2016_Parques

marzo 6, 2016

Después del letargo del invierno, este año más suave que nunca y la preparación del viaje de verano, ya toca volver a la actividad exterior.

Tenía en la cabeza la frase de Mon: “si nos levantamos demasiado tarde, no aprovechamos lo suficiente el domingo” así que hoy me he despertado cómo cada día sobre las ocho, he preparado el desayuno y pasadas las diez ya estábamos de camino a Barcelona, destino: el Parque del Laberinto de Horta.

Había oído hablar de este parque pero nunca había ido a verlo, se trata del más antiguo que se conserva de la ciudad, está ubicado en la antigua fincas de la familia Desvalls en una ladera de la Sierra de Collserola. Fue diseñado por un arquitecto italiano, el jardinero era francés y la ejecución de las obras corrieron a cargo de un catalán, bien, así hubo para todos.

Dejamos el Golf en un aparcamiento gratuito al lado del velódromo ubicado justo entre el parque y la Ronda de Dalt, la entrada también es gratuita, en la web anunciaba que hasta julio, perfecto.

En la entrada se puede apreciar el palacio de la familia que presenta un estado exterior bastante deplorable, le hace falta una buena restauración, en su interior alberga el instituto municipal para la formación de la jardinería y una biblioteca especializada sobre botánica en general.

Unos pasos al frente y nos ubicamos en la entrada del laberinto compuestos por cipreses de una altura de un poco más de dos metros, entramos… bueno no es muy grande pero entre idas y vueltas conseguimos llegar hasta el centro para finalmente salir por la parte más al norte, allí subimos por la Escalinata del Belvedere donde observamos el laberinto desde arriba. Al tener el sol de frente, nos movemos hacía un lateral para buscar la foto de rigor. Ha sido divertido.

Un poco más arriba está ubicado el estanque, hoy en día completamente seco a causa de unas obras de reforma y el pabellón neoclásico. Aquí una placa recuerda la visita de no recuerdo bien que rey.

Seguimos ahora nuestro recorrido por el jardín romántico y el neoclásico, todo está en obra, seguramente una vez acabada, la visita será mucho más agradable, de momento disfrutamos de este bonito paseo.

Salimos, cruzamos la ciudad y subimos hasta el Jardín Botánico ubicado en Montjuic (http://museuciencies.cat/es/visitanos/jardi-botanic/), a la entrada nos dicen que es gratuito, pues vale.

Este parque ha sido desarrollado para albergar todo tipo de vegetación provenientes de distintos lugares del mundo con un denominador común: el clima mediterráneo.

El folleto recibido a la entrada nos permite tener un poco de información sobre el recorrido, en él vemos claramente que el jardín está dividido en zonas donde se pueden apreciar las plantas de cada continente. Hay algún grupo con guía en catalán, nosotros seguimos.

Es realmente curioso enterarse de que, a parte obviamente de la cuenca mediterránea tanto en la parte europea cómo en la africana, existe otras zonas que también comparten perfectamente este clima, nunca lo hubiera imaginado, estamos hablando de California, la zona central de Chile, la más meridional de Sudáfrica y por último el sudoeste del continente australiano.

Mon se queda para hacer una foto a un árbol bastante raro, se llama la Higuera de Port Jackson que tiene la particularidad de que sus ramas emiten raíces aéreas, su tronco crece hacia abajo buscando la tierra.

La temperatura es de 12º pero el sol nos ayuda a llevar bien esta temperatura, hacemos el recorrido completo, hay muchas zonas donde todavía no se ha plantado planta alguna, parece ser que hoy es el día de pasearnos entre vegetación y obras.

Bueno decidimos irnos al barrio de la Barceloneta a comer, aparcamos en el Moll de la Fusta, paseamos por las estrechas calles hasta encontrar un restaurante que nos gusta que se llama El Xiringo, entramos y por suerte hay disponible la última mesa.

Comida auténtica, todo exquisito, un acierto, a una hora prudente regresamos a casa.

Seguimos el recorrido en nuestra ciudad, la visita escogida hoy es Sant Pau Recinto Modernista, lo hacemos en compañía de Carlos y Adelin. A media mañana nos plantamos en su casa, aparcamos el Golf y con el Q3 nos vamos.

Sin problema llegamos a nuestro destino, aparcamos y empezamos la visita en catalán la cual empieza en el subterráneo donde la guía nos hace una amplia introducción para comprender con exactitud la historia de este recinto.

Fue construido a principio del siglo XX y las obras acabaron en 1930, se trata de una superficie enorme, en su época la llamaron “ciudad dentro de la ciudad”, el arquitecto al mando fue Lluis Domenech i Montaner, desde 1997 forma parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Podríamos resumir la historia de la construcción del Hospital de Santa Creu y Sant Pau en una serie de donaciones de la gente de Barcelona, las cuales han permitido la puesta en marcha de las obras, el banquero Pau Gil fue el mayor benefactor destinando tras su muerte parte de su patrimonio a ello.

Una vez en el exterior podemos disfrutar de todos los pabellones que han sido reformados minuciosamente, basicamente con fondos provenientes de la UE, cada pabellón alberga la sede de alguna institución tanto local cómo internacional. Solamente se pueden visitar dos de ellos.

Mirando con atención las construcciones desde su parte exterior, ninguna de ella hace pensar en un pabellón de un hospital, más bien se parecen edificios de gente adinerada de la época, llenos de detalles constructivos, desde luego esta visita se podría considerar cómo punto obligado para entender el modernismo.

Observamos ahora justo en el medio del recinto el edificio que albergaba la sala operatoria, curiosamente en lugar de tener ladrillo cómo en el resto de los pabellones, tiene un enorme ventanal de cristal transparente precisamente para que los aspirantes a médico pudieran ver el desarrollos de las operaciones que básicamente en la época consistían en simples amputaciones, la medicina todavía no estaba avanzada.

Entramos ahora en un pabellón el cual se está todavía reformando en su interior, la temperatura es más baja que el exterior, seguramente un factor a favor para preservar las enfermedades de aquella época, al final un enorme foto recrea cómo estaban puestas las camas de los enfermos, a pesar de que no habían separaciones, disponían de mucho espacio entre una cama y la otra, obviamente habían pabellones masculinos y femeninos.

Nos dirigimos ahora a la entrada principal que, desde luego, es majestuosa para ser la de un conjunto hospitalario, el hall nada tiene que envidiar a cualquiera de algún teatro importante o alguna construcción de edificios de gente adinerada. Los detalles constructivos y ornamentísticos están cuidados hasta la saciedad, subimos por una escalinata, no se porqué pero me vienen a la cabeza imágenes de Francia.

El resto de la visita transcurre entre las distintas salas hasta salir otra vez al exterior, aquí se acaba la visita guiada, pero podemos seguir disfrutando del entorno paseando con calma y lo hacemos un rato hasta visitar una exposición temporal de fotos de un artista japonés y un pequeño pabellón donde audiovisuales nos enseñan las distintas fases de la reforma.

Hora de comer, nos vamos.

2015_EXPO Milano (Parte II)

octubre 12, 2015

Puente a la vista, otros dos días !!! ¿Nos quedamos y descansamos? Ni pensarlo, nos vamos, pero a donde… Mon propone Carcassonne pero he ido ya tantas veces, digo que no vale la pena y es realmente lo que pienso, dice que irá en otra ocasión, entonces a Milán para acabar de ver la EXPO, pues venga !!! Así es cómo decidimos volver.

Buscamos vuelos y hotel, reservamos, combinación con EasyJet y Vueling, también de treminales tanto en El Prat cómo en Malpensa, hotel justo al lado de la EXPO, pinta bien.

Esta semana ha sido para mi increíble, el lunes concierto de U2 con Laura, el martes con Mon pero al ver que en ambos días se habían vendido pocas entradas de pista para así permitir al público estar cerca de ellos sin agobios no he podido resistirme y he comprado dos entradas más para ir allí, Iban me acompaña, el también estuvo los dos días anteriores. Llevo treinta años siguiendo el grupo, los he visto en diferentes países, distintos estadios pero como el viernes que estaba a tan solo tres metros de ellos ha sido la culminación de toda una vida siguiéndoles, simplemente genial.

Domingo, 11 de Octubre

Después de dejar el Polo de Mon en la T3 y de un agradable vuelo, allí nos presentamos directamente el domingo por la mañana, check-in en el hotel donde llegamos sin ningún problema, dejamos las mochilas y para dentro.

Es casi la una, gente no, hay una marea humana de personas, parecen hormigas enloquecidas, todo el mundo va a todas direcciones, esto no tiene nada que ver con la paz y la tranquilidad de agosto, ya nos habían dicho que al ser el último mes había mucho público pero no pensábamos tanto, también es verdad que, siendo domingo, tiene su lógica.

Básicamente en Agosto vimos los pabellones que nos habían aconsejado y uno de los dos lados del Decumano así que hoy empezamos por el otro lado, entramos en el de la República Checa, pasamos por el de ENEL, la compañía encargada de dar la energía a la EXPO, al salir nos vemos reflejados en unos espejos que nos modifica la fisionomía del cuerpo, risas y alguna foto para el recuerdo.

Nos entra hambre pero hay colas hasta para comprar un simple hot-dog, uff. Se me ocurre una idea: buscar un lugar caro para así no hacer cola, ha resultado ser una muy buena idea. Entramos en un restaurante donde sirven un menú degustación que consiste en tres platos aliñados cada uno con un tipo distinto de bebida así que por orden por cada plato nos sirven vino espumoso, blanco y tinto, este último tengo la suerte de que sin pedirlo la metre me vuelve a llenar la copa. Postre y café, todo exquisito, salimos un poco tocados por el alcohol pero de esta forma no nos agobiamos tanto de la gente.

Entramos tras una cola de una hora en San Marino, pasamos por una calle lateral donde unos graffiti se están re-pintando a falta de tan solo veinte días del cierre, chapó. Las colas son interminables en cualquier pabellón, las hacemos sin más, Francia, muy bonito sobre todo la estructura formada por madera con objetos colgados mezclados con pantallas, al salir el día se está yendo y la oscuridad se acerca. Cola y entramos en Thailandia, al salir propongo ir a cenar y retirarnos al hotel así mañana lunes nos levantamos pronto y aprovechamos al máximo el día, repetimos el restaurante uruguayo, todo bien pero al pedir la cuenta no la traen así que nos levantamos y nos presentamos a la caja y al pedirla el chico nos dice que no la tiene, la leche!!! Le canto lo consumido, pagamos y nos vamos.

Duchita y a descansar, el colchón es super-cómodo, dormiremos a gusto.

Lunes 12 de Octubre

Nos levantamos cómo siempre sobre las 8:00h y bajamos a desayunar, muy bien, subimos, recogemos las cosas, desde la ventana tenemos una visión muy buena de la avenida exterior de la EXPO, lo que pasa es que hay ya mucha gente y aquí es día laborable, no entiendo. Bajamos, check-out, y al llegar a la entrada hay una masa de gente increíble, hacemos un intento de ir a la otra puerta de acceso pero volvemos al mismo punto de salida y más o menos con la misma cantidad de gente, es lo que hay, a pesar de saber perfectamente que hoy no es fiesta en Italia lo pregunto y me dicen que no y todo el mundo se pregunta lo mismo: ¿La gente no trabaja? En un poco más de media hora entramos.

Habíamos dejado para hoy el pabellón de EAU donde las colas también en agosto eran de mas de dos horas pensando que hoy sería mucho más rápido, el resultado ha sido una cola de dos horas y media, el pabellón está construido con un material especial que a simple vista parece cómo montañas de arena, en realidad está fabricado con un compuesto que aísla la calor exterior con el interior, nos explican que el pabellón entero vendrá desmontado por completo y vuelto a montar en Dubai donde se celebrará la EXPO del 2020. Audiovisuales, una película que narra la historia de este país donde le sobra la energía y le falta el agua.

Siguiente visita Malasia y luego parada para comer, hoy lo hacemos en un restaurante italiano, bien y a un precio normal, esta vez una sola copa de vino tinto.

El resto de la tarde lo pasamos entre colas, y visitas, China, USA, Alemania, Brasil hasta que nos llega la hora de despedirnos, esta vez si, para siempre, regresamos al aeropuerto, a pesar de todo nos hemos reído un montón, siempre es un placer pasar un rato agradable y relajado con la entrañable compañera de viaje que tengo a mi lado.

La vuelta a Barcelona transcurre sin complicaciones, hasta el próximo viaje.

2015_La Perdrera

octubre 4, 2015

Hoy seguimos nuestro recorrido por Barcelona, nos acompaña Alba, queríamos ir a visitar el hospital de Sant Pau, al ser el primer domingo de mes la entrada es gratuita, pero no hay visita guiada, nos vamos.

Nos dirigimos entonces al paseo de Gracia para visitar otro edificio de Gaudí: Casa Milà llamada “la Pedrera” (www.lapedrera.com/es/home).

La chica de la entrada nos indica que existe una visita guiada muy interesante en catalán pero solamente los sábados así que decidimos hacerla por libre y audio-guías. Aquí también hay descuento para los residentes en Cataluña, bien.

Entramos directamente a unos de los dos patios que son completamente abiertos, desde este punto se aprecia perfectamente que este edificio se construyó con el fin de albergar tanto la residencia de la familia del industrial Pere Milà cómo pisos de alquiler.

Las obras empezaron en 1906 y acabaron en 1912, desde 1984 forma parte de la lista de Bienes Culturales del patrimonio Mundial de la UNESCO.

Hay bastante cola para entrar en el ascensor, decidimos utilizar las escaleras y subimos las seis plantas que nos conducen a la azotea, desde aquí las vistas sobre Barcelona son muy bonitas sobre todo ver la Sagrada Familia desde un arco expresamente puesto allí por el genio.

Cómo de costumbre Gaudí junta diferentes chimeneas, las formas de la parte terminal es similar a una cabeza con casco protector muy vanguardista para la época, hay diferentes desniveles, los materiales utilizados son cerámica, el famoso “trencadis”, piedra, mármol y vidrio.

La mayoría de los turistas son de origen asiático, muy probablemente nosotros somos los únicos lugareños si así me puedo definir…

Una vez dado la vuelta completa a la azotea, volvemos a entrar y nos paseamos por la última planta, el juego de luces entran por las diferentes ventanas y hacen juego con las sombras, arcos en el techo, una vez más uno se queda pensativo con respeto a la pregunta de cómo se podía plasmar en una construcción todo lo que al grande Gaudí se le antojaba, sin lugar a dudas un genio.

La visita sigue por la última planta que alberga los apartamentos, aquí se recrean diferentes habitaciones con decoraciones de la época.

Una vez pasado por una tienda donde se pueden adquirir algunos souvenirs, bajamos hasta la planta baja y vemos la entrada principal con su escalinata, unas fotos y nos vamos.

La Pedrera, quizás la construcción menos destacada de Gaudí pero una visita recomendable para tener una visión completa de sus obras.

2015_Fiestas de la Mercè

septiembre 27, 2015

Este año hemos dejado pronto de bajar a la playa y disfrutar de nuestros días libres para otro tipo de actividades, esta semana, en ocasión de las fiestas de la Mercé, Barcelona ha sido el destino “obligado”, todo ha empezado el domingo pasado.

Domingo 20 de Septiembre

Hoy el día en Barcelona empieza en el restaurante Bellvitja (www.la-bellvitja-brindisa.com) ubicado cerca del mercado de la Boqueria en la calle Hospital donde se sirven tapas en la parte del bar y platos en el restaurante donde nos sentamos cerca de la ventana, allí el sol nos ilumina la mesa. Detrás nuestro un grupo de turistas y en otra mesa una familia también de extranjeros.

Compartimos unas tapas como entrante y un plato de segundo para cada uno, todo exquisito. A la hora del café aparece Su que nos acompaña hasta la hora de irnos, nuestro destino es la Casa Batlló (www.casabatllo.es).

El recorrido hasta allí es rápido, afortunadamente muy poca cola, tendremos delante unas 25 personas, suerte, había mirado previamente en internet y los residentes en Cataluña tenemos precio especial un poco más barato que el resto así que presentamos la documentación y para dentro. Recogemos las audio-guías de un color azulón chillón, escojo italiano para no perder la costumbre.

Antes de seguir con el recorrido hay que saber que esta casa, conjuntamente con Amatller (www.amatller.org) y Lleó Morera (www.casalleomorera.com), son las “culpables” de que esta parte del Ensanche se haya denominado «la Manzana de la Discordia». Un breve, si así se puede definir, resumen, podríamos hacerlo de la siguiente manera:

Finales del siglo XIX, principio del XX, tres familias adineradas deciden comprar edificios previamente construidos y reformarlos por completo al estilo modernista, las obras se encargan a famosos arquitectos de la época así que en primer lugar, Antoni Amatller, industrial del sector del chocolate, amante de la fotografía y de los viajes encargó a Josep Puig i Cadafalch, arquitecto, político e historiador la remodelación del edifico que se convertiría en su residencia. Desgraciadamente solamente disfrutó de él diez años antes de su muerte en 1910.

Francesca Morera heredó el edifico de su tío Antoni Morera, que había hecho su fortuna en el comercio con las Américas, encargó el proyecto a Lluís Domènech i Montaner. Dos años después se muere y su hijo Antoni Morera sigue el proyecto hasta finalizar las obras en 1906.

En 1900 el empresario textil Josep Batlló compra el edificio y cuatro años más tarde encarga a Antoni Gaudí hacer el edificio de nuevo pero el innovador arquitecto le convence a efectuar simplemente una reforma, finalmente en 1906 acaban las obras.

Entramos ahora en uno de los destino turísticos más visitados de la ciudad condal, en nuestro caso ya hemos podido disfrutar de otras obras de Gaudí, pero al parecer su genio nunca deja de impresionar, un arquitecto muy, pero que muy adelantado por su época, un hombre que supo plasmar en las formas, la geometría, el juego de luces y un largo etcétera, esta casa no se queda atrás. Subimos por la escalera hasta llegar a la “planta noble”, la que en aquella época era la pública donde se recibían las visitas, un sin fin de detalles y unas vistas al Paseo de Gracia que siempre impactan.

Subimos por la escalera disfrutando del patio central formado por baldosas azules pálidos en su parte inferior hasta el azul más oscuro en la parte superior, digno de ver y, por su puesto fotografiar. Vamos pasando de una planta a otra, el trabajo de la madera y su diseño deja a cualquiera a boca abierta, suerte tiene uno en poder disfrutar de estos momentos en los cuales en otra ocasión puede decir: yo estuve allí.

Sin lugar a dudas una de las visitas imprescindibles de Barcelona.

Llegamos finalmente a la azotea que, para no variar, está también llena de detalles con sus chimeneas agrupadas, lo único fuera de lugar son cables con bombillas incorporadas que desgraciadamente son indispensables para las visitas nocturnas pero que rompe por completo la tranquila visión del entorno. Mon me hace un par de fotos donde salgo muy fotogénico, jii.

Empezamos la bajada y en un plis llegamos a la planta baja, nos vamos, que sensación más positiva…

Justo al lado está la casa Amatller, entramos, preguntamos si se puede visitar y cómo no, tenemos visita en catalán en unos diez minutos, un descuento de un 25% por ser la Mercé así que sacamos las entradas y después de un par de fotos entramos.

Un audiovisual nos hace de introducción a la visita, la historia del edificio y de la familia. La fachada es en estilo románico-barroco, las formas son rectas pero asimétricas y la parte superior destaca por unos cuadrados que se van sumando hasta el más alto en la parte central.

Paseando por la planta noble se puede observar claramente que el estilo es más bien clásico que moderno donde la oscuridad es la imagen predominante, esto era debido a que el edificio fue dotado de luz eléctrica y por esta razón su dueño la exhibía, vamos, para fardar, ni más ni menos.

Aquí también el trabajo de los artesanos es impresionante, seguramente horas y horas de trabajo manual, algo quizás impensable hoy en día, madera, hierro, granito, piedra. El coste de la reforma fue muy elevado para la época, estamos hablando de más de un millón de pesetas. A pesar de que esta visita es muy distinta de la anterior, bajo mi punto de vista vale la pena realizarla simplemente por ver otro punto de vista de aquella época. Salimos, y bajamos por el paseo de Gracia ambos con la sonrisa en la cara.

Ahora nos dirigimos a la Plaza Sant Jaume para ver las proyecciones en la fachada del Ayuntamiento de Barcelona. Llegamos y nos colocamos justo delante de la entrada del Palau de la Generalitat vallado para la ocasión. Esperamos hasta la hora del comienzo, el espectáculo dura una media hora, nada del otro mundo. Por hoy es suficiente, al coche y para casa, mañana se trabaja.

Miércoles 23 de Septiembre

Hoy es el cumple de Laura, ya tiene un cuarto de siglo, que orgulloso me siento de tí!!!

Recojo a Mon en el trabajo y nos vamos a cenar al Miño, algo rápido porqué el espectáculo de las proyecciones en la fachada de Casa Batlló es a las 22:30h y para variar vamos un poco justos pero llegamos a la hora. Creo que los primeros quince minutos sobran, una tía en el balcón que habla (grabado previamente) luego el despertar del dragón, bonito espectáculo, lástima que con tanta gente y árboles por el medio el campo de visión para casar fotos es limitado.

Bajamos el paseo de Gracia y nos dirigimos en la plaza del MACBA donde hay conciertos, allí nos encontramos con José Luís, Marc, Xavi, David y otra gente, tomamos cervezas, escuchamos música, nos reímos un montón hasta que empieza a llover, nos retiramos, sobre la 2:00h llegamos a casa.

Jueves 24 de Septiembre

Hoy descanso merecido así que relax hasta tarde, desayuno en la cama, miramos la web y preparamos el planning de hoy, ducha y nos vamos a Barna.

Primera parada en el Parc de la Ciutadela donde asistimos a un espectáculo de tango acrobático que cómo bien dice la palabra mezcla su versión más clásica con otra de circo, juntos a ellos un grupo toca en directo.

Nos entra hambre y nos vamos a la Bodega Vasconia en la calle d’en Gignàs, unas tapitas con vino para mi y cerveza para Mon, se nos ha hecho tarde, nos vamos corriendo, optamos por coger el metro y llegamos tan solo unos minutos antes del comienzo del tour guiado en la tercera casa de la Manzana de la Discordia, la Casa Lleó i Morera.

Aquí también la visita empieza con una presentación en una pantalla donde el guía nos va explicando la historia de la familia y del edificio. Entramos ahora en lo que era el salón principal donde los invitados podían disfrutar de las vistas en el paseo de Gracia, las paredes son de mármol que combina el rosa con el azul y pan de oro. En el suelo dibujos de flores cómo no de la mora, el techo tiene un excelente trabajo de madera.

Al coincidir con otra visita combinada tenemos que modificar el recorrido previsto para no estar pendiente de que el otro grupo nos deje paso libre a cada histáncia, así que pasando por el pasillo que divide la casa entre la parte pública y la privada salimos a la terraza trasera. El suelo es de baldosas, pegado al edificio en la planta baja había un estudio fotográfico donde podemos apreciar el techo de cristal que dejaba entrar la luz natural.

Desde esta perspectiva podemos apreciar básicamente dos cosas, la primera es que la fachada trasera del edificio es completamente de cristal y hierro donde todas sus planteas son iguales. La segunda es que al ver también las otras casas, ésta es sin lugar a dudas la más bonita. El guía nos comenta también que este edificio era idéntico a el que tenemos a nuestra derecha que obviamente nada tiene que ver después de la reforma.

Regresamos en el interior y seguimos disfrutando de los detalles, los mosaicos en paredes muy poco comunes, las esculturas que adornan las puertas, las explicaciones, otra visita que merece la pena.

Salimos, metro y de nuevo al Parc de la Ciutadella, allí nos espera un espectáculo de hip-hop que no llegamos a ver del todo porqué hay que ir a plaza de España, allí nos espera el piromusical que cierra las fiestas de la Mercè.

En la parada de Poble Sec nos hacen bajar y desde allí nos vamos acercando caminando pero hay una marea humana, una vez allí nos colocamos y disfrutamos de casi media hora de fuegos artificiales acompañados de música, justo antes de la traca final nos vamos, cogemos un taxi al vuelo y con el Golf regresamos a casa, uff no hemos parado en todo el día, las piernas agradecen estar estiradas.

2015_EXPO Milano

agosto 16, 2015

Esta vez simplemente estamos hablando de un fin de semana pero bueno es algo que no estamos acostumbrados ya que no tenemos muchos disponible donde poder aprovechar sábado y domingo.

Teniendo tan poco tiempo se me ha ocurrido ir a ver la EXPO (www.expo2015.org), algo que a pesar de haber tenido cerca en otras ocasiones, nunca he hecho, en esta ocasión el tema es: dar de comer al planeta, energía por la vida. Así que, para Milán que vamos.

 

Viernes 14 de agosto

Ambos salimos del trabajo antes, sobre las 18:00h, para poder disponer del tiempo suficiente para ducharnos, vestirnos, preparar las mochilas e irnos al aeropuerto o, mejor dicho, a dejar el coche al nuevo parking T3 (www.parkingt3.es/es), el más barato de los que hay disponibles, donde llegamos sobre las 20:20h.

Desde allí nos acompañan con el mini-bus y nos dejan en la T2, cenamos algo y embarcamos según lo previsto.

Vuelo agradable a pesar del aviso del piloto que anunciaba turbulencias. Llegamos al aeropuerto de Malpensa a las 23:47h, salimos rápidamente, fuera tres compañías diferentes esperan con sus buses para conectar con Milano Centrale por tan solo 8,00€, para no tener la molestia de cambiar más tarde el metro en destino prefiero esperar el bus gratuito que conecta la T2 con la T1 y desde allí llegar a la ciudad con el tren Malpensa Express, error que cometí.

Después de una espera de más de media hora finalmente llega el bus, subimos y en pocos minutos llegamos a la otra terminal, nos acercamos al distribuidor automático de billetes y compramos dos. Hasta aquí mas o menos bien, el problema ha sido que al querer bajar a la vía del tren nos encontramos la escalera mecánica parada con una bonita cinta roja impidiendo el paso, preguntamos a un chico con una uniforme de trabajo y nos dice que el último tren se acaba de ir, no hay más hasta primera hora de la mañana, uff, regresamos a la T2.

Allí ya no había ningún bus y no salía ninguno más, entonces nos quedaban dos opciones: ir a dormir al hotel enfrente o ir a Milán con un taxi, optamos por la segunda a pesar de que el coste ha sido de casi cómo el billete de avión, no podíamos no ir a casa de Gianni, habíamos quedado y él nos esperaba allí.

01:40h nos tumbábamos en el sofá cama, en seguida estábamos durmiendo.

Sábado 15 de agosto

A pesar de tener siempre programado el despertador del móvil a las 8:00h las campanas de la iglesia de al lado nos han dado el “buongiorno”… en marcha, ducha, café y andando al metro. Pasamos por un mercado donde compramos un par de bananas, las abrimos y nos las comemos tranquilamente andando, hay que coger fuerza que el día de hoy va a ser duro.

En Milán las líneas M1 y M2 tienes en ambas direcciones dos destinos distintos pero en ambos casos comparten buena parte del tramo central, nosotros debíamos ir a cualquiera de los dos destinos hacia una dirección, tan solo dos paradas y cambiar para ir directamente a la EXPO en otra dirección. Bien bajamos en la parada de intercambio, subimos y bajamos al lado opuesto mientras llega el tren, subimos corriendo, la siguiente parada le digo a Mon: nos hemos equivocado, regresamos al punto de salida… risas, en este finde el transporte no es lo nuestro!!!

Llegamos al final del trayecto correcto donde finalmente está la feria, un paseo por un puente nos lleva a la entrada, metal detector y para dentro. Pasamos por delante del pabellón de la ONU donde ya hay cola, seguimos hasta el pasillo central llamado, cómo no Decumano, esto suena a Roma pero…

Hay que decir que para ambos es nuestra primera EXPO por lo tanto no tenemos ningún tipo de referencia anterior, es toda una novedad.

Teníamos apuntado algunos pabellones, allí que vamos, el primero: Corea del Sur. No hay cola, entramos. La primera parte es un juego de colores blancos y negros, algunos caracteres coreanos en las paredes y tras la pregunta: “Come si puó nutrire il Mondo?” entramos en una zona oscura donde varios cuencos con imágenes digitales en su interior nos hacen ver formas y colores muy bonitos en constante cambio.

Salimos al exterior, el Decumano está protegido por una estructura cubierta para dar protección al visitador tanto al sol cómo al agua, la previsión es que va a llover pero confiamos en nuestra buena estrella.

Nuestra siguiente visita es en el pabellón de Uruguay, poca cola, bien, entramos, un audiovisual muy logrado nos enseña brevemente la historia del país y los programas de futuro, una combinación de pantallas en movimiento con imágenes hace que sea muy logrado.

Salimos y nos hacemos un selfie estrenando el palo y para el pabellón de España que vamos.

Allí las imágenes hacen referencia a los productos típicos al que estamos acostumbrados, un interesantísimo video, muy bien logrado por cierto, cierra la visita explicando la importancia que tiene el chef sea de donde sea, para que, aprovechando al máximo las infinitas especies de peces no comerciales que al día de hoy son completamente desconocidas sobre todo para el público en general, pueda lograr al máximo los recursos de nuestros mares.

Tras un breve paso por Hungría la siguiente visita: Ecuador, muy bonito por fuera, un cubo con tiras metálicas dibujando muchos colores y su nombre, por dentro las chicas explican la biodiversidad de este país con sus tres zonas continentales y el archipiélago de las Galápagos, un viaje que tendremos que poner en la agenda.

Salimos, unas cuantas fotos de algunos detalles y llegamos al pabellón de Japón, dos horas de espera más cincuenta minutos de visita nos hace desistir, seguimos hasta el final donde encontramos la plaza de la biodiversidad, allí subimos por la “collina mediterranea” donde estamos completamente solos, sacamos una fotos y seguimos bajando por el lado opuesto.

Regresamos y decidimos hacer los pabellones del lado izquierdo así que por orden visitamos: Turkmenistan donde unas gigantes alfombras colgadas y una bola con imágenes colgadas del techo nos reciben. Nada más que apuntar.

Una foto con Mon a la “M” del pabellón de McDonald’s.

Qatar es el siguiente, un poco de cola, ahora hay más gente que hace una hora, nada destacable exceptuando una rampa en espiral tipo museo Guggenheim que efectuamos en bajada, en el medio un especie de árbol con imágenes, láser y sonidos que nos acompañan hasta la salida.

Una divertida foto con Mon encima de un ciclomotor de tres ruedas para entrega de pan delante del espacio Moretti es el paso previo al pabellón de Marruecos donde nada destaca.

Iran, Chile, Austria y Eslovenia. El primero, un túnel de vegetación e imágenes, el segundo nada que decir, el tercero una foresta con mucha humedad supongo que genial en un día de mucha calor y finalmente el cuarto donde a parte el ofrecimiento de un paseo descalzo sobre un manto de sal el resto es irrelevante.

Después de una visita al servicio, Mon de repente dice: ¿y el teléfono? ¡M… me lo he dejado en el lavabo! Corre para atrás y la flor en el c… la ha tenido ella porqué allí estaba esperándola, quedará en el baúl de los recuerdos.

Parada técnica para comer, mal x cierto, seguimos no hay tiempo que perder.

Llegamos a la “Piazzale Italia” donde el Decumano se cruza con el Cardo, otra vez Roma…

Imposible entrar en el pabellón Italia, demasiada cola, seguimos hasta el árbol de la vida, allí tomamos nota de los horarios del espectáculo de luces, decidimos ver el de las 21:00h.

Méjico es el siguiente, nada que destacar tampoco, arriba, en la terraza un bar, un par de Coronas sirven para un descanso antes de seguir.

Rumania sin comentarios. Reino Unido nos propone una estructura de metal y, nada más…

Los dos siguientes son Kazakhstan y Emiratos Arabes Unidos, en ambos casos más de dos horas de espera, decidimos tirar para el siguiente: Azerbaigian, entramos. Unos interesantes grupos de flores en grupos de diferentes colores os reciben, suben y bajan la intesidad de su luz según el movimiento de las manos al pasar sobre ellas. Productos locales en botes de vidrio, artesanía, e de nuevo fuera.

Paseamos por Vietnam, Bélgica donde nos entregan una galleta a la entrada y nos dicen de no comerla de momento, un poco más arriba la entregamos a una señora que nos la unta en chocolate, divertido.

Sudan, Nepal e Irlanda, uff hemos acabado todo el lado izquierdo, propongo ir al pabellón cero, el de la ONU. Tenemos suerte casi no hay cola, entramos. El edificio es enorme por dentro nos encontramos con una pared de madera con infinidades de cajones que forman parte de la fachada de un edificio, tres enormes arcos nos introducen al siguiente espacio donde en una macro pantalla se filma la vida de un poblado con sus costumbres cotidianas.

El siguiente espacio, bastante a oscuras, tiene diferentes pantallas donde aparece los diferentes tipos de fruta y hortaliza.

Viene ahora el turno de los animales tanto terrestres como marinos, todos ellos de color blanco.

En el espacio posterior hay una enorme molino, el hombre que trabaja la tierra.

Pasamos de la paz a un ruido molesto de distintas pantallas, parece la bolsa pero todo lo que vemos son valores de la propia comida, el progreso que nos lleva al sucesivo espacio donde solamente encontramos montañas de basura, la cantidad de ella que la humanidad hecha a perder a diario, da a que pensar.

Al salir me da la sensación de haber bien aprovechado el día, prácticamente no hemos parado desde que hemos entrado y ahora una pausa merecida, una cena en condiciones sentados en el restaurante uruguayo, carne naturalmente, como no podía ser otra cosa, exquisita.

Nos dirigimos al Lake Arena para ver el espectáculo. Regresamos por el Decumano hasta allí donde, una vez instalado el iPhone en el palo disfrutamos viendo el espectáculo de luces, agua y sonido cuya duración es de 12min. Sin lugar a dudas el mejor cierre de la jornada ferial.

Antes de marcharnos preguntamos donde está la consigna y, algún fallo debería haber de lo contrario no sería Italia, no hay. Mañana a ver cómo nos lo montamos.

Regresamos a casa de Gianni, junto a Elena, esta vez en coche, nos vamos a la zona “dei Navigli” que precisamente en ocasión de la Expo han sido transformados por la celebración del certamen. Desde que marché de mi ciudad y durante más de dos décadas Milán no había avanzado mucho en lo que respeta a modernización, más bien se le veía una ciudad que no supo avanzar con el pasar del tiempo pero en esta ocasión he podido apreciar cambios relevantes, más limpieza, más iluminación, más vida, eso es bueno para lo que es, tras Roma, la ciudad más importante de Italia.

En Italia el 15 de agosto es festivo, se llama “Ferragosto” y esta noche hay un espectáculo de fuegos artificiales, los vemos junto a los que yo diría, la mayoría de milaneses que no se han marchado a la costa, pero sin estrés. Más tarde nos sentamos en una terraza a tomar una copa y nos retiramos, antes de ir a casa pasamos por la zona norte donde han construido varios rascacielos en un barrio completamente nuevo sede de diferentes empresas, bancos y apartamento de alto standing, más aire nuevo para la ciudad. Sobre las 01:40h nos retiramos, mañana hay que seguir.

Domingo 16 de agosto

En un principio mi intención era levantarme a las 08:00h pero hasta que las campanas no han tocado, hoy a las 09:00h he seguido durmiendo. Ducha rápida, café, Gianni nos acompaña a Cadorna, estación de Tren y Metro donde nos habían dicho que había consigna. Nos despedimos, hasta la próxima amigo.

Entramos pero no encontramos ninguna consigna, nos informan que hay que ir a la estación Centrale, allí que vamos, en metro, una vez dentro damos una vuelta del copón para encontrar la consigna que estaba nada más entrar al final a mano derecha, hay cola, vamos a desayunar, luego dejamos las mochilas.

Metro de regreso, se me ocurre bajar en otra parada para coger un tramo de la nueva M5 pero salimos y para volver a entrar sin pagar entramos junto a una señora que nos pide de pasar el billete para su perro, repito: el transporte no es lo nuestro en este finde. Sobre las 12:00h llegábamos a la EXPO.

Teníamos claro desde ayer que hoy tocaba ver Japón independientemente del tiempo de espera, allí que vamos, una hora y media de cola, no hay problema. Aquí también la visita está dividida en distintas instancias, la primera encontramos unas grandes imágenes retro-iluminadas, a continuación entramos en un espacio a oscuras donde paseamos por un falso bosque donde los árboles son unos platos de plástico blando instalados en unos palos flexibles, al fondo una gran pantalla, el juego de luces hace que los colores van cambiando así cómo las imágenes.

Se abre una puerta, seguimos la visita donde hay una pantalla redonda horizontal, sobre ella un tubo vertical, la imagen de fondo es una cascada de agua y dentro diferentes imágenes con platos japoneses, antes de entrar nos habían comentado que descargando la App se podía tocar cualquiera de ella y llevarnos las recetas, nosotros hemos pasado del tema.

Pasamos ahora por un panel vertical luminosos donde podemos apreciar una presentación en general de la cocina japonesa con sus platos.

Antes de subir a la planta superior, pasamos por otra zona oscura y por una curiosa mesa donde la parte a nosotros cercana tiene una altura y al final otra más alta mientras el respaldo de la sillas sube también en proporción pero no el asiento, algo curioso, en fin son japos.

Finalmente llegamos a lo que es la última parte del recorrido, una gran sala con mesas que quiere ser un restaurante futurista donde el cliente tiene una pantalla en lugar de un plato y puede interactuar, espectáculo incluido por dos chicos. La sensación es que al salir tienes hambre pero al ser el restaurante lleno y además automatizado para el pedido, nos vamos.

Hoy no nos queda mucho tiempo así que vamos por un par de bocatas rápidos y nos metemos en la cola de Kazakhstan, recomendado por todo el mundo.

La cola poco más de dos horas, finalmente entramos.

Nos sentamos todos en el suelo y miramos una pantalla donde una mano experta dibuja con arena la historia de este país de la orilla del mar Caspio perteneciente en un pasado a el imperio ruso, independiente desde 1991 es el noveno país más grande del mundo.

En la siguiente parte diferentes sub-zonas nos enseñan la biodiversidad del país, unos chupitos para probar leche de caballo, muy agria por cierto, un mecanismo redondo movido por una chica nos explica con palabras e imágenes en movimiento el proceso de secado del mar de Aral, al final una piscina con esturiones nos da a conocer que este país exporta las famosas huevas.

La parte final de la visita consiste en una gran sala con cine dinámico 3D donde vemos una muy buena presentación del país con final en Astaná, su capital y sede de la próxima EXPO 2017.

Salimos muy satisfechos.

Un breve paso por el Pabellón de Milán donde se aprecia el proceso de restauración de la “Madonnina del Duomo”.

Ya no nos queda tiempo, ha llegado la hora, nos vamos con un muy buen sabor de boca, las expectativas han sido muy superiores a las previstas, ir a una EXPO es equiparable a viajar por todo el mundo en una área reducida, ¿Bonito no?

Pero aquí no se acaba la aventura, subimos al metro, nos sentamos y en un par de minutos se apagan las luces, una chica nos avisa que hay una persona caminando por la vía y que hasta que las autoridades la saquen, el tren no puede circular, nos miramos y coincidimos en que es lo que hay, si llegamos a tiempo, regresamos, de lo contrario nos quedamos.

Una vez en marcha, hacemos transbordo de la M1 a la M3, retirada de mochilas, Malpensa Express, navetta de la T1 a la T2, control y, cómo no, llegamos al embarque pero como hay cola, nos queda tiempo para comernos otro bocata rápido antes de subir al avión.

La llegada al El Prat ha sido sin problema asi cómo el mini-bus T3 y la retirada del Golf limpito por fuera y por dentro, genial. En casa cansados pero contentos.

En Navidad Laura regaló a Mon un vale para una ruta de la empresa Itineraplus (www.itineraplus.com), la validez era de seis meses así que teníamos que gastarlo ya, hoy en lugar de irnos a la playa nos hemos levantado a una hora prudente y nos hemos dirigido a Barcelona.

El Liceu ha sido el punto de encuentro fijado, allí llegábamos puntuales junto a Carlos y Adelin, cada pareja desde una dirección distinta. A los pocos minutos la guía, Leila, la misma que hace unos meses atrás estuvo en la visita del Refugi 307, nos empieza a explicar un poco de historia basada naturalmente en el Modernismo pero aplicado a la zona en que nos encontramos dejando al margen la más conocida ubicada a partir de plaza Catalunya para arriba.

Durante esta explicación, una pareja intenta acoplarse y Leila los hecha con buenas palabras.

Cruzamos la Rambla y efectuamos la primera parada delante del Café de l’Opera de Barcelona (www.cafeoperabcn.com), sus propietarios han mantenido intacta la decoración que data 1929, seguimos.

Un poco más arriba de la Rambla, nos paramos en la Plaza de la Boqueria, allí justo encima de una sucursal bancaria podemos observar un poco más de este arte, las imágenes nos muestran paraguas que aquí se vendían.

El grupo es formado por otras nueve personas de nuestra edad o más, las explicaciones se dan en catalán.

Seguimos por la calle de la Boqueria y paramos delante de un edificio donde en su planta baja hay ubicadas dos tiendas, el portal es muy bonito y la verdad es que, a pesar de haber pasado por aquí tantas veces, nunca me había fijado en él, serán las prisas del día a día o en la velocidad con que me suelo desplazar cuando ando… la cuestión es que hoy si me he fijado en todo los detalles que, por su puesto he podido fotografiar.

Al lado hay el Hotel Petit Palace Opera Garden, seguimos Leila que entra, sale por una puerta y nos enseña un jardín que no pertenece al hotel, es público, un lugar de paz, tranquilidad y sombra justo en pleno Gótico. Las sillas ubicadas aquí me hacen pensar en que sería un rincón fantástico para sentarse y leer un libro. Este lugar no sale en las guías.

Salimos y a unos pocos pasos nos paramos delante de un restaurante, en este momento cerrado por vacaciones: Can Culleretes 1786 (www.culleretes.com), es es segundo más antiguo de España, nos indican que hacen comida casolana catalana, Carlos ha hecho una cena de empresa y dice que es correcto.

Cruzamos la calle Ferran y entramos en la Plaza Real donde nos enseñan dos grupos de faroles, diseñados por Antoni Gaudí en sus inicios, no vale la pena hacerles ni una foto, la pena es que el Ayuntamiento las deje sucias.

Otro ejemplo del Modernismo es un restaurante ubicado en la calle Escudellers, el Grill Room, abrió sus puertas a principios del siglo XX. De todos estos lugares tomo bien nota para en un futuro hacerles la visita que se merecen, una comida o una cena.

(www.grupandilana.com/es/restaurantes/grill-room).

Una vez llegados otra vez a la Rambla la subimos un poco hasta girar a la Calle Sant Pau, allí llegamos al final de nuestro recorrido, el hotel España. Entramos en el restaurante cuyo nombre es Fonda España de marcado estilo Modernista que fue proyectado y decorado por el famoso arquitecto Domènech i Montaner.

(www.hotelespanya.com/es/restaurante-fonda-espana/).

Un amplio recorrido nos hace disfrutar de los varios detalles decorativos que nos brinda este edificio en su interior. Esta joya arquitectónica no la hubiésemos visto nunca sin apuntarnos a esta ruta.

Subimos por la escalera hasta la terraza donde nos espera el aperitivo de Martín Berasategui: pincho de atún, croquetas de “ceps” y patatas, cerveza, cava o refresco los acompañan. Se sientan con nosotros una pareja de personas mayores cuyo hijo es ingeniero y trabaja en una empresa de relojes en Suiza, hablamos un rato largo, entre otras cosas nos dice que en junio han estado en la Expo de Milán y vale la pena ir. Llega la hora de irnos a comer, lo hacemos en un vasco de la calle Ferran, no lo recomiendo.

Nos despedimos y quedamos en hacer otras rutas a partir del final de la temporada de playa.

Todo lo bueno se acaba y colorín colorado el cuento se ha acabado…

Brasil, un enorme país, nosotros solamente pudimos ver una pequeña parte pero volvemos con un muy buen sabor de boca, siempre hay que ser positivo en la vida.

Ayer salimos con tiempo desde el hotel y llegamos cerca del aeropuerto Galeão para devolver el VW, para lograrlo hemos tardado casi 1h, de vergüenza, no entiendo porqué hay que hacer la misma cola para las devoluciones que para las entregas, pero al final tanto monta, monta tanto es decir que en lugar de esperar dentro del aeropuerto lo hemos hecho allí.

Rio, para mi, ha pasado a formar parte de aquel listado de ciudades importantes en el mundo que por lo menos una vez en la vida hay que visitar. Nos avisaron que era una ciudad peligrosa pero después de estar allí una semana entera, aprovechando al máximo el tiempo a nuestra disposición visitando sin parar, puedo tranquilamente decir que al igual que cualquier otra ciudad en el mundo hay que tener las precauciones que siempre son necesarias evitando meterse en las favelas o salir de noche en zonas que ya se saben que son peligrosas.

Los cariocas son gente muy amable, abiertas, simpáticas y acostumbradas a los turistas, cómo ya he dicho otro día, es bastante sencillo poderse comunicar en español y ellos en portugués siempre que ambos hablen despacio y tengan ganas de entenderse.

La semana en Rio ha sido para mi no solamente positiva a nivel turístico, lo ha sido y mucho a nivel emocional, volver a compartir este tiempo con José Luís no tiene precio, ha sido muy intenso, cómo suele ocurrir entre amigos, los años en que hemos estado separados no ha cambiado para nada aquella relación, complicidad, maneras de compartir cada segundo cómo si fuera el último. Me alegro un montón que todo esto lo haya podido compartir además con Mon que se le ha hecho ameno ser en este caso la “tercera” persona.

Nos podemos además considerar afortunados por haber podido ver desde todos los ángulos una de las maravillas naturales del mundo, si pisas Brasil no te puedes perder las cascadas de Iguazú, un espectáculo digno de ser visto y haberlo vivido es algo mágico.

Después de la primera parte del viaje donde todos los días han sido de marchas forzadas y algunos con madrugones incluidos, la segunda parte estaba programada para descansar en la costa, desgraciadamente la primera, la mitad de los días el tiempo no nos ha acompañado así que hemos tenido que buscar alternativas sobre la marcha y la cosa no ha ido nada mal. Finalmente el final del viaje ha sido sol y playa o mejor dicho islas y lanchas, muy divertido.

Ahora mismo escribo esto en el avión de regreso, las luces apagadas, casi todo el mundo está durmiendo, yo he visto dos pelis y ahora escribo esto antes de dormirme también. ¿Qué me pasa por la cabeza? Aprovechar los últimos dos días de vacaciones para seguir tomando el sol y empezar a preparar el siguiente viaje, destino…

Esta mañana en la recepción nos han confirmado la salida para dar una vuelta de cinco horas por algunas de las 365 islas que forman este archipiélago, bien, tengo el ligero presentimiento que nos lo vamos a pasar en grande, para variar

A las 10:30h puntuales salimos, hay una pareja de Rio, otra de chilenos, una familia de tres también chilenos, el patrón y nosotros.

Recorrimos el canal de salida hacia el mar, anda que no hay pasta aquí, los yates son enormes al igual que un catamarán el cual por no tener bastante anchura lleva a remolque una zodiac pero a su lado, toma ya.

Primera parada en una playa donde nos dicen que en este punto el agua es mas caliente, chapuzón, hoy si que me voy a bañar, seguimos.

Siguiente parada en la playa del dentista que nada tiene que envidiar con una caribeña, es genial, nos quedamos casi una hora, paseamos por la orilla, que paz por favor. Sol y calor, esto huele a verano.

Mientras estábamos navegando, se nos acerca un pájaro, pasa varias veces sobre nuestras cabezas, poco a poco coge confianza y después de un par de intentos logra ponerse en la punta de la lancha, todos les hacemos fotos y vídeos. Más tarde el patrón me comenta que están acostumbrados a los barcos pesqueros pero esta es la primera vez que ve que se sube a la lancha.

Por toda la zona la profundidad es entorno a los 15m, conformes nos acercamos a las islas va disminuyendo pero casi hasta llegar a la playa. La siguiente parada la efectuamos en un punto donde al tirar trocitos pequeños de galletas se llena de peces pequeños cómo si fueran pirañas, fotos desde arriba, le digo a Mon que me voy a tirar al agua y que me pase la GoPro (tiene carcasa submarina), allí que voy. Me pongo a hacer fotos fuera del agua y debajo de ella.

Mas tarde en el hotel me doy cuenta de que no hay ninguna foto, se lo comento a Mon y ella me hace la siguiente pregunta: ¿Te has acordado de encender la cámara? Si claro estoy en el agua nadando entre peces con corriente y voy a pensar que me has dado una cámara apagada… para matarla! No volverá a pasar, eso espero.

Seguimos la navegación hasta llegar a una isla donde paramos a comer, lo hacemos en el Restaurante Canto das Canoas, un lugar tranquilo y relajado con una carta infinita, de todo y más. Mientras esperamos que nos sirvan nos ponemos en una mesa al sol y allí que nos quedamos. Elegimos una especialidad del lugar que consiste en una caldereta de pescado recubierta de omelette, si ya lo se que suena raro pero solo podemos decir que increíble, para beber un tinto chileno recomendado por nuestro compañero de viaje.

Tras las dos horas de pausa para la comida seguimos hacia otra isla para pegarnos el último chapuzón. Luego el regreso al hotel por el canal que nos lleva hasta él.

Tarde relajada en la terraza, un par de caipiroska, ducha y cena en el mismo hotel, hoy, siendo la última cena, pedimos moqueca, exquisita, del mismo nivel que la de Tijuca, Mon un plato, yo tres, el lunes empezaremos a cuidarnos, hoy no toca. Café, limoncello y charla con la dueña mientras pagamos la cuenta, mañana salimos pronto hacía Rio, hay que devolver el coche y hacer check-in dos horas antes.

Varias personas me habían dicho que se iba a estar en esta zona no podíamos perdernos la “Ilha Grande”, hoy primer verdadero día de sol y cielo despejado, nos hemos ido a Angra dos Reis, nuestro hotel está a unos 35Km. Allí, después de pasar por información turística, hemos optado por una lancha rápida que salía en una escasa media hora.

Sacamos los billetes de ida y vuelta ya con plazas reservadas, el regreso es a las 16:00h que, teniendo en cuenta que aquí el sol se pone sobre las 17:20h es una hora correcta.

Subimos y nos sentamos justo en dos de los cuatro asientos en la punta, yo ya sabía que íbamos a botar, Mon no se lo esperaba tanto. La lancha tiene capacidad para 22 personas más la tripulación, hay un poco más de la mitad. Salimos, el primer tramo es tranquilo pero cuando salimos de la bahía en dirección de la isla empieza un poco el oleaje, el baile con saltos incluidos y de vez en cuando algún chaparrón, nos reímos.

La Isla Grande se llama así por su lógica extensión de unos 193Km2, el pico más altos mite 1.031m tiene una población de unos 5.000 habitantes y lo más alucinante, más de cien playas, vamos que si te quedas aquí tres meses no las ves todas !!!

Una vez alcanzada la isla, hacemos una breve parada a Freguesia de Santana donde dejamos a dos pasajeros para luego seguir hasta Abraão, el destino final. Estámos en el litoral que mira a tierra firme, el otro lado mira hacía el Atlántico.

Aquí no existe ningún tipo de medio de comunicación que no sea por mar, no hay carreteras alguna, solamente caminos marcados con una “T” desde el 1 hasta el 16 cada uno con su distancia, tiempo previsto para recorrerlo y nivel.

El problema es que no tenemos todo el día y si nos liamos a caminar no aprovecharemos el sol, todos los caminos pasan entre vegetación que cubre por completo la isla, por lo menos en esta parte no hay claros en las montañas, solamente árboles y verde, mucho verde. Se respira paz.

Decidimos ir a la playa más alejada de la misma bahía en que hemos amarrado, pasando de una playa a otra por caminos entre árboles, finalmente llegamos y allí nos quedamos. Para no perder la costumbre me quedo frito.

Finalmente sobre las 13:00h me despierto, Mon se lo está pasando pipa con un perro que desde la orilla juega con los peces pequeños que dan vueltas por allí. Decidimos regresar para buscar un lugar donde comer y encontramos un chiringuito en la misma playa genial, con música y un árbol que cubre una zona muy grande dando sombra, nos sentamos, pedimos una cerveza bien fría y movemos la mesa al sol J

Calamares para compartir y un pescado muy sabroso con ensalada, verduras hervidas y arroz, todo muy rico, el camarero chileno nos atiende fenomenal, cae otra cerveza y para acabar una macedonia de fruta hecha al momento, no buena, más, con un maracuyá en su punto. Café y solamente nos quedan veinte minutos para regresar.

La verdad tengo que decir que este lugar es maravilloso, es para quedarse cómo mínimo una semana, disfrutar de toda la isla y ver tanto desde el interior cómo desde el mar las distintas playas. Una isla llena de paz.

Regresamos, nos sentamos otra vez delante pero no en la punta cómo en la mañana, salimos, cuando ya tenemos velocidad un bote de la lancha hace que un montón de agua entre a dentro, resultado: yo con cuatro gotas y Mon completamente mojada, nos descojonamos un rato y el resto de la gente también.

 Unas compras de última hora en Angra dos Reis, coche y para el hotel.

Salimos a cenar al japonés de la urbanización, todo perfecto hasta que para finalizar la cena, Mon pide un café mientras yo pido sake. Cuando la camarera viene a servir, me pone una extraña taza de forma cuadrada con un plato debajo y me lo llena hasta que rebose, el sake está frío, al lado me pone otro platito con sal. Mira que el sake lo he tomado en muchos restaurantes japoneses en diferentes países pero en estas condiciones nunca me lo habían servido, la llamo y le pregunto de que va el tema y ella me contesta que hay que poner la sal al borde de la “piscina” y beber. Le intento explicar que mejor lo caliente pero ella me contesta que eso aquí no se hace, lo devuelvo, así no me interesa.

Nos retiramos al hotel y pedimos un par de caipiroska para tomárnoslos tranquilamente sentados en la terraza de la habitación.

Mañana último día aquí, programa pendiente de confirmación a falta de llenar el cupo, previsión del tiempo: sol.