2015_Foz do Iguaçu, Día 10
mayo 12, 2015
Hoy para no perder la costumbre nos ponemos en marcha temprano, el taxi llegará sobre las 09:00h así que mi reloj biológico me despierta antes de las 07:00h. Desayuno completo y en marcha.
Al poco de estar en el taxi Mon me dice: nos hemos olvidado los chubasqueros. Lo lamentaremos más tarde.
Paramos en una casa de cambio, necesitamos Reales y Pesos Argentinos, hoy toca visitar el otro lado, pasamos la aduana de Brasil sin nadie, pasamos el puente que une los dos países y llegamos a la aduana argentina, control de pasaportes con sello de entrada y revisión de bolsos incluidos, finalmente el taxista nos deja a la entrada del parque, quedamos que nos recoge sobre las 18:00h.
(http://www.parquesnacionales.gob.ar/areas-protegidas/region-noreste/pn-iguazu/).
Cuando estaba preparando el viaje había leído que para poder visitar bien el parque se necesitaban unas nueve horas, de hecho en este lado hay diferentes maneras de desplazarse tanto a pié, tren o zódiac. Con un plano en la mano decidimos efectuar la primera parte con el tren, una sola parada, bajamos y escogemos el pasillo superior marcado en rojo.
Pasamos por el Salto Dos Hermanas y el Chico para llegar a la parte más extensa de ésta área que reúne un salto detrás de otro. Tenemos mucha suerte, hay gente pero no hay aglomeración, así que ordenadamente cada visitante cede el sitio al siguiente y todos podemos fotografiarnos con una relativa calma, hoy tan apenas hay asiáticos, así el orden es más fácil.
Una vez completado este circuito hacemos una parada técnica incluyendo unas empanadas típicas de aquí. Para llegar a la parte más lejana del parque y poder admirar la Garganta del Diablo existe un tren, la cola para poder subir en el es tremenda, optamos por andar en el paseo marcado en el mapa en naranja que discurre paralelo a la vía del tren, un acierto así llegamos cuando no hay aglomeración y de paso vemos una cantidad importante de mariposas de diferentes tamaños y colores, alguna chulísima.
Para llegar al punto panorámico de la Garganta del Diablo se pasa por una pasarela sobre el río y la verdad aquí parece que todo está en calma, de hecho las cascadas aparecen sin más, es decir no hay rápido alguno, simplemente el agua llega al borde del precipicio y cae. Por lo visto el caudal varía según el período del año dependiendo sobre todo si es temporada de lluvias.
Regresamos, esta vez en tren y por su puesto nos metemos en el tercer y último paseo marcado en azul, el inferior. Hay que reconocer que cualquier vista es increíble, no se pueden comparar, arriba o abajo todo es simplemente espectacular. Foto, fotos y más fotos, creo que hoy entre los tres dispositivos rondamos las doscientas.
Acabada la ronda vamos ahora a tener una perspectiva aún más interesante, la que se vive desde el agua. Aquí la llaman Aventura Náutica que consiste en subirse a una gran lancha a motor y aproximarse a los saltos argentinos más importantes, unas vistas a los saltos brasileños y un inolvidable “bautismo” en las caídas del agua (www.iguazujungle.com).
Al principio fotos y aguas tranquilas, luego te meten literalmente debajo de los saltos, como acaba uno es de lógica, empapado de arriba abajo pero la verdad que es una actividad para no perderse, una de aquellas experiencias que en la vida uno no se olvida.
A la salida un frío del copón, hay que volver a subir por un camino donde no toca el sol, una vez arriba buscamos una tienda, Mon se había traído una falda, yo no, claro está pero tampoco nada de recambio así que me compro una camiseta y un pantalón corto, ahora bien. Nos metemos en un restaurante self-service y, cómo no, comemos parrilla argentina de muerte.
Poco a poco regresamos a la entrada del parque, estamos destrozados y aún falta una hora para que nos vengan a buscar, esperamos pacientes sentados en un banco.
Finalmente llega el taxi y nos retiramos al hotel, mañana tenemos más cosas programadas así que hoy también cenaremos aquí y a descansar temprano.

2015_Rio de Janeiro-Foz do Iguaçu, Día 9
mayo 11, 2015
4:30h en pie, menos mal que ayer sobre las 11:00h ya estábamos durmiendo, 5:00h abajo esperando al “motorista” que aquí se le llama al conductor del taxi el cual debía de estar avisado por el propietario del apartamento donde nos hemos hospedado. 5:05h no ha llegado todavía, le digo a Mon que esperamos 5min más y si no llega buscamos a un taxi, 5:10h busco a un taxi, un minuto más tarde cargamos las maletas y en veintecinco minutos llegamos al aeropuerto internacional de Galeão, el mismo en que llegamos hace una semana pero en este caso pagando un importe muy inferior.
Check-in, todo correcto, las maletas irán directas hacia el destino mientras nosotros haremos escala en Curitiba. Nada más despegar, cascos y a dormir. Aterrizamos, desayunamos, volvemos a embarcar, despegar y dormir, esto parece monótono pero el viaje vale la pena. Finalmente llegamos a destino: Foz de Iguaçu, taxi y para el resort.
Check-in, subimos al habitación, anda hay una cama de matrimonio y otra pequeña, Mon comenta que habría podido venir también JL, si claro en autostop le contesto yo. Dejamos maletas y con un taxi nos vamos a las cataratas en el lado brasileño, lo curioso es que Geraldo, el taxista, lleva aquí veinte años pero es de la misma ciudad donde vive JL, que casualidad. Una vez sacadas las entradas, un bus turístico de dos plantas típico nos acerca a uno de los mayores espectáculos naturales del mundo (http://www.cataratasdoiguacu.com.br/portal/).
Nos metemos ahora en una pasarela que poco a poco nos va acercando a los varios puntos de caída del agua. En el cielo el sol nos acompaña, alguna nube por aquí y por allá, la temperatura es considerablemente más baja que en los días pasados, unos 24°, un grupo asiático de gente mayor tocan un poco las narices pero no nos quejemos que casi estamos solos.
De repente empezamos a ver unos animalejos divertidos que buscan comida metiendo su morro puntiagudo en la tierra, se trata de una especie de que se llama Coatí en vía de extinción.
Que decir de las vistas, pues increíbles, la naturaleza en estado puro, no paramos de hacer fotos y de disfrutar de la naturaleza en estado puro. Mon dice que esto es un regalo yo le contesto que simplemente es un viaje pero la verdad es que mientras con las cascadas de Niagara me quedé un poco insatisfecho, estas si que valen la pena ver.
Vamos intercalando iPhones y GoPro, hoy hay material…
Nos entra hambre, entramos en el único restaurante self-service, correcto tanto en calidad cómo en precio, la clavada ha venido con la cuenta de lo que hemos bebido.
Regresamos a la entrada, ahora que el sol se está poniendo, empieza a bajar la temperatura considerablemente, nosotros en pantalones cortos y camiseta. En el mismo taxi que habíamos venido, regresamos, ya estaba todo pactado.
Foz do Iguaçu es una ciudad de unos 270.00 habitantes, hace un par de días JL comentaba que Rio está mucho más limpio que BH pero aquí la limpieza y el orden es aún más pronunciado, calles y aceras limpias, señalizadas, pintadas, orden en la circulación, la bocina es algo que aquí desconocen, la sensación es que la gente vive bien sin estrés.
Una vez llegados al resort, nos pasamos casi dos horas en arreglar las fotos y subirlas al flickr. Nos entra hambre y de salir ni ganas así que al restaurante del complejo. Aquí también self-service pero con bastante más calidad, nos pedimos una botella de vino tinto chileno reserva muy bueno y no excesivamente caro, cenamos con calma pero nos retiramos pronto porqué estamos cansados y mañana nos levantamos otra vez temprano, hay que cruzar la frontera al lado argentino.
A JL le hubiese gustado estar aquí, más que nada para que se diera cuenta que brasil es mucho más de lo que el ha visto hasta ahora.
Es tarde, me retiro que mañana salimos a las 9:00h y para variar hay que levantarse pronto.

2015_Rio de Janeiro, Día 8
mayo 10, 2015
Hoy tenía que haber sido un día de descanso pero al final mi propuesta ha sido aceptada: volar sobre Rio y, la cuestión no es tirarse por la ventana, no, es tirarse desde un morro, es decir desde una de estas muchas montañas que se elevan por todas partes.
Esta actividad ya la había visto por internet pero la había dejado allí aparcada debido a que tampoco habían habido días tan despejados como hoy o simplemente porqué el tiempo disponible ha sido el que ha sido y no daba para más.
Volviendo al tema de tirarse, esta mañana nos hemos vuelto a poner en contacto con la agencia Rio Maximo para ver si era posible apuntarse al vuelo delta (http://riomaximo.com/ar/vuelo-en-ala-delta-en-rio-de-janeiro/), nos contestan que si, allí que vamos…
Desayuno donde siempre y ya nos recogen, en seguida llegamos, hoy domingo no hay tráfico. Una vez allí nos proponen dos tipos de vuelo: ala delta o parapente. JL e yo el parapente ya lo habíamos hecho en Andorra así que estaba claro que ala delta mientras Mon, también debido a que la posición vertical del parapente es más llevadera, escoge esta segunda opción.
Nos hacen rellenar un papel y nos llevan a una caja, JL me dice de sacar un dinero extra para la asociación de no se que, pues no, yo he pactado un precio con la agencia y no pienso pagar nada más, me pongo firme, me ponen mala cara, ellos me hablan en portugués, yo en español, a ver quien la tiene más gorda… al final no pago nada y subimos al punto de salida ubicado en la «Pedra da Gávea», bien.
Una breve explicación de cómo salir, es decir, tu corres conmigo todo lo que puedas así cogemos carrerilla y más velocidad, fantástico, salgo primero. Tres cámaras GoPro nos graban y hacen fotos, las vistas espectaculares, un pájaro cerca de nosotros, vegetación abajo, mar en frente, playa entre ambos, paz y tranquilidad. Actividad muy segura y aconsejable.
Trás unos 8min de vuelo aterrizamos en la playa de São Conrado, todo perfecto, volvería a subir cómo tantas veces lo he hecho en el Dragon Kan de Port Aventura pero hoy no es el caso.
Nos sacamos los arneses y vamos al coche para ver cómo ha salido la grabación, la verdad es que bien, le pido el DVD. El chaval de 31 años que me ha llevado es piloto profesional de helicópteros, hace esto por diversión y para sacarse un sobresueldo, me parece perfecto. Tardamos un huevo debido a que hoy es el primer día que utiliza la nueva GoPro 4+ y la ha dejado con la máxima resolución tardando asimismo cuatro veces más de tiempo en transferir la grabación al DVD.
Finalmente nos volvemos a juntar, Mon estaba preocupada porqué no me veía, JL «preocupao» jajaja. Regresamos al apartamento. Nos cambiamos y vamos por primera vez a la playa. una vez untado con aceite, que raro, me duermo y solamente me despierto cuando tengo hambre.
Hoy nos apetece pescado, preguntamos y nos aconsejan un restaurante ubicado justo al lado del Copacabana Palace Hotel, allí que vamos. la comida buenísima, el vino también, para variar dos botellas, una mousse de maracuyá y unos chupitos. Ops no teníamos encima dinero suficiente para pagar así que rápidamente me voy al apartamento, vuelvo, liquidamos la cuenta y nos volvemos a tumbar en la playa, siesta !!!
Ahora, mientras escribo en el blog, ellos están durmiendo, sigue…
Aquí estoy de nuevo contando los acontecimientos. Mon se despierta justo cuando empiezo a preparar las cosas para poner en la maleta, uff. Despierto a JL, nos quedan pocas horas para estar juntos.
Todo más o menos recogido, salimos a cenar, vamos de nuevo al local que sirven la comida típica que aquí llaman «buteco». Pedimos cerveza, que sirven muy fría, una ensalada caliente de salchicha con cebolla, buñuelos de bacalao y croquetas de carne. Otra cerveza, se intensifica la conversación, mas cervezas, pasa el tiempo, otra más, el reloj sigue su ritmo y nadie lo puede parar, es nuestra ultima cena, JL se marcha esta noche, nosotros mañana muy temprano.
Recordamos tantos momentos vividos juntos, no podemos acordarnos de todos, pero disfrutamos cada uno a su manera recordando los tiempos pasados, las batallas vividas, los puteos de uno al otro, nuestras vidas, nuestros amores, nuestra gente… JL se va al lavabo y a mi se me cae alguna que otra lagrima, al regresar cuenta que a el le ha pasado lo mismo. No nos pongamos sentimentales que ya somos mayores.
Pagamos la cuenta y nos invitan a una ronda más, al final siempre tenemos que dar la nota en el buen sentido de la palabra y recibir algo a cambio, buena gente.
Volvemos al apartamento y nos despedimos, juro que esta no será la última vez que vea a mi amigo, pase lo que pase nos volveremos a ver, no sé cuando ni donde pero se que así será, hasta luego AMIGO, buen viaje de regreso a BH.

2015_Petrópolis, Día 7
mayo 9, 2015
Hoy hemos podido realizar la excursión que inicialmente tenía prevista para el jueves, se trataba de visitar la ciudad de Petrópolis.
Por suerte nos han venido a buscar al apartamento a las 09:45h por lo tanto hemos tenido tiempo para desayunar con calma.
JL nos indica que en Brasil nadie llega a la hora establecida y a la hora establecida llega el mini-bus, risas. Hay catorce plazas mas el conductor y la guía. Recogemos a otros clientes y cuando estamos al completo, salimos de la ciudad.
Nos van explicando la historia de esta ciudad que en la actualidad alberga unos 300.000 habitantes. Ubicada a una altitud de 838m fue residencia de verano del emperador Pedro II y capital del estado de Rio e Janeiro durante un breve período de tiempo.
Cuando estaba planificando el viaje llegué a tener conocimiento de este lugar por casualidad navegando por internet, de hecho es un sitio poco conocido pero que ha marcado una época muy concreta de la historia de este país.
Después de un viaje de poco más de 1h llegamos a la ciudad que dista 68Km de Rio, la primera parada la efectuamos cerca del Palacio Quitandinha que fue un hotel muy de moda a principio del siglo pasado, de tamaño considerable ofrecía a sus clientes una infinidad de servicios, hoy en día es propiedad de diferentes particulares que han podido comprar sus apartamentos que van de 30 a 200m². No es posible visitarlo así que desde el otro lado del lago podemos hacer fotos.
Una breve parada técnica en una fábrica de chocolate con compra incluida y seguimos.
Donde si podemos entrar es en el Museo Imperial pero dentro no se pueden hacer fotos. Este museo en realidad ha sido la residencia de verano de la familia imperial. La decoración es simple, Pedro II no era amante de lujos, prefería invertir el dinero cosas mucho más importantes. Quizás lo que yo destacaría es que, a parte las macro zapatillas que nos han puesto a la entrada para deslizarnos sobre el parque tipo esquí, es que aquí el 13 de mayo de 1888 se firmó el tratado de eliminación de la esclavitud en Brasil. Ver la pluma con la que se firmó la ley es, bajo mi punto de vista, es infinitamente más importante que ver la corona del rey hecha en oro y piedras preciosas.
Salimos, y nos vamos a comer a un self-service, se nos une un chico chileno que trabaja en Santiago para Movistar, curioso, la comida aceptable, el café no tanto pero sentados en la terraza tomando un poco el sol la cosa ha ido bien.
Después del almuerzo, la siguiente visita es a la casa de Santos Dumont, aviador, inventor e ingeniero fue el primer hombre a despegar con un avión. A parte eso, la casa no ofrece nada más que una proyección de su vida, nosotros preferimos irnos a una cafetería y tomarnos un café y algunas chocolatinas compradas esta mañana.
Finalmente llegamos a la última visita del día: el Palacio de Cristal. Se trata de una estructura que fue inaugurada a finales del siglo IX, regalo de un conde francés para enamorar a una princesa con el fin de casarse con ella, hay que ver lo que un hombre llega a hacer…
Hoy en día es un espacio público utilizado para diferentes acontecimientos, sin ir muy lejos hoy nos encontramos a un grupo de jóvenes brasileños vestidos con los colores de la bandera italiana bailando un baile folclórico del sur de Italia. Vemos uno y salimos.
Regresamos a Rio, una cena en un restaurante vegetariano y a dormir, mañana es el último día en Rio y, teniendo en cuenta que la previsión es sol, descansaremos en la playa de Copacabana.

2015_Rio de Janeiro, Día 6
mayo 8, 2015
Anoche me fui a la cama sobre la 01:30h y esta mañana estaba en pié a las 06:45h sin cansancio alguno, bien, ya dormiré cuando seré viejo.
No siempre lo que uno planifica se materializa pero lo más importante es no dejar de visitar lugares, siempre hay alternativas. Esta mañana queríamos hacer una actividad pero el viento no nos lo ha permitido así que rápidamente decidimos hacer otra cosa.
Después del desayuno de rigor y la consulta en internet nos dirigimos al paseo marítimo para coger un «ônibus», lo curioso es que dicho paseo tiene tres carriles por cada sentido, no hay nada de tráfico, sin embargo un sentido, el que nosotros necesitamos para dicho bus cambia cada 15min, lo encuentro bastante absurdo así cómo el hecho que aquí la parada del bus no está señalizada. Esperamos un buen rato hasta que empieza a llover, nos retiramos en una cafetería y disfrutamos de café y tarta de manzana con canela, buenísima.
Volvemos al paseo y en seguida llega el bus, pasamos Copacabana, Ipanema y Leblon, bajamos y enlazamos con otro que nos sube hasta la entrada del PN de Tijuca (http://www.parquedatijuca.com.br). A la entrada, gratuita, JL pregunta a una chica guardián si a su edad puede efectuar algún itinerario y ella le contesta que sin problema, allí que vamos. Escogemos el itinerario histórico.
Ahora ha salido el sol pero dentro del parque la vegetación está mojada y hay mucha humedad. Este parque se creó en 1961, abarca 32Km² y es fundamental para la ciudad, previene inundaciones y derrumbamientos, evita la contaminación atmosférica, mantiene las fuentes de agua que abastecen la ciudad. Fundamental para la calidad de vida de los habitantes conserva el paisaje y promueve el turismo, en 1991 fue declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco.
La vegetación es neotropical llamada mata atlántica, presente en Brasil, Argentina y Paraguai que desgraciadamente es uno de los tipos de selva tropical más amenazado del globo por culpa de la deforestación.
El paseo es muy agradable, estamos solos, disfrutamos y respiramos aire limpio, una foto por aquí y otra por allá, pendientes suaves, puentes hechos con troncos cortados por la mitad, mucho verde, alguna flor, un par de cascadas forman parte de nuestra pequeña aventura en este parque dividido en tres zonas separadas por una carretera que une la zona oeste con la norte de la ciudad. Parece mentira que tanta vegetación forme parte de esta gran metrópoli.
A medio recorrido encontramos un restaurante, paramos. Después de revisar la carta y asegurarse que no hayan dentro frutos secos, en este país se utilizan muy poco, JL pide «moqueca» que consiste en una sopa de pescado acompañada de arroz blanco y una salsa cuyo nombre es pirão. Bueno que decir del plato, simplemente exquisito, antes de comer eso nos han traído pan con aceite de oliva y, para beber, vino tinto chileno, han caído dos botellas.
Una vez acabada la comida y un poco tocados cogemos el camino principal para irnos a la salida del parque, una vez fuera subimos al bus para la vuelta. Su conductor parecía un piloto de F1, la bajada hasta la playa ha sido de gran premio pero llegamos sanos y salvos.
Descanso para ellos mientras yo escribo en el blog, salimos a cenar.
Hoy paseando hemos encontrado un restaurante italiano con bandera, entramos, pizza para la pareja y «linguine al negro di sepia» para JL, la comida correcta servida con un fósil de camarero italiano que no tenía ni fuerza para destapar la botella de Chianti, ha sido la cuenta más cara de todo el viaje.
Todos tenemos la sensación de cansancio en las piernas, desestimamos entrar en algún local para tomarnos algo y nos retiramos, mañana tenemos excursión.

2015_Rio de Janeiro, Día 5
mayo 7, 2015
Ante todo tengo que hacer una corrección sobre el transporte, hace unos días había dicho que los autobuses se llamaban “rodoviaria” pero es del todo incorrecto, estos son los que unen las ciudades, los urbanos se llaman “ônibus”.
Dicho esto hoy puedo hablar un poco de la ciudad que, a pesar de los muchos avisos sobre todo por brasileños residentes en España y de españoles que han viajado a Brasil, no es para nada una ciudad insegura, al igual que cualquier otra metrópoli hay que estar atento porqué ladrones los hay en todas partes pero con un mínimo de precaución puedes desenvolverte sin mayores complicaciones. Hasta el momento no nos hemos sentidos fuera de lugar, aquí la población es muy variadas y de distintas tonalidades de piel.
Es una ciudad enorme, las distancias son largas sobre todo teniendo en cuenta su orografía que complica la circulación obligando a dar largos rodeos para ir de un lugar a otro, la población es de unos seis millones y medio de habitantes, la ciudad está muy viva, su gente se les ve trabajadores, es muy limpia, JL dice que ni punto de comparación con Belo Horizonte, hasta los autobuses y el metro están impecables.
Esta mañana después del desayuno de rigor, nos dirigimos a una agencia local (http://www.riomaximo.tur.br) con el fin de asegurarnos las plazas para la excursión del próximo sábado.
El paseo de la playa de Copacabana es genial, sobre todo a esta hora de la mañana que no hace calor, hoy tenemos sol, paseamos por delante de lo que ha sido el más famoso hotel de la ciudad y me atrevería a decir de toda América del Sur: el Copacabana Palace (http://www.belmond.com/pt-br/copacabana-palace-rio-de-janeiro/).
Entre la acera con su peculiar dibujo a forma de olas en gris claro y oscuro y la calle de tres carriles hay uno para bicicletas, el primero que vemos en toda la ciudad, algunas bicis ruedan en él. A nuestra izquierda la playa que es mas estrecha que la de Castelldefels, hay varios chiringuitos, algunos chavales jugando con la pelota, otros haciendo footing, finalmente llegamos al «posto 5» ubicado justo en frente a la calle de la agencia.
Una vez pagada la excursión, subimos a un bus y nos dirigimos a uno de los estadios de futbol más emblemático del mundo: el Maracana. A la entrada pedimos guía en Español pero solamente hay en Portugués-Inglés, la visita empieza ahora mismo. Subimos hasta la planta cinco y nos unimos al grupo, la guía una vez preguntado nuestro idioma nos habla también en Español.
La visita pasa por diferentes plantas hasta que nos permiten entrar al campo, eso sí, vallado, y poder tocar el césped. Es impresionante ver su estructura completamente redonda, los asientos son un mix de colores progresivamente degradados conforme van bajando del blanco al gris, azul claro y oscuro y amarillo. Pregunto a la guía cuantas localidades y me dice que antes de la nueva normativa de la FIFA eran 200.000 y ahora se han reducido en unos 80.000. No importa porqué siempre será un estadio que ha escrito la historia del futbol mundial y nosotros podemos afirmar que hemos tenido la suerte de poderlo pisar. Se acaba la visita, nos vamos.
Volvemos al centro en metro y buscamos un restaurante para comer uno de los platos más típicos de Brasil: la feijoada. Lo hacemos sentados en una terraza respirando paz y tranquilidad. Llega la comida, buenísima, me como dos platos y luego casi no me puedo levantar…
Un paseo muy largo nos permite pasar por la «Marina da Gloria», un puerto deportivo, pasamos por el monumento dedicado a los militares brasileños muertos en la 2ª Guerra Mundial donde están montando unas carpas, suponemos que es para algún acontecimiento.
Seguimos y cruzamos una enorme avenida, en Rio los cruces peatonales son escasos así que o esperas de encontrarte alguno o cruzas a lo bestia. Al otro lado y por primera vez en este viaje me equivoco de calle y nos metemos en el barrio de Glória, cuando la calle se acaba Mon dice que quizás no vamos en la dirección correcta, JL pregunta a un chaval el cual nos indica de volver sobre nuestros pasos y al final de la calle girar a la izquierda, allí que vamos.
Una breve pausa en una terraza para tomarnos unos «chopos» que son unas cañas y en seguida llegamos al barrio de Lapa famoso por sus arcos y sus bares para tomar algo, hoy el ambiente no está muy animado, sacamos unas fotos, buscamos una boca de metro para regresar a nuestro apartamento, estamos bastante cansados, yo tengo la comida que no baja, esto nunca me había pasado. Al llegar miro cuanto hemos andado hoy, 20,36Km o, si lo preferís 27.166 pasos y no lo digo yo, lo dice la app del iPhone.
después de una buena ducha y un merecido descanso salimos a cenar algo ligero por el barrio, nos acostamos, mañana más caña…

2015_Rio de Janeíro, Día 4
mayo 6, 2015
Esta mañana el cielo está otra vez tapado y gris, el iPhone dice que no lloverá, propongo entonces subir al Pão de Açucar (http://www.bondinho.com.br), aceptan.
Primera parada, desayuno, hoy decidimos compartir una ensalada de fruta con banana, plátano, piña, melón, sandia y papaya, cada uno pide un zumo diferente: naranja-lima, caju y guayaba, tres bocadillos calientes con jamón dulce y queso. Arrancamos.
Subimos a un bus que nos lleva hasta la «Praia Vermelha», justo en la entrada del teleférico, un chaval me lanza algo de colores, se trata de un saquito de piel con algo en su interior con unas cuerdas, le doy un golpe y se lo devuelvo, una serie de ida y vuelta hasta que se cae al suelo, se lo entrego en mano, JL me dice que es muy común en Brasil, se llama «petete» y se juega mucho en la playa.
subimos muy rápido hasta el Morro da Urca donde efectuamos la primera parada, desde aquí se puede ver perfectamente de izquierda a derecha la playa de Leme, la bahía de Guanabara, varias zonas de Rio hasta el centro y finalmente el resto de los morros hacía el noreste. Tomamos varias fotos para luego subir de nuevo al teleférico y subir al Pão de Açucar alcanzando los 396m de altura.
Desde aquí las vistas son todavía más espectaculares, personalmente opino que a pesar de estar en una posición bastante más inferior que el mirador del Cristo Redentor, se puede ver casi la totalidad de la orografía de esta gran ciudad ubicada entre mar, morros y llanura. Se puede apreciar además distintas favelas en cada una de las pendientes de los morros.
Bajamos. Siguiente parada: el Fuerte de Copacabana (http://www.fortedecopacabana.com/fuerte-de-copacabana.html).
Este estratégico fuerte se construyó con el fin de reforzar la defensa de la Bahia de Guanabara, se inauguró en 1914 y en 1987 pasó a ser sede del Museo Histórico del Ejército. En aquella época se consideró cómo una de las más modernas plazas de defensa de América del Sur y contaba con unas baterías de cañones alemanes.
Una vez fuera, buscamos un «rodoviaria» que nos lleve hasta el dealer HD, una vez a bordo, JL le pregunta al conductor si le podía avisar cuando estaríamos a un número concreto de la avenida de las Américas y la respuesta ha sido: en una hora me lo vuelves a recordar y te diré…
Cuando JL nos lo dice, a Mon se le cambia la cara porqué esta misma tarde juega el Barça y si estamos aquí no podremos verlo, le propongo bajar y buscar un bar pero dice que no.
Bueno el trayecto de ida ha durado casi dos horas, ya es de noche pero el conductor se enrolla y nos deja justo delante de la puerta del dealer, entramos, en una pantalla están transmitiendo el partido, el resultado 2-0. Motos nuevas hay un montón pero merchandising muy poco, pregunto a la chica la cual me dice que no tienen ninguna camiseta de mi talla, los pins se le acabaron a final de año y parches no tienen, vamos que mi gozo en un pozo. Hace unos años me hubiese puesto de muy mala leche pero ahora me lo he tomado bien riéndome con mis compis. Neymar marca el tercero. La vuelta al apartamento ha sido más rápida, podemos sentarnos, hablamos con la gente, conocemos un estudiante medio francés y medio chileno, otro carioca nos recomienda un par de visitas en la ciudad, finalmente llegamos y bajamos.
Pasamos por el apartamento, buscamos en Tripadvisor un restaurante cerca bien puntuado, hoy nos apetece comida del lugar. En la calle paralela nos sentamos en una terraza y cenamos unas croquetas de carne y otras de bacalao y unas bombas muy buenas recubiertas de arroz o frijoles y en su interior, carne, jamón y calabaza, para beber cerveza.
Hoy estamos cansados y nos retiramos pronto, hasta mañana.

2015_Rio de Janeiro, Día 3
mayo 5, 2015
Durante toda la noche ha llovido, hoy no me he despertado hasta las 8:00h, seguía lloviendo pero me he levantado y he arreglado la cocina, ducha y a llamar al resto del equipo, cómo de costumbre soy el último en acostarme y el primero en levantarme.
Cuando finalmente todos estábamos listos para irnos, milagrosamente ha dejado de llover, bien.
Un buen desayuno, esta vez he cambiado un sándwich por un tremendo flan recién salido de la cocina, un vitamina y en marcha, dirección centro ciudad. Con el metro llegamos a la estación de Carioca, fuera nos encontramos a edificios altos de la segunda mitad del siglo XX y otros modernos sede de diferentes grandes empresas nacionales.
La primera parada la efectuamos en la Catedral Metropolitana (http://www.catedral.com.br) una enorme construcción en cemento armado que hace pensar en cualquier cosa menos que una iglesia, personalmente me ha recordado una torpe nave espacial. Una vez dentro la sensación es algo distinta pero desde luego no creo que haya sido la mejor construcción de una iglesia, se han pasado de modernos.
Nos dirigimos ahora al Teatro Municipal (http://www.theatromunicipal.rj.gov.br), para la visita guiada también en español falta poquito, nos sentamos en un banco a esperar, el cielo sigue cubierto pero no llueve.
El grupo bastante numeroso de turistas viene dividido en tres grupos según el idioma, en el nuestro quedamos reducidos a ocho personas. Un audiovisual abre la visita, en el podemos ver lo que han sido los poco más de dos años de reforma acabada en el año 2010.
Inaugurado en 1909 y de estilo francés en él podemos observar diferentes estilos: rococó, neuveau, art-decó, sobre este último empezamos, cómo no, una mini-discusión JL e yo. Acabada la misma seguimos al guía en las diferentes instancias, en la platea podemos apreciar tres plantas para los espectadores, un enorme palco moderno, la verdad es que no tiene ni punto de comparación con la Scala o el Liceu pero para estar ubicado en Sur América no está nada mal tanto que JL comenta que no se hubiese imaginado nunca de que existiera un edificio histórico tan bien conservado ni tan bonito en Brasil, vamos que se ha quedado «maravillao».
En una terraza nos hacemos una foto super divertida (ver enlace).
Un pequeño break sentados en una terraza tomando algo fresquito y para el siguiente destino: la escalera de Selarón.
Se trata de una simple escalera de 125m y compuesta por 215 peldaños recubiertos de baldosas provenientes de muchas partes del mundo, el artista que ha creado esto es chileno, su nombre es Jorge Selarón. No tiene nada en especial pero nada más verla te pone alegre y contento, transmite buen rollo. Subimos hasta arriba haciendo varias fotos, un brasileño nos ofrece hacernos una foto con su iPad y en 10min darnos un azulejo con dicha foto, nos enseña una muestra y aceptamos su oferta.
Después de comer visitamos la Biblioteca Nacional (http://www.bn.br), interesante oferta gratuita con guía incluido, eso sí, solamente en Portugués pero con JL al lado la traducción está asegurada.
Me están presionando para ir a cenar, ósea que mejor seguir más tarde…
Anoche, para variar tomamos unas cervezas y unas copas así que al regreso no tenía fuerzas para seguir escribiendo pero lo hago ahora aprovechando el tiempo muerto mientras ellos se duchan.
Según la guía esta biblioteca es la más importante de América Latina y en ella hay tanto libros convencionales cómo revistas, periódicos, volúmenes raros, microfilm, visita de casi una hora muy bien aprovechada.
Regresamos al apartamento, y, tras una ducha regeneradora bajamos a la calle y nos metemos en un restaurante japonés, exquisito, sashimi para nosotros y tempura para Mon, cerveza Sapporo y sake.
La velada ha sido muy pero que muy amena, intento disfrutar de cada segundo de la compañía de mi amigo, cómo de costumbre hablando de todo y exteriorizando todo aquello que después de tanto tiempo sin vernos nos sale desde dentro de la forma más natural que existe. Había pasado demasiado tiempo sin poder disfrutar de estos momentos pero aquí están y me alegro muchísimo de haber venido, solamente para esto ya ha valido la pena el viaje.
Un par de copas en otro bar cierran la noche y nos retiramos sobre las 01:30h.

2015_Rio de Janeiro, Día 2
mayo 4, 2015
Hoy es el primer día completo en Rio así que vamos a visitar la atracción turística mas frecuentada de la ciudad: el Cristo Redentor.
Sobre las 7:00h me despierto, hay que tener en cuenta que aquí el sol sale muy temprano, un poco más de descanso y en pié, ducha, luego Mon y JL, suerte que tenemos dos baños. Una vez listos, salimos a la calle y entramos en el primer bar que encontramos para desayunar. Este país es rico en fruta, Mon e yo pedimos un «vitamina» que consiste en un batido de fruta, hoy con papaya, banana y piña (por fin ya no tengo alergia), JL un zumo de melocotón, acompañado con un sandwich de jamón y queso, un café tipo americano cierra el «café da manhã».
Con un «rodoviaria», el bus de línea, llegamos a los piés de la montaña del Corcovado que ubica la famosa estatua del Cristo Redentor, imagen que todos hemos podido ver en cualquier película rodada en Rio.
Sacamos los billetes para subir con el tren (http://www.corcovado.com.br), el tiempo de espera es superior a la hora, no hay problema, salimos del recinto y nos metemos en un parque y disfrutamos de una conversación que no tiene límite hasta el punto de que casi perdemos el tren de las 12:00h hora prevista en nuestros billetes.
La subida «tela marinera» el desnivel es brutal, tanto cómo para que las paradas intermedias se llegan a apreciar cómo torcidas al revés. Una vez arriba, cuesta un poco bajar del tren y encontrar el equilibrio, JL escoge el ascensor para subir hasta la estátua mientras nosotros usamos las escaleras.
Arriba la estatua que de por sí no tiene nada en especial pero las vistas son espectaculares dominando casi a la ciudad entera, la bahía, el lago, las islas, los dos aeropuertos y el puente que une la ciudad con Nisterói a el oeste. Fotos y más fotos, la temperatura es ahora de 33º.
Bajamos, no antes sin haber comprado un pin para mí y un dedal para Tere, la madre de Mon.
Otro autobus nos lleva al Jardín Botánico (http://www.jbrj.gov.br) segunda atracción prevista para hoy. Allí hay un pequeño edificio que alberga un bistrot: la bicyclette (http://www.labicyclette.com.br) un lugar tranquilo donde se puede comer a la carta o un menú del día muy equilibrado entre calidad y precio.
El paseo en el parque nos hace bajar completamente la comida, infinidades de plantas y árboles son el entorno natural que nos acompaña en la siguiente larga hora. Una visita que recomiendo si uno quiere relajarse después del alboroto del Corcovado.
Otro autobus nos lleva hasta Botafogo donde entramos en un CC, allí probamos lo que está de moda aquí en Brasil: un polo relleno de sabores, en mi caso maracuyá con leche condensada y para Mon yogurt con Mora, una idea que quizás se podría exportar a España.
El metro nos lleva muy cerca del apartamento, esta noche toca disfrutar de jamón del bueno e ibéricos que nos hemos traído de la Boqueria. Caen dos botellas de Rioja, risas y la velada se acaba con mi explicación sobre el programa previsto para mañana: el centro de la ciudad.

2015_BCN-Rio de Janeiro, Día 1
mayo 3, 2015
Este año toca Brasil, esta voz que venía de mi interior era tan clara que no podía haber ningún tipo de duda, toca volver a ver a mi gran amigo José Luís así que, cómo en muchas otras ocasiones, al tener las cosas tan claras ha resultado bastante sencillo poderlo organizar.
Todo empezó con poder cuadrar las tres semanas de vacaciones que, por experiencia, considero el tiempo necesario para poder disfrutar del viaje después de tantas horas de avión.
Una vez alcanzado el primer objetivo, el paso siguiente ha sido ponerse en contacto con el “pájaro loco” y la conversación ha sido más o menos esta: Este año voy a venir a verte con Mon pero si esperas que vaya a donde vives estás muy equivocado, yo cruzo el charco y tu haces 450Km así que nos vemos en Rio.
No he tenido que insistir, el trato ya estaba hecho.
A partir de allí, como suelen ser este tipos de viajes, hemos tenido que organizarlo todo, a José Luís básicamente le he dado la tarea de encontrar un apartamento en condiciones en Copacabana, tarea que ha resuelto de una forma satisfactoria mientras nosotros hemos tenido que montar la ruta que en un principio era una completamente distinta de la que al final vamos a realizar.
Recuerdo la frase: Brasil es la mitad del continente, no pierdas tiempo y dinero en desplazamientos innecesarios, no busques aquí lo que puedes ver en Europa, este país tiene doscientos años de historia, solamente hay algunos edificios coloniales que merecen ser visitados, así que disfruta del paisaje, de la naturaleza y de sus playas.
Considero que el recorrido está bien pero no voy a adelantar acontecimientos, de momento nos quedamos con la primera semana que pasaremos en Rio.
Desgraciadamente Barcelona no tiene vuelo directo a Rio por lo tanto hay que hacer escala obligatoriamente en otra ciudad, descartadas aquellas que el tiempo de espera entre vuelos se alargaban demasiado, hemos optado por la ida con KLM vía Ámsterdam y el regreso con Alitalia vía Roma, con tiempos similares. Lo único un poco molesto ha sido la hora de salida desde el Prat a las 06:20h que nos ha obligado a salir de Garraf sobre las 04:00h, menos mal que Marcelo nos ha acompañado.
Dejando atrás cualquier comentario sobre los dos vuelos, finalmente llegamos a Rio de Janeiro, hace calor y hay bastante humedad a pesar de que aquí es otoño. Pasamos sin complicaciones el control de pasaportes, recogemos las maletas y después de abonar en un mostrador el importe del taxi, nos subimos a uno que nos lleva hasta la puerta del edificio donde tenemos el apartamento.
El portero nos indica que José Luís ya llegó, dejó allí su equipaje y se fue con el propietario a tomar unas cañas, subimos; allí la mujer de la limpieza nos abre y empezamos a distribuir la ropa en los armarios.
En breve llega José Luís, un grande abrazo, hace siete años que no nos veíamos, genial. Liquidamos la cantidad pendiente del apartamento, nos duchamos y bajamos a cenar a un sitio donde pedimos carne para los chicos y pollo para Mon, nos bebemos cinco botellas grandes de cerveza. En otro bar tomamos un par de copas recordando los viejos tiempos y nos retiramos a dormir a una hora prudente.
