decir que no hubiésemos parado aquí nunca pero aquí estamos y hoy vamos a movernos.

La primera parada la efectuamos en la “Abbaye de la Pierre Qui Vire” perdida en medio de la nada, esta mañana conduzco despacio, ayer al volver de Dijon apreté un poco más de la cuenta el acelerador, para llegar a tiempo a la hora de la reserva, no por otra cosa y, Christine se mareó un poco.

Es un lugar que abre al público solamente los domingos, se puede comprar quesos elaborados por ellos y es también un lugar de acogida para breves períodos de tiempo, para meditación o descanso, forma parte del Camino de Santiago Francés tal y cómo observamos en una placa en el suelo. Damos una vuelta y aparece una iglesia con una fachada demasiado moderna, al entrar vemos que la parte exterior se ha construido posteriormente a la original, a nadie nos ha gustado cómo tampoco unos minis murciélagos ubicados en esta pared semi-interior. Se nos acerca un monje que, al oírnos hablar en castellano, nos dice que es colombiano y al decirle que soy italiano me dice que ha vivido muchos años en mi país, vale, nos vamos.

Entramos en la tienda y Christine se pone super contenta porqué encuentra un libro que llevaba mucho tiempo buscando y que estaba agotado, me alegro por ella. Ahora nos vamos de verdad.

Conducimos con ausencia absoluta de tráfico en una carretera que nos lleva a un pequeño lago que bordeamos hasta llegar a un pueblo y, desde allí veo de reojo un castillo, en cuanto puedo doy la vuelta, una parada para sacar una foto desde aquella posición y, llegamos. Se trata del Castillo de Chastellux, en realidad se trata de un edificio que se está derrumbando, varias piedras están caídas, apuntalado en varios puntos. Debe de ser tremendamente caro poder mantener todo esto y, si no hay turistas, no hay ingresos.

Nuestra siguiente parada es en un pueblo mucho más concurrido ubicado en una collina y, en su parte superior, una abadía. Al ser la hora de comer, Christine recomienda que busquemos mesa, no vaya ser que se haga demasiado tarde y nos quedamos a dos velas. Nos sentamos en el “Restaurant Le Cheval Blanc” (https://www.lechevalblancvezelay.fr/) gracias a ella porqué la dueña ya no quería a más clientes.

Comida de muy buena calidad a un precio razonable con cerveza artesana de la zona sentados en la terraza en un día de sol y buenas temperaturas, fantástico. A media comida me doy cuenta de que llevamos una multa en el parabrisas, había aparcado justo en frente de la terraza. No me preocupo. Al levantarnos, Christine empieza a notar el esfuerzo realizado en estos días al seguirnos así que nos acompaña un tramo y se queda en una terraza mientras nosotros subimos hasta la abadia que, cómo no, encontramos con su fachada completamente empaquetada por reformas. Nos desviamos a la terraza que dominan el valle, nada de especial y entramos, mejor dicho mientras entramos una monja sale y mira con malos ojos a Mon que lleva una camiseta sin mangas con una calavera al medio, jajaja.

Regresamos a la base, a las 18:00h tengo que devolver el coche, dejo a las chicas, pongo lleno de gasolina y me voy a Avallon, llego un poco justo pero en hora, devuelvo el Corsa y recupero a Desy. Al regresar a Quarré-les-Tombes, me doy una vuelta por la plaza y hago unas fotos a las tumbas de piedra que están detrás de la iglesia.

Esta noche cena en el único restaurante del pueblo cuyo dueño es el mismo que el del bar y, mira por donde, el mismo de los apartamentos donde estamos, si fuera italiano se consideraría un mafioso 😂

Al llegar un poco tarde, las 20:30h y es sábado!!! Nos dice que no hace falta mirar la carta, solamente nos puede ofrecer hamburguesas… pues para Mon una hamburguesa de pollo completa, para Christine una hamburguesa triple de ternera completa y para mi una hamburguesa triple de ternera en plato eso si poco hecha. Cuando llega la de Mon se encuentra el pan con un agujero donde se ve la yema del huevo, nos reímos…

Antes de que nos echen pago la cuenta y la instancia en la habitación. Nos tomamos unas rondas en el bar de siempre y a dormir, mañana tenemos un buen tramo para regresar a casa.

Fotos: https://www.flickr.com/photos/fabryhd/albums/72157711049249203

2019_Dijon, Día 13, 320Km.

septiembre 13, 2019

Quedamos para desayunar a las 9:30h en el bar ubicado justo al lado de donde vive Christine, lo curioso es que no sirven comida, hay que ir a la panadería y comprar allí, me levanto y voy a por unos cruasanes y un bocadillo de pollo. Cuando le quito el film transparente y lo abro, tiene una salsa que parece una mezcla entre mahonesa y mostaza, lo dejo a las chicas.

Anoche Christine estaba muy animada y pretendía ir conmigo en Harley con la pata chunga a recoger el coche de alquiler, si bien ayer dije que vale, esta mañana le he dicho que quizás non era una buena idea, menos mal que ha estado totalmente de acuerdo así que pedimos un taxi para las 10:30h, la mejor opción.

Llega el taxi, ellas se suben, yo les sigo con Desy hasta llegar a Avallon, lugar donde recogemos el coche de alquiler previamente reservado y dejamos la moto dentro de las instalaciones. Nos ha tocado un Opel corsa casi nuevo, nos vamos a ver Dijon, la ciudad más importante cerca de aquí donde llegamos en menos de 1h. Aparcamos justo en el centro.

Lo que no he explicado bien es que a Christine le han operado en una pierna y va con una muleta, por lo tanto vamos caminando por el centro poco a poco, visitamos la “Catedral de Saint-Bénigne” antigua abadía. Es evidente que la han restaurado, predomina un color claro casi tirando a blanco, una vez dentro, Mon me hace notar que tiene cómo una especie de pintura, algo raro. Bajo a la cripta, aquí se ha mantenido el color original, mucho mejor.

Están tocando el órgano, varias personas están sentadas en dirección opuesta al altar, damos una vuelta y nos hace gracia ver un especie de pupitre de madera noble con un diseño raro, Mon y yo sacamos fotos a ver a quien le sale mejor.

Salimos y vamos a pasear por la “Rue de la Liberté”, calle peatonal principal, ha llegado la hora de comer, buscamos un sitio donde podernos sentar, encontramos uno y por suerte nos dan una mesa con sofá, ideal para nuestra amiga así podrá descansar la pierna mientras almorzamos. La comida muy normal, seguimos.

Durante la comida he consultado TripAdvisor y más o menos todo está bastante cerca, lo primero que vamos a ver es la iglesia de Notre-Dame que resulta ser una copia en pequeño de la que hay en Paris, está cómo casi escondida entre el entramado de calles del centro y aparece de repente. Su fachada está repleta de gárgolas, una detrás de otra, arcos, vidrieras, aquí también se nota por una parte su mantenimiento y por la otra que aquí no hay tanta contaminación.

Caminamos por otras calles, hay más de un edificio cuyas fachadas combinan obra con madera pintadas en tonos marrones y rojizos, me recuerdan vagamente los que vi en Alsacia y

País Vasco. Pasamos ahora por el patio del Museo de la Bellas Artes, salimos en otra dirección y pasando por el edificio del Ayuntamiento llegamos a la “Place de la Libération” donde hay una zona de aguas que salen a chorros verticales intermitentes, un perrito se lo está pasando en grande.

Todos coincidimos en que Dijon es, sin lugar a dudas, un lugar donde se vive tranquilo, Christine toma bien nota y no descarta mudarse aquí en un futuro. Poco a poco vamos regresando al punto de salida, paramos a hacer unas fotos a otra casa con madera, la más famosa por estar en un enclave especial donde convergen varias calles y donde justo casi delante hay una atracción con caballitos y una fuente.

No podemos irnos de Dijon sin comprar su producto estrella: la mostaza. Bueno yo tengo alergia pero compramos varios paquetes con botes pequeños para regalar a la vuelta.

Nos sentamos en una terraza a tomar algo y reservamos mesa en un restaurante italiano, llamo yo y hablo directamente mi lengua, perfecto. Christine busca en una App estudios para alquilar y encuentra alguna opción válida, esto va más rápido de lo que me podía imaginar…

Antes de volver al coche, Christine se compra unas bambas Sneakers, recomendación de Mon y la verdad es que ahora dice que anda mucho mejor, genial.

Salimos de la ciudad para regresar al Parque Natural Regional de Morvan donde finalmente llegamos 15min más tarde de la hora reservada, la culpa la tienen las Sneakers, bueno, cena completa y retirada, hoy debe de haber sido muy cansado para Christine pero se ha portado cómo una campeona, mañana más…

Fotos: https://www.flickr.com/photos/fabryhd/albums/72157710956171796

Hoy ha sido unos de aquellos días de enlace, solamente un simple desplazamiento o, eso era, lo que en un principio debería haber sido.

Para empezar, en el desayuno, Paolo, uno de los propietarios, mira por donde, tuvo una novia durante un par de años en Sitges y conoce Garraf, que pequeño es el mundo!!!

Al explicarle la vuelta que tuvimos que dar el día anterior nos propone de seguir nuestra ruta modificándola ligeramente, nos dijo que, en lugar de regresar a Livigno y desde allí pasar a Suiza, de bajar por el valle hasta Tirana y desde allí torcer de nuevo hacía el país de los Alpes. Al alargar ligeramente el recorrido, solamente una media hora, con el aliciente de ver otro paisaje, aceptamos de buen grado.

Pagamos la cuenta y, sorpresa, nos ha hecho un pequeño descuento porqué les hemos caído bien, genial. Salimos de Bormio y al entrar en el primer túnel, se enciende la luz del motor y del aceite, seguimos y, nada más entrar en Suiza, paramos en la primera gasolinera, controlo el nivel de aceite, está en la mitad, compro y repongo. La operación nos hace perder otra media hora, hoy hace calor y el cielo está despejado, me quito el buff, seguimos.

Recorrimos otro tramo entre montañas, que paz. Una media hora más tarde volvemos a parar en otra gasolinera, compro la viñeta para las autopistas, seguimos.

Un poco más tarde llegamos al desvío para pasar el puerto de montaña que nos permitirá llegar a la autopista que nos llevará a Zurich y desde allí. entrar en el país galo. La sorpresa viene cuando justo al empezar la subida, nos encontramos un cartel en el medio de la carretera el cual indica que el puerto está cerrado, damos la vuelta. Solamente nos quedaba un camino, ir hacía el oeste, seguimos.

Empezamos así un recorrido que bordea un lago, luego un tramo mixto, una bajada pronunciada, el navegador cada vez que puede nos indica de regresar, cada vez que re-calcula añade kilómetros al total, paramos, analizamos el Google Maps, lo tenemos bastante mal, si vamos hacía el norte que, por lógica sería el sentido correcto solamente encontramos carreteras que regresan al sur por encontrar montañas sin paso alguno, seguimos entonces hacía el sur pero esta opción nos hace regresar a Italia.

Una vez allí bordeamos el lago di Lecco, encontramos mucho tráfico, un accidente entre un coche italiano y otro alemán, Mon interpreta en su mente lo sucedido y me suelta: el italiano iba a toda ostia y el alemán que quería girar le ha dado…

Dejamos atrás el lago y giramos dirección norte, ya son las 13:00h, Mon me pregunta donde comemos, cómo si yo fuera de allí… a la primera redonda, veo un restaurante un poco más arriba y me paro allí mismo. Un plato rápido y seguimos.

Volvemos a entrar otra vez en Suiza, llegamos a Lugano, encontramos tráfico hasta la entrada de la autopista, finalmente empezamos a rodar a una velocidad decente, vamos fatal de tiempo, llega el momento de repostar pero cosa muy rara en este tramo de autopista no hay gasolineras, no nos queda más remedio que salir y repostar en en un pueblo y volver atrás para regresar a la autopista, seguimos.

Tramo aburrido con bastante tráfico hasta llegar a Lucerna y allí, cómo no, obras, caravana, la primera parte nos la saltamos pasando en medio de los coches parados pero al llegar al punto de que los carriles se desdoblan y se estrechan tanto que no nos queda espacio para pasar, parados cómo cualquier otro vehículo. En este tramo perdemos media hora larga, al acabarse las obras seguimos.

Queda el último tramo de autopista, mucho tráfico, le digo a Mon que no volveré a pasar por Suiza, finalmente vemos carteles que indican una “F”, Francia por fin!!!

A partir de aquí no ha habido más complicaciones, eso si, poco a poco ha oscurecido, paramos una vez más a repostar, me tomo un café, nos queda el último tramo, faltan todavía casi 300Km. U2 a tope y con una velocidad constante de 130Km/h nos comemos todo el tramo de la autopista hasta la salida donde hacemos el último repostaje, faltan 30Km.

Este tramo es en carretera secundaria, lo que faltaba, de repente nos encontrarnos a un búho justo en medio de ella, Mon chilla y él desaparece. Llegamos a destino, entramos en la plaza del pueblo, es extraña, triangular, paramos delante de un bar y en seguida aparece Christine con su muleta, besos y abrazos. Vaya viajecito, son casi las 23:00h.

Desmontamos maletas, Christine nos entrega la llave del apartamento, lo dejamos todo y regresamos al bar donde cenamos una tabla de embutidos y quesos acompañados de unas rondas de cervezas, risas y buen rollo, a las 01:00h nos retiramos.

Hoy ha costado un poco pero al final, cómo de costumbre, siempre llegamos a nuestro destino, mañana alquilamos un coche para los próximos dos días.

Ayer Mon me preguntó cuantos kilómetros íbamos a hacer hoy y, al ser relativamente pocos, me dijo de que nos lo tomaríamos con calma, le contesté que vale. Lo que ella no sabía es que conduciendo por carreteras de montañas los tiempos cambian sustancialmente.

Yo me he levantado cómo siempre sobre las 8:00h y, saltándome de contar la rutina de cada mañana, paso a escribir directamente la hora de salida, las 11:30h.

Una vez más recorremos el camino de ayer pero esta vez no habrá retorno o, por lo menos en este viaje, así que una vez pasado el paso de Falzaredo bajamos hacia Arabba, en este tramo volvemos a disfrutar de varias curvas y del paisaje.

Torcemos ahora hacia el norte y volvemos a subir hasta llegar a Corvara in Badia donde hacemos una parada cerca de una terraza con varios moteros, un café y seguimos en dirección del paso Gardena. Seguimos disfrutando de lo que nuestros ojos pueden ver, llegamos a Ortisei.

Un rato más tarde entramos en una carretera mucho más concurrida que nos lleva hasta Bolzano, la capital de la región, ubicada en un valle ancho, sin querer se ha hecho tarde, paramos a comer un bocadillo rápido. Una vez en Bolzano, por suerte necesitamos recorrer tan solo un pequeño tramo dentro de la zona urbana para finalmente entrar en una autovía que nos llevará hasta Merano.

En este tramo y en el sucesivo hasta llegar al Parco Nazionale dello Stelvio hay plantaciones de manzanas a ambos lados de la carretera, kilómetros y kilómetros, aquí está la fábrica de Marlene entre otras, las manzanas que compro en Mercabarna.

Llega por fin el tan famoso y esperado “Passo dello Stelvio” que todo motero y ciclista tiene que hacer por lo menos una vez en la vida y nosotros también. Aquí no hay medias tintas, en este lado se empieza a subir y es directo hacía arriba, una curva cerrada detrás de otra, si ya es complicado con cualquier tipo de moto, obviamente con una Harley la cosa se complica bastante y, si calculamos además que entre las maletas, el depósito y nosotros nos vamos alrededor de unos 600Kg, la cosa se hace aún más difícil.

La suerte es que en la hora estamos no encontramos prácticamente tráfico, nos hemos cruzado con muy pocos vehículos y alguna moto. Poco a poco vamos subiendo, cada vez hay más nieve, a partir de la segunda mitad, unos divertidos peludos, no se si son castores o algún otro roedor, se nos van cruzando por la carretera.

Cómo el que no quiere la cosa, llegamos arriba, todo menos la carretera está completamente nevado, paramos al lado del cartel el cual nos indica la altitud 2.758m y 48 curvas cerradas. Entramos en una tienda para comprarnos un parche y la señora nos pregunta a donde vamos, le contesto que a Bormio y ella me dice: bueno, ha habido un desprendimiento y han cerrado la carretera pero no hay problema, bajáis por el lado suizo y regresáis por Livigno… es decir, la vuelta son unos 85Km cuando en realidad faltaba unos 25Km.

No queda más remedio que hacerlo así que nos ponemos en marcha, bajamos poco a poco, este lado la bajada es más suave, se pone el sol, pasamos por pueblos donde no nos cruzamos con nadie, ni personas ni vehículos, cuando finalmente vemos un cartel que pone Livigno y un túnel, preguntamos y nos dicen que si, es por allí.

Este túnel tiene semáforo, es de un solo carril a circulación alterna, se pone verde, entramos, al salir un peaje. Sucesivamente un tramo de varios túneles que bordean un lago hasta llegar a Livigno donde paramos a repostar, aquí estamos en un “porto franco” un lugar con un régimen especial para lo que respeta a los impuesto, de hecho la gasolina verde nos sale a 1€/l cuando en Italia vale casi el doble, bueno algo positivo no!!!

Empezamos la bajada, pasamos una aduana, si dentro de Italia, seguramente porqué aquí la gente sube a comprar tabaco, alcohol, etc, no nos paran, seguimos hasta legar finalmente al hotel. Check-in, aparcamos a Desy, ducha, cena en un restaurante recomendado muy cerca y a dormir, mañana nos esperan muchos kilómetros, tenemos que cruzar Suiza y un buen trozo de Francia para llegar al pueblo donde vive Christine.

Fotos: cargándose…

Hoy ha sido el segundo y último día de trekking, hemos ido un poco más lejos que ayer, el mismo recorrido pero en lugar de desviarnos a la izquierda hemos seguido recto. Las temperaturas más altas que ayer, una vez entrados en Cortina d’Ampezzo paramos en la primera gasolinera, para estar seguro de no equivocarnos, pregunto a la vieja usanza. Un poco más adelante nos desviamos hacia la carretera que nos llevará al paso de Falzarego a 2.117m.

Esta carretera empieza a subir, curvas cerradas, autocares, muchas motos de todas partes, una gozada al igual que las vistas sobre Cortina con las montañas rocosas al fondo. Se respira paz y tranquilidad. Llegamos a la cima, paramos. Primero pido información al otro lado de la carretera, me entregan un mapa y me indican donde empieza el camino, me doy la vuelta y veo a Desy con una hermana gemela aparcada detrás, mira que es difícil que coincidan dos Harleys del mismo color, del mismo modelo, del mismo año en el mismo sitio la misma hora!!! Cosas de la vida.

Antes de empezar, nos tomamos un café en el bar. Gildo me había comentado que para llegar al refugio Nuvolau la subida era suave y en efecto el primer tramo es así, luego hay tramos que combinan planos con subidas más pronunciadas. Notamos un poco el cansancio en las pierna acumulado por el día de ayer. Bueno ya llevamos una hora, de repente el camino desaparece, vemos las rayas pintadas en la rocas las cuales indican de subir por un pequeño desfiladeros de rocas, le hacemos caso. Esto empieza a ser difícil pero seguimos.

Una vez superado este tramo justo en frente nuestro se presenta otro y cada vez cuesta más, de repente torcemos a la derecha y hay una bajada un poco difícil. Me pongo delante y abro camino, no sin dificultad logramos salir de este punto, esto no es normal, el camino, si así se puede seguir llamando, nos lleva a la cima y al otro lado hay una pared vertical, por aquí no es, está claro.

Miro el mapa y me doy cuenta de que en alguna parte nos hemos equivocado ya que el refugio está ubicado a la izquierda de esta cima. Propongo dar la vuelta y seguir pero Mon ya está tan cansada que me dice que haga lo que quiera, ella regresa. le digo que se espere, subo un poco más para ver si encuentro el camino correcto pero al final renuncio yo también.

Poco a poco vamos bajando hasta llegar a la moto, arrancamos y paramos en el primer restaurante a pié de carretera, hay hambre. Con la barriga llena es otra cosa, seguimos.

El domingo pasado, por culpa de la lluvia, no pudimos visitar San Candido, pues hoy tenemos tiempo y está cerca del resort así que allí que vamos.

Durante el trayecto tres motos austríacas nos adelantas y marcan el ritmo, yo que ya iba alegre le mantengo el ritmo a pesar de que no era mi intención, llegamos y aparcamos en el centro del pueblo.

Nos damos un paseo, nos sentamos en una terraza a tomar un zumo, se respira paz. El pueblo es muy tranquilo, limpio, bien cuidado, muchas casas tienen en sus ventanas y balcones flores de diferentes colores. Entramos en una tienda para comprar algunos regalitos.

Regresamos al resort, hoy no vamos al SPA, cena en la taberna y a descansar, mañana será día de disfrutar con la moto, nos espera un tramo muy chulo.

Fotos: https://www.flickr.com/photos/fabryhd/albums/72157710793522603

Ha llovido toda la noche y también ha nevado!!! Si, si, nevado en verano, esta mañana la parte de arriba de las montañas estaban completamente blancas.

Desayunamos, nos preparamos y nos vamos siguiendo el camino marcado, es decir volvemos al valle principal, giramos en dirección opuesta a la que llegamos ayer en dirección Dobbiaco, una vez allí otra vez a la izquierda en dirección Cortina d’Ampezzo.

Rodar por estas carreteras es un placer, se conduce a una velocidad máxima de 70Km/h disfrutando del paisaje, de vez en cuando paro para que Mon haga alguna foto. La temperatura es baja, pongo los puños calefactábles.

Seguimos hasta que veo un cartel que pone: “Tre Cime di Lavaredo” nuestro destino de hoy, allí que vamos. Dejamos atrás la región de el Trentino Alto-Adige y entramos en el Veneto, concretamente en la provincia de Belluno. La carretera empieza a subir, de repente hay un peaje, hacemos una pequeña caravana y, cuando nos toca, nos cobran 20€ para pasar, esto porqué vamos en moto, el resto de los vehículos pagan bastante más según su tamaño.

Curvas, curvas y más curvas, una vez arriba, los coches van aparcando siguiendo las instrucciones de unos chicos, a nosotros nos indican de seguir subiendo y lo hacemos hasta el refugio, aparcamos delante de otra Harley con matrícula francesa.

Cuando nos quitamos los cascos nos damos cuenta de la temperatura y sobre todo del frío, entramos en el refugio a tomarnos un café, nos armamos de buena voluntad, no hemos venido hasta aquí para irnos y empezamos el camino.

Gildo me había informado y muy bien de cómo dar toda la vuelta, por lo tanto vamos a seguir sus instrucciones, el primer tramos hasta el siguiente refugio es plano, a partir de allí hay dos caminos que llegan al mismo punto, el de la izquierda, el más corto, sube y bordea la montaña mientras el segundo sigue por la parte más plana haciendo eses, opto por el primero.

Mon puede andar sin problemas pero lo de subir cuestas lo lleva bastante mal, se le acelera el corazón, supongo que es debido a que no tiene suficiente capacidad pulmonar. Logramos superar el tramo de la subida y, una vez el camino se pone plano el problema se llama nieve que nos hace resbalar de vez en cuando, hay mucha gente por este camino pero llegamos al punto intermedio, el refugio Locatelli, donde paramos a comer.

Desde aquí las vistas de las tres cimas son geniales, el cielo se ha ido despejando poco a poco dejando paso a un siempre más color azul cielo, nunca mejor dicho.

La comida bien, rápida y buena, seguimos el camino para dar la vuelta completa de las tres cimas, el primer tramo es de bajada y subida, tardamos en hacerlo más o menos lo que marcaba el cartel al principio 1,10h a pesar de parar en repetidas ocasiones durante la subida. El segundo unos 40min, aquí Mon encuentra hongos tanto buenos cómo malos, empezamos a estar un poco cansados pero en este punto las vistas hacía el otro lado son espectaculares, montañas con vegetación, rocas de paredes completamente verticales, cimas nevadas, un disfrute para nuestros ojos.

Finalmente llegamos al final de este tramo y solamente nos queda el último que vuelve al principio, unos 20min, en este lado de la montaña todo es verde, muchas vacas están pastando justo al lado del camino, fotos y seguimos hasta volver a la moto.

Hemos tardado en total unas 4h sin tener en cuenta el rato de la comida, vamos bien, regresamos al resort. (https://tipps.it/caravan-park-sexten/?language=it) y, cómo no, nos vamos al SPA a relajarnos.

Cena en la taberna con música en vivo, retirada temprano, mañana más.

Fotos: https://www.flickr.com/photos/fabryhd/albums/72157710787960723

Hoy se presenta cómo un día en su conjunto bastante relajado, es decir, no tenemos prisa en levantarnos, en irnos y en llegar a destino. Hemos quedado para desayunar a las 9:30h con Yovette y Jerry, con anterioridad hemos dejado las maletas a punto.

La primera sorpresa es encontrarnos en la mesa un paquete de jamón, ya que no lo he contado con anterioridad, Edu ha traído varios paquetes y desde que estamos aquí ha abierto uno cada mañana para compartir con sus amigos, nosotros, y hoy ha sido su regalo de despedida, gracias!!!

Fuera en el jardín, por primera vez vemos un grupo de patos con una extraña banda azul y blanca, Giorgio nos explica que los tienen allí desde que eran pequeños y que no hay otros con este color tan particular, yo tampoco los había visto nunca.

Check-out, nos vamos, por supuesto nos ponemos todo lo necesario para lo que nos espera: 100% de lluvias en destino.

El tramo de Austria lo recorrimos con algo de tráfico sin complicaciones hasta que de repente se acaba la autopista, seguimos. A unos 50km de nuestro destino empieza a diluviar, situación meteorológica que nos acompaña el resto del trayecto, una lluvia constante, molesta, por supuesto seguimos cómo campeones.

De vez en cuando nos adelanta algún coche mojándonos aún más, “que diver”, finalmente entramos en Italia, el planning era de parar a ver el pueblo de San Candido, Innichen en alemán, aquí nos encontramos en la región autónoma de “Trentino Alto-Adige” donde básicamente se habla alemán a pesar de estar en Italia, pero con el tiempo que hay y los mojados que estamos, lo único que hacemos es parar y despedirnos de nuestros compañeros de viaje. Ciao, ha sido un placer y hasta la próxima, si la habrá.

Pongo la dirección de nuestro destino final, la calle aparece, el número no, Garvin marca 12Km, seguimos. Sigue lloviendo incesantemente, seguimos adelante, ya estoy hasta las narices. De repente me marca el destino en medio de la nada, paro y busco el resort reservado y… nada no aparece, seguimos. En el siguiente punto con una entrada marcada, vuelvo a parar y me pongo aún más nervioso, estoy al límite, Mon me dice que ya estamos es el nombre del resort, yo entre tanta agua ya no distingo las letras.

Entramos, hemos llegado a nuestro destino, lo digo yo, no el GPS.

Check-in sin documentos, luego se los llevamos, la chica nos acompaña hasta el apartamento, Mon mientras tanto va al lavabo, ya no podía más la pobre, entramos, descargo maletas, aparco a Desy, nos lo quitamos todo y, cómo no, “duchita” caliente, una vez más desplazamiento sin accidentes.

Nos volvemos a vestir y vamos al bar del restaurante a comer algo, pedimos un par de hamburguesas, buenísimas. Ahora si que nos acercamos a la recepción y allí nos informan, tenemos incluido el SPA, otra vez cambio de ropa y allí que vamos.

Empezamos por la zona de aguas, entramos en la piscina grande, lo curioso es que, a diferencia de todas las que he estado hasta ahora, en lugar de escaleras se entra bajando piedras planas y, una vez dentro, el suelo está completamente recubierto de piedras pequeñas. Salimos al exterior sin dejar la piscina, esta sensación me recuerda mucho a Caldea en Andorra.

Salimos de la piscina y nos vamos al yacuzzi exterior, luego entramos en la zona de las saunas donde está prohibida la entrada a los niños, será más tranquilo, bien. Una vez allí hay un cartel el cual indica que está prohibido el bañador, ósea, te puedes mover con albornoz o toalla pero en las saunas y piscinas hay que hacerlo en pelota picada, pues allí que vamos.

Pasamos de una sauna seca a una ducha, otra vez yacuzzi, sauna turca, zona de relajación, vamos que salimos de allí cómo nuevos.

Cena en el restaurante, cae una botella de vino, regresamos a la habitación. Edu nos había puesto en el grupo de WhatsApp su ubicación en tiempo real, lo hemos seguido a lo largo del día pero a estas horas sigue conduciendo, para hacerla breve el tío lo ha hecho de una sola tirada, 1.490Km y solo!!! Hay que tenerlos bien puestos. Cuando finalmente entra en su edificio, el ascensor no funciona, pobre, me despido y a dormir, mañana hay trekking.