2015_Paraty, Día 17

mayo 19, 2015

Debido a que ayer antes de las 23:00h ya estábamos durmiendo, hoy antes de las 07:00h yo estaba de pié, ducha, un poco de ordenador y puntuales como relojes estábamos desayunando a la misma hora que abrían, las 08:00h y sobre las 09:00h en carretera, nuestro destino: Paraty.

La BR-101 en dirección al estado de Sâo Paolo nos lleva hasta allí, unas cuantas curvas, unos cuantos radares y otras tantas cunetas, así por un total de 65Km. Llegamos una hora más tarde y aparcamos, antes de entrar en el centro histórico, en el patio de una casa particular que había previamente expuesto un cartel de “estacionamento”.

En seguida llegamos al punto de información donde nos entregan un pequeño y manejable mapa, yo llevo apuntado desde anoche lo que quiero ver. El pueblo está de fiesta en las calles hay las típicas tiras de banderitas coloreadas en forma triangular unidas por cuerdas que van de una casa a otra cruzando la calle. Las casas son las típicas coloniales donde predomina el blanco mezclado con otros colores, la mayoría bien cuidadas, curioso ver que tanto las puertas cómo las ventanas tienen puertas de madera cortadas por la mitad dejando la parte inferior cerrada para impedir que los curiosos miren a dentro y la parte superior completamente abierta.

La pavimentación de las calles está formada por bloques de piedra irregular que dificulta bastante el poder andar, mirar y hacer fotos, los lugareños siguen con sus Havaianas como si nada.

El recorrido entero nos lleva menos de 1h con una pausa para un café en la “Casa da Cultura de Paraty”. A parte de las casas hay varias iglesias, todas ellas pequeñas menos una.

Dejamos atrás el centro histórico y cruzamos un puente para subir a una colina donde está ubicado el “Forte Defensaro Perpétuo”, antigua fortificación construida para proteger al pueblo, allí hay todavía los cañones que servían para tal tarea. La verdad es que es un paseo agradable y gratuito, la vegetación rodea por completo el lugar, hay varios árboles frutales y plantas típicamente sub-tropicales.

Regresamos al centro, lo cruzamos de nuevo y damos un paseo por el otro lado hasta una enorme plaza llamada de la Paz, desde allí se puede apreciar un pequeño aeropuerto. Nos entra hambre y acto seguido buscamos a un restaurante.

Entre las diferentes ofertas, decidimos entrar en un local muy bonito y bien decorado que ofrece paella, el Paraty 33 (http://www.paraty33.com/paratyrestaurantes/), mientras esperamos un largo rato la paella, nos tomamos un par de cervezas Bohemia, para mi la mejor de Brasil y nos conectamos con el WiFi.

El local es bonito, restaurante de día y bar de copas de noche, hay un chico tocando la guitarra y cantando. Hay que tener en cuenta que en Brasil si hay espectáculo, se cobra siempre un suplemento en la cuenta, a nosotros nos ha pasado tres veces, los importes son razonables pero no deja de ser algo raro.

La paella bastante bien, un par de cafés y de nuevo en marcha. A unos pocos kilómetros están las playas de Trindade, lugar de surferos, allí que vamos a echar un vistazo. Una vez allí la verdad es que hay muy poca gente así que regresamos.

Ya tenemos habitación nueva con vistas al canal, bien, colocamos las cosas y hoy saldremos a cenar al restaurante japonés que hay a la entrada de la urbanización.

Mi gozo en un pozo, salimos, vamos andando hasta allí y… cerrado, regresamos al hotel, cenamos carne y pollo, muy bien también esta noche, cae una botella de vino y un limoncello, nos retiramos,

Nos vamos a nuestro ultima base de operaciones, el Boutique Hotel (http://www.angradosreishotel.com.br/es/index.html) en Angras dos Reis. Para eso salimos desde nuestra ubicación actual a una hora prudente, echamos el lleno de etanol y con Tom de apoyo desandamos el camino que nos ha llevado hasta aquí.

Por un pequeño error en impostación acabamos en una carretera sin asfaltar que Tom la indica cómo normal, menos mal que es un tramo corto. Aquí en Brasil, por lo menos en los tramos que hemos conocido hasta el momento, está repleto de radares y cunetas para reducir la velocidad, esto estaría bien siempre y cuando estuviesen debidamente señalizados, pero no, no lo están así que si uno se despista un momento, puede acabar dando un frenazo o un salto de la ostia. Obviamente ambas cosas nos han pasado y me he cag…do en todo.

Después de una breve parada técnica llegamos a Niterói, puente y casi al final, justo al entrar en Rio nos paramos, hay caravana y obras, poco a poco vamos avanzando, finalmente arrancamos de nuevo, por avenidas anchas dejamos la ciudad atrás, el cemento deja lugar a la vegetación. Aquí muy poco tráfico, radares muchos.

Paradita para llenar los estómagos, liberarnos de los líquidos acumulados, a que mola decirlo así, y de nuevo en marcha.

Bueno ya que hoy no hay mucho que contar diré cuales son mis impresiones sobre Brasil, el que yo he conocido, claro.

Este es un país donde todo el mundo es mas o menos feliz, son currantes pero sin estar demasiado estresados, se buscan la vida como sea pero no dejan de ser buena gente, todos opinan que el gran problema es la corrupción, se conforman con lo que tienen porqué al fin y acabo tampoco viven mal, su moneda es mucho más fuerte que por ejemplo la de sus vecinos argentinos pero tampoco tanto cómo para poderse permitir unas vacaciones en Europa que poco pueden disfrutar. También opinan que después de las olimpíadas la parábola ascendente que existe en este momento cambiará de rumbo.

Los que tienen un mínimo de estudio y de experiencia saben estar y tratar al extranjero, sea de su vecindario o de fuera, el resto no hay manera.

Los modelos de la mayoría de los vehículos solo existen aquí, hay marcas bien representadas y otras que son inexistentes, conducen rápido pero ordenadamente, no utilizan casi las bocinas, accidentes se ven pocos pero cuando hay uno, es fuerte, hemos podido comprobarlo en un par de ocasiones en dos semanas. Para ser un país que llueve poco hay pocas motos y muy pocos ciclomotores.

Llegamos a Angra dos Reis, ya que Tom no tenía la dirección exacta del hotel, nos paramos y preguntamos, algo extraño pasa, parece ser que el “condominio” un equivalente a urbanización está a unos 35Km del pueblo, un poco lejos no !? Seguimos.

Una vez allí, hay una valla con vigilantes privados a la entrada, le explico a donde vamos y me pide el pasaporte, entramos, llegamos al hotel. Otro hecho bastante insólito es que aquí cuando uno llega, sea apartamento u hotel, paga por adelantado la estancia completa, esto no pasa en ningún otro país que yo haya visitado hasta ahora y no son pocos, pero bueno si lo analizamos fríamente al final siempre uno paga, quizás el problema viene cuando uno paga y luego no recibe exactamente lo que ha pagado que, mira que casualidad, es lo que nos ha pasado hoy.

Al efectuar la reserva, el día siguiente recibí un e-mail confirmando el tipo de habitación y sus características, al acompañarnos a la misma nos encontramos un tipo de habitación que nada tiene que ver con la que, con un link muy concreto pudimos monitorizar, al no estar para nada conforme, le digo al chico que esta no es nuestra habitación, regresamos a la recepción, le digo a Mon que me espera allí.

En otro momento de mi vida pasada, hubiese montado un pollo importante pero hoy no, he expuestos mis razones y la chica argentina que nos ha atendido y que intentaba darle la vuelta ofreciéndonos una cena gratis pero al final tras más de media hora de negociación la cosa a quedado así: hoy la habitación mala, mañana y pasado una suite superior y el último día otra vez la mala. Mi propuesta: ya que tengo que tener las molestias de cambiar tres veces de habitación, la primera noche no la pago y acepto dicho desplazamiento, a cambio no voy a dar una mala nota en Booking y TripAdvisor que al fin y acabo hoy en día es lo que vale. Cerramos el trato.

Cenamos aquí mismo, una cena perfecta y al final nos invitan a una copa, buen rollo. Mañana la previsión es nublado, nos iremos a un par de pueblos donde hay cosas que ver.

Hoy es el último día aquí, el tiempo sigue incierto, no es día de playa y para que no nos aburramos hoy toca aventura en el mar, no como la de Croacia, claro (http://www.inbuzios.com.br/?lang=es).

Nos recogen en la pousada a las 10:10h, y nos bajan a la «Praia do Canto» donde nos espera el barco, sacamos los tickets y todos juntos embarcamos, alrededor de unas cuarenta personas, todos brasileños. El barco es bastante grande y tripulado por dos chicos, uno de ellos hace de presentador y una chica que es fotógrafa, al enterarse de que no somos brasileños se nos acerca y entablamos conversación, ella es argentina. Nos explica un poco lo que estamos viendo, el porqué de los distintos nombres de las playas.

Primera parada para darnos un chapuzón, nosotros nos quedamos en el barco, seguimos el recorrido, segunda parada para el segundo chapuzón, tampoco. Natalí, así se llama la argentina, pilla a todo el mundo para hacerles fotos, también nos ha tocado, pero en lugar de posar cómo ella pretende, nosotros hacemos de las nuestras, se ríe, es lo que hay. El cielo empieza a taparse de nubes grisáceas, mala señal.

Volvemos a arrancar, se levanta el viento, Mon e yo nos reímos de los varios “personajes” que viajan en el barco, le paso la chaqueta tejana, a pesar de que la temperatura no es fría, la sensación térmica en el barco y en el mar parece más baja.

Volvemos a parar, uff yo sinceramente me pensaba que la vuelta consistía en ver las playas desde el mar y no simplemente ir de una bahía a otra para tirarse al agua, no estamos en verano y la verdad que esto empieza a ser aburrido. De repente se nos acerca una lancha con barbacoa incluida, en ella hay pinchos de carne, de pollo, de salchicha y de camarón, todo el mundo come exceptuando nosotros y Natalí.

Finalmente arrancamos por última vez y regresamos al puerto, antes de amarrar, nos preguntan si queremos el CD con las fotos, las visualizamos en la pantalla de su Canon, preguntamos el precio y cerramos el trato. También nos entregan un folleto referente al tour de noche que organizan de jueves a sábado por la noche (http://buziospubcrawl.com). Llegamos, bajamos y a comer que vamos.

Una pizza en un falso italiano por su puesto comestible y de regreso a la pousada recogemos el CD, mientras tanto el Barça juega con el Atlético Madrid y gana la liga.

Tarde-noche de ultimas compras, cena en el restaurante cervecería Noi (http://www.cervejarianoi.com.br), de muerte, un par de copas en el bar House of Rock & Roll con compra incluida a la tienda de al lado, camiseta para el nene y otra para la nena, retirada sobre las 00:15h y a descansar, mañana nos espera la carretera, nos vamos al oeste.

Todavía me siento pesado de la comida de anoche y tengo más quilos de los que tenía antes del viaje, hay que tomar partida al asunto, a partir de hoy voy a comer más inteligentemente, lo comento a Mon y está conmigo, bien. Empezamos con el desayuno que hoy ha sido más ligero e igual de bueno que ayer.

El primer día que llegamos nos quedamos un poco asombrados de la cantidad de coches modelo boogie que habían en este pueblo, más tarde nos dimos cuenta que son de agencias de viajes y los utilizan para llevar a turistas. Precisamente esta mañana nos han venido a buscar uno, previamente habíamos quedado, Junio es el nombre del conductor, como el mes, y resulta ser que está casado con una argentina y habla perfectamente español. Que mala suerte tenemos no!?

Salida a las 09:30h el programa previsto es hacer todo el recorrido panorámico y pisar algunas playas. El cielo está todavía cubierto, caen algunas gotas de poca importancia, la previsión es que el cielo se despeja a partir de las 10:00h. El boogie está viejo y destartalado pero la velocidad a que vamos no creo que supere los 15-20Km/h o eso creo porqué el cuentaquilómetros no va.

La península de Búzios tiene una orografía un poco especial, empieza desde un punto relativamente estrecho para luego ensancharse y formar distintas bahías con sus playas y está girada en sentido norte-sur en lugar de este-oeste. Hay una avenida principal que el la columna vertebral de ella y nuestra pousada está ubicada entre el centro y el final.

Empezamos nuestro recorrido, la primera parte disfrutamos de bonitas vistas desde lo alto, efectuamos diferentes paradas en puntos estratégicos, Junio nos hace también de fotógrafo, nosotros en lugar de quedarnos en posiciones clásicas, adoptamos posiciones raras, alegres y fuera de lo normal, él se peta de risas.

Seguimos el recorrido, en esta parte hay algunos chalets que son increíbles, nos indican que pueden llegar a valer dos millones de dólares americanos, quizás… hacemos una parada y bajamos a la “Praia Brava” aquí entramos en el Silk Beach Club (http://silkbeachclub.com) que tiene unas instalaciones muy bonitas con unas vistas maravillosas, luego la “Praia do Forno” donde vemos a un pescador con un cubo lleno de ostras, una se le cae y Mon la recoge, más tarde se la devuelve ya que es el propietario del chiringuito.

El sol ya calienta bastante, bien, ya era hora, nos paramos ahora para dirigirnos en un punto especifico donde estudios geológicos han demostrado que aquí mismo es donde ha habido la separación de los continentes americano y africano, una roca de color negro cómo el carbón es la demostración de tal hecho y un cartel nos lo indica, interesante, estamos en una zona de rocas estratificadas, al otro lado hay un mirador natural donde el mar rompe con sus olas dibujando millones de burbujas, fotos, muchas, y nos vamos.

Siguiente parada en la “Praia de Geribá” aquí nos deja para que podamos disfrutar del resto del día y así lo hacemos cómodamente sentados en unas tumbonas que no pagamos porqué aquí van incluidas con la consumición sea poca o mucha, genial. Nos traen un cubo con hielo y agua y nos latas de cerveza para que vayamos bebiendo tranquilamente, a la hora de la comida pedimos un pescado que aquí lo hacen abierto a la parrilla, no queremos ni fritas, ni arroz, ni farofa, nos traen patatas al caliu, bien.

Después de la comida, una siestecita, relax.

Nos recogen y nos dejan en la pousada, hoy cambiamos el plan, en lugar de descansar para salir a cenar, salimos de compras después de ducharnos, acierto. Se hace raro salir a las seis de la tarde y que es de noche. En primer lugar nos sentamos en una terraza a tomarnos una caipiroska, bueno yo dos, luego paseamos por el centro y compramos havaianas para llevar a todo el mundo. Otra sentada para otro caipiroska, yo doblo otra vez para luego sentarnos a cenar al restaurante Buda (http://www.budabeachbrasil.com/#!home/mainPage).

Bien atendido por un camarero argentino, aquí se oye más español que portugués, optima cena, buen vino, un grupo toca en directo y bastante bien, buena velada, más alcohol y la verdad no me acuerdo cómo llegué a la cama, jii.

En teoría a partir de hoy debía de haber sido sol y playa pero desgraciadamente el tiempo no acompaña, la previsión para los próximos días es de lluvias y a pesar de que aquí no son persistentes el cielo si que está tapado impidiendo asimismo de disfrutar de la playa.

Buscamos alternativas, no hay mucho que visitar para no decir casi nada, hoy nos hemos levantado sin prisa, desayuno en la Pousada de primera calidad, en particular el yogurt casero de maracuyá, tremendo. Somos los primeros en llegar, hay preparadas cuatro mesas de dos y otra de cuatro, una familia de argentinos y otra de sudamericanos sin definir.

Nos vamos con el VW en dirección Cabo Frio para ver lo que Mon había apuntado después de hacer una consulta en TripAdvisor, un mercadillo hippie ubicado en frente del Club Costa Azul. Aparcamos cerca, nos dirigimos hacia el club pero una vez allí, nos damos cuenta de que quizás el mercadillo se pone de tarde o en temporada alta porqué de él ni rasgo. Propongo seguir hacía Arraial do Cabo.

Una vez allí paramos en información turística, nos atiende una chica en perfecto español, claro es de Costa Rica, nos entrega mapas y folletos, nos dice donde está ubicada la iglesia “Nossa Senhora dos Remedios” y el “Mirante do Pontal do Atalaia”. La primera es una pequeña iglesia de color blanco y azul, cerrada, el segundo es un morro donde desde arriba hay unas vistas tanto del mar y algunas playas cómo del pueblo.

Lo único destacable es la mini aventura con el coche en estas pequeñas e inclinadas carreteras de piedra, en una de ella se acaba la piedra convirtiéndose en un camino de tierra que a su vez se convierte en un camino de barro y agua, unas fotos y regresamos.

Acabamos de dar la vuelta completa al pueblo y aparcamos en la “Praia dos Anjos” donde está la marina de los pescadores con una infinidad de barcos amarrados, en un chiringuito de playa nos comemos pescado fresco, aquí se acaba el recorrido porqué regresamos a Buzios.

Voy a ver en internet si encuentro alternativas para mañana…

No hay nada que hacer, grr.

Buscamos en TripAdvisor un restaurante bien valorado donde se pueda comer marisco, después de más de 1h elegimos uno que resulta estar muy cerca de el que fuimos la noche anterior, eso si, vamos en coche. Después de la exquisita moquea que nos comimos en la foresta de Tijuca repetimos, pero esta era totalmente distinta, que le vamos a pedir a un restaurante que ni siquiera tiene una triste botella de vino, en fin.

Después de la cena nos retiramos a descansar, mañana el plan es diferente.

Hoy forma parte de aquellos días que son necesarios para ir de un sitio a otro y la verdad es que hay poco que contar, a las 05:30h nos pasaba a buscar el taxi para llevarnos al aeropuerto, check-in, una breve espera para el embarque, una siesta en el avión e ya estamos otra vez en Rio.

Preguntamos en el punto de información donde está el mostrador de la compañía de rent a car, en la otra terminal, allí que vamos, la chica, sin dejar de hablar con su móvil, nos da un papel y nos dice que fuera nos recoge un mini-bus. En muy poco tiempo llega, subimos y nos deja en la calle donde hay varias compañías, entramos, papeleo, pido un coche sedan por el tamaño de nuestras maletas y nos da un VW Voyager, modelo que en Europa no existe, sería un híbrido entre Polo y Golf. Está rallado por todas partes pero solamente lleva unos doce mil kilómetros, va con gasolina y alcohol que aquí en Brasil es el tipo de carburante más usado. Por cierto caben las maletas.

Al vender la Ultra con TomTom incluido me había quedado sin navegador, inteligentemente he optado por instalarme la App con el mapa de Europa y otra de Brasil, la recomiendo, funciona correctamente y avisa de todos los radares.

Una vez fuera del aeropuerto vamos por el puente que cruza la bahía y une Rio con Niterói, a partir de allí carretera sin nada que señalar, velocidad de crucero entre 80 y 100Km/h hasta llegar a nuestro destino, el pueblo de Armação dos Buzos.

Tom nos deja justo en la gasolinera donde empieza la calle de nuestro destino que no estaba en la lista, cómo me había imprimido un dossier con la ruta de Vía Michelin, sabía que estaría a poco menos de un kilómetro, efectivamente así ha sido.

Finalmente llegamos a la Pousada Bucaneiro (http://www.bucaneiro.com.br/site/index.php?pg=&idioma=esp), check-in, una señora que suponemos es la propietaria, nos habla en español y nos explica un poco donde podemos ir, subimos a la habitación, nos duchamos y nos vamos a comer, empieza a ser un poco tarde y el estómago reclama.

Por un error de cálculo en lugar de coger una dirección hemos ido por otra así que para arriba y para abajo hasta llegar al puerto, allí nos indican un lugar donde comer pescado fresco, es bastante inusual que uno haga las preguntas en una lengua, la otra persona te entienda, te conteste con la suya y que tu también puedas comprender bastante, así ha sido todo el viaje.

Nos sentamos en la terraza, una cerveza bien fría y para comer calamares, arroz, feijao y patatas, todo fresco y bueno.

Un paseo por el pueblo y nos retiramos para la siesta, hasta hoy han sido diez días sin parar, de madrugones, de kilómetros andando, ahora empezamos a descansar que también son nuestras merecidas vacaciones.

Salimos a cenar sobre las 20:30h y buscamos a un restaurante portugués recomendado por JL, está cerrado, vamos a otro, bacalao con verduras, caminata y retirada, mañana no hay despertador, por fin !!!

En mi programa inicial, para hoy solamente había dejado una actividad por hacer y el resto del día era para descansar en la piscina del resort, pero una vez más no hemos parado en todo el día, os cuento.

En la tarjeta del taxista que se nos entregó el lunes, había una publicidad que ponía: Cataratas Brasil y Argentina, Aeropuerto Brasil, Argentina y Paraguay, Hidroeléctrica de Itaipu (http://www.itaipu.gov.py/es). Lo último me intrigó un poco y me puse a investigar en internet, se trata de la central hidro-eléctrica que más produce electricidad del mundo.

Preguntamos a Jose,el taxista enviado por Geraldo, si valía la pena visitarla y él nos contestó que era muy interesante si nos gustaban este tipo de cosas, además se prestó en llamar para efectuar la reserva en firme para la visita completa de unas tres horas, perfecto. Acordamos en reservar la visita en castellano de las 11:00h, nos recoge sobre las 10:00h y en poco tiempo llegamos, está a tan solo unos 8km del hotel. Lo curioso es que es obligatorio llevar pantalón largo, desconozco la razón.

Una vez pagadas las entradas, dejado en consigna los bolsos y haber pasado por un detector de metales subimos al bus, allí una guía procede a dar las explicaciones tanto en portugués cómo en español. Esta central es el resultado de un acuerdo entre el gobierno brasileño y el paraguayo, se empezó a construir en el 1974 y entró en funcionamiento en 1985, una obra de enorme envergadura que se ha terminado en el 2007 con la puesta en marcha de las ultimas dos unidades llegando asimismo a tener veinte generadores que pueden llegar a generar una burrada de kilowatts/ora: cien mil millones.

Después de una visita en la superficie nos adentramos en ella con unos cascos amarillos tipo obra. Allí nos dividen en dos grupos por idioma, recorrimos distintos puntos en diferentes niveles, el control central, una turbina, la estructura, vamos una gozada, una obra de ingeniería brutal. En la actualidad existe una sola central similar un poco más grande en China pero el caudal del río no es suficiente para producir más energía que esta.

El dato curioso es que la empresa que gestiona la central es privada, ha sido financiada por fondos públicos de ambos países y por bancos, cada parte ha tenido que desembolsar 50 millones de dólares americanos. La energía producida se reparte a por igual entre amos países, la diferencia es que para Brasil representa tan solo el 15% de su necesitad mientras para Paraguay es el 80% el excedente de Paraguay se vende a Brasil.

No me enrollo más con esto ¿Merece la pena verlo? Yo opino que si. Salimos y nos vamos.

Una visita completamente inesperada ha sido la que hemos efectuado de regreso a Foz do Iguaçu, ubicado no muy distante dela avenida principal existe un monasterio budista, Jose nos pregunta si nos interesa verlo, es gratis y no se tarda más de 10min, pues claro. Todo limpio y muy bien cuidado, la única nota negativa es el sol de frente que no nos deja hacer las fotos que quisiéramos pero algo ha salido.

Llevamos aquí dos días, el espectáculo por excelencia del lugar son las cascadas, las hemos visto paseando por el lado brasileño y argentino, nos hemos dado un buen chapuzón con la lancha ¿Que falta? Pues sí, desde el aire.

Solamente hay una compañía de helicópteros que presta este servicio (www.helisulfoz.com), un vuelo de aproximadamente 8min, el importe razonable así que para allá que vamos y, teniendo en cuenta que Mon tenía vértigos o eso me decía al principio, en este viaje creo que se le ha pasado por completo, parapente en Rio y helicóptero en Iguaçu, toma ya!!!

Parada para comer, hoy el primer día que no vale la pena y luego la última visita en el «Parque das Aves» (http://www.parquedasaves.com.br/es/), un bonito parque donde podemos encontrar más de 800 animales de 140 especies, se trata del mayor viveros de guacamayos del mundo, al rededor del 50% de las aves han sido rescatadas de malos tratos y del tráfico, un dato interesante es que el 43% de las aves han nacido en el parque. El recorrido se hace en apróximadamente en poco más de 1h. Los pájaros están tan acostumbrado a las personas que no tienen ningún reparo en estar cerca y dejarse fotografiar. Si uno viene en esta ciudad y le queda tiempo, también en este caso vale la pena visitarlo.

Mañana salimos temprano y regresamos en avión a Rio, allí nos espera un coche, la aventura sigue…

Hoy para no perder la costumbre nos ponemos en marcha temprano, el taxi llegará sobre las 09:00h así que mi reloj biológico me despierta antes de las 07:00h. Desayuno completo y en marcha.

Al poco de estar en el taxi Mon me dice: nos hemos olvidado los chubasqueros. Lo lamentaremos más tarde.

Paramos en una casa de cambio, necesitamos Reales y Pesos Argentinos, hoy toca visitar el otro lado, pasamos la aduana de Brasil sin nadie, pasamos el puente que une los dos países y llegamos a la aduana argentina, control de pasaportes con sello de entrada y revisión de bolsos incluidos, finalmente el taxista nos deja a la entrada del parque, quedamos que nos recoge sobre las 18:00h.

(http://www.parquesnacionales.gob.ar/areas-protegidas/region-noreste/pn-iguazu/).

Cuando estaba preparando el viaje había leído que para poder visitar bien el parque se necesitaban unas nueve horas, de hecho en este lado hay diferentes maneras de desplazarse tanto a pié, tren o zódiac. Con un plano en la mano decidimos efectuar la primera parte con el tren, una sola parada, bajamos y escogemos el pasillo superior marcado en rojo.

Pasamos por el Salto Dos Hermanas y el Chico para llegar a la parte más extensa de ésta área que reúne un salto detrás de otro. Tenemos mucha suerte, hay gente pero no hay aglomeración, así que ordenadamente cada visitante cede el sitio al siguiente y todos podemos fotografiarnos con una relativa calma, hoy tan apenas hay asiáticos, así el orden es más fácil.

Una vez completado este circuito hacemos una parada técnica incluyendo unas empanadas típicas de aquí. Para llegar a la parte más lejana del parque y poder admirar la Garganta del Diablo existe un tren, la cola para poder subir en el es tremenda, optamos por andar en el paseo marcado en el mapa en naranja que discurre paralelo a la vía del tren, un acierto así llegamos cuando no hay aglomeración y de paso vemos una cantidad importante de mariposas de diferentes tamaños y colores, alguna chulísima.

Para llegar al punto panorámico de la Garganta del Diablo se pasa por una pasarela sobre el río y la verdad aquí parece que todo está en calma, de hecho las cascadas aparecen sin más, es decir no hay rápido alguno, simplemente el agua llega al borde del precipicio y cae. Por lo visto el caudal varía según el período del año dependiendo sobre todo si es temporada de lluvias.

Regresamos, esta vez en tren y por su puesto nos metemos en el tercer y último paseo marcado en azul, el inferior. Hay que reconocer que cualquier vista es increíble, no se pueden comparar, arriba o abajo todo es simplemente espectacular. Foto, fotos y más fotos, creo que hoy entre los tres dispositivos rondamos las doscientas.

Acabada la ronda vamos ahora a tener una perspectiva aún más interesante, la que se vive desde el agua. Aquí la llaman Aventura Náutica que consiste en subirse a una gran lancha a motor y aproximarse a los saltos argentinos más importantes, unas vistas a los saltos brasileños y un inolvidable “bautismo” en las caídas del agua (www.iguazujungle.com).

Al principio fotos y aguas tranquilas, luego te meten literalmente debajo de los saltos, como acaba uno es de lógica, empapado de arriba abajo pero la verdad que es una actividad para no perderse, una de aquellas experiencias que en la vida uno no se olvida.

A la salida un frío del copón, hay que volver a subir por un camino donde no toca el sol, una vez arriba buscamos una tienda, Mon se había traído una falda, yo no, claro está pero tampoco nada de recambio así que me compro una camiseta y un pantalón corto, ahora bien. Nos metemos en un restaurante self-service y, cómo no, comemos parrilla argentina de muerte.

Poco a poco regresamos a la entrada del parque, estamos destrozados y aún falta una hora para que nos vengan a buscar, esperamos pacientes sentados en un banco.

Finalmente llega el taxi y nos retiramos al hotel, mañana tenemos más cosas programadas así que hoy también cenaremos aquí y a descansar temprano.

4:30h en pie, menos mal que ayer sobre las 11:00h ya estábamos durmiendo, 5:00h abajo esperando al “motorista” que aquí se le llama al conductor del taxi el cual debía de estar avisado por el propietario del apartamento donde nos hemos hospedado. 5:05h no ha llegado todavía, le digo a Mon que esperamos 5min más y si no llega buscamos a un taxi, 5:10h busco a un taxi, un minuto más tarde cargamos las maletas y en veintecinco minutos llegamos al aeropuerto internacional de Galeão, el mismo en que llegamos hace una semana pero en este caso pagando un importe muy inferior.

Check-in, todo correcto, las maletas irán directas hacia el destino mientras nosotros haremos escala en Curitiba. Nada más despegar, cascos y a dormir. Aterrizamos, desayunamos, volvemos a embarcar, despegar y dormir, esto parece monótono pero el viaje vale la pena. Finalmente llegamos a destino: Foz de Iguaçu, taxi y para el resort.

Check-in, subimos al habitación, anda hay una cama de matrimonio y otra pequeña, Mon comenta que habría podido venir también JL, si claro en autostop le contesto yo. Dejamos maletas y con un taxi nos vamos a las cataratas en el lado brasileño, lo curioso es que Geraldo, el taxista, lleva aquí veinte años pero es de la misma ciudad donde vive JL, que casualidad. Una vez sacadas las entradas, un bus turístico de dos plantas típico nos acerca a uno de los mayores espectáculos naturales del mundo (http://www.cataratasdoiguacu.com.br/portal/).

Nos metemos ahora en una pasarela que poco a poco nos va acercando a los varios puntos de caída del agua. En el cielo el sol nos acompaña, alguna nube por aquí y por allá, la temperatura es considerablemente más baja que en los días pasados, unos 24°, un grupo asiático de gente mayor tocan un poco las narices pero no nos quejemos que casi estamos solos.

De repente empezamos a ver unos animalejos divertidos que buscan comida metiendo su morro puntiagudo en la tierra, se trata de una especie de que se llama Coatí en vía de extinción.

Que decir de las vistas, pues increíbles, la naturaleza en estado puro, no paramos de hacer fotos y de disfrutar de la naturaleza en estado puro. Mon dice que esto es un regalo yo le contesto que simplemente es un viaje pero la verdad es que mientras con las cascadas de Niagara me quedé un poco insatisfecho, estas si que valen la pena ver.

Vamos intercalando iPhones y GoPro, hoy hay material…

Nos entra hambre, entramos en el único restaurante self-service, correcto tanto en calidad cómo en precio, la clavada ha venido con la cuenta de lo que hemos bebido.

Regresamos a la entrada, ahora que el sol se está poniendo, empieza a bajar la temperatura considerablemente, nosotros en pantalones cortos y camiseta. En el mismo taxi que habíamos venido, regresamos, ya estaba todo pactado.

Foz do Iguaçu es una ciudad de unos 270.00 habitantes, hace un par de días JL comentaba que Rio está mucho más limpio que BH pero aquí la limpieza y el orden es aún más pronunciado, calles y aceras limpias, señalizadas, pintadas, orden en la circulación, la bocina es algo que aquí desconocen, la sensación es que la gente vive bien sin estrés.

Una vez llegados al resort, nos pasamos casi dos horas en arreglar las fotos y subirlas al flickr. Nos entra hambre y de salir ni ganas así que al restaurante del complejo. Aquí también self-service pero con bastante más calidad, nos pedimos una botella de vino tinto chileno reserva muy bueno y no excesivamente caro, cenamos con calma pero nos retiramos pronto porqué estamos cansados y mañana nos levantamos otra vez temprano, hay que cruzar la frontera al lado argentino.

A JL le hubiese gustado estar aquí, más que nada para que se diera cuenta que brasil es mucho más de lo que el ha visto hasta ahora.

Es tarde, me retiro que mañana salimos a las 9:00h y para variar hay que levantarse pronto.

Hoy tenía que haber sido un día de descanso pero al final mi propuesta ha sido aceptada: volar sobre Rio y, la cuestión no es tirarse por la ventana, no, es tirarse desde un morro, es decir desde una de estas muchas montañas que se elevan por todas partes.

Esta actividad ya la había visto por internet pero la había dejado allí aparcada debido a que tampoco habían habido días tan despejados como hoy o simplemente porqué el tiempo disponible ha sido el que ha sido y no daba para más.

Volviendo al tema de tirarse, esta mañana nos hemos vuelto a poner en contacto con la agencia Rio Maximo para ver si era posible apuntarse al vuelo delta (http://riomaximo.com/ar/vuelo-en-ala-delta-en-rio-de-janeiro/), nos contestan que si, allí que vamos…

Desayuno donde siempre y ya nos recogen, en seguida llegamos, hoy domingo no hay tráfico. Una vez allí nos proponen dos tipos de vuelo: ala delta o parapente. JL e yo el parapente ya lo habíamos hecho en Andorra así que estaba claro que ala delta mientras Mon, también debido a que la posición vertical del parapente es más llevadera, escoge esta segunda opción.

Nos hacen rellenar un papel y nos llevan a una caja, JL me dice de sacar un dinero extra para la asociación de no se que, pues no, yo he pactado un precio con la agencia y no pienso pagar nada más, me pongo firme, me ponen mala cara, ellos me hablan en portugués, yo en español, a ver quien la tiene más gorda… al final no pago nada y subimos al punto de salida ubicado en la «Pedra da Gávea», bien.

Una breve explicación de cómo salir, es decir, tu corres conmigo todo lo que puedas así cogemos carrerilla y más velocidad, fantástico, salgo primero. Tres cámaras GoPro nos graban y hacen fotos, las vistas espectaculares, un pájaro cerca de nosotros, vegetación abajo, mar en frente, playa entre ambos, paz y tranquilidad. Actividad muy segura y aconsejable.

Trás unos 8min de vuelo aterrizamos en la playa de São Conrado, todo perfecto, volvería a subir cómo tantas veces lo he hecho en el Dragon Kan de Port Aventura pero hoy no es el caso.

Nos sacamos los arneses y vamos al coche para ver cómo ha salido la grabación, la verdad es que bien, le pido el DVD. El chaval de 31 años que me ha llevado es piloto profesional de helicópteros, hace esto por diversión y para sacarse un sobresueldo, me parece perfecto. Tardamos un huevo debido a que hoy es el primer día que utiliza la nueva GoPro 4+ y la ha dejado con la máxima resolución tardando asimismo cuatro veces más de tiempo en transferir la grabación al DVD.

Finalmente nos volvemos a juntar, Mon estaba preocupada porqué no me veía, JL «preocupao» jajaja. Regresamos al apartamento. Nos cambiamos y vamos por primera vez a la playa. una vez untado con aceite, que raro, me duermo y solamente me despierto cuando tengo hambre.

Hoy nos apetece pescado, preguntamos y nos aconsejan un restaurante ubicado justo al lado del Copacabana Palace Hotel, allí que vamos. la comida buenísima, el vino también, para variar dos botellas, una mousse de maracuyá y unos chupitos. Ops no teníamos encima dinero suficiente para pagar así que rápidamente me voy al apartamento, vuelvo, liquidamos la cuenta y nos volvemos a tumbar en la playa, siesta !!!

Ahora, mientras escribo en el blog, ellos están durmiendo, sigue…

Aquí estoy de nuevo contando los acontecimientos. Mon se despierta justo cuando empiezo a preparar las cosas para poner en la maleta, uff. Despierto a JL, nos quedan pocas horas para estar juntos.

Todo más o menos recogido, salimos a cenar, vamos de nuevo al local que sirven la comida típica que aquí llaman «buteco». Pedimos cerveza, que sirven muy fría, una ensalada caliente de salchicha con cebolla, buñuelos de bacalao y croquetas de carne. Otra cerveza, se intensifica la conversación, mas cervezas, pasa el tiempo, otra más, el reloj sigue su ritmo y nadie lo puede parar, es nuestra ultima cena, JL se marcha esta noche, nosotros mañana muy temprano.

Recordamos tantos momentos vividos juntos, no podemos acordarnos de todos, pero disfrutamos cada uno a su manera recordando los tiempos pasados, las batallas vividas, los puteos de uno al otro, nuestras vidas, nuestros amores, nuestra gente… JL se va al lavabo y a mi se me cae alguna que otra lagrima, al regresar cuenta que a el le ha pasado lo mismo. No nos pongamos sentimentales que ya somos mayores.

Pagamos la cuenta y nos invitan a una ronda más, al final siempre tenemos que dar la nota en el buen sentido de la palabra y recibir algo a cambio, buena gente.

Volvemos al apartamento y nos despedimos, juro que esta no será la última vez que vea a mi amigo, pase lo que pase nos volveremos a ver, no sé cuando ni donde pero se que así será, hasta luego AMIGO, buen viaje de regreso a BH.