Hoy ha sido la jornada más divertida del circuito y también el día de despedirse del resto del grupo.

Amanece con un día totalmente despejado, el primero desde que estamos aquí.

1h. aproximada de recorrido en autocar y llegamos a unas instalaciones donde hay por lo menos unos 30 elefantes, de todos los tamaños, desde uno muy pequeñito hasta uno muy viejo. El sol ya pega y mucho.

Compramos plátanos, nos hacemos fotos, vemos el espectáculo y finalmente subimos a una doble sillas en sus lomos. Desde arriba las cosas se ven diferentes, una sensación parecida a cuando subimos a un camello en el desierto pero más estable y más alto.

Cruzamos un río sin mojarnos, la procesión estaba compuesta por 16 elefantes, nos hacemos fotos el uno al otro, nos cruzamos, nos adelantamos y nos adentramos en el bosque. En el recorrido hay mujeres que nos venden también caña de azúcar y más plátanos, nos dicen que comen aproximadamente unos 500 diarios y con piel incluida.

Llegados a un cierto punto tenemos dos opciones: seguir en elefante hasta el río o hacer trekking por la vegetación para llegar al mismo punto. La elección ha sido mitad y mitad, nosotros a píe.

Una vez llegados al río nos esperan unas embarcaciones de bambú, en doble parejas seguimos su curso. A mitad del recorrido un tailandés nos ofrece desde al agua, refrescos y cervezas y además trae cambio.

Volvemos al autocar, no antes de haber comprado la foto de rigor con un marco bonito. Una vez nos hemos ido Antonio nos explica que los marcos están hechos con excrementos de elefante.

Parada fuera de programa: un campesino sembrando arroz. En Tailandia no hay prácticamente maquinaria agrícola, el trabajo se hace todo a mano. Al campesino le compran el producto los intermediarios que lo revenden cuatro veces más caro que su valor de compra.

Seguimos nuestro camino hasta un restaurante ubicado en unas instalaciones de orquídeas, nos regalan una a cada uno, son preciosas de varios colores, fotos y a ver también unas mariposas gigantes, luego la comida.

14:30h. llegada al hotel, intercambio de e-mails, besos y abrazos, ellos se quedan, nosotros nos vamos, junto a unas hermanas de Barcelona, destino: aeropuerto.

Ya nos habían explicado que el avión era de hélices, Sonia se esperaba un avión viejo. Al saber que la compañía es la Thai y que el avión es para 30 pax se ha tranquilizado un poco. 1h. de espera y embarcamos.

Despegue sin complicaciones, el cielo sigue a nuestro favor, sin aparentes nubes al horizonte. El recorrido por tierra es de unos 250Km. que transcurre entre montañas con más de 1.800 curvas donde se tardan unas 5 horas.

En 1/2h. ya estábamos aterrizando. El avión recorre enteramente los 2Km. de largada de la pista, al final da una vuelta y regresa por donde ha venido hasta llegar a la terminal. Salimos, nuestra guía para hoy y mañana, Nini nos recoge con un pick-up con techo y nos sube al templo que domina la ciudad desde una montaña.

Allí muchos monjes novicios andan por el templo, no faltan como en todos los demás templo perros que vienen abandonados en estos lugares.

Mae Hong Son se ve como una ciudad pequeña donde la gente vive tranquila en medio de las montañas, su lago en el centro está siendo secado para su limpieza. Hasta hace unos pocos años atrás no era un destino turístico, ahora la ciudad se está preparando para ello. La atracción más famosa es la visita a la tribu de las mundialmente famosas mujeres jirafas. Mañana subimos a su poblado en 4×4.

PD1: he cambiado el orden correlativo de los días porqué me he dado cuenta que me faltaba uno ya que salimos de Madrid, viajamos todo el día y apunté el día siguiente día 1… lo correcto por el cambio de horario es día 1 y 2.

PD2: es cierto que viajo sin Harley pero, a diferencia de otros, la sigo teniendo aparcada debajo de casa.

La cena de anoche estaba muy buena pero en alguna parte había algo que me hizo reacción alérgica. Total que mientras Sonia dormía como un angelito, yo estaba peleándome entre el subidón y los antistamínicos. Ganaron los últimos y finalmente sobre las 00:20h. pude dormir tranquilo.

Como va siendo costumbre desde los últimos dos días, hemos sido los primeros en desayunar y en subir al autocar. La mañana ha transcurrido entre curvas, una parada para ver un geyser y visitas a las exposiciones de dos fábricas: la primera de joyas y la segunda de seda.

Ya hemos llegado a Chiang Mai (ciudad nueva), segunda en importancia en Tailandia. Hemos parado a comer en «Mi casa», un restaurante de un vasco que vive aquí desde hace unos 18 años, casado con una tailandesa. La comida… mejor la thai y él, de vasco, no tenía nada.

Subimos a un monte donde, por una carretera empinada y con muchas curvas, cómo no, encontramos un templo. El tramo final lo hacemos con un cremallera.

Allí, una vez descalzos, entramos y lo que más me choca es el Buda esmeralda. Vemos muchos soldados del ejército, hay como una especie de misa en su honor donde participan altos mandos, sacerdotes mayores, personalidades de la ciudad y reporteros de TV. Mientras Sonia se queda haciendo fotos, yo salgo a recuperar mis bambas, la verdad es que en estos días nunca me ha hecho gracia dejarlo allí fuera tirado. Antonio dice que no pasa nada, pero… si pasa me quedo descalzo.

El camino de bajada lo hacemos por una larga escalera. A nuestros lados, las barandillas son larguísimas serpientes que empiezan en su parte inferior y acaban en el punto más alto. Una vez llegados abajo, el autocar nos espera.

La siguiente y última parada era para ver unas cascadas dónde además, se podían probar grillos y cucarachas fritos. Con los primeros me he atrevido, con los segundos no, más que nada por su gran tamaño.

Un merecido descanso en el hotel y de nuevo en marcha a visitar el mercadillo nocturno y a cenar.

Mañana nos vamos a Mae Hong Son en avión y hacemos noche allí, para ello no es necesario llevarnos las maletas así que he comprado una mochila para llevar una muda de recambio. Las maletas se quedarán en la consigna del hotel ya que pasado mañana hacemos otra noche aquí.

Aquí el regateo es imprescindible, ellos empiezan con un precio y tú tienes que bajar considerablemente, menos de la mitad, ellos bajan y tú subes un poquito y así sucesivamente hasta que ambos nos plantamos. Entonces tú dices que es el último precio y si no les está bien, te vas, entonces ceden y te lo dejan. Lo mejor: la negociación se hace simplemente escribiendo los importes en una calculadora, no hace falta casi hablar.

Buscando un restaurante italiano recomendado en la guía nos hemos encontrado a otro cerquita del hotel: «Da Mattia». Lo lleva Stefano, un romano casado con una tailandesa.

Nos ha preparado una fabulosa cena a nosotros, a los que nos han acompañado en nuestra mesa: Inés y Cristina, de Málaga y  Rubén y Sayoa, de Pamplona. Otras 6 personas del circuito también han cenado allí por recomendación nuestra, por eso le he pedido una comisión que al final se ha quedado en una ronda de chupitos de limoncello gratis. Pasado mañana volvemos fijo.

PD: Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz… nana nana na na, nana nana na na, lala la la lala la laaaaa, lala la la la la!!!!

2009_Chiang Rai, Día 8

septiembre 1, 2009

Para no perder el autocar que nos acompañaba al centro, no pudimos cargar las fotos de ayer: problema solucionado.

Anoche fuimos al mercadillo. No encontramos tejanos, pero si un restaurante italiano de verdad. El dueño es de Verona, buena cena en compañía de otra pareja.

Esta mañana el desayuno ha sido exquisito, de todo y más. Hemos salido con 20m. de retraso supongo porque la gente ha repetido platos.

Primer tramo del recorrido con nuestro autocar para luego seguir con pick-up por carreteras secundarias y visitar dos poblados de las tribus de los «Akha» y «Yao».

Previamente habíamos comprado caramelos, lápices, piruletas, entre otras cosas como pastillas de jabón.

Cuando llegamos salen los niños a recibirnos y sus madres para vendernos collares y pulseras. El poblado está en una colina y sus calles empinadas son de barro. Entramos en una casa que está construida con cañas de bambú y paja.

Siguiente poblado ya más moderno con calles asfaltadas y luz y que pertenece a una tribu nómada que proviene de la China. Aquí pasa lo mismo, niños pidiendo y madres vendiendo.

Resumiendo, casi todos hemos coincidido en que esto es falso. Seguramente, en su época sí vestían con los trajes que llevaban cuando nos han recibido pero ahora ya creemos que es solamente un show para turistas.

Volvemos al autocar y nos dirigimos a Chiang Sen que forma parte de «el Triángulo del Oro». Desde allí se pueden ver Laos a su derecha y Myanmar (antigua Birmania) a la izquierda, divididos entre sí por el río Mekong y uno de sus afluentes. El guía nos señala hacia el lugar donde pillaron a Roldán.

Antiguamente, se llamaba «el Triángulo del Opio» precisamente porque esta zona era productora de amapolas: flores de la que se extrae la resina que a posteriori se transforma en opio.

Visitamos el «Museo del Opio» y conocemos su historia.

Las autoridades tailandesas se han puesto muy duras con este tema ya que las penas por tráfico de drogas van desde cadena perpetua hasta la pena de muerte.

Comida buffet Thai en un restaurante al aire libre y de nuevo en marcha hasta llegar a la ciudad fronteriza de Mae Sae. Allí bajamos del autocar y nos dirigimos a pié a Myanmar.

Previamente Antonio había tramitado los visados. Pasamos el control, una foto con una webcam y al otro lado de la frontera nos esperan varios tuk tuk. Aquí el tráfico es bastante caótico, el país es pobre, sucio, con carreteras mal asfaltadas o sin asfaltar…

Visitamos primero un templo en una colina, luego un mercado auténtico donde venden comida y animales, entre otras cosas. Las paradas son en el mismo suelo sobre telas, la higiene aquí es inexistente. Otro templo Chino para finalmente ver el mercado de la frontera donde hay imitaciones de todo tipo pero realmente muy pero que muy malas.

Regresamos al hotel cuando la luz ya nos deja. Una lástima no haber podido probar la piscina ya que nos habían dicho que cuando se va el sol, es posible que alguna culebra salte de la laguna a la misma.

Decidimos quedarnos a cenar en el hotel. Óptima decisión, un restaurante «italiano» con chef tailandés nos ha sorprendido con sus platos «para chuparse los dedos».

Dejamos atrás el hotel cutre de ayer y seguimos con el circuito. Dos horas y la primera parada en la misma carretera donde visitamos un campesino que cultiva piña. Todos probamos el exquisito gusto de la piña de Tailandia recién cortada, pequeña, muy jugosa y dulce.

Volvemos al autobús y empieza a diluviar. Ya hemos alcanzado la montaña y han empezado las curvas. Nuestro chofer disminuye la velocidad y seguimos pa lante.

A pesar de ser un país relativamente pobre, tiene en su mayoría, carreteras de dos carriles o más y arcén, éste es aprovechado por las motos en ambos sentidos y no pasa absolutamente nada.

Paramos a orillas del lago Phayao que da el mismo nombre a la ciudad. Aquí Antonio nos lleva a una parada donde nos ofrecen pescaditos de tan solo día y medio crudos con una especie de ensalada que lleva pasta de cacahuetes. Lógicamente ni tocarlos, prefiero tomarme un cappuccino con gusanos fritos riquísimos, de verdad.

Antonio nos ofrece una excursión facultativa para mañana ya que nos quedamos dos días en Chiang Rai: irnos a Birmania en la zona cercana a Tailandia para visitar a dos templos. La cogemos. Chiang significa ciudad y Rai vieja.

Seguimos 1h. más y llegamos a un hotel donde comemos en una terraza cubierta al lado de varios árboles. Ésta vez nos sirven directamente los platos a la mesa, rollitos, arroz, tres tipos diferentes de carne, patatas y fruta.

Volvemos todos al autobús para hacer escasos 300m. hasta el embarcadero del mismo hotel. En grupos de 6 pax remontamos el río Mekok durante una media hora y visitamos un poblado donde vive una de las tribus de la zona. Previamente habíamos adquirido caramelos, chocolatinas, rotuladores, etc. para hacer felices a los niños que a cambio juntan sus manos y hacen una reverencia.

Compramos algunos objetos de recuerdo y volvemos en las lanchas en sentido contrario hasta llegar al embarcadero del hotel de hoy y mañana (www.starwoodhotels.com/lemeridien/property/overview/index.html?propertyID=3160&EM=VTY_MD_3160_CHIANGRAI_DESTRES). Recibimiento con un té frío y nos acompañan a las habitaciones. Increíble sería poco para definir como es el hotel y la habitación. Sonia hace una fotos que voy a colgar porqué realmente merece la pena ver, una imagen vale más que mil palabras.

La buena organización de este viaje se hace notar pues este hotel no era el previsto y lo mejora increíblemente.

En breve saldremos todos juntos y vamos al centro a cenar por libre y a ver el mercado nocturno, así que mañana habrá más.

2009_Ayutthaya-Tak, Día 6

agosto 30, 2009

Con 15m. de retraso sobre la hora, salimos de Ayutthaya. Siempre hay gente que no respeta a los demás.

Un par de horas de recorrido y llegamos a la ciudad de Lopburi para visitar el templo de los monos. Allí hubo un día que dejaron unos monos que con los años, se han multiplicado invadiendo parte de la ciudad.

Qué decir de ellos: monísimos… Antonio nos ha dado cacahuetes con cáscara que nos hemos guardado en los bolsillos y sacamos de uno en uno para que no haya aglomeración. Increíble ver el instinto de las hembras con sus pequeños: te dejan darle de comer pero no tocarles. Mientras, los machos dominantes intentan sacar la comida a los pequeños. No solamente hay monos en el templo, los hay por todas partes cruzando calles, en el tendido eléctrico, en las motos aparcadas…(Jumanji hecho realidad). Aquí los habitantes han tenido que montar una campana puesta al revés en las antenas de TV para que no las destrocen.

Nuestra siguiente parada es algo un poco especial. En la misma carretera hay una mujer que ofrece comida: unas castañas acuáticas y ratas… si, si, se trata de ratas de campos de arroz, limpias y sin problemas de enfermedades. De los 32 integrantes del autobús, solamente nos hemos animado tres (ver mi foto). La carne de rata es muy similar a la del conejo, estoy convencido de que si en alguna comida china te las ponen con salsa, ni te enteras.

Comida buffet en un hotel con platos algo diferente que el resto de los días y de nuevo en marcha.

Nos encontramos en pleno corazón de Tailandia a unos 500Km. al norte de Bangkok y los paisajes se vuelven cada vez más frondosos y verdes.

Aquí los campesinos se mueven o en moto o en pick-up. Lo curioso es que sobre dos ruedas van dos, tres y hasta cuatro sin casco y en el pick-up van un mogollón. Se les ve felices, nos saludan constantemente y nos regalan una sonrisa.

Seguimos, empieza a diluviar, vuelve el sol, vuelve el agua y al llegar a la ciudad de Pitsanuloke deja definitivamente de llover. Qué suerte estamos teniendo!

Aquí visitamos uno de los más importantes centros de peregrinación budista. Bueno yo me quedo fuera del templo porque siendo hoy domingo está a reventar de gente y tampoco me apetece quitarme las bambas para que me pisen los pies. Sonia hace las fotos, ya es suficiente.

Proseguimos camino hacia la ciudad de Sukhotai, primera capital del país y cuya traducción es «tailandés feliz» para realizar la última visita del día al centro arqueológico declarado patrimonio de la humanidad de «Wat Mahathat». Que decir, ruinas pero bonitas, muchos Budas, entre ellos el primer Buda tailandés que está de pié.

Una hora después hemos llegado a nuestro hotel en Tak, ciudad pequeña al lado del río Ping. El hotel, lo peor de este día aunque Antonio ya nos había avisado.

A las 05:00h. se me han abierto los ojos solos, de pié y en marcha. Fuera está lloviendo.

Desayuno y check-out. Nos espera un mini-bus que recogerá a más gente para llegar al punto de encuentro y efectuar el traslado al autobús que nos llevará por todo el circuito.

32 personas en total, ni mucho ni poco. La semana pasada fueron dos autobuses y la anterior tres, mejor así. Salimos de Bangkok y la lluvia sigue acompañándonos.

Nuestro guía se hace llamar Antonio, habla un español fluido, es muy simpático y se ríe él solo de las frases que va soltando. Tras darnos una explicación de lo que va a ser el día, se calla hasta nuestra primera parada: un cementerio.

Ha dejado de llover justo a tiempo.

Aquí están enterrados aquellos soldados estadounidenses, ingleses, australianos y holandeses que perdieron la vida durante la construcción del famoso puente sobre el río Kwai.

El cementerio es precioso. Todas las lápidas son iguales y en cada una hay una inscripción del nombre, rango, edad y una frase de sus parientes. Nos entra un poco de tristeza pero el lugar se merece el tributo a los caídos.

Seguimos hasta llegar a un embarcadero. Allí subimos a unas lanchas que llaman tuk tuk acuáticas, que nos llevan por el río Kwai hasta llegar al famoso puente. Ahora lo que queda es la reconstrucción después que los aliados lo destruyeran. Antes era de madera y ahora es de hormigón.

Nuestro viaje sigue en tren. Este es bastante viejo pero no antiguo, los asientos son de madera. Durante aproximadamente 1h. nos movemos entre una vegetación muy verde, a lo lejos alguna colina cuyos árboles la tapan por completo.

Vemos campesinos trabajar la tierra mientras el guía nos comenta que el 70% de la población lo son. Empezamos a tener hambre. Tras una parada en una estación intermedia, finalmente llegamos a Tamkrase justo en el punto donde el río es en forma de «S» y los puentes son de madera. Antiguamente lo llamaban el paso de la muerte por los soldados que murieron en su construcción.

Comida buffet thai como siempre y seguimos otra vez con el bus nuestro recorrido. La mayoría aprovecha las 2h. de trayecto para echar una siestecilla.

Llegamos así a la ciudad de Ayuttaya que fue saqueada por completo por el ejército birmano cuando era la antigua capital del reino de Siam. El conjunto arqueológico de «Wat Maha Tath» o mejor dicho, lo que queda de él, forma parte del patrimonio mundial de la UNESCO. Es una verdadera pena ver cómo destruyeron gran parte del lugar y cortaron las cabezas de los budas.

De allí vamos a ver otro templo y terminamos justo cuando el sol se pone en el horizonte. Llegada al hotel, subimos y la habitación es inmensa. Antes debían ser unos apartamentos que han sido reformados con mucho gusto. Cena en el hotel y a dormir pronto, mañana salimos a las 07:15h.

Ahora mismo me estoy peleando con el WiFi para cargar las fotos, esto es muuuuy lento pero lo conseguiré.

PD Aquí son 5h. más que en España.

2009_Bangkok, Día 4

agosto 28, 2009

Hoy tocaba día libre, así que nos lo hemos tomado con un poco más de tranquilidad. En pié a las 08:00h., desayuno y sobre las 09:30h., taxi para el dealer ubicado relativamente cerca de nuestro hotel.

La tienda bastante pequeña y los precios bastante más baratos que en Europa, inclusive más que en USA. No tienen pins, ni parches, ni imanes. Nos compramos dos camisetas y volvemos al centro con otro taxi: 35m. 120BTH (2,4€), realmente barato.

Para llegar a nuestra primera visita, cruzamos el río con un transbordador y llegamos al templo «Wat Arun Raiwararan». Imponente, la subida es por escalones muy altos y muy empinados. Desde arriba una estupenda vista nos hace pensar que ha valido la pena subir a pesar de que luego la «bajadita» no ha sido tan simple.

Ahora el calor es asfixiante, paramos a repostar fuerzas en un restaurante para luego dirigirnos al templo «Wat Suthat». En la plaza hay un gigantesco columpio que antiguamente se usaba para celebraciones muy especiales y que se cerró a principios del siglo pasado precisamente por las muertes que ocasionaba dicha actividad.

Salimos por la parte trasera y nos perdemos por la calles de Bangkok; uno tras otro, primero el barrio donde trabajan la paja y luego la madera. De esta forma, vivimos los olores de cada una de sus actividades. La ciudad es un sin fin de gente que tiene paradas de comida y venta ambulante de cualquier cosa, los tailandeses son correctos y no se ponen pesados como los moros, te dejan pasear tranquilamente, van mucho a su bola. En definitiva, es un país tranquilo y seguro, de hecho a parte de algunos policías que dirigen el tráfico, no hemos visto ninguno en tres días.

Curioso es ver que existen también moto-taxi: el conductor lleva casco y el cliente no. Ah, se me olvidaba!: en Tailandia se conduce por la izquierda. Esto no es debido a que haya sido una colonia inglesa ya que este país siempre ha mantenido su independencia; es porque el rey se fue de viaje a Europa, compró un coche en Inglaterra y se lo trajo.

Como último dato de carácter general este país cambió a finales del siglo XIX su antiguo nombre de Siam por el actual dejando parte de su territorio que comprendía parte de Birmania, Laos, Camboya y los estados malayos. 

Llegamos casi sin saber cómo a un cruce de arterias principales y vemos hacia arriba un enorme edificio de color dorado. Se trata precisamente de la «Montaña dorada». Aquí la subida es de escalones muy bajitos, un total de 360, a sus lados campanas de distintos tamaños. Nos han dicho que tocarlas trae buena suerte… a un cierto punto Sonia me ha dicho que ya bastaba de hacer el niño… jeje.

Para regresar al hotel decidimos coger un Tuk Tuk. Esta vez pillamos de lleno un enorme atasco y vivimos de primera persona lo que es la contaminación en la ciudad. Ahora entiendo porqué muchos tailandeses se ponen mascarilla y no es por la gripe A.

Un bañito en la piscina y a las 18:00h. han llegados dos masajistas a nuestra habitación. Un fantástico masaje corporal de dos horas nos ha dejado como nuevos.

Cena buffet en el hotel donde coincidimos al final con Víctor y Sonia Raquel. Nos despedimos también de ellos y cogemos un taxi para ver el otro mercado nocturno de «Suan Lum Night Bazaar», un paseo por sus varias naves y de vuelta al hotel.

Mañana nos levantamos a las 05:15h. ya que a las 06:30h. nos recogen para empezar el circuito.

Nota para Isa: Mejor no comprar unos sombreros que luego no caben en las maletas.  

2009_Bangkok, Día 3

agosto 27, 2009

Ayer cuando me acosté era la 01:30h. y a las 05:30h. tocaba el despertador. Ducha, el «Buon giorno» a Sonia y abajo a desayunar.

Jesús y Raquel, la pareja de Úbeda, ya estaban abajo, nos juntamos y desayunamos juntos. Hay variedad de todo: fruta fresca, dulce y salado. Nos atrae en particular una fruta «lo nunca visto» que no probamos, más tarde investigamos con Aor y a lo mejor mañana la probaremos.

Un poco más tarde llegan Víctor y Sonia Raquel, la pareja de Cartagena que anoche no se presentaron, se le nota que han descansado y mucho.

Subimos todos al mini-bus, recogemos a otras dos parejas en el siguiente hotel y salimos de Bangkok en dirección oeste. Hay un tráfico tremendo en dirección opuesta a la nuestra, Aor nos comenta que al rededor de quinientos mil vehículos entran en la ciudad cada día colapsándola por completo. Esto es debido a que el coste de vivir en la ciudad es muy superior al de vivir a las afueras.

La primera parada ha sido en la misma carretera donde nos enseñan cómo trabajan el coco. Tanto Sonia cómo yo pensamos lo mismo: ver como se hace a mano para luego venderte el producto de la fábrica.

Seguimos hasta la siguiente parada donde cambiamos el mini-bus por una lancha a través de largos canales y casas de madera. Llegamos así al famoso mercado flotante más importante del país: «Klong Damnersaduak».

Increíble ver tantas lanchas en tan poco espacio, venden sobre todo fruta, verdura, comida y artículos para turistas. Nos quedamos más de 1h. y nos damos una vuelta completa, cada uno compra lo que le gusta o lo que quiere llevar a España de recuerdo. El regateo es la base de cualquier compra, los vendedores lanzan con un precio y los compradores ofrecen la mitad o inclusive menos, se alcanza la cifra que para ambos es correcta y se cierra así el trato.

Siguiente parada: el templo de «Naknhon Pathom» a orillas del río Tah Chene. La pagoda es la más alta de Asia que con sus 120m. de altura impresiona desde lejos. Lo malo es que está en obra y su parte exterior está desnuda y con andamios. Esto sucede durante dos años que dura la restauración y pasa de media cada 50 años.

Seguimos hasta un lugar tranquilo donde comemos en un buffet Thai-Internacional, todo correcto.

Al lado nos espera una exhibición de unos elefantes y un espectáculo representando diferentes ceremonias tailandesas, nupcias, ordenación de un monje, Muay Thai entre otras.

Regresamos a Bangkok y descansamos en la piscina casi la hora de salir a cenar.

La cena ha sido en un crucero por el río de los reyes «Chao Phraya» donde hemos podido observar un largo tramo de la ciudad y de sus edificios más altos así como un templo.

De regreso al hotel visita al mercado nocturno de «Patpong» situado en el barrio rojo.

La vuelta al hotel ha sido una carrera entre los tres «Tuk Tuk» que hemos cogido entre las tres parejas.

Una copa en el bar y nos despedimos de Jesús y Raquel, ellos mañana cogen un avión para seguir su recorrido. Un fuerte abrazo y hasta pronto.

Mañana día libre con el único compromiso de visitar la tienda Harley y darnos un masaje.

Tras una noche en vela jugando al Rummikub, Joan e Isa nos acompañaban al aeropuerto del Prat para irnos a Madrid teniendo la casi certeza de no tener ningún problema con el enlace. Por un lado, la huelga de Spainair había sido desconvocada y por el otro, cinco horas de espera nos daban suficiente margen.

Con 1h. de anticipo sobre la hora prevista para la apertura del vuelo, ya habían varias personas haciendo cola. Lo típico en estos casos, gente que se quiere colar, gente despistada etc. Ya pasado el control y habiéndonos comido unos bocatas, vimos el avión con el que íbamos a viajar: grande y con dos plantas, presagiaba un viaje cómodo y así lo ha sido.

Nada más entrar en el avión de la compañía Thai (www.thaiairways.es/), lo que más nos ha captado la atención ha sido el recubrimiento de los asientos: naranja, violeta y lila así como el espacio entre ellos, más que suficiente para las 12h. de vuelo. Casualidades de la vida, me ha tocado el naranja y a Sonia el lila.

Las azafatas vestían con iguales colores de los asientos, durante prácticamente todo el trayecto han estado pendientes de los pasajeros, sirviendo comida, merienda, desayuno y un sin fin de varios: refrescos, alcohol, toallitas calientes, todo sin cobrar nada de extra.

Hora de llegada a Bangkok: 06:15h. la guía nos recoge, subimos al mini-bus, nos dirigimos al hotel (www.swissotel.com/EN/Destinations/Thailand/Swissotel+Nai+Lert+Park/HOTEL+HOME/Hotel+Home.htm). Mucho tráfico, conocemos a otras dos parejas, una de Cartagena y la otra de Cádiz y Jaén. Tras la charla del corresponsal español y la compra de las excursiones extra, nos damos una ducha rápida.

10:30h. nos recogen y nos vamos al «Gran Palacio», conjunto de varias edificaciones perteneciente a la monarquía donde empezamos a ver lo que ha sido la historia de este país y a conocer más en profundidad el budismo que en definitiva es más una manera de vivir que una religión.

El sol pega muy fuerte y el calor es asfixiante, todo el mundo busca un espacio a la sombra mientras nuestra guía AOR nos explica lo que estamos viendo, yo decido seguir torrándome…

Para entrar en cada templo hay que quitarse el calzado, la primera vez te hace gracia, cuando llevas varios ya no tanto.

Decidimos comer algo en un restaurante todos juntos, la comida tailandesa es básicamente asiática tal y como la conocemos pero hay que ir con particular cuidado con los platos picantes. Los precios están tirados, el coste de un plato ha sido 100THB equivalentes a unos 2€.

Seguimos la visita a otros templos: el de Wat Pho donde podemos contemplar el Buda más grande del mundo. 42m. de largo, menos mal que está reclinado. Luego el del Mármol, traído, cómo no, de Carrara, Italia.

De vuelta al mini-bus pedimos que nos lleven de vuelta al hotel para echar una siestecilla hasta la hora de la cena.

Nos hemos despertado justos de tiempo pero puntuales estábamos en el hall a las 19:00h. no puedo decir lo mismo de las otras parejas… una ha bajado con 15m. de retraso y la otra ni se ha presentado.

Cena tradicional tailandesa con danzas incluidas, todo exquisito y sobre todo con la seguridad de que los frutos secos no estaban presentes en ningún plato.

Empieza a llover a cántaros, cosa muy normal durante la estación de las lluvias, mini-bus y bajada al hotel Lebua. Subimos hasta la planta 64 donde entramos en el bar más de moda en este momento, el Sirocco. Desgraciadamente no hemos podido disfrutar del paseo por su terraza debido a la incesante lluvia, decidimos coger un taxi y volver a nuestro hotel donde tomamos una copa y nos retiramos, mañana suena el despertador a las 05:30h.

Balance positivo del primer día en Tailandia.

Tras pagar la cuenta en el hotel, ponernos los trajes de lluvia, Tom nos saca de la ciudad en dirección norte. Está completamente tapado pero ni hace frío ni llueve.

El viernes al llegar no reposte y Ultra está seca, pienso que en autopista no habrá ningún problema pero cuando finalmente veo un cartel de gasolinera, éste señala 22Km. Bajo la velocidad a 80Km/h. y pongo la quinta.

Conforme nos alejamos de Toulouse una lluvia suave se nos acerca, justo en el tramo hasta alcanzar la gasolinera la suavidad se convierte en temporal. Depósito lleno 18,9l. casi estaba seco.

Nos re-incorporamos a la autopista y la lluvia no cesa. Al llegar a Montauban, Sonia prefiere regresar en lugar de ir a nuestro destino: Cordes sur Ciel, un bonito pueblo medieval. Lo dejaremos pendiente para otra ruta.

Una vez pasado Toulouse, la lluvia deja de caer, las nubes, el sol y algo de tráfico nos acompañan hasta la entrada de Andorra. A las 14:00h. ya estaba el agua hirviendo para nuestro plato de pasta.

El resto del domingo a descansar en casa.