2026_Bordeaux, 317Km

abril 5, 2026

Anoche sobre las 23:00h dejé el móvil y en seguida me dormí.

A la 8:00h en marcha, desayuno, ducha, recogemos y nos vamos, antes de entrar en la nacional que nos llevará a la capital de la zona echamos gasoil a 2,29€/l.

La ciudad de Bordeaux ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el 2007 por su inmenso centro histórico compuesto por varios monumentos y un conjunto de edificios clásicos y neoclásicos perfectamente restaurados.

Google Maps nos guía hasta un parking gratuito ubicado justo detrás del museo del vino (https://www.laciteduvin.com/es) dónde no entramos por no disponer del tiempo suficiente que se merece, mínimo recomendado tres horas.

Caminando, dejamos a nuestro lado izquierdo el moderno puente Jacques Chaban Delmas y bordeamos el río Garonne, hace un día espectacular, primaveral con sol, veinte y cuatro grados, está repleto de gente paseando, patinando, yendo en bici, con perros.

Nuestro destino se ve al fondo, sobresale del skyline, se trata del campanario de la Basílica de San Miguel el cual se eleva a 114m y está separado de la iglesia.

Durante el recorrido pasamos, sin entrar, un mercadillo ambulante dónde sirven todo tipo de comida, hay que recordar que en Francia comen pronto, nosotros seguimos, a nuestra derecha, al otro lado de la calle principal hay un parque con esculturas elevadas, lo veremos a la vuelta.

Paramos ahora en la Plaza de la Bolsa, entre ella y el río se ha construido una obra que consiste en una piscina de piedra que se va llenando de agua, solamente 2cm y vaciando de forma cíclica dando una percepción del espacio diferente según el punto que se mire y la luz que se refleje en ella. Niños descalzo juegan en ella.

Los edificios principales son la Cámara del Comercio y el Museo de la Aduana que cuenta la historia milenaria del comercio de la ciudad.

Seguimos nuestro camino hasta encontrar la Puerta de Cailhau que se parece a un castillo y que, en su día, ha sido la puerta principal de acceso a la ciudad.

Llegamos finalmente a nuestro destino, lástima que se está restaurando y solamente podemos hacer una foto del campanario sin la base. El barrio en que nos encontramos, llenos de bares y restaurantes con terrazas está a reventar de gente, entramos en un bar de tapas pero nada que ver con las españolas, en un italiano pero no hay nada sin gluten, seguimos caminando hasta el Mercado de los Capuchinos dónde, tras una vuelta, nos decidimos por una parada que tiene mesas y sirve el producto típico de la zona: mejillones y ostras.

Nada más intentar entrar para pedir mesa sale una chica que en español nos dice: se ha acabado todo… nos vamos.

Seguimos caminando en dirección a otros puntos de interés, salimos de este barrio, sucio, comparado con el resto de la ciudad que habíamos visto, nos paramos para sacar unas fotos al “Grosse Cloche” uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, el campanario del antiguo ayuntamiento.

Callejeando de repente entramos en una plaza también repleta de bares y restaurantes con terrazas, decidimos pedir mesa en una para comer algo, sin problema y atendidos en español nos tomamos una ensalada de burrata para Mon y un plato de antipasti para mi, todo perfecto.

Disfrutando del momento, del entorno, de nuestras vacaciones, genial.

Una vez acabada la comida, seguimos caminado y nos incorporamos en la “Rue Sainte-Catherine” la calle más comercial de la ciudad que alberga más de trescientas tiendas repartidas en más de un quilómetro, una de las calles peatonales más largas de Europa hasta llegar a la Catedral de Sant Andrés, también parcialmente en restauración.

Pasamos ahora por la plaza dónde podemos ver el Gran teatro de Burdeos.

Continuamos caminando de regreso a Furgui pasando por el parque que habíamos dejado esta mañana: “plaza de Quinconces” unas fuentes sin agua nos parecen algo sin vida.

Llevamos bastantes horas caminando, es el momento de volver para irnos, hay que pensar en el viaje de regreso.

Nos marchamos con un buen sabor de boca, tengo que reconocer que esta ciudad me ha sorprendido positivamente.

A63 dirección sur, Google Maps nos indica cuándo salir y evitar los peajes, sin novedades llegamos a Biarritz, allí aparcamos en la zona del faro desde dónde se puede apreciar buena parte del pueblo y el acantilado. Aquí se respira un aire diferente, parece que lo antiguo y lo actual se mezclan, la veo algo diferente desde mi última visita. Mon comenta que se parece a un lugar de veraneo para pijos.

Volvemos a repostar, lo poco que nos queda en el depósito no nos da garantías suficientes para llegar al País Vasco. Seguimos por la carretera y nada más pasar Bidart vemos a nuestra derecha un aparcamiento de una playa con varias camper aparcadas, nos paramos.

Todos son de surferos, algunos tienen mesas y sillas sacadas, suponemos que aquí deben de ser permisivos, nosotros hacemos lo mismo, nos preparamos la cena mientras va oscureciendo, la cama y a descansar, hoy ha sido un día completo y muy bien aprovechado.

Mañana toca el viaje de regreso…

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